Dónde estamos?

Ginny lloraba la incertidumbre de no saber dónde estaban sus hijos.

-Tranquila cariño. Tedd está con ellos, seguro que están bien. –Intentaba tranquilizarla su esposo.

-Tenemos que encontrarlos. Alice es muy delicada. Mi niña… no estuve ahí para ellos. –Neville estaba a punto de las lágrimas.

-Calma, Franz la debe estar cuidando. De nada sirve echarse la culpa.

-Daphne tiene razón. Debemos concentrarnos en encontrarlos. –Dijo Hermione haciendo que todos mantuvieran la cordura.

-Hermione! Sigues teniendo aquel asunto…? –Le preguntó Harry.

-Si. En eso estaba pensando. Pero en ésta ocasión, estoy confundida. Nunca he retrocedido más de una semana y no sabemos la época exacta a la que se fueron. Necesito más pistas.

-Al juzgar por la duración de un hechizo, eso fue todo lo que Tedd pudo darnos y mucho fue. –Analizó Draco. –Qué haces Theo? –El castaño anotaba rápidamente lo que veía en el cielo.

-Documentando. La tormenta nos convino.

-O por Dios! Es cierto, eres un genio! –Dijo la castaña y a Draco le molestó un poco.

-Podrían hablar claro, por favor!? –Exclamó el rubio.

-La precipitación influye mucho en el tiempo. Es como volar. En un día soleado no hay problema, pero cuando llueve hay riesgos. –Le respondió Theo.

-RIESGO?! –Preguntaron los desentendidos.

-Algo así. Tienes que aparecer en un sitio que concuerde con el mal tiempo. Y por la luz cegadora, imagino que las estrellas también influyeron en el viaje. –Aclaró Theo.

-Así podremos descubrir los posibles paraderos. –Concluyó Hermione.

-Posibles? Tenemos que saberlo con exactitud. No pueden estar perdidos tanto tiempo. Recuerden que hace años el mundo mágico estaba a merced de Voldemort. –Les recordó angustiado Percy.

-Perdidos! Eso es! Podemos rastrearlos con el giratiempos.

-No hay tiempo que perder. Hermione, trae tu aparato y llévalo a mi casa. –Ordenó Theo.

-Y nosotros qué hacemos? –preguntó Fleur.

-Nada. No se ofendan, pero no tienen conocimiento sobre el espacio-tiempo, Hermione y yo sí. Estaremos mejor sin distracción. –Theo se acercó a Draco al notarlo celoso. –Oye amigo, es solo trabajo.

-Si. Eso mismo decían Percy y Valeria.

-Pero la diferencia es que yo estoy casado.

-Theodore, vámonos. –Hermione se despidió de su esposo y él de Lune. Después de su partida, tocaron a la puerta.

-Se encuentra Tedd Remus Lupin?

-No. Por qué? –Preguntó su padrino.

-No lo creo, quítese. Tenemos una orden de arresto por violación a las leyes mágicas, rapto e interactuar con el señor tenebroso.

-Tiene idea de con quién está hablando, señor?

-Si. Y por cierto, usted y su esposa quedan arrestados por negligencia.

-James Sirius Potter! Qué haz hecho grandísimo idiota! –Gritó Cissy.

-Ey! Tranquila Barbie, yo no hice nada.

-Pero tú…

-Es cierto. –Defendió Tedd. –Fue un mal entendido y todos sus hechizo chocaron. A sabiendas de que podríamos caer en un época tenebrosa, conjuré para que fuésemos al más seguro y con menos movimiento.

-Tedd! Ese es un hechizo muy fuerte, además eres mayor, se quedará registrado y no será bien visto. –se angustió Cissy esperando estar equivocada en sus suposiciones.

-Lo sé. Iré a Azkaban cuando regresemos.

-No entiendo. En primer lugar, quiénes son ustedes. –Los chicos no se habían percatado de que estaban en el gran comedor de Hogwarts ni que un anciano los observaba.

-Quién es usted? –Preguntaron Fred y Angélica al mismo tiempo.

-Mi nombre es Albus. –Responde el barbudo.

-Usted es el yo más futuro que vino al pasado? –Preguntó Albus Severus.

-No, más bien se parece a… -Empezó a decir Lily.

-Dumbledore. Albus Dumbledore. Y creo que estoy en el tiempo correcto. –Tedd golpeó a Albus Severus en la nuca para que se disculpara.

-Lo siento. Es que yo me llamo igual.

-Oh! En ese caso, a quién debo agradecer el honor?

-A Harry Potter, señor. –Contestó Albus Severus. Dumbledore abrió los ojos desmesuradamente.

-Ustedes son del futuro? –Preguntó

-Si. –Dijeron todos.

-Buenas, señor. Yo soy… -quiso presentarse Tedd.

-No me lo digas. Estoy casi seguro de saber quién eres. Pero no me lo digas ahora. Lo sabré conjuntamente con sus padres.

-No me parece muy sensato. –Los chicos se sorpredieron al oír a Tedd decir eso. –Podríamos alterar el futuro.

-Eso es, precisamente, lo que quiero lograr. Cedric Diggory, murió y estoy seguro de que no es el último. –Los presentes se entristecieron al recordar aquellas personas que no tuvieron la oportunidad de conocer. –Sus expresiones me dicen que estoy en lo cierto. Vamos a hacer lo siguiente; por ahora, mezclense con los alumnos. Yo les aviso cuando sea el momento oportuno para presentarse.

-Entendido. –Dijeron todos.

La familia estaba sentada en una mesa, en silencio, tratando de no desmoronarse, pero muriendo de miedo por dentro. –Bien. Ya até unos cabos sueltos. Pueden salir, vean el castillo, anden po ahí… tranquilos, todo saldrá bien. –Dijo Dumbledore después de la cena.

-Yo iré a la biblioteca. –Dijo Cissy.

-Yo te acompaño. –La rubia miró sorprendida a James. –Lily, vienes conmigo.

-Tú no me das órdenes mocoso! Voy al campo de Quidditch a ver a mi padre. –Le respondió a su hermano.

-No te quedarás sola.

-Descuida James, la mayoría de nosotros estaremos allá para ver a nuestros padres. –Lo tranquilizó Tedd.

-Iré a buscar a mamá. –Albus, sentía la necesidad de estar con su madre, siempre estaba al pendiente de ella y ésta no sería una excepción.

Cada quien fue a los posibles lugares donde se encontrarían con sus padres sin que ellos se diesen cuenta.

Una figura rubia estaba sentada a orillas del lago, observando más allá del horizonte de un mundo en el que solo ella se daba cuenta de su existencia. Bueno… ella y sus hijos, quiénes aprendieron a ver más allá de su comprensión. Un fuerte viento levantó levemente su cabello, trayendo a ella los olores de la naturaleza. Respiró profundamente.

-Aire… -Al pensarse mencionada, al escucharla casi mencionar su nombre. Ayris, quiso atender su llamado. Pero no era así, Luna solo estaba hablando sola. No puedes llamr a alguien que no conoces.

-Sé que una vez le reclamé por haberme puesto un nombre tan extraño, pero ahora… quisiera volverlo a escuchar de ella. –Ayris estaba a punto de las lágrimas y sus hermanos la abrazaron.

Lily estaba escondida entre las gradas, más expuesta que sus primos. Miraba fascinada las habilidades de su padre. Ya estaba oscuro, pero las luces iluminaban el campo. Le habían dicho que era bueno, pero no sabía qué tanto.

-Quién eres y Qué haces mirando a los chicos, intrusa? –Dijo Ginny más joven sin tener idea de que a quien le apuntaba con su varita, era su hija. A Lily no le salían las palabras. –Eres un mortífaga? Habla o disparo!

-Espera! –Gritó Albus. Ginny empezaba a asustarse, estaba a punto de lanzar un hechizo…

-Expelliarmus. –Tedd la desarmó antes de que cometiera una locura, pero se sentía culpable. –Lo lamento! Lo siento, pero no podía dejar que lastimaras a mis hermanos. Te devolveré tpu varita, pero no intentes hacernos nada.

-Estás bien Li… Qué tienes? Por qué lloras? –Le preguntó Albus a su hermana.

-Intentó herirme… Ella intentó herirme!

-No fue su intención, solo estaba asustada. –Albus intentó calmar la situación.

-Perdón. No pensé bien lo que estaba haciendo, no llores, por favor…

-Entiendo. –Lily se secó las lágrimas y le dedicó una tierna sonrisa. –Hola.

-Hola. –Ginny le contestó con una cálida sonrisa. –Quiénes son ustedes?

-Esrudiantes. –Respondió Albus.

-Y profesor. –Se destacó Tedd.

-Un gusto, me llamo Ginny, y ustedes?

-Ehhh… hemos venido de muy lejor para ver a estos chicos jugar. Son sensacionales. –Tedd intentó evadir el tema.

-Si, verdad?

Scorpius seguía a su padre por los jardine de Hogwarts, se le estaba haciendo más difícil de lo que pensaba. Se metía por los espacios más recónditos del lugar. Nunca pensó que su padre fuese tan extraño. Una mano lo agarró de la camisa sin previo aviso.

-Al fin te alcancé rata escurridiza. Qué haces siguiéndome?! –Draco estaba muy enojado. Scorpius sabía que no se le escapaba nada, pero pensaba que esa virtud se la había otorgado los años. –Eres idiota? Responde!

-Oye oye, tranquilo viejo…

-No me llame viejo, manganzón! Explícate!

-Me perdí y pensé que siguiendote, encontraría mi camino.

-Mentira! –Scorpius, se sintió extraño y herido por culpa del que algún día sería su padre. Nunca lo habían tratado de una manera tan brusca sin razón. Entonces, todo el entorno cambió, dejando a Draco en una gran desventaja…