Más gente? Si.

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*Ah… Molly! Será mejor que te presentes, tu padre no vendrá, pero está histérico allá.* -Le dijo Ron a una encapuchada.

-Molly? –se extrañó la Sra. Weasley.

-Yo? Ahora? –Preguntó la chica. Ella que estaba tan a gusto ahí oculta en un rinconcito. Ahora tendría que pararse en frente a todas esas personas para presentarse. Que nervios! Ella tenía pánico escénico. Pero su tío se dio cuenta de ello. Ron sonrió macabramente.

*Dante, ve con ella.* -El mencionado encapuchado se levantó sobresaltado.

-Descuida, ya estoy aquí. –Le dijo. –Deja que te ayude. –Se paró frente a ella y le quitó la capa. La cabellera Weasley quedó expuesta en una muchacha de rostro asustado pero decidido. Sus ojos eran de un azul oscuro, heredado de su madre porque de su padre no podría ser. Llevaba uno de sus gorros que tanto le gustaban.

-Muy buenos días a todos. Espero se encuentren de maravilla todos y todas. No sé porqué, pero soy una Gryffindor. –Dante apretó su mano para que no entrara en detalles. –Mi nombre es Molly Weasley, en honor a mi abuela.

*Todos nosotros estabamos peleandonos por el nombre para ponerlo en nuestras respectivas hijas. Pero Percy ganó la disputa.* -Agregó Ron. Ya que conocía la enorme vergüenza que le daba a Molly hablar en público.

-Siempre había pensado que si tenía una hija se tendría que llamar Molly. –Dijo Percy.

-Quién pudo haberse casado contigo, Percy? Porque éste no puede ser fruto del trabajo en el Ministerio –Se burló Fred, refiriéndose a todas las labores que conlleva su empleo.

-Técnicamente… si. –Empezó a decir Molly. –Verán, mi padre conoció a mi madre en el trabajo. Quién por cierto, en éstos momentos está viviendo en Holanda. Al principio sólo hablaban lo necesario, mi padre estaba enojado de que le hubiesen impuesto una socia.

-Un socio? Y además mujer?! De qué me puede servir eso? –Dijo el pelirrojo. –A puesto a que sólo estuvo conmigo para subir de puesto, así es como trabajan las mujeres. –Su madre o golpeó por su grosero comentario.

-Deberías estar arrodillado en Holanda dándole las gracias por haberse casado contigo. Porque déjame decirte algo mi amor; tú no eres fácil. –Le dijo su madre Molly. Su tocalla rió.

-En realidad si, él siempre está metiendo la pata, pero mamá sabe como controlarlo.

-Lo tienen dominado, eh? No me sorprende. –Se burló Bill.

-En fin. Empezaron a verse más y siempre alegaron que era cuestión de trabajo. Al final de la historia nací yo. Ah! Y díganme Milly. –Finalizó. Su tío ron se enorgullece de que hubiese terminado sin ningún ataque. Estaba seguro de que su sobrina sería una estrella, siempre y cuando su hermano dejara superarse y pudiesen vencer sus miedos. Aunque estaba seguro de que la compañía de Dante contribuyó a la seguridad durante su presentación.

-Vaya sorpresa! Y tu padre no continuó con más de esos supuestos trabajos? –Preguntó el Sr. Weasley. Todos reían a carcajadas mientras Percy se hundía de brazos cruzados en su asiento.

-No. Soy hija única… Hablando de eso, puedo tener un hermanito? –Preguntó Milly.

-No! No quiero más hijos. No me mal interpretes, seguro debo adorarte, porque a penas te conozco y yate quiero. Pero no tendré más hijos, son bastante problemáticos. Con uno es suficiente. –Le respondió el pasado de su padre tal y como le respondería en el futuro. Por su rostro era evidente el enojo de ella.

-Tranquila, yo soy como tu hermano y nunca te voy a dejar. –Le susurró su acompañante.

-Si, hermanos… -Dijo Milly con sentimientos imperceptibles.

*Oye linda! Quieres vengarte?* -Le preguntó Ron.

-Si! –Respondió Milly.

*Oye mamá! Percy se casó a escondidas.*

-Cómo es la cosa? –preguntó Molly.

*Pasaron los años, ellos iban a casa y nadie se dio cuenta de nada. Hasta que solo faltaban unos cuantos meses para que Molly naciera.*

-QUÉ! Y POR QUÉ?! CÓMO LE OCULTAS UNA COSA ASÍ A TU MADRE PERCIVAL WEASLEY? –Le regañó su madre.

-Molly, tranquilizate que te va a dar un ataque –le advirtió el siempre pasivo Arthur.

-Yo…

-El sólo quería guardar apariencias. Precisamente para que no pensaran que su esposa había subido de puesto por medios inmorales.

-Aún así debió decirme! –Molly lo golpeó tres veces con su bolso. –Si en un futuro no me dices, te caeré a garrotazos.

-Bien pensado Ron. –Le reconoció Bill. –Has madurado. Dónde aprendiste a ser tan…

*Calculador? Vengativo? Conspirador? Prudente? Ambicioso? Si.* -Dijo Ron queriendo terminar la frase. *Pues es parte de mi trabajo. Me encargo de analizar y crear las tácticas para detener el terrorismo en el mundo mágico, proveniente de toda criatura. Eso implica pensar como ellos. Mi trabajo realmente me apasiona y por ende soy muy bueno en el. Los aurores nunca habían tenido a un integrante como yo… Pero basta de mi, sigamos con los chicos. Dante, ya que estás adelante, continúa tú.*

-Por su puesto. –El chico se quitó la capa impresionando a todos con sus ojos; una interesante mezcla de verde y miel. Rostro arrogante pero con un toque romántico. Cómo puede ser posible? Ni idea. Es solo algo que transmite. No se parecía en nada a Blaise. Más bien, sus genes eran Parkinson. –Buenos días mi gente hermosa!

-Ah! –Gritó Pansy. –Éste sí que es un espectáculo!

-Gracias mamá. Siempre has sido mi mayor admiradora.

-Yo soy tu madre? Genial! Prosigue quiero oírte. –Dijo la chica emocionada.

*Espera!* -La otra Pansy apareció de repente. *Falto yo! Falto yo!* -Ella se sentó en el piso, al lado de su pasado. *Ven siéntate Blaise que estamos interrumpiendo a nuestra estrella.*

*Llegué vivo!* -Dijo éste dejando salir sus pensamientos.

-Nuestra estrella? –Preguntó Blaise.

-Silencio. –Dijo Pansy a su amigo de toda la vida.

*A nadie le interesa que haya llegado vivo?*

*Ya te dije que te callaras*

-No. Quién te lo dijo fue ella. –Dijo Blaise apuntando a la Pansy del pasado. –Y me lo dijo a mi. –La Pansy del futuro le agarró la pierna y la del pasado el brazo, juntas lo sacudieron y dijeron:

-*Haz silencio, por favor*-

-De acuerdo mujer! –El chico bufó. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que todos reían al borde de las lágrimas. Después de que todos recobraron la compostura, Dante continuó.

-Como les estaba diciendo antes de que mis padres llegaran, mi nombre es Dante Tarcisio. Mi nombre es como el poeta autor de la divina comedia y Tarcisio, significa de gran valor. Así que sí, estoy destinado a la grandeza.

*Espero que eso incluya a los estudios.* - Dijo Theo.

-Yo también espero eso padrino. –Contestó a sabiendas de lo que se refería. Él no era un buen estudiante.

-Soy tu padrino? –Preguntó Theodore del pasado.

-Sip. Mis iniciales son de mis padrinos.

-Dante es con D! Yo soy tu madrina? –Preguntó Daphne.

-Si.

-Ay que lindo!

*Lo ven? Es encantador.* -Dijo Pansy. *Y por qué tus hermanos están resagados? Vamos niños! Al frente y al centro. Para qué parí tanto si no se van a dar a conocer?* -Dos encapuchados se pararon de inmediato.

-Termina. –Le dijo su hermana.

-Ah si! Mi especialidad es el canto. Además, soy el PRIMERO de todas las generaciones familiares , en pertenecer a la casa de Gryffindor. –Dijo Dante con mucho orgullo.

-Qué? No! Que fiasco viejo. Cómo fue que te dañaste? –Dijo Blaise.

-Y eso que me agradabas… -Dijo Theo.

-Tú dejaste que se estropeara Blaise. A puesto que fuiste demasiado nenita con él. –Culpó Draco.

-No digan esas cosas sobre mi niño, trío de idiotas! –Los regañó Pansy. –Él es genial esté en la casa que esté.

*Ella tiene razón. Somos buenos padres.* -La apoyó Blaise en lo que Pansy del pasado se sonrojaba. No porque la hubiese apoyado, porque Blaise siempre había estado para ella. Lo que la ponían nerviosa era el hecho de estar casada con él. Es decir, no le molestaba pero tampoco se lo esperaba. *Julia, quiero verte.*

-Hola papi! –la chica salió disparada a abrazar a sus padres. –los extrañé.

*Y nosotros a ti. Ahora ve a presentarte.* -Ella regresó a lo alto y se quitó la capa. Era de baja estatura, cabello castaño, su piel bronceada y sonrisa de pasarela. Su ropa era de un estilo único, algo oscura, pero muy alegre que hacía resaltar sus curvas.

-Hola a todos. Mi nombre es Julia y soy de Slytherin.

-Te salió una bien Blaise. –Le dijo Draco.

-No sé de qué hablas. –Dijo el chico haciéndose el desentendido. Pero interiormente orgulloso.

-Como les seguía diciendo, soy una chica astuta. No soy una roba escenarios como mi hermano. Yo hago cosas más duraderas que las personas pueden apreciar. Yo pinto, con lo que sea y cuando sea.

-Tiene a todo Hogwarts inundado en diseños, retratos y esas cosas. A veces vas caminando por ahí y al mirar hacia abajo, te encuentras un dibujo en una hoja de árbol con su firma. Siempre le digo que los comercialice, pero no quiere. –Dijo Fred.

-Eso es porque lo hago para embellecer y alegrar a las personas. Pero en un futuro, planeo ser diseñadora de moda. Y el tío Draco es mi modelo personal!

-Yo? –Todos rieron.

*Si. Lo que pasa es que cuando ella estaba en clases, Pansy y yo teníamos que trabajar. Así que te ofreciste a ser su maniquí un día para que ella no se sintiera mal. Te gustó la ropa y la adoptaste como tu diseñadora.* -Le respondió Blaise.

-Eso es porque soy un buen tío.

*Si que lo eres, Draco. Julia es una niña muy talentosa… solo faltas tú Michael.* -Le dijo Pansy.

-Buenas… -miró el reloj y se percató de que ya eran las doce. Y eso que habían iniciado temprano. –Buenas tardes. Mi nombre es Michael Desiderio, que significa el deseado. –Se quitó la dejando ver a un joven moreno muy fornido de sonrisa perlada. Tenía cierto brillo divertido y amigable en los ojos. A diferencia de sus hermanos cuyo color de ojos predominaba el verde, él modelaba un azul aqua. Se veía más humilde que su hermano menor. Con simpatía y un toque seductor guiñó un ojo a la audencia. Los murmullos coquetos de las chicas se hicieron presentes.

-Calmen sus hormonas mujeres! Él podría ser hijo suyo. –Les advirtió una voz femenina en el fondo. –Y tú! Deja de hacer lo que estés haciendo.

-Todo yo! No tengo la culpa de ser un adonis. –Se le fue lo humilde. –Como sea… Me gusta practicar varios deportes, en Quidditch soy golpeador. Pero practico muchos deportes muggles que mis tíos me enseñaron desde niño a mi y mis primos.

-Quiénes son esos tíos tuyos? –Preguntó Blaise enojado.

-Tengo varios. Pero prefiero que ellos mismos te lo digan.

*Michael es el más modesto de mis hijos.* -Dijo Blaise tratando de sacarlo del aprieto. *Es un jugador excelente. Ha participado en varias competencias y salido victorioso como el más valioso.

-Eso es fantástico! –Dijo Pansy.

*Si, muy genial, estoy orgulloso. Weasley, les toca.* -Prosiguió Blaise queriendo parar el interrogatorio a su familia.

*A cuál de todos?* -Se rió Ron. Blaise le dio una mirada de: Estos nos son momentos para bromear, ayúdame. *Si, bueno. Sé a qué te refieres. Lúzcanse chicas.*

-Como siempre… -Una figura femenina se paró en frente de todos y se quitó la tela que la ocultaba. Era una muchacha de tez de porcelana, labios rojos y perfectos, ojos perfilado y delgada figura. Con postura aristocrática dejó salir las tonalidades de su voz. –Bonjour Famille. Mi nombre es Victoria pero me dice Victorie. Soy la bruja más inteligante de mi clase, una dama muy formal. Hablo español, francés, inglés e italiano. Creo que con eso saben quiénes son mis padres.

-TE ATRAPAAAAARON! –Gritaron los hermanos de Bill eufóricos.

-Era de esperarse, no? –Dijo éste fijándose en su nueva novia.

-Pero que niña tan hermosa! –Dijo Fleur muy contenta. Se había casado con el hombre que amaba. Sí! Lo había logrado. Nunca estuvo en su mente el hecho de que Bill le pidiera matrimonio. Él era tan frío, independiente, perfeccionista. No podía culparlo, por esas cualidades se había enamorado de él.

-Es como otra versión tuya, pero pelirroja. –Le dijo Bill sacándola de sus pensamientos.

-Si… tardaron mucho para tenerme.

-Por qué lo dices? –Preguntó su padre.

-Pues porque el hijo de la tía Hermione nació el mismo año que yo y me está pisando los talones en una carrera por la inteligencia. Y lo peor es que a él no le importa ni un poco! Yo soy muy competitiva. –Sólo se permitió decir eso. Aunque esa era una razón, no era enteramente la causa de sus deseos. Si hubiese nacido antes, su padre no la estaría tratando como una nena de cinco años, aunque dudaba que eso fuese posible aún si tuviese cincuenta. Y tal vez, solo tal vez… su profesor de defensa contra las artes oscuras la hubiese visto como una mujer; inteligente, atractiva y fuerte ante la adversidad. –Y como era de esperarse, estoy en Gryffindor.

-Ya vamos a terminar? Tengo mucha hambre. –Se quejó Ron.

-Siempre en lo mismo. Quiero ver a los hijos de Charlie. –Dijo la Sra. Weasley.

*No puedo evitarlo mamá! Y déjame decirte que te quedarás esperando porque ese ni novia tiene. Está muy enfocado en su carrera.* Agregó Ron.

-Pero si sigue así, se va a quedar muy solitario. –Se preocupó Arthur quitándole las palabras a su esposa. Él siempre había querido una familia grande, sus hijos se criaron en una familia con muchos miembros. No podía concebir que su hijo no le gustase la idea de formar una familia.

-Para eso me tiene a mi! Como digo yo: para el que Dios no le dio hijos, los ángeles son sus sobrinos. –Dijo una encapuchada con la tela muy abultada. Era grande lo que había ahí adentro.

-Y tú quién eres? –Preguntó Fleur.

-Daha! Tu hija mami, me llamo Dani. –La chica se quitó la capa liberando sus abundantes rizos rojos. Nunca se había visto tanto cabello junto. Era tan largo que llegaba a medio muslo. Lacio podría acercarse mucho a sus rodillas. Era todo un personaje. Su piel poseía un rubor encantador, sus pecas ocultas por la falta de sol en el lugar.

-Ya decía yo!... por un momento pensé que había parido al Jorobado de Notre Dame.

-Cuánto cabello! Es que tu padre nunca te llevó a un salón? –Molly no esperó a que le respondieran. –Claro que no! Él es el enemigo declarado de las tijeras.

-Me crece extremadamente rápido. En época de calor son comparables a las llamaradas de fuego. Aún así, no me gusta cortarlo.

-Hija tuya tenía que ser, Bill –Dijo Arthur riendo.

-Sin vergüenzas. –La Sra. Weasley también reía.

-Como les decía; estoy en la misma casa que mi hermana. No soy tan inteligente, no me interesa el Quidditch. Soy una aventurera. Adoro visitar a mi tío Charlie en vacaciones, con el aprendo mucho. Me gusta trepar árboles, montar dragones, correr, sentir el viento en mi cara, la adrenalina que mi corazón vaya a mil por hora…

-Wou wou wou! Alto ahí. Eso no es nada femenino. –La detuvo Fleur.

-Lo sé. Pero las etiquetas me aburren. –Dani volteó los ojos y a sus padres les iba a dar algo.

-No hagas eso mientras estás hablando con una persona, es irrespetuoso. –Le corrigió su padre.

-Soy algo más imprudente que eso. –Los retó ella.

-Bien, creo que ha quedado claro que eres la más rebelde, espero te haga feliz. –Dijo Ron para frenar su actitud. –Ahora, si el profesor Dumbledore está de acuerdo, vamos a comer.

-Por supuesto. –Dijo el director y con un chasquido hizo aparecer un enorme comedor. Al instante, apareció un banquete.