Aprender a caminar
Se despertaron otro día más sobre el sofá. Pero ésta vez, todo es quietud. Ambos estaban conscientes pero con los ojos cerrados. Ninguno dijo nada, pensando en que el otro quizás duerme. Draco respiró profundamente.
-Hurón… Estás despierto? –Ella retiró su cabeza de su pecho.
-Lo lamento. No quería despertarte.
-Me desperté hace tiempo. Yo pensé que eras tú el que dormía… -La castaña bostezó –parece que Scorpius reguló cuando es de día y cuando de noche. Cuando despierte, tenemos que mantenerlo ocupado. Así para la noche tendrá sueño.
-Estoy de acuerdo.
-También hay que enseñarle algunas palabras y a caminar.
-No puedo esperar a que me diga papá.
-Am… Sobre eso… no puedes enseñarle hasta que te concedan la custodia al 100% -El entristecido asintió.
-Es entendible.
-Vamos, no te pongas así. Sí se puede! Sí se puede!
-Claro que se puede…. Soy un Malfoy, siempre consigo lo que quiero.
-Para qué inflo tu ego?
-Cuidado Granger, si salgo volando será por tu culpa. –Ella lo empujó levemente y el reía a carcajadas.
Pasaron días enseñandole a Scorpius a caminar y a hablar. Salían frecuentemente a pasear y permanecían en contacto con el mundo muggle. De vez en cuando el bebé utilizaba sus poderes cuando estaba aburrido. Pero desde que Draco se puso firme, solo recurre a Hermione para que cumpla sus caprichos y no precisamente con magia.
Un día no muy lejano, todas las lecciones dieron frutos. Scorpius por fin dio sus primeros pasos.
Era tanta la euforia que invitaron a Lily, Tedd y Michael a jugar en casa. Lily y Michael habían aprendido a caminar hace poco. Ese día se necesitaron ayuda de los elfos. Era como si pudiesen estar en varios lugares a la vez. Draco cargaba a Tedd quién pataleaba de cabeza mientras Hermione dormía a Scorpius. Cuando éste se rindió en sus brazos, Tedd desapareció. Draco ahogó un grito pero no perdió la calma. Recorrió el lugar con la mirada y se dio cuenta de que Lily quién estaba siendo perseguida por Michael, desapareció. Él seguía sin entrar en pánico. Hasta que vió como a siete niños más que salían de sus escondites.
-Hermione! Son demasiados! Qué pasa?
-Sh… -Hermione le indicó que se callara para que no despertara a Scorpius.
-El Tedd que tenía en mis manos desapareció al igual que de una las Lily´s. Y luego, aparecieron montones de ellos. –Dijo en susurro.
-Pienso que Scorpius tiene que ver con eso. –lo observó. – Pero está durmiendo. –Se quedó pensando.- Tal vez si… -Lo cargó y le acarició la cabeza tal y como lo había hecho hace unos instantes. Al parecer, complacido por los mimos, hizo desaparecer a todos los duplicados. –Vaya Scorpius. Tu sí que eres un Malfoy. Aunque claro, con un padre como el tuyo…
-Por qué lo dices?
-Es que me acordé de una vieja frase que decías en la escuela: un Malfoy siempre consigue lo que quiere. –Ella soltó una risa amarga. –Arrogante –dijo en voz baja.
-Y no planeo extinguirla.
-Qué? Eres un bruto, las cosas no pueden hacerse así…
-Lo sé.
-Qué? Pero entonces por qué…?
-Le enseñaré que siempre obtendrá lo que quiere trabajando duro y ganándoselo. –Dijo acercándose a ellos quedándose a pocos centímetros de Hermione.
-P..p.. pero qué haces ahí paradote? –le preguntó tomando distancia y tartamudeando. –Hay que buscar a los niños.
-Cierto! –Se alarmó pero eso no quitó sobre el por qué Hermione se alejaba de él.
-Ssh! Cuándo te volviste tan gritón? –Ambos rieron y buscaron a los infantes. Encontraron a Lily jugando entre las flores, a Michael tratando de subir las escaleras y a Tedd tratando de entrar en el inodoro.
