Feliz cumpleaños

TOC TOC TOC

-Ya voy! –Decía un hombre acabado de levantar.

TOC TOC TOC

-Que ya voy!

-Harry! Si se despierta la niña… -Muy tarde. Empezó el llanto. Harry abre la puerta adormilado.

-Oye Ron, por qué… Malfoy. –Se quedó estático frente a la puerta.

-Malfoy! Entre y calla a la niña. –Dijo Ginny apareciendo frente a la puerta con una sonrisa y pasándole a Lily quien de inmediato lo reconoció.

-Hola pequeña! Amaneciste de mal humor? Tranquila…

-Te ofrezco algo de beber. Té? Café? Jugo? –Preguntó la pelirroja.

-Leche para la niña.

TOC TOC TOC

-Buenos días Harry! –Dijoa Ron saludando a su amigo y entró a la casa de dos plantas que no quedaba muy lejos de la madriguera. –Malfoy? Qué haces aquí hurón?

-Comadreja! Que bueno que viniste, así hablo con los tres al mismo tiempo. –Ginny se sentó en el sofá y alimentó a Lily, los chicos se sentaron junto a ella y Draco en frente de todos. –Hermione me contó lo que sucedió con Krum. –Todos los rostros del lugar se desfiguraron para dar paso a gestos enojados. –Ella ha sufrido mucho. Siempre se esfuerza al máximo y da el 100% de sí misma para lo que sea. Me ha ayudado mucho y quiero hacer algo lindo por ella. Pronto es su cumpleaños, me gustaría planear una fiesta.

-Tú? Qué puedes saber sobre eso? A caso planeas hacer una aburrida gala? No sabes como festeja. –Le interrumpió Ron. Por su grosero comentario Ginny lo golpeó.

-Por eso pido su ayuda. Quieron que ella desfrute su día. Que se sienta especial, hermosa, querida, valorado, apoyada…

-Estamos contigo! –Draco no necesitó decir más, porque respondieron los tres.

~~~SORPRESA~~~

-Ginny me está presionando mucho para que salga con ella así que…

-Ve! Estamos en el período en el que puedesayudarme solo cuando quieras y casi se acaba toda ésta prueba. No puedo tenerte aquí todo el tiempo.

-Es cierto. Podrás demostrarle al Sr. Carlys que puedes tú solo con Scorpius. Pero es tan tierno que no quiero dejarlo. –Sacó al niño de la cuna y le dio muchos besitos en su carita. Lo alzó y lo miró a los ojos. –Volveré. –Se fue a alistar y Draco reía a sus espaldas.

Hermione salió sencilla, con unos pantalones anchos para caminar, una blusa ajustada y tenis.

-Oye Herm!

-Si?

-Feliz cumpleaños

-Gracias. –Con una sonrisa, Hermione desapareció para ir al encuentro de su amiga pelirroja.

-Vamos Scorpius. Hay que hacer una fiesta.

-Fiesta! –Dijo alegre Scorpius cuando el timbre empezó a sonar. Llegó Harry con Lily, Tedd, el regalo y la decoración.

-Empecemos a decorar. Tengo que volver al Ministerio. –Luego llegó la familia Weasley con regalos y comida.

-Pastel! Pastel! –Gritaban los tres niños emocionados.

-ahhaha! Me atacan personas miniatura. –Ron fingía estar muy asustado.

-Tío Ron! Te quiero. –Lily abrazó a su tío mientras intentaba alcanzar el pastel.

-Estás viendo a tu hija Harry? Extorsión! Sus ojitos son hermosos y troturantes!

-Ya deja tu melodrama Ron. –Dijo su novia Marceline.

-Buenas, soy Draco Malfoy. –Se presentó el rubio ante la hica que recordó como la salvadora de Hermione.

-Un gusto, yo soy Marceline, vampiresa.

Luego de un rato Harry se fue oara atender un asunto en el departamento de aurores. Pero ya tenían todo listo.

-Oye hurón, te comunicaste con los padre de Hermione? -Draco suspiró.

-He pagado a los mejores investigadores, consiguieron algo, pero perdieron la pista.

-Rayos! Hubiese sido genial que se reencontrara con ellos otra vez.

-Están muy bien escondidos. O por lo menos, eso espero.

Ginny iba con Hermione de tienda en tienda. En busca de lo que Ginny decía sería el "vestido perfecto". Para qué? Eso no lo sabía.

-Ginny! Es mi cumpleaños y estoy cansada. –Le replicó Hermione en tono infantil.

-Ok ok. Vamos a tomar un herlado. Luego seguimos con la búsqueda del vestido prefecto. –Compraron el helado y se sentaron.

-Y bien? Cómo esperas que encontremos el vestido prefecto si no me quieres decir cuál es la ocasión?

-Ninguna en especial. Es solo que quiero que cuando Draco te invite a salir estés decente.

-Y quién dijo que voy a salir con él? –Hermione se quedó pensando. –Él te dijo algo?

-No, nada. Pero mi instinto me dice que ese momento no tarda.

-Ya estás loca. Draco no tiene interés en mi. Solo soy su ayudante. Cuando acabe todo el asunto de Scorpius, solo seré un vago recuerdo. –El rostro de Hermione se entristeció.

-Eso es lo que te preocupa? –Dijo la pelirroja tomando su mano con cara de estupefacción. La castaña solo asintió. –Escúchame, no puedes pensar de esa manera porque las cosas no son así. Él te tiene mucho aprecio. No te venderé el cuenti de que él es diferente porque puede que no sea cierto. Pero si de algo estoy segura es que no le eres indiferente. Solo… tenle un poco de fe.

-Se la tengo. –Dijo Hermione con una sonrisa y un brillo en los ojos indescriptible.

-Pues entonces no se la pierdas. Tenía tiempo que no te veía esa sonrisa…

-Tenía mucho tiempo que no me sentía así. –'pero no me haré ilusiones' pensó.

Luego de encontrar un buen atuendo e ir al spa, llegaron a la casa y todo estaba a obscuras. Hermione prendió las luces y…

-Bu!

-Ay! Ginny no hagas eso que me vas a matar de un infarto! –La pelirroja se reía hasta las lágrimas, hasta el estómago le dolía a causa de la gracia que le causaba haber asus tado a su amiga. –Por qué estas cortinas están cerradas? Es un hermoso día. –Hermione se acercó para abrirlas.

-Oye Herm! Sube a probarte el vestido quiero verte con el. Yo también me mediré el mío.

-Qué?! Pero eso ya lo hice en la tienda.

-Si pero no es lo mismo. Hay que verificar si no fue el efecto maniquí.

-El efecto maniquí?

-Sí! Es una nueva teoría que tengo. Verás; cuando vez una prenda en un mostrador, te atrae, te llama. Cuando te lo pruebas en la tienda te acuerdas de lo bien que se veía en el maniquí y piensas que a ti también te queda bien. Pero muchas veces no es cierto!

-Y según tú, Qué debo hacer ahora?

-Ponte el vestido. Con las zapatillas y el maquillaje. Así sabrás cómo lucirás el día que te lo pongas y si te gusta como te ves así. –Ginny la miró con ojos de perrito implorándole que lo hiciera.

-Ya! Está bien, lo haré. –Subieron, se maquillaron, se vistieron y Ginny salió un momento para beber agua. Al mirarse en el espejo Hermione se fijó en que estaba realmente hermosa. No pasó mucho tiempo cuando Ginny regresó corriendo con cara de preocupación.

-Hermione! Ven a ver, corre! A Draco le pasó algo, está muy mal.

-Qué?! –Sus ojos se humedecieron automáticamente. Bajó corriendo las escaleras sin ningún cuidado, a pesar de tener tacones no se cayó. –Dónde está?

-En el patio! .Caundo dió la vuelta Ginny sonrió. Abrió la puerta más cercana al jardín con el corazón en a boca y…

-SORPRESA! –En frente de ella apareció un montón de personas gritando, incluyendo a Draco. La castaña se arrodilló del susto.

-Te dije que la trajeras, no que la matarías del susto Ginny. –Le replicó Draco ayudando a levantar a la castaña. Ella solo se reía mientras Hermione respiraba agitadamente.

-Qué le dijiste? –Le preguntó Harry.

-Que a Draco le pasaba algo y que no se encontraba bien.

-Un día de estos, vas a matarme.

-Bueno, bueno, bueno. Dejemos los asesinatos para otro día. Ahora es momento de festejar. –Dijo Ron y todos iniciaron con la fiesta.

-Todo esto es maravilloso. Cómo le hicieron chicos? –Preguntó la cumpleañera.

-Pues, la idea fue de Draco. –Le contestó Harry.

-Ves que no le eres indiferente? Él ha hecho todo esto por ti. Para que te sientas bien. Se reunió con todos tus amigos para hacer de éste día eespecial. Sabes qué significa? Él quiere dejar una huella en tu visa. –Dijo Ginny después de que Harry se fuera a saludar algunas personas.

Fue anocheciendo entre risas, música y baile. Draco y Hermione descubrieron que a los dos les gusta bailar y tuvieron la oportunidad de estar juntos en más de una ocasión.

La cena transcurrió tranquila, pero divertida. Después del postre, algunas personas quisieron dar discursos y agradecerle a Hermione.

Ginny:

Gracias por aguantarme, por ser tan buena amiga y escuchar. Le agradezco a la vida por ponerme en el camino a una persona que comparta todas mis locuras, acompañe mis alegrías y me consuele en las tristezas.

Harry:

Siempre creíste en mi aún cuando yo no lo hacía. Me ayudaste a seguir adelante y a nunca rendirme. No sé dónde estaría sin ti. Te quiero un montón Hermione. Te mereces lo mejor.

Ron:

Gracias por cuidar de mi. Me conoces hasta más que yo mismo. A veces puedo ser un tonto pero tú te esfuerzas para que de más y confías en que puedo lograr lo que sea. A tu lado, no se necesitan alas para volar.

Draco:

Hermione Granger… tú me haces querer ser la mejor versión de mi mismo. Ayudas a las personas sin pedir nada a cambio. Ahora te conozco más que nunca y quiero seguir haciéndolo. Porque pienso que tú eres el ángel que vino a darme la luz que nunca he tenido.

Scorpius:

Feliz cumpleaños Hernimione!

Luego, partieron el pastel. Los invitados reventaban de la llenura. Pero eso no les impidió seguir bailando, claro que con un poco de alcohol "para la digestión".

Pasados las 1:00 am las personas se marcharon agotados a sus casas.

-Bueno. Creo que es mejor que vayamos a dormir. –Se cambiaron las ropas por sus pijamas. Draco ya estaba acostado en su cama, pues pensó que no era necesario dormir hoy en el mueble porque Scorpius estaba muy agotado. Pero por alguna razón, no se sentía bien, algo le faltaba. Y sabía muy bien que era. Le faltaba Hermione. Se paró de la cama y se dirigió a la habitación de ella. Se quedó frente a la puerta entre abierta sin saber qué hacer. Hermione se levantó exaltada al sentir una presencia y ubicó su varita.

-Draco? Eres tú?

-S..si, soy yo

-Me asustaste. Qué haces ahí? Entra!

-Lo siento. No podía dormir. Al parecer tu tampoco porque estabas mirando el techo. –Dijo Draco sentándose en la cama junto a ella. Solo los iluminaba la luz de la luna que se colaba por la ventana. No era un momento incómodo, el ambiente era ligero.

-No… Gracias por la fiesta. La disfruté mucho.

-Jaja! Si. Nunca me imaginé pidiendo ayuda a los Weasley ni a los Potter.

-Ni yo. –Le aseguró la castaña riendo.

-Pero… lo volvería a hacer con tal de verte feliz. –El ambiente se volvió tenso, pero tenía que decirlo.

-Draco, puedo hacerte una pregunta? –Hermione se sentó de la misma manera que él.

-Pregunta lo que desees. –Removió un mechón castaño para podre verla mejor.

-Por qué no podías dormir? –Él se quedó en silencio unos instantes.

-No te sentía a mi lado. Me hacías falta. –Hermione se acercó lentamente a él.

-Pues quédate entonces. –Ambos se acostaron y Hermione se recostó en el pecho de Draco. Luego de un rato ninguno de los dos dormían. –Estás despierto. Tienes otra cosa que contar?

-Si. Pero no creo que sea adecuado.

-Quiero oírte. –El rubio suspiró.

-Llegaste a mi vida para ayudarme y luego marcharte. Pero mientras paso más tiempo contigo más te necesito. Me enamoré de ti. –Ella se quedó en silencio. Estaba en shock. –Pero no espero nada de eso de tu parte. En realidad, de la de nadie. –Hermione no lo dejó terminar. Lo besó como si fuese lo último que hiciese.

Draco se colocó encima de ella. Al principio era un beso descontrolado, pero luego iban al mismo compás.

-Qué me hiciste Hermione Granger? –Dijo el rubio besándole el cuello. –Me encantas. No sé cómo pude aguantar tanto teniéndote tan cerca.

-Draco… -Gimió la castaña.

-Quédate conmigo. –Le planteó sin dejar de besarla.

-Qué? –Casi no salía su voz.

-No quiero que te alejes de mi cuando todo acabe. –Ésta vez la miró a los ojos.

-Esto… esto es muy apresurado. Antes no podíamos hablar sin pelearnos. Y aún ahora peleamos.

-Pero esa parte también me encanta. No puedo estar sin ti, me harías falta.

-Exacto, porque te acostumbraste a mi. Pero y si te cansas de mi?

-Eso jamás!

-Draco… entiéndeme.

-De acuerdo, te esperaré… porque te amo. –Ambos se tumbaron en la cama y durmieron hasta que Scorpius los despertó.