Niños en casa

Se escucho sonar el timbre varias veces. La elfa Antonia se estaba apresurando para abrir la puerta.

-No te preocupes –Dijo Hermione que ya se había levantado. –Yo abro. –Empezaron a dar golpecitos en la puerta. –Ya voy! –Cuando abrió, se encontraba el pequeño Tedd Lupin y una cuna que traía a su hermana postiza; Lily.

-Oa Tía Hermi. Madri y padri te dejaron ésta cartita. –Dijo con dificultad para pronunciar la l. el niño le pasó la carta y como pudo entró a la casa empujando el carrito.

-Quién tocaba la…? Ow. Hola! –Draco saludó a los niños. –Quiénes son?

-Oa soy Tedd Upin. Y ella es Illy Potter. –La bebé chilló al escuchar su nombre.

-Un gusto jovencito. –Dijo agachandose y dándole la mano. –Mi nombre es Draco Malfoy.

-Usted es ed dueño de a casa?

-Sí.

-Genial!

-Quieres ir a jugar al patio?

-Si!

-Pues vamos. –Draco los llevó a un área dónde los pudiera ver desde el gran ventanal. Con su varita hizo muchas burbujas, mientras Tedd intentaba atraparlas, Lily lo veía entretenida. El rubio reía sin parar con esos niños. Pero por alguna razón, se preocupó por Hermione. Dónde estaba? Fue a buscarla en la casa. No le fue difícil encontrarla, pues seguía en la puerta con un papel arrugado en la mano.

-Hermione? Qué pasa?

-Qué pasa? Esto es lo que me pasa! –Le mostró el papel que tenía en las manos.

-Ok. También vino el ahijado de Potter. Hay mucho espacio. No hay problema. –Hermione puso un hechizo silencioso a la sala.

-No hay problema?! Claro que hay problema! Esos niños no deben estar aquí! Estamos ocupados! –A Draco le molestó que le gritaran, él no había hecho nada malo y los niños tampoco.

-Y qué sugieres?! Tirarlos a la calle hasta que sus padres vengan…

-No! Tú no lo entiendes! Y nome grites!

-Tú empezaste! Qué quieres que entienda si no me explicas?! Ahora serán 4, es más trabajo pero tú misma me dijiste que podría hacerlo. Yo también quiero exigirme al máximo! A caso no confías en mi?

-No es eso. –Sus ojos marrones empezaban a aguarse.

-Y qué es entonces? –Él agarró su mano y la llevó hasta el sofá. –Te escucho. –Hermione soltó la lágrima aprisionada en sus ojos. Draco estaba tan atento en lo profundo de ellos, que le sorprendió no ver correr chocolate en vez de la clara agua.

-Es que… para Ginny y Harry solo soy una buena amiga que le hace un favor. Pero se ha vuelto una mala costumbre y los niños no me ven de esa manera. Lily está apunto de decir sus primeras palabras y cuando me llama, intenta decirme mamá. Por ende, Tedd también lo hace. Ellos me dicen 'ma'. No me lo mal interpretes. Los amo y me alaga que me quieran tanto. Pero no es correcto. Pero no los culpo. Hay veces que duran hasta un mes en mi casa.

-Pero… Por qué ellos no los atienden? –preguntó el rubio queriendo quitar la aflicción de la castaña.

-E s que Harry siente la necesidad de cuidar al mundo mágico y por eso es auror. Pero Dumbledore dejó Hogwarts a su cuidado y se siente comprometido con él. Mientras que Ginny; siempre ha querido pasar su vida jugando. Después de la lesión en su brazo, no pudo seguir. Pero se aferró a lo que quería. Se volvió entrenadora. Es como si… entrenándolos, jugara a través de ellos. Por eso no quiere ayuda. No tiene asistente, ni suplente, ni nada. Cómo decirles que no puedo más? Esos niños son parte de mi vida y ellos mis amigos.

-Entiendo que ellos sean parte de tu vida. –Los miró por la ventana. –Pero te están privando de una gran parte de ella. No son tu entera responsabilidad. Tambipen debes preocuparte por ti. Hace cuánto no tienes una cita? O tienes tiempor para ti misma?

-Hace mucho tiempo. –Respondió con el rostro empapado y una pequeña sonrisa.

-Tienes que decirles. Ésta no es una relación psicológicamente sana.

-Lo sé. –Dijo Hermione aún con una expresión triste.

-Vamos a jugar! Anda, nos divertiremos.

-Ok.

Unos minutos después, llegó el hijo de Blaise. Hermione se sorpendió de que la tratara bien. Dejó que él y Draco hablaran un momento a solas y se fue con los tres niños.

Los dos estaban dando de comer a los niños hasta que Scorpius por fin decidió despertar. Durmió bastante. Hermione lo alimentó mientras Draco hacía que los demás tomaran un descanso. Lily, Tedd y Michael (hijo de Blaise) dormían, pero Scorpius no podía. Eso significa; otra tanda de juegos.

Cuando los cuatro estaban alimentados y descansados, hubo caos. Tedd lloraba porque solo le prestaban atención a los pequeños y los pequeños lloraban porque, bueno, son pequeños. Draco estaba al borde del colapso. Hermione hacía todo lo que podía. Pero aún así, ninguno llamó a los elfos, ni siquiera cuando ellos se ofrecieron a ayudar.

De alguna manera lorgaron calmar lo que parecía una multitud. Ya todos jugaban tranquilamente y se divertían.

Llegó la hora del baño. Hermione no había tiempo de dejar que Draco lo intentara solo. Así que ella los bañaba y él los secaba y los cambiaba.

-Ya solo falta bañar a Tedd. Encargate tú mientras yo me encargo de los demás. –Hermione empezó a reír como loca mientras Tedd saltaba por todos lados. A Draco le pareció que su conducta era extraña, pero hizo lo que le pidió.

Cuando se acercaba aTedd, él se mandó a correr. Draco lo siguió y lo atrapó. Hermione y los bebés disfrutaban el espectáculo desde lejos.

-Qué esperas?! –Tedd daba pataletas en brazos de Draco.

-Tengo miedo de que si le quito la ropa cuente como violación! –La castaña no aguantó más. Con una mano en el estómago y lágrimas en los ojos, no paraba de reír.

-Prosigue, no te preocupes! –Dijo entre risas.

Cuando iba a meterlo en la bañera del baño del patio, recordó que no había traído el jabón. Aprovechando su distracción, Tedd salió como pudo. Volvió a correr y pasó por el lado de Hermione.

-Por qué no lo detuviste?

-Puedes controlarlo. –Tedd gritaba y movía sus caderas con las manos en la cabeza. Al ver que Draco se le acercaba, decidió alejarse, pero se tropezó en el proceso. Ambos se asustaron y fueron a atenderlo.

Antes de llegar, él se levantó, gritó y huyó.

-Tedd Lupin. Ven aquí! –Dijo Draco seriamente, harto de aquella persecución. –A bañarse, no hay discusión.

-Así se hace. Ponte firme. –En el instante en que Draco empezó a echarle agua, Tedd gritó de tristeza.

-Qué pasó?! Qué hice?!

-Tedd es un dramático. Llora porque no lo dejaste hacer lo que quiso. Continúa.

-De acuerdo. –Terminó y le puso la ropa. –Eres cruel. –Hermione empezó a reír recordando lo sucedido. –No es gracioso. Ni siquiera me dijiste que me daría problema.

-Eso te ayudará. Los niños cuando están en esa edad, son difíciles de controlar. Te servirá para cuando Scorpius crezca más y probablemente no esté para ayudarte.

-Probablemente? Eso quiere decir que vendrás a visitarnos cuando el entrenamiento acabe?

-Bueno… para ese entonces tú serás el padre legítimo de Scorpius. Si me lo permites, vendré a visitarlos.

-Por supuesto que sí! Cada vez que quieras. –Ambos sonrieron.