Haciendo las pases

-Déjame en paz psicópata!

-Lily, no lo vayas a matar! –le sugirió Milly sabiendo que su prima no le haría caso.

-Dante, ayúdame! –le pidió su hermano.

-Y arriesgarme a que la pitufa me mate? No señor, es su problema. –dijo Dante tomando a Milly de la mano y alejándose del lugar.

-Eres un mal nacido! –en esto, Lily logró alcanzarlo y lo tumbó al suelo.

-Ahora sí. Me explicarás por qué estás tan misterioso, por qué ya no nos haces caso, los Slytherin´s te han frito las neuronas? –la pelirroja estaba sobre su espalda.

-Por qué quieres saber?

-Solo quiero entenderte. Quiero saber lo que piensas. –La muchacha bajó la guardia. –Aquella vez te enojaste conmigo… lo sentí diferente.

-Hizo que te arrepintieras.

-Exacto. Vi lo mucho que te afectó y no quise volver a verte de esa manera. Por qué te molestó tanto si sabes que soy una tremenda macarra?

-Porque según los demás todo lo malo es culpa de Slytherin´s. En este tiempo, he aprendido a estar a la defensiva, a cuidarme las espaldas y a defenderlos a ellos también. Defiendo las causas justas…

-Pero en este tiempo es más difícil.

-Felicidades, entendiste. –Lily se alegró. Michael se levantó haciendo que esta cayera al piso. –Ahora, te parece que terminemos de comer? –la pelirroja asintió. Aunque no pudo evitar sentir que aún faltaba saber algo, de algo no se estaba enterando o tal vez, no quería darse cuenta.

Julia estaba en el patio haciendo lo propio, dibujando.

-Hola nena. –dijo un chico acompañado de otros más. Como odiaba que le dijeran "nena" no sabía quiénes eran, tampoco le interesaba. Se hizo la desentendida y continuó con lo suyo. –Ey tú! Estás sorda? –ella siguió ignorándolos. El chico enojado, pateó sus pinturas esparciéndolas por el césped. Ella se levantó enfurecida y con intención de darle una bofetada. El chico fue más rápido y la agarró de la muñeca. –Ahora si me haces caso? No eres tan fuerte sin tu escolta de serpientes, eh? – ese día no había acompañado ni a Jane ni a Michael. Ambos estaban ocupados. –Tú y todos los Slytherin´s deberían largarse de este lugar.

-En serio? Porque lo que deberías irse es la basura que tengo en frente. –le respondió fría, inyectando veneno en cada una de sus palabras, sin un solo ápice de miedo en sus ojos. No le importaba el cardenal que le estaba formando, tampoco que estuviese sola y a la merced de 5 chicos, ellos no la verían doblegarse. –Suéltame. Eres muy poca cosa para estarme tocando. –El muchacho la empujó con fuerza contra el suelo. Tomó uno de los botes de pintura y la embarró en su trabajo (si pintan al igual que yo, sabrán lo devastador que es eso), luego se lo tiró a ella y se fueron. Sus ojos se aguaron y cuando estuvieron lo suficientemente lejos, se permitió derramar unas cuantas lágrimas por su arruinado cuadro.

Aaaah pero esto no se iba a quedar así. Había visto su uniforme, eran de Hufflepuff. Se vengaría, de él y de los demás, por no haber hecho nada para detenerlo. Y conocía a la persona que la ayudaría. Se levantó sin pensar en limpiarse y buscó a Fred. Este estaba regateando en el pasillo y al verla en esas fachas se asustó y corrió hacia ella.

-Julia! Qué te ha pasado? –dijo inspeccionándola y viendo el cardenal. Ella le contó lo sucedido y él estaba rojo de la furia. –Los voy a matar! Hagamos una emboscada. Le diremos a Michael, Scorpius, Jane, Mary, James, Lily, Serpent y Dani, que son los más sanguinarios. Los sorprenderemos en los vestidores, les daremos un susto de muerte. –Julia se llevó una grata sorpresa de verlo tan empeñado en ayudarla.

-Es una buena idea, pero no quiero involucrarlos en esto. Solo vine a verte porque necesitaba artilugios.

-Muy tarde. Ya estoy dentro.

-Freddy, podrías meterte en problemas.

-Problemas van a tener ellos por haberse metido contigo. Cualquier castigo que venga después, valdrá la pena. –A Julia le dieron ganas de abrazarlo y llenarlo de besitos. Pero recordó que debía limpiarse.

-Te lo agradezco. Ahora, iré a quitarme este sucio de la ropa. –dijo rabiando.

-Claro. Nos veremos aquí en 30 min. Vale?

-Vale. –al regresar, la esperaba con una pomada y un juego nuevo de pinturas. –Cuánto te debo por la pintura? –reconoció la marca de inmediato, eran como esas caras que le traía su tío Draco de los viajes.

-Considéralo como un regalo.

-Qué?! No puedo. Debieron costarte mucho.

-Lo mejor para ti preciosa. –uyyy le dijo preciosa! Ese apodo si le gustaba. –Acéptalas, me sentiré mal si no lo haces. Te mereces esto y mucho más. –ella no pudo aguantarlo más y como por impulso saltó a sus brazos.

-Gracias…

-Por ti lo que sea. –se separaron y se dispusieron a jugarle una bromilla a los Hufflepuff. Julia los identificó, para su suerte, todos jugaban Quidditch. Al terminar se entrenamiento se escabulleron a las duchas. Hicieron hechizos para teñir el agua y se llevaron sus ropas.

-Oigan, quién se llevó mis pantalones? –preguntó el chico. –Los voy a matar chicos, cómo me dejaron en pelotas?!

-Toda la ropa desapareció! –dijo otro. Julia y Fred se delataron con risas.

-Les dije que iban a lamentar haberse metido conmigo. Comiencen. –ordenó Julia. Los "secuaces" obedecieron y se les fue devueltas sus pertenencias. Pero aún faltaba el líder que se negaba a pedir disculpas. Este se tuvo que ir a su sala común desnudo y de color púrpura, escuchando las risas de todo el que lo veía.

Como era de esperarse, fueron delatados. El plan de Julia era que Fred se librara del castigo pero él prefirió quedarse en detención junto a ella. La profesora convocó a los del futuro pues esa broma había sido la gota que derramó el vaso.

-No entienden en la posición en que están?! Esos niños estarán tintados por un mes. –les regañaba McGonagall.

*Gastan su tiempo y el nuestro con sus bromas infantiles. Deben parar.* -George no encontraba que hacer. Necesitaba a su madre, ella siempre sabía cómo controlar a sus hijos cuando él no podía.

*Me esperaba este comportamiento de uno de tus hermanos pero de ti Julia?* -decía Pansy. *Nunca te gustaron esas cosas.* -la chica estaba callada y con la mirada al suelo, parecía querer llorar.

-Basta, ya basta! No tienen derecho a juzgarnos así. –salió la valentía del león. –No sabes cuáles fueron nuestras razones.

*Ilumínanos entonces* -inquirió George. Fred miró a Julia animándola a hablar. Ella aceptó y relató los hechos acontecidos anteriormente. Todos estaban enfurecidos.

*Quiénes son esos idiotas?! Cómo se atreven a hacerle eso a mí nenita?! Los voy a matar.* -Blaise y sus hijos estaban histéricos.

*Yo voy contigo. Nadie humilla a alguien de mi familia y sale ileso.* -dijo Draco.

*No! Solo empeorarán las cosas.* -razonó Pansy -*Cariño, por qué no nos contaste antes?*

-Por esto. Porque no quería que se involucraran en problemas que yo causé. Si yo le hubiese respondido, si no hubiese sido tan terca…

-No fue tu culpa. –le interrumpió Fred. –La actitud de esos muchachos no fue la adecuada. Tú no le estabas haciendo mal a nadie.

-Es que… si no hubiese dicho nada, si no hubiese hecho nada…

-Ellos hubiesen hecho contigo lo que quisieran. –volvió a interrumpir.

*No hables de esa forma. No puedes dejar que te denigren.* -Le recomendó Hermione.

*Eres fuerte, eres inteligente, eres hermosa y tienes todo el derecho a actuar como quieras. Pero no siempre puedes impartir justicia por tu propia cuenta. Para la próxima, infórmale a una autoridad.* -dijo Theo.

Acordaron poner en detención a los involucrados en los hechos y no matar a nadie.

Un día, todo se puso más tranquilo de lo normal. Ni Scorpius ni Lily habían aparecido durante todo el día. Faltaron a todas sus clases. Hermione estaba furiosa con su hijo. Mandó a Cissy y a Jane a buscarlo, James las acompañó. Pero lo que encontraron en el cuarto fue desconcertante.