Secuestrados
Esto no es enteramente un capítulo. Es algo extra para todos los fieles lectores. Gracias!
-Quién es usted y qué le ha hecho a mi hermano?! –en el dosel de la cama había una mujer con escamas moradas, cola de serpiente y patas de pollo. Sus colmillos eran enormes y sus uñas afiladas. Cissy la enfrentó sin intimidarse por su tenebroso aspecto. Jane sin embargo, pensó que era más astuto ir a buscar ayuda. Salió corriendo rezando para que no le pasara nada a Cissy.
-Mi nombre es Laverna. Protectora de los ladrones y deshonestos. Yo no le he hecho nada. Él solo quiere dormir y yo lo estoy cuidando. –Scorpius respiraba profundo con los ojos cerrados, ajeno a lo que pasaba a su alrededor. Era cierto, no quería despertar. Pues en sus sueños sólo existía un lugar perfecto, donde podía estar con su chica sin obstáculos ni pretextos.
-Papá! Mamá! Alguien, por favor, ayuda! –Jane gritaba por todos los pasillos en su búsqueda. A lo lejos pudieron oírla y salieron a su encuentro.
*Qué pasa?* –preguntó Draco. Los demás del futuro también fueron a ver por qué tanta alarma.
-Vamos al cuarto de Scorpius.
-Pero qué es lo que está pasando? –preguntó Draco mientras corría. La pobre niña se estaba casi desmayando por la agitación. Pero no podía quedarse callada.
-Cissy y yo fuimos a ver a Scorpius y en su habitación, encontramos a una mujer. –Draco se paró de repente.
-Jane, tu hermano ya es grande. No pueden alarmarse por ese tipo de cosas. Los chicos de su edad suelen hacer…
-Yo no estoy hablando de eso! –dijo toda colorada. –Hay una persona realmente tenebrosa en su habitación. –su padre y los demás no estaban muy convencidas. –Vengan!
*Esto no es estratégico, podrían atacarnos por otro lado.* -analizó Ron. Después de todo, planear tácticas era lo mejor que hacía.
*Allá voy!* -Hermione a paso lento los alcanzó. Quitando la idea de Ron de la mente de todos. Tenía una bata y una mano en la espalda, caminaba con las piernas separadas y los cabellos alborotados. *¿Qué esperas? Una invitación?*
*Probablemente.* -Hermione miró a Draco como diciendo; Me estas contradiciendo? Hay que ir bobo! *Me refiero a que, sería muy embarazoso para el muchacho que un montón de gente entrar en su momento íntimo. –Draco sabía que los demás no se irían. De la multitud, Lorcan salió corriendo tras Jane quien pensó que no tenía tiempo para discusiones.
*La niña se veía muy mal. Estará traumatizada, vamos.* -la castaña no descartaba la posibilidad de que Scorpius estuviese teniendo sexo, después de todo, era hijo de su padre. Pero de todos modos iría. Tenía un par de cosas que decirle a ese joven, eso no fue lo que ella le enseñó.
-Lárguese! –Cissy apuntaba con la varita a la entidad.
-Si me voy, mi querida niña, tendré que llevarme a tu hermano conmigo.
-Tú no te llevarás a nadie, horrenda mujer! –se impuso James que había corrido en el instante que oyó que Cissy estaba en apuros.
-Cómo me llamaste? –su piel escamosa empezó a tornarse gris, sus cabellos se transformaron en serpientes y un aura de fuego la rodeó. –Y qué te parezco ahora?!
-Desmaio! –atacó Jane usando el factor sorpresa gracias a la distracción de James. El hechizo solo le causó la mínima desorientación.
-Que tooonta! Pensaste que tu… -no pudo terminar de hablar. Draco también le lanzó un hechizo pero más fuerte lo que la hizo caer. Revisó con la mirada la respiración de su hijo y dedujo que solo estaba durmiendo. Pero cómo?!
*Qué le hiciste?! Por qué no despierta?* -preguntó el rubio algo asustado. Laverna lo veía desde el suelo y empezó a reír macabramente.
-Tío Harry, venga. Tengo una corazonada. –Michael salió al otro lado de la torre y guiándose por los letreros llegó a la habitación de Lily. Una furia se apoderó de él cuando vio a un hombre con tres perros en vez de piernas acariciando el rostro de la pelirroja.
*No toques a mi hija, bestia!* -dio Ginny seguida de su esposo. Lily al contrario de Scorpius se movía intranquila en la cama.
-No… no… no es cierto… -decía entre sueños.
*Te mataría aquí mismo.* -amenazó el azabache.
-Pero no lo harás. No te arriesgarías a lastimarla. Lo sé, soy Vejovis, el proveedor de la impotencia y a ti a no te he dado nada. Precisamente porque lo usaría a mi favor.
-No!- Lily se retorcía en sus sábanas como si quisiera escapar de algo. Realmente quería despertar y no podía.
-Laverna, no podré mantenerla por mucho tiempo. –Vejovis se comunicó telepáticamente con su hermana.
-Si, ya es hora de irnos. –dijo también en voz alta. Con sus largas uñas abrió el aire formando una grieta que la absorbió junto a Scorpius. Sabiendo que la seguirían dejó el portal abierto. Con el estruendoso paso de uno de los perros, el piso bajo la cama de Lily se abrió cayendo los dos dentro. Los presentes no lo pensaron dos veces para saltar sin pensar en si había fondo.
Espero que les esté gustando y que lean el siguiente capítulo.
Hasta la próxima!
