Un pequeño pero muy lindo capítulo
Aquí les tengo la segunda parte, gracias por leer.
También es corto pero me encantó escribirlo y por eso los puse individualmente.
Que lo disfruten!
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-Qué significa esto?! –Umbridge estaba perpleja. Pensaba que por fin los había atrapado. –Niñita mocosa. –tomó a Cho por el cuello de la túnica y la apuntó con la varita. –Dónde están?! –ella no dijo nada. El efecto de la pócima había acabado. –Habla o te lanzaré un imperdonable.
*A quiénes buscas Umbridge?* -preguntó Hermione, ya se le hacía notoria su barriga.
-A un grupo de jóvenes involucrados actividades ilícitas.
*Pues entonces no creo que la violencia sea la manera correcta para hacerse cargo de la situación. Sería algo injusto. Esta niña no sabe conjurar hechizos de defensa, por su causa, mientras usted tiene años e experiencia.* -lo dijo con un tono tan molesto, tan creído, que Umbridge se puso roja de la rabia.
-Me está faltando el respeto Sra. Black (apellido que le asignó Dumbledore a los Malfoy)
*En qué momento?*
-Ha insinuado que doy mal mi clase y me ha dicho vieja.
*Yo no insinué nada. Todo lo que he dicho es la verdad y si le duele es porque estoy en lo correcto.* -Draco y sus amigos rieron. El rubio estaba impresionado ante la valentía de la leona. En más de una ocasión le había demostrado que no era igual a las demás y eso le estaba gustando. No! Tenía que sacársela de la cabeza.
-Silencia! –mandó a callar la mujer. –No toleraré sus insultos…
*Profesora Umbridge! Alguien ha puesto de cabeza el aula 305.* -interrumpió Ginny justo a tiempo. Estaban a punto de echar a Hermione a la calle.
-Esto no se quedará así. –la mujer se fue a atender el otro desastre.
*A caso estás loca? Te dijimos que la distrajeras no que hicieras que te despidan.* -le reclamó Ginny.
*No pude evitarlo. Sabes que no me gustan las injusticias. Esa mujer es la personificación de todo lo que odio.*
*Te entiendo pero tienes que calmarte. Recuerda que ahora tiene que pensar por dos.* -dijo Ginny señalando el vientre de Hermione, Draco estaba estático. Recordó que ella estaba embarazada, de él. Bueno, de su yo del futuro, quiero decir. Con razón la veía más hermosa.
-El embarazo te sienta bien. –dijo el rubio.
*Gracias Draco. Antes pensaba que lo decías por decirlo, ahora sé que eres sincero.* -le respondió Hermione con una sonrisa que movió algo en él. Pero luego se alarmó al darse cuenta de que lo había dicho en voz alta. Dio media vuelta y se fue. Hermione lo siguió porque a él le tocaba clases con ella. Estaba muy divertida, pues las expresiones de Draco al verla todo el tiempo, no tenían precio.
*Oye liiiiidaaa* -dijo Draco con tono melódico.
-No me llames así. –respondió su joven esposa con el ceño fruncido.
*Vamos a la tienda, me has pedido algunas cosas pero no quiero que tu yo del futuro me acompañe por el bien del bebé.*
-Ni me lo recuerdes. Por tu culpa engordaré. –dijo Hermione con disgusto.
*Te ves hermosa cuando estás embarazada. Y si quieres rebajar te ayudaré cuando nazca el bebé. Ven, acompáñame. Odio ir de compras solo.* -le rogó el rubio.
-Estoy embarazada no para parapléjica. Ve y dile a tu esposa. –se volteó pero Draco la detuvo.
*Estas dando una clase. Ven, por favor.* -ella rodó los ojos. Al perecer no le quedaba otra opción.
-No puedo salir. Soy una estudiante.
*Eso déjamelo a mí. Nadie lo notará.* -con un movimiento de varita aparecieron en la tiendas.
-Qué vamos comprar?
*De todo. No quiero que mi bebé nazca con manchitas de antojo.* -Draco compró todas las chucherías que veía, se la pasaba diciendo y haciendo tonterías, cosa que la hacía reír. Debía admitir que se estaba divirtiendo. *Vamos a la librería. Tengo que mantener a mi esposa entretenida.*
-Cómo así? No entiendo. Por qué?
*Bueno, es que antes de dormir lees. Y como ya te has leído todos los libros de Hogwarts, sumado a las hormonas del embarazo, no tienes más que hacer que hacerme el amor durante toda la noche. Antes era yo el que te agotaba pero ahora eres tú la que me tiene seco, sin fluidos corporales. Ya ni me dejas dormir.*
-OK. No tenías por qué darme tanta información.
*Tu preguntaste.* -Draco agregó dos libros de medicina mágica para él y diez de temas y tamaños variados para su esposa. Dejó que la joven cogiera cualesquiera, ella se negó pero Draco sabe cuánto ama los libros así que insistió hasta que ella se cansó y cogió uno pequeño. *Vamos por un helado.*
-De acuerdo, pero yo pago esta vez. –se sentaron en el borde de una fuente. –Así que… eres medimago.
*De emergencia, si.*
-Trabajas en San Mundo.
*No exactamente. Trabajo solo para los aurores. Hubiese querido atender a cualquier paciente pero me lo negaron.*
-Por qué?
*Porque tuve dos hijas cuando me lo prohibieron.*
-No entiendo.
*Verás, parte de las condiciones para estar fuera de Azkaban es no casarme y por ende no tener descendencia. Gracias a ti me otorgaron a Scorpius, pero como no es de mi sangre no tocaron esa parte y….*
-Espera, no estamos casados? Tuve hijos sin estar casada! Eso no encaja nada en mis planes, seré abogada. Qué clase de ejemplo estoy dando?
*Por eso hicimos una boda simbólica. No es legal pero te sentías más cómoda. En fin, el plan era no tener hijos pero cuando fuiste a prepararte para no tenerlos, te dijeron que ya estabas embarazada.*
-Volvieron a llevarte a juicio?
*Si. Por poco vuelvo a prisión y me alejan de ti y de todo lo que quiero. Pero Scorpius con solo 3 años me defendió al igual que toda la familia. Ahí fue que consideré a todos como mi familia. Arriesgaron mucho por mí y yo por ellos haría lo que sea.*
-Que bonita historia. Pero aún no has respondido mi pregunta.
*Tenía dos opciones, dejarlos a los cuatro a su suerte o trabajar para los aurores para modificar mi condena, así que ahora les sirvo a ellos. Es muy entretenido, pero me impide seguir creciendo como medimago. Hubiese querido hacer otras especialidades.*
-Por qué a los aurores?
*Tal vez no sea el mejor en transformaciones, pero si alguien se está desangrando a punto de perder una parte de su cuerpo o es afectado por alguna maldición, yo soy el hombre indicado para resolverlo. Esas emergencias son más comunes para los aurores. Ayudo más en la comunidad mágica en ese sector. Aunque a veces me pregunto si hubiese sido bueno haciendo otra cosa, no lo sé…*
-Draco… gracias.
*Por qué?*
-Por haber renunciado a tus sueños por mí y por nuestros hijos. –Draco se emocionó, ya no solo pensaba en ella, sino también hacía referencia a un nosotros. Eso significa que ya le estaba haciendo un espacio en su corazón.
