En problemas con los primos
-Mamá! Haz visto mi varita?!
-No estás muy grandecito para estar en ese tipo de cosas? –Dijo Hermione frustrada por el descuido de Scorpius.
-Para una madre, su hijo siempre será un bebé.
-Ay mi bebé… -le dijo con dulzura. –Te mintieron, ahora encuentrala! –le reprendió.
-Cissy, Jane, apúrense que vamos tarde! –Gritó Draco desde el primer piso. Cada salida era un caos, pero amaba a su familia y disfrutaba todo el tiempo que pasaban juntos.
-Papá no encuentro mi varita. –Lo interrumpió Scorpius.
-Ya le preguntaste a tu madre?
-Si. Y se enojó conmigo.
-Y tiene sus razones.
-Papá! Jane rompió mis zapatillas.
-Le hice un favor, eran horrendas.
-No es cierto!
-Jane, hablamos de esto en otro momento. Pero terminen rápido.
-Vamos cariño. –Hermione tomó la mano de su esposo y lo besó en los labios. –El que no esté aquí se quedó… 5-4-3-2- Se teletransportaron y llegaron a la madriguera. Como era de costumbre, la familia se reunía y ésta vez tocaba en la casa de los señores Weasley.
Cissy terminó de ponerse sus zapatillas en el jardín. Jane se fue con sus primos Albus, Dani y Serpent.
-Ey! Chaparra, Y esa sonrisa? Qué hiciste ésta vez? –Preguntó Serpent.
-Es que "accidentalmente" rompí el zapato de mi hermana. Debieron ver su cara!
-Que mala! Por qué lo hiciste? –Le reprendió Dani.
-Ella inició! Le dijo a mi madre que no habí cenado anoche. Se lo tenía merecido por soplona.
-Como sea. Las traes! –Albus sacó la varita y con un chorrito de agua mojó a Jane.
-No estamos muy grandes para eso? –Preguntó la víctima. La cual fue mojada otra vez por Serpent y Dani. –Ya verán! –Salió corriendo en busca de otra persona. Y sabía quién pondría las cosas patas arriba.
-Angélica, las traes! –Empezaron a mojar a la pelirroja creadora del juego. Ella tocó a su gemelo. Este a su prima, Julis y ella a su Hermano mayor. Michael se la pasó a Scorpius y él a Serpent. Serpent buscó a Dani, quien se encontraba en el árbol, lo escaló y la atrapó y todo comenzaron a echarles agua. Dani bajó y tocó a Victory, ella coquetamente se la pasó a Tedd. James se ofreció a quitársela y corrió hacia donde estaba Cissy, le quitó el libro de las manos y cuando ésta fue a ver lo que pasaba la mayoría de sus primos la atacaron con agua.
-Hahahah! Qué creen que están haciendo? –Dijo la rubia platino.
-Pásala! –Gritó Dani.
-Vamos, ven a jugar! –Gritó Lily.
-Bien pues… tú la traes! –Ya así fue como los Weasley, los Potter, los Malfoy, los Longbotton, los Nott y los Zabinni, se divirtieron juntos hasta que un tiempo después, sus padres se dieron cuenta y los repredieron.
-Están todos locos?! Está haciendo frío. Se pueden enfermar! Les preparé chocolate caliente. –Dijo Molly. Al atardecer, estabn todos los primos en la sala disfrutando del fuego y de sus bebidas; mientras sus padres hablaban en la cocina.
-Fue divertido. –Dijo Cissy y todos aplaudieron. Porque de entre todos, ella era la más tranquila y centrada. Pero con ella, las cosas eran diferentes, nunca se sabe lo que podría pasar.
-Y si lo hacemos de nuevo? –porpuso Dani.
-De qué hablas? Está por llover. –Le cuestionó Franz, pendiente de que su hermana no enfermase.
-De revertir el tiempo.
-Pero no sabemos hacer eso. –le recordó Lorcan.
-Pero nosotros sí. –Dijo Scorpius quien cursaba el último año con Lily, Victory y Michael.
-Yo conozco un conjuro para hacerlo. He leído mucho y he practicado el tema. –Agregó Albus, éste increíblemente era de los más inteligentes del grupo.
-Papá me enseñó una manera de hacerlo por medio de la astrología. Me gustaría intentar. –Se emocionó Lorcan.
-Ni hablar! No se puede jugar con el tiempo. –Los detuvo Cissy.
-Vamos hermana! Tú misma lo dijiste, fue divertido. –Le dijo Jane.
-No chicos. Es muy peligroso. –Habló Tedd, el mayor. Todos estaban enfrascados en un acalorada discusión.
James sacó su varita para avivar el fuego, pero los demás entendieron que iba a hacer un hechizo. De inmediato, sacaron sus varitas e interpretaron su magia a modo que algunos interceptaban y otro apoyaban un hechizo que nunca llegó a ser. Tedd se puso en medio y empezó a mover su varita urgente, procurando a todos y cada uno de sus protegidos. Un anillo rojo, amarillo, verde y azul los rodeó. Se dividió en dos, una parte fue hacia arriba y la otra hacia abajo. Los chicos estaban sumamente asustados. Una luz cegadora apareció en la varita de Tedd.
Al percatarse de esto, los padres se levantaron alertas de sus asientos preparados para atacar. Pero al llegar encontraron la sala destrozada, había fuego y cenizas por todas parte. La señora Weasley fue a ver su reloj. Un grito de horror salió de su boca al ver que ninguno de sus nietos se encontraba allí.
Harry y Draco empezaron a buscar indicios de los hechos ocurridos. Harry había entrenado bien a su ahijado, esperaba que tanta práctica le haya sido útil. Efectivamente, arriba, en el techo, les había dejado un claro mensaje: viaje en el tiempo.
