Últimas presentaciones!
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-Disfrutadlo. –Dijo Dumbledore.
-Genial, tengo hambre. –Dijo Ron.
-Eso lo sabemos. –Dijo Hermione riéndose mientras se estiraba para alcanzar unas uvas.
*Permíteme.* -Theo se las pasó sin incoveniente. Los Slytherin vieron esto con molestia, pero ninguno habló.
*Te encanta poner celoso a su esposo, cierto?* -Se burló Blaise. Hermione enrojeció. Esposo? Ella había visualizado un futuro con Ron, pero como obviamente no sucedió como lo planeó, se moría de curiosidad por saber con quién se casó. Al menos ya sabe que tiene un hijo.
*Y tu eres feliz enchinchando. Déjate de tonterías que si él recuerda esto seguro me mata. Es tierre que me tiene.* -Dijo Theo. Estaba harto de los celos de su amigo. A su esposa no le importaba porque era algo ridículo, simplimente eran amigos. Además, el no sería capaz de dañar a su esposa ni de traicionarlo a él.
*Ya sabes que es broma. Tú sabes que su esposo te quiere mucho, lo que pasa es que no podemos ir en contra de su naturaleza.* -Dijo George con mucha confianza, como si los conociera de toda la vida.
Draco quería decir algo, hacer algunas preguntas, armar un escándalo. Pero prefirió mantenerse callado al igual que los demás Slytherin. A pesar de ésta conversación que parecía ser fraternal, estaban en la mesa y si algo tenían los Slytherin eran etiqueta y protocolo. Además, ni que fuese tan malo. Peor eran las comidas con el señor tenobroso, protagonizadas por un espectáculo de tortura; pensó Draco. No le prestó mayor atención a sus amigos del futuro y siguió su comida. La verdad es que él también tenía mucha hambre.
*Hermione… muero de hambre.* -Se quejó Draco.
*Concéntrate. Nuestros hijos podrían estar hablando ahora mismo.*
*No puedo. Solo oigo el quejido de mi estómago vacío.*
*Si… yo también tengo hambre.* -Dijo Harry.
*No se diga más. Hay que afincar el diente.* -Llegó Molly a salvar a todos los hambrientos!
*Sra. Weasley! No sabe cuánto la quiero.* -Dijo Draco viendo la gloria de los alimentos. Molly reía mientras los demás esperaban impacientes por sus platos de comida.
*Supuse que ustedes serían precisamente los que se quedarían de último.* -Llegó hasta Hermione pero ésta no aceptó. *Qué pasa querida? No tienes hambre?*
*Coman ustedes. Me quedaré atenta por si alguien dice algo y tenemos que aparecer.* -Hermione se quedó sentada en el prado con las piernas cruzadas mirando el horizonte.
*Descuída hay más personas allá. Si alguien mete la pata, nos harán recordar.* -La tranquilizó Harry.
*No seas tan masoquista. Entiendo que estés preocupada pero tienes que velar por ti misma también, así que come.* -La regañó Ginny, la señora Weasley le volvió a tender el plato y la castaña lo rechazó nuevamente.
*Lo intenté.* -Dijo la pelirroja mirando a Draco. Éste conocía a su esposa y no vio caso insistirle más.
En el postre, una de las encapuchadas se inclinó para alcanzar un trozo de pastel. Al hacerlo, dejó ver uno de sus mechones pelirrojos.
-Ey! Un mechón pelirrojo? Eres una Weasley! –Notó Fred.
-No, no es así. –Negó ella.
-Cuál Weasley falta? –Se preguntó George.
-Ginny! –Dijo toda la familia.
-Eh? –Preguntó la pelirroja haciéndose la desentendida.
-Tienes hijos! –Le informó Bill con cara de pánico.
-Lo sé. Ya los vi. –Dijo Ginny sin inmutarse.
-Qué?! Dónde?! –Preguntó su hermano.
-Es cierto! –Ron cayó en cuenta. –En el campo de Quidditch.
-Y cómo sabes cuáles eran tus hijos? Eran demasiados. –Le preguntó Harry con interés.
-Intuición. –Dijo Ginny ruborizada por la atención del chico.
-Y a ti no te da nada de eso, Harry? –Soltó Ron enojado.
-De qué "eso" me hablas Ron? –preguntó su amigo.
-Ambos saben de lo que hablo.
*Por qué no están aquí?* -Le preguntó Ron a Theo, refiriéndose a los padres faltantes del futuro.
*No lo sé.*
-Ronald, piensa bien lo que estás insinuando. –Intervino Hermione. Harry y Ginny estaban tojos de la vergüenza.
-Aquí hay algo podrido. –Dijo Fred con los brazos cruzados.
-Si. Me parece que ellos saben algo que nosotros no. –Dijo George repitiendo la acción de su hermano.
*Bromeas? Tú fuiste el primero en saberlo.* -George estaba enojado con su propia actitud. Pero se entendía, estabn hablando de su hermanita.
*Eso aún no pasa.* -Ron le dio un golpe en el brazo para que no hablara más de la cuenta.
-Y por qué él lo supo antes que yo? –preguntó Bill.
*Porque todos estabamos ayudándote a preparar tu boda y George era el único incapacitado. –Le respondió Ron, porque conocía la actitud de su hermano y si no le decía se iba a armar peor.
-Pero qué lo que pasó?! –Dijeron Percy y Bill con irritabilidad.
-EL BESO! –Gritaron los encapuchados hartos de todo el jaleo.
-QUÉ?! –Gritó toda la familia Weasley.
*Bien amigo, tienes que recordar.* -Dijo Ron mientras subía a la mesa y pasaba al otro lado.
*Les pido que por favor mantengan la calma.* –Les decía Theo mientras ellos reclamaban: Cómo puede ser tan calenturienta ésta jovencita… Apuesto que Harry la sedujo… El chico era como nuestri hermano, cómo pudo?... Permaneció bajo nuestro techo, quien sabe las perversiones que hicieron… Mi niña… Ésta muchachita tiene que darse a respetar, por Merlín!...
*Vamos amigo, tienes que recordar algo de esto.*
*Estoy intentando memorizarlo. No sé que más hacer.*
*Escucha. Ya pasé por esto y déjame decirte que se va a poner feeeeeo.* -Ron lo miró fijamente. -*Hazlo por tu esposa, por ti, por tus hijos, por…*
-Permíteme. –Dijo Remus. –Quiéres recordar?
-Si. –El profesor atendió la afirmación y lo golpeó en el estómago. Harry se quejaba del dolor y tosía.
-Lo lamento, fue la situación. –Se disculpó Remus tratando de que le doliera menos.
*Gracias.* -El hombre se volteó para ver una versión adulta de Harry que le sonreía y lo abrazó. *Que gusto verlo.* -Le dijo con lágrimas. Ginny estaba en la misma situación pero con su hermano Fred.
-Ginny… -La llamó Molly.
*Hola mami.* -Dijo la pelirroja saludando con los dedos de las manos. La Sra. Weasley le iba a dar un sermón pero Ginny se recordó de algo más importante. *Mis bebés!*
-Ay no. –Cuatro chicos encapuchados se echaron a correr inútilmente porque como Ginny los conocía bien y era ágil, los atrapó sin incoveniente.
*Acaso planean darme un ataque!* -Inició furiosa. *Mis niños, los extrañé mucho.* -Ginny los abrazó con lágrimas en los ojos.
-No llores ma, solo fue una noche. –Dijo el más alto.
*Pero fue la noche más larga del mundo. Estabamos muy preocupados. Gracias por la pista, fue de mucha aydua, bien hecho.* -Dijo Harry. *Me alegra que estén bien.* -Él también se unió al abrazo.
-Eso quiere decir que si te casaste con mi hermana! –El Ron del pasado no se lo podía creer.
*Ey, tranquilo.* -Le advirtió Marceline, su esposa en el futuro.
*Será mejor que le hagas caso a mi esposa.* -Le advirtió Ron.
-Tú! –Dijo Bill apuntando a Harry del futuro. –Has profanado a mi hermana!
*No puedo creer que estemos pasando por esto de nuevo. Bill, baja esa varita!* -Fred y George también sacaron la suya. *Y ustedes por qué lo imitan tremendos cavernícolas?!* -La Ginny del pasado estaba al borde del colapso nervioso, la del futuro estaba histérica. Sin duda era hora de intervenir. El Harry del futuro fue hacia la versión pasada de su esposa.
*Respira, no te preocupes, yo lo soluciono.* -Acto seguido las dos chicas se calmaron. *Antes que nada, hola. Sé que esto para ustedes es incómodo. Ginny fue por mucho tiempo la única hija Weasley y encima de eso también es la más pequeña. Me casé con ella justo después de la guerra porque así lo decidimos.*
-Imagino que eso debió ser mucho tiempo en el futuro, verdad? –Dijo el Sr. Weasley. Los Slytherin estaban muy entretenidos con todo lo que pasaba.
*En realidad no. Ginny aún no había terminado sus estudios en Hogwarts.*
-Ay madre Santa! –La Sra. Weasley casi se desmaya.
-Dame una razón para no asesinarte ahora mismo. –La mirada de Bill daba miedo. Pero nadie quiso detenerlo.
*La amo…*
*Yo también lo amo a él*
*Y somos muy felices juntos. Tenemos una hermosa familia*
*Él me quiere, me cuida, aguanta mis temperamentos, hace lo imposible para vernos felices a todos.* -Decía Ginny mientras avanzaba hacia su esposo.
-Bueno, si así está la cosa, no veo por qué no. –Aprobó el Sr. Weasley.
-Si papá dice que si… -Bill bajó su varita.
-Confío en que podrás controlarla. –Aportó la Sra. Molly.
-No puede ser tan malo. Mi mejor amigo será mi cuñado… -Se contentó Ron. Los demás se miraban con aprobación.
*Y ya? Eso fue todo? La primera vez tardamos tres días para convencerlos y ahora fue tan simple? A caso estaban en la menopausia o qué?* –Se extrañó Ginny. Ellos la miraron como diciendo: "En serio? Aceptamos lo que no dices y así nos tratas?" –*Es broma familia, los quiero.* -Dijo estirando la mano y poniendo su cara más tierna.
-Si ya hasta hijos tienen, qué se puede hacer? –Le respondió Arthur.
*Tiene toda la razón. Hablando de mis hijos, presentense chicos.* -Les exhortó Harry. *Qué tal si empezamos con el más grande?* -Dijo mirando a Tedd.
-Prefiero hacerlo cuando estemos todos.
*De acuerdo.* -Le apoyó comprensivo. *El siguiente.*
-Lamento la tardanza. –Llegó Sirius. –fue muy pesado llegar aquí. Me perdí de mucho? –Las presentaciones no fue lo único que perdió, al ver tanta descendencia también se le fue el equilibrio y casi cae.
*Sirius! Me alegra que estés aquí! No sabes cuánto te extrañé.* -Harry lo abrazó como si fuese un niño otra vez.
-Esto ya me está dando miedo. Quién eres! –Dijo Sirius con voz grave y postura relajada pero con muchas dudas.
-El es Harry. –le respondió Remus sin poder detener la risa causada por la expresión de su amigo.
-Imposible. Harry está sentada allá. –Dijo ubicándolo en la mesa donde antes había un banquete.
-Éste otro, viene del futuro. –Remus seguía a carcajadas.
-Disculpa, cómo dijiste? –Con el dedo meñique se estrujó el oído. –Creo que no te he oído bien, dijiste del futuro?
-Pues sí mi querido amigo. Al parecer, sus hijos se metieron en un gran lío con la magia y sus padres vinieron a salvarlos. –Tras analizar los parentescos y evoluciones, Sirius terminó creyéndoles. Los demás fueron a saludarlo muy emotivamente luego de su asimilación.
-Tengo otra pregunta. Harry, por qué te has puesto así al verme?
-Si. Conmigo también actuaste igual. –Al profesor Lupin también le había surgido la misma inquietud.
*Prefiero decirles luego.* -le respondió tristemente Harry.
-De acuerdo. –aceptaron, aunque ya se estaban esperando lo peor.
-Papá. –Harry se volteó para ver a su hija. –Me presentaré ahora. –Tal y como lo hace su madre, no esperó respuesta para actuar y dar un paso adelante. –Hola familia! Mi nombre es Lily Luna Potter Weasley. –Se quitó la capa mostrando una figura idéntica a la de Lily Evans pero con lentes. Snape, quien no había dicho nada, se atragantó. Con qué? No lo sé.
-A ti te conozco! –Se alegró Ginny.
-Claro, eres mi madre.
-Eres igual a tu abuela. –Dijo Sirius con la boca abierta. Separó para dar una vuelta alrededor de ella y observarla mejor. Le quitó los lentes y se los puso él. –Sip, eres una Potter, heredaste la ceguera extrema.
-Ya… dámelos que no veo. –Le quitó los lentes y lo empujó levemente.
-También tiene carácter! –Se reía entretenido.
-Claro, soy de Gryffindor. –Dijo con cierta arrogancia. –Sirius la miró a ella y a Harry repetidas veces.
-Que linda hija tienes Harry! –El hombre se abalanzó hacia su ahijado para felicitarlo.
-Bueno, si. Pero ahora viene lo mejor.
-Y tú quién eres jovencito? –Preguntó Remus interesado.
-Soy james Potter –Se quitó la capa y puso un gesto sumamente arrogante. –James Sirius Potter Weasley. –Sirius se llevó el puño a la boca y empezó a reír.
-A ti no te había visto. –Comentó Ginny.
-Lo siento. Estaba con mis primas y mi madrina. –Dijo James incómodo bajo la mirada de su madre del futuro.
-Eres igual a tu abuelo, y tienes nuestros nombres! Tú también tienes un característica de los Potter; sacaste los ojos de tu madre y el pelo de tu padre. –Interrumpió Sirius.
-No soy igual a nadie. Soy mejor. –Dijo con una sonrisa de lado muy conocida. Los presentes se quedaron como que "Y este niño?"
*Disculpen su falta de humildad. Es que pasa mucho tiempo con su padrino.* -Dijo Ron.
-Y ese eres tú? –Preguntó su padre.
*No. Mi ahijado es Albus.* -Responde Ron orgulloso. El director se rió al recordar al joven con su nombre.
-Y antes de que pregunten, yo soy Albus. –Se quitó la capa y Sirius no esperó momento para examinarlo.
-Éste es pura y enteramente Weasley. –Dijo el hombre abrazándolo.
-Arthur! Se parece a ti cuando figurabas esa edad. –Aportó Molly.
-Es un muchacho muy apuesto sin duda alguna. –Dijo el abuelo con el pecho erguido.
-Parezco mayor que mis hermanos y hasta soy más alto y más inteligente. –Dijo Albus, cosa que no tenía nada que ver con la conversación.
*Es una especie de competencia entre los más pequeños. Leí en un libro para madres que ellos siempre intentarán superar a sus hermanos mayores.* -Aclaró Ginny.
-Qué competencia? No se puede cambiar el hecho de que él nació de último y es el enano llorón de la casa. –Lo retó James mirándolo a los ojos.
-Ven acá mugrosa lagartija de pantano!
-Qué vas a hacerme León sin garras? –Dijo James. El alto encapuchado los detuvo con un hechizo.
*Ey! Ey! Ey! Por qué siempre te metes en líos James?* -Le preguntó su padre.
-Porque su idiotez supera límites. –Responde Albus sin que se le diera la palabra.
*Y tú por qué cedes antes sus provocaciones? Esa es la impresión que quieren dar?*
*Agradezcan que están en público, porque sino, les hubiese dado una buena tunda! Ahora, discúlpense antes de que me arrepienta!* -Los amenazó su madre.
-Perdón por mi comportamiento. No debí abrir la boca. –Se arrepintió James con miedo. Desde lejos, podía sentir la mirada reprobatoria de cierta rubia.
-Yo también lo siento. Como habrán notado, yo soy de Gyffindor y el es un Slytherin. A veces se nos cruzan los cables, pero generalmente nos llevamos bien. Básicamente no hay rivalidad de casas. –Explicó Albus.
-Eso sí que es un alivio! –Se alegró Dumbledore.
*Bien. Creo que llegó la hora de abrir la caja de pandora.* -Dijo Harry y al instante los del futuro asintieron. Tres encapuchados empezaron a temblar.
La última gran concentración de luz apareció, dejando expectantes a todos.
-Llegaron papá y mamá. –Dijo una voz femenina poniendo sus manos en la cabeza.
La luz tardó en desaparecer, haciéndose más fuerte, sin dejar ver a los recién llegados. Algunos hasta cerraron los ojos por tal intensidad.
Cuando al fin logró disolverse el ardiente destello, se vislumbró dos personas agarradas de las manos. Hermione se desmayó.
*Mi amor!* -Draco salió disparado a socorrerla, sin pensar en nada ni en nadie más que ella.
*Despierta.* -Miró a su esposa. *No me asustes así.* -Ella se dirigió a él.
*Creo que fue demasiado impresionante*
-Por favor, mamá, dime que no soy yo. –Le suplicó Draco a su madre.
-No estoy segura. Será posible? –Se preguntó Narcissa. Todos estaban pendientes de la chica en los brazos del hombre que había llegado.
-Mejor no correr riesgos. Ey tú! Suéltala! Esa sangre sucia no merece el amparo de nadie. –Dijo el Draco del pasado.
El Draco Malfoy del futuro lo miró con su mirada de máximo odio. Iba a lanzarle una maldición desde donde estaba, pero no pudo porque Hermione se despertó.
-Aaaaah! Quién eres? –Ahora era ella quien le apuntaba a él y se alejaba asustada.
*Tranquila, todo está bien. Yo soy tú y el es tu esposo, Draco Malfoy.* -Le respondió Hermione.
-Eso es imposible! Mi hijo nunca se casaría con una inmunda como tú. –dijo Narcissa.
*Quién invitó a mi madre?* -Se fastidió Draco. Alguien lo estaba jodiendo.
-Nosotros lo pedimos papá. –Dijo un encapuchado de voz masculina.
*Tenía que ser… eso me recuerda, independientemente de todo, Jane estás castigada por lo que le hiciste a tu hermana.* -A Draco ya le estaba dando una fuerte jaqueca.
-Yo no tengo hijos. Y mucho menos mujeres! –Se quejó el Draco del pasado.
*Tú cállate que no estoy de humor.* -Se dijo. *Ustedes* -Se refirió a sus hijos *No creen que la situación está muy fuerte como para invitar a mi madre? A caso Lucius también anda por ahí?*
-Te imaginas?! No estuviese vivo en éste momento. –Apoyó el otro Draco. Ambos temblaron, uno de miedo y el otro de ira.
-Lo sentimos papá. Lo que pasa es que nunca habíamos conocido a ninguno de nuestros abuelos. Y teníamos mucha curiosidad. –Dijo una de sus hijas con voz llorosa. Draco aflojó su semblante.
*Los entiendo. Bueno, lo que importa es que ya están bien.* -Se acercó a ellos y los abrazó al igual que Hermione, estos los recibieron con gusto.
-No puedo creerlo. Estoy casado con una sangre sucia! Esto tiene que se una horrorosa pesadilla.
*Ya me hartaste!* -El Draco del futuro sobre el Draco del pasado. *Te asesinaré con mis propias manos! NO TIENES NINGÚN DERECHO HA HABLARLE ASÍ!* -El draco del pasado sentía la ausencia del aire.
-Papá, sueltalo! Podrías matarnos a nosotros también. –Dijo una de sus hijas. Él obedeció al instante. Draco se sorprendió de la cara de asco que su futuro le reflefaba. Fue como una paradoja, porque nunca pensó que pudiese tener asco de sí mismo.
-Un segundo más y te hubiese aniquilado. –Dijo el rubio, sabiendo que no era verdad. –Qué tienes contra ti mismo? En qué clase de idiota me convertí?
-Eso mismo debo decir yo. –Hermione se lanzó una mirada reprobatoria.
*Antes de que continues, deja que mis hijos se presenten.* -Se defendió la Hermione del futuro.
-Yo primero! –Una rubia de pelo lacio se quitó la capa. Sus ojos eran almendrados como los de su madre, de tez blanca pero un poco más expuesta al sol. –Hola! –Tenía una tierna expresión, con un peculiar brillo de travesura cruzando sus ojos. –Mi nombre es Jane Antlia.
-Una niña! Es indudablemente hija tuya, Draco. Suerte que no tiene señas de ser de la misma raza de aquella chiquilla impura. –Dijo Narcissa.
-Cómo se atreve a llamar así a mi madre? Vieja verde. –preguntó una grave voz masculina.
-Mi madre solo dice lo cierto. Yo no puedo estar atado a una sangre sucia. Solo de pensarlo me dan náuseas. –Los ojos del encapuchado brillaron, siendo lo único y distinguible de él. Draco, al mirarlo, se asustó. Recordó aquella cosa que lo había atacado. –Eres tú! El monstruo! El que me atacó!
*Si lo hizo fue porque lo provocaste!*-Defendió Draco. *Te conozco, no intentes negarlo. Crees que tratar a las personas con superioridad es la manera correcta, pero estás muy errado. Lamento si dije algo fuera de lugar hijo.* -Se disulpó Draco.
-Ja! Me imagino que en el futuro no te respetan. –Comentó Narcissa.
*Al contrario. Porque para que lo respeten, hay que respetar. Draco se ha convertido en una persona querida y de buena moral.* -Comentó Hermione.
-Y a ti quién te preguntó lagartona? –Narcissa tenía que mantener su posición. Eso implicaba no dejar que una sangra sucia le lleva la contraria. Pero en el fondo, se alegró de escuchar aquellas palabras.
*Mamá, ya me estás hartando. Si vas a seguir con esa actitud, vete.* -Draco no tenía que ver con nada más que con defender a su esposa y sus hijos.
-Pero, pero quiero ver a mis nietos. –Se quejó Narcissa.
*Entonces ahórrate tus comentarios.* -Narcissa puso un gesto enojado, pero aún así no dijo nada. Su hijo había crecido. Se convirtió en el hombre que siempre supo que sería. Por alguna extraña razón eso no la desilucionó, más bien la motivó. Ya empezaba a digerir la idea. *Jane, niña del futuro castigo, continúa.* -La chica sabía que su padre no se le olvidaría el lío de la zapatilla. Sonrió amargamente.
-Soy de Slytherin y me encanta. Técnicamente, la más pequeña de los Malfoy. Mi gemela me lleva unos cuentos segundos.
-Tuve gemelas! –Hermione se agarró el vientre entre asustada y emocionada.
-Otra chica Malfoy?! –Se sorprendieron los amigos de Draco.
*Si… perdí varias apuestas.* -Sus amigos del futuro estallaron en carcajadas.
-Eso es imposible. Esas cosas no pasan en la familia Malfoy. –Dijo Draco.
*Déjame decirte algo; con Hermione Granger, todo es posible. Esa mujer cambió mi mundo. Yo soy el hombre más afortunado. Todo cambió por ella. Nunca había tenido una alegría así, me ha tocado ser el que conoce cada línea de su mano.* -Draco sonreía a su esposa.
*Paea mi también fue una bendición encontrarte justo después de que se fue la luz en im corazón. Desde entonces llevo el cielo dentro de mi.* -Hermione se acercó a él y lentamente lo besó en los labios. Sus pasados se sobresaltaron asqueados.
-Por favor, ya paren. Sigan con las presentaciones. –Dijo Hermione evitando la escena. Draco apretaba los puños.
-Como digas, pero no puedes negar que fue muy tierno. Mi nombre es Cissy Rose, la hija de en medio. Al igual que mi madre, soy tremendo potencial para Ravenclaw. Pero fui colocada en Gryffindor. –Ésta chica era idéntica a Jane, con la diferencia de que su cabello era rizado y más claro. Sus ojos eran grises, al igual que los de su padre. Su tez era mucho más blanca. Realmente, tenian varios desacuerdos tanto físicos como mentales. –Soy una de las brujas más inteligentes junto a mi hermano y algunos primos.
-Y tú Jane? –Preguntó Hermione interesada en el intelecto de sus hijos.
-Soy astuta, con eso yo resuelvo. –Responde.
-A mi me basta con eso. –Dijo Draco tratando de retar a Hermione. Pero ésta no cedió ante sus provocaciones y le restó importancia.
-Hola… -El siguiente en quitarse la capa era totalmente diferente a sus hermanas. Sus ojos eran grises, muy claros. Su piel era blanca pero no rayaba en lo pálido. Su cabello oscuro y con un cuerpo bien esculpido. –Mi nombre es Scorpius.
-Puag! Éste si se parece a Granger. Que repugnante. –Se quejó Draco.
-Si me he controlado, ha sido porque en un futuro eres un padre ejemplar y me has criado como tu hijo. Pero nadie le habla así a mi madre. –Dijo Scorpius. –Y la genética no tiene que ver con eso. Mi parecido es sólo coincidencia.
-Qué quieres decir? –preguntaron Draco y Hermione al mismo tiempo.
*No tienes que hablar de eso si no quieres Scorpius.* -Le recordó Hermione.
-Está bien, lo diré… -Respiró profundamente. –No soy hijo de mi padre.
-Lo sabía! Lo ves Draco? Aquella te debió haber engañado, se vio desesperada y te conquistó. –Narcissa ya estaba deduciendo tonterías. Ella iba a agregrar que aquel muchacho era un bastardo, pero esas palabras no pudieron salir de su boca.
-Tampoco soy hijo de mi madre.
-Y entonces? –preguntó Draco.
-Me encontraste en un basurero.
-Es broma? Cómo pudieron hacerte eso? Te dejaron ahí abandonado, así sin más? –Se cuestionaba Draco.
-Malfoy! –Hermione le dio un golpe en el hombro al rubio. Fue un acercamiento interesante ya que anteriormente no se habrían acercado ni para eso. A pesar de todo, la castaña esperaba impaciente una respuesta.
-No sé por qué lo hicieron. Era solo un bebé cuando pasó. Pero papá me encontró a tiempo. Llamó para pedir ayuda y casualmente, mamá fue quien respondió. Desde entonces, me cuidan juntos. –Draco abrazaba a su esposa. Era muy doloroso escuchar a su hijo decir esa cruda verdad. Scorpius era maravilloso y tuvo que pasar por un terrible abandono. Pronto, la Gryffindor dejó atrás los malos pensamientos.
*Eso es porque fuiste un maravilloso regalo. Y siempre te amaremos*
-Eso lo sé mamá.
*Scorpius, fuiste tú quien me salvó a mi.*-Agregó Draco.
-Antes no lo creía, pero luego de verte en tu juventud, pienso que realmente fuiste afortunado por encontrarme. –Todos rieron. Hasta el propio Draco.
-Cúal es tu casa? –Preguntó el rubio.
-Iba a caer en Slytherin. Pero me dijeron que el sombrero tomaba en cuenta tu decisión, así que le pedí estar en Gryffindor.
-Qué?! Tengo dos hijos en Gryffindor?! –Se alteró el rubio con las manos en la cabeza. Narcissa no dijo nada. Todos los demás reían.
*Bien…* -empezó a decir Hermione. *Aún queda una persona.* -Se dirigió al encapuchado. *Ya estamos todos aquí.*
-Lo sé. Pero es muy difícil. –Su voz salió quebrada.
*Puedes hacerlo. Estamos contigo.* -Lo apoyó Ginny; los demás morían de curiosidad.
-De acuerdo. –Tedd aflojó los puños y se sacó la capa. Su rostro estaba inundado de lágrimas. –Buenas noches. Mi nombre es Edward Remus Lupin, pero me llaman Tedd.
*Remus, él es tu hijo.* -Dijo Harry directamente, porque sabía que ese asunto no se podía postergar más. Veía el rostro de su ahijado y no pudo aguantarlo, haría lo que sea para quitar ese dolor que debía estar comiéndoselo.
-Mi… -Al licántropo no le salían las palabras. Analizaba lo que iba a decir, pero tenía el presentimiento de que no le iba a gustar ninguna de las respuestas. Se levantó de su asiento con una mano en la barbilla y caminó sin dirección. –Quién es tu madre?
-Nymphadora Tonks. –Se limitó a contestar.
-Si! Si! Si! Si! –La pelirosa saltaba con emoción por todo el lugar, sacándole una sonrisa a su hijo.
-Cómo? Pero soy mucho mayor y soy peligroso.
-Te he dicho un millón de veces que eso no importa! Remus… yo te amo. –Se acercó a él. –Y sé que tú también sientes lo mismo.
-Por eso, no quiero que nada te pase por culpa de mi otro yo. –El hombrelobo agarró las manos de su amada. Algunos de los presentes se habían puesto demasiado emotivos y empezaron a llorar. Aunque hay que admitir que la escena era muy tierna.
-Oh, vamos! Tu transformación sólo hacen la situación más interesante. Más me duele que me rechaces y tú también sufres por ello. –Remus se quedó callado. –Eres un Gryffindor… anda, se valiente!
Tonks estaba realmente enojada. No le vio sentido seguir con aquella situación, así que apartó. Remus miró al que decía ser su hijo. Persiguió a Nymphadora, la tomó del brazo haciendo que lo mirara. Su corazón latía rápidamente. Se acercó más a ella y la besó. El público aplaudía enérgico.
-Eres una chica muy rara. Pero debo admitir que eso me encanta. Te amo Nymph. –Los enamorados se unieron en un fuerte abrazo. –Lamento la interrupción. Puedes continuar. –Dijo Remus después de haberse separado de Tonks.
-No hay cuidado. Para mi éste será uno de los recuerdos más hermosos. –Tedd se secó las lágrimas. No quería parecer un afeminado. Pero debido a las circunstancias se permitió ser más sensible.
-Bueno, habla. Queremos conocerte. –Dijo Tonks quien no dejaba de sonreír.
-Creo que soy yo quien debería decir eso.
-Olvídalo. No quiero oír más. –La metamorfomagaa se escondió en el pecho del licántropo.
*Él necesita sacarlo.* -Intentó razonar Harry.
-Sé que probablemente no nos va a gustar. Pero estoy dispuesto a escuchar. –Aceptó Remus. Tonks asintió.
-Ustedes murieron poco después de mi nacimiento. –Crudo. No había otra manera de decirlo más claro. Mientras más rápido, menos durará el dolor, pensó Tedd.
-Cuántos años tenías? –Lupin preguntó entre sollozos.
-Solamente tenía algunos días.
-Oh, mi bebé! –Nymphadora corrió a abrazarlo. –Perdón por haberte dejado huérfano. Debió ser muy duro para ti. –Remus se unió a su familia.
-No tanto. Aunque soy el único en Hufflepuff, al igual que mi madre, en mi familia siempre cuidaron de mi y mi acompañaron en todo momento. Mi padrino siempre me habla sobre ustedes. Nunca se rindió conmigo. Incluso, antes de casarse, aclaró que él venía en paquete. –Harry y Ginny rieron al recordar ese momento. –Ellos me han criado como padre y madre.
-Y nosotros somos sus hermanos! –dijeron los hijos Potter.
-Así es. –Tedd volvió a sonreír. –Y mis primos que no se quedan atrás. –Los muchachos aplaudieron por su reconocimiento. –Los Srs. Weasley que disfrutan concentirme. Los tíos, siempre chistosos.
-Qué hay de mi madre? –preguntó Nymphadora.
-Ella me cuidó durante mis primeros años. Aún está viva. Sufrió mucho tu muerte, pero el tío Draco y yo la hemos y dado mucho cariño.
-Por qué tío? –Tonks tenía curiosidad por su primo.
-Porque desde niño lo vi con la tía Hermione, además me atendió muchas veces. –Nymph, sorprendida, fue hasta su primo adulto y le dio un beso en la mejilla.
-Muchas gracias, Draco.
-No hay de qué, siento que te lo debía. Lamento haberte negado como familiar. –Ella le revolvió el cabello.
-No es tu culpa. Eso fue lo que te enseñaron. –Narcissa bajó la cabeza avergonzada. Se arrepintió de no haber hecho nada por su hermana Andrómeda. Y tanto que la quería… por qué las mejores personas tienen que ser tratadas como escoria? Sin guerra, todos eran familia, vivían felices. Incluyendo a su hijo, eso era lo que más le importaba.
-Imagino que yo también moriré.- Suspiró Sirius.
*Si. Pero descuiden, ahora que estamos aquí no los dejaremos morir.* -dijo Harry.
Esa noche estuvo adornada de abrazos y conversaciones al azar. A los Slytherin´s se les hizo difícil acoplarse, aún no se habían hecho la idea. Pero pronto descubrieron a sus respectivos ahijados y cómo sus familias iban quedando enlazadas formando fuertes amistades.
