Descubriendo a los Slytherin´s
-Lily! –la llamó Michael una mañana camino al gran comedor. –Hay rumores de que te disculpaste con una Slytherin.
-Y por qué no le preguntas a ella?
-Porque viniendo de ti, sé que es cierto. En el fondo eres una buena persona.
-En el fondo? –ella rió y le golpeó suavemente en el hombro, le dio un abrazo y fueron al comedor. –Almorzarás conmigo frente al lego, hoy? –propuso Lily, aún tenía algo que resolver.
-Claro, ahí te veo. Yo llevaré las bebidas. –aceptó Michael.
-Lily, te vi entrar con Michael. Ya todo se arregló entre ustedes? –preguntó Cissy.
-Casi, pero todo es parte del plan. Recuerdas? –responde la pelirroja.
-Me vas hacer hablar con James?
-Si. –Cissy suspiró y la miró.
-De acuerdo, encontraré la manera. –Lily la abrazó y empezó a desayunar sin apartar la vista de la mesa de los Slytherin´s. estaba dispuesta a descubrir sus secretos, para bien.
Cissy estaba sentada en su pupitre mientras McGonagall daba la clase. Estaba nerviosa por nada. Solo tenía que hablar con James, eso era todo. Habían sido los mejores amigos desde siempre, pero se habían tratado tan mal. No obstante era un Gryffindor y debía tener valor. Con un hechizo le mandó una carta a la otra aula (porque James está varios cursos más adelante que ella) al abrirla decía:
Iré a la torre de astronomía, me haría bien tu compañía después de clases,
tienes tiempo?
C.M.
James recibió aquel papel con alegría, era la letra de Cissy, la reconocería en cualquier parte. Tenía mucha tarea atrasada, pero ni Merlín le impediría hablar con ella. Extrañaba el sonido de su voz, estar cerca de ella, hacerla reír…
Ahí estaré.
J.P.
A penas tocó el timbre Cissy salió disparada del aula. Iría al baño para arreglar su cabello y esperaría a James en la torre. Mientras el pelinegro se encontraba preguntándose si ir o no. No es que no quisiera verla, lo que no quería era otra reprimenda de su parte.
-Viniste. Por un momento pensé que no lo harías. –James apareció justo cuando Cissy se iba.
-Sí, yo pensé lo mismo.
-Qué? Ya no quieres saber de mí?
-No es eso. –dijo James inmediatamente.
-Y entonces, qué?
-tenía miedo de que me rechazaras, otra vez.
-Lamento haber sido dura contigo. Es que… cuando mencionaste lo de pureza de sangre pensé que te perdería. Me sentí mal. –Cissy tenía los ojos aguados.
-Soy un estúpido! –James golpeó la pared de piedra. –Perdóname, actué mal en todo momento.
-Lo sé. Pero lo que no entiendo es por qué no me seguiste? –James soltó una amarga sonrisa.
-Tiene más de Slytherin de lo que crees. –Cissy esperó a que continuara. –No eres tan buena como piensas.
-A qué te refieres? –la rubia no quería llorar. Iba a resolver este mal entendido, sí o sí.
-Cómo has dicho, tú también has actuado mal. Entonces, por qué tengo que ser yo el que te persiga y el que tenga que arreglar el problema? –James estaba esperando algunos reproches luego de terminar. Pero no fue así.
-Tienes razón.
-La tengo? –cuestionó para saber si era cierto.
-Si. Por eso quería hablar, no he sido justa contigo. Tal vez tenga algo de Slytherin pero como ustedes mismos dicen: hay más en un Slytherin que solo maldad. –lanzó la bomba.
-Si… -James se quedó pensativo. Cissy caminó hasta el balcón pensando en qué otra cosa podía decirle.
-No estoy familiarizada con eso. No sé si he utilizado bien la frase. –James la vio caminar y al escuchar su suave voz y sus cuidadas palabras solo pudo pensar; esa rubia me encanta.
-Algo parecido. No es tan complicado, solo hay que ponerse en nuestros zapatos. –el timbre sonó indicándoles que llegaban tarde a clases. James la abrazó recordando aquellos momentos en los que podía estar con ella sin problemas. –Adiós caramelo de coco. –la soltó y se fue.
-No me llames… -no pudo terminar la oración, realmente extrañaba sus extraños apodos. –Que humillante. –se quedó un minutos más riendo en la torre. Luego su mamá la regañó por llegar tarde a clases.
Dani y Angélica estaban en la oficina de McGonagall por décima vez en el mes. George las esperó afuera.
*Que parte de "mantengan un perfil bajo" no entienden?*
-Lo acatamos al pie de la letra. Tú sabes que podemos ser peores que eso. –dijo Dani.
*No sé qué más hacer. Umbridge las puede expulsar si se entera. James y Serpent dejaron de fastidiar porque la situación es delicada, por qué ustedes no pueden entenderlo?*
-Papá, las clases son muy aburridas. Este no es nuestro ambiente. No tenemos nada que hacer aquí.
*Seguirán portándose mal?* -preguntó George.
-Es probable. –respondieron ambas.
*Me cansé! Están castigadas. No recibirán ningún producto Weasley.* -George les aplicó el hechizo del cliente no deseado. *Conocen el proceso. Si llega a sus manos cualquier aparato creado por un Weasley sonará una alarma. Si eso pasa estarán en graves problemas.*
-El tío George está muy enojado con nosotras. –Dani volteó a ver a Angélica mientras esta estaba a punto de que le diera un ataque. –Estás bien?
-No! Me han quitado lo único que tengo. Qué haré ahora?!
-Buscar otro pasatiempo. –le sugirió Dani.
-No es solo un pasatiempo, las bromas son mi vida, es todo lo que sé. Papá no puede hacerme esto, debe entenderme.
-El solo está preocupado por nosotras. Tal vez fue la mejor decisión. Si nos expulsan, nadie podrá salir a ayudarnos.
-Pero, pero…
-Estaremos bien. –Dani ya no quería continuar la charla con su prima. Encontró su escape prefecto al ver a Franz doblando el pasillo. –Franz! Angélica está por sufrir una crisis nerviosa. Cuídala. –el rubio se quedó paralizado sin saber qué hacer. Angélica no podía creer que su prima la estuviese abandonando.
-Hola. –la saludó Franz.
-Estoy bien. No tienes que cuidarme, ve con Alice.
-Alice no quiere que esté cerca de ella por ahora. Está haciendo la tarea con Rodrigo. Tal vez esos dos juntos puedan formar un cerebro completo. –Angélica rió ante el comentario.
-Eres gracioso.
-Por favor… eso no es cierto.
-Claro que si. Te lo dice una profesional. Lo que pasa es que tienes un humor negro, pero eso no significa que no seas divertido. Siempre y cuando sea con esa finalidad y no para la ofensa.
-Eres una experta en el tema…
-Definitivamente. Y tus amigos?
-Qué amigos? No necesito a nadie. Hasta los hermanos te traicionan y se alejan.
-Que deprimente. Lo de Alice te afectó. Deberías reírte más, te ves bien cuando sonríes.
-Aja? –Franz sonrió un poco.
-Así no. –ella sacó su mejor sonrisa y se la mostró. –Así. –dijo como presumiendo sus hermosos dientes y su pose femenina. –Franz volvió a sonreír pero sin mostrar los dientes.
-Vamos! Puedes hacerlo mejor que eso. Creo que el problema es que tienes las mejillas muy flácidas. Ejercítalas un poco. –la pelirroja hizo un montón de muecas y lo puso a él a hacerlas también. En un abrir y cerrar de ojos en el pasillo solo se oían carcajadas.
-Gracias, me alegraste el día. –dijo Angélica.
-Y tú a mí, lo necesitaba. –el chico revisó su bolso y le entregó un pergamino. –Con esto podrás hablarme si te aburres en clases.
-Claro, te escribiré.
-Eso espero. –el rubio le regaló una última sonrisa, le guiñó el ojo y se fue.
-Aunque no lo parezca, ese chico está mal de la cabeza, solo hay que sacarlo de ella. –dijo Angélica sola en el pasillo.
Mily estaba bajo un árbol queriendo sentir calor. Siempre había sido de esas personas que le da mucho frío. Era normal verla con un gorro o tomando el sol, era muy pálida y enrojecía con facilidad.
-En qué piensas? –preguntó Dante sentándose a su lado.
-En qué crees?
-Descuida, todo estará bien.
-Tú no me entiendes Dante. Quiero irme, pero ya! Por lo menos, tus padres están aquí. Los míos no.
-Si quieres podemos llamar a tu padre para que venga a verte.
-No lo hará. Él no me quiere, en este tiempo no tengo a nadie.
-Eso no es cierto. Me tienes a mí, a los primos y a los tíos.
-Me quiero ir Dante. Dejé mi cuaderno de letras en mi otro tiempo y no solo eso, también dejé mi inspiración.
-Pues entonces, hagamos uno especial. –Dante empezó a arrancar hojas de su cuaderno sin importarle la delicadeza o exactitud.
-Qué haces?! No!
-Eps. –dijo silenciándola y continuó con su labor. Cuando reunió una buena cantidad, las emparejó y las unió. Recogió algunas hojas de varios colores y ramitas con ellas hizo una portada.
-Cómo lo hiciste? No eres un experto en la materia que digamos.
-Aja? –lejos de ofenderse Dante se echó a reír.
-Oh! Lo siento, yo aquí diciendo esas cosas después de que has tenido tan lindo detalle conmigo.
-Descuida. La verdad es que imaginé que estarías afligida por tu cuaderno y empecé a practicar cómo hacerlo. No pensé que me quedaría tan bien.
-Y qué habrá hecho florecer ese desempeño?
-No lo sé. Tú? –Mily se puso roja.
-Gracias. Me hiciste sentir mejor. Sé que a ti también te afecta no tener tu guitarra.
-Mi padrino me dio una provisional.
-Qué? Pero él nunca ha sido fanático del rock. –Mily se sorprendió.
-Me dio una guitarra acústica, pero para mí significa mucho.
-Ven acá imbécil! Tú y yo vamos a hablar a como de lugar! –Lily perseguía a Michael mientras el corría desesperado.
-Déjame en paz psicópata!
