Rescate
-Guardias! Revisen cada rincón, los quiero a todos aquí. –Ordenó el hombre. Marceline aprovechó su distracción para escapar también. Pero aún estaba lejos del grupo.
-Rápido, que nadie se quede atrás. –Dijo el Tigre que cargaba a Scorpius. Harry cargaba a su hija quien se removía inquieta. Era una verdadera tortura verla tan intranquila y seguro ella tampoco lo estaba pasando bien. En el medio de todos y apoyada por Draco estaba Hermione, con heridas de espinas y agarrando su panza de casi 8 meses. –Ya casi llegamos. Hagan un último esfuerzo y den todo de sí. –Theodore tomó a Hermione del otro lado y junto al rubio la levantaron. Las estrellas caían del cielo provocando temblores de tierra. Pansy, Blaise y George se encargaban de destrozar cada obstáculo en el camino. Ginny, Angelina y Luna cuidaban a los niños. –Están todos? –cuestionó metros antes de llegar a un gran árbol.
*Si!* -respondió la pelirroja.
*A dónde nos llevas?* -preguntó Harry por precaución.
-A un lugar seguro! –dijo Tadeo. Harry pensó que en cualquier lugar estarían mejor que en aquel endemoniado castillo. –Hay que subir. –dijo al frente del árbol.
*Me estas cagando la puta vida?! Pretendes que escalemos?* -Draco no se lo podía creer, esto debe ser una broma, estaba soñando como mínimo. –Relájate, si no lo haces nos encontrarán. –le advirtió.
*Y cómo debo estar? Feliz?* -Tadeo lo ignoró y dio unos cuantos golpes a la corteza.
-Agrúpense bien todos. –le hicieron caso y las hojas a sus pies empezaron a levantarlos.
*Esperen, yo me quedo. Tengo que buscar a Marceline.* -Ron estaba asustado. Marceline es su preciado amor y juró nunca perderla. No la quiere como un premio de consolación, tampoco como su hermana, la quería en serio y no podría vivir sin ella.
-Tranquilo, ella sabe cómo llegar, además es lista puede defenderse sola. –le dijo el tigre. Pero eso no tranquilizó a Ron. –Piensa en tus hijos viejo, ellos necesitan de ti en este momento. Si sales a lo desconocido lo único que conseguirás es que te maten, entendiste?
*Si…*
En otro universo alterno….
-Me temo que ha ocurrido algo terrible. –dijo Dumbledore a los recuerdos del pasado. (Digo recuerdos porque todo lo que les pasa a ellos, se materializa en las mentes de ellos mismos en el futuro). Junto a los Weasley´s y un par de profesores. –Su futuro en este momento se encuentra en un lugar incierto. No pensé que otros magos tocarían aquellas tierras.
-Nuestros hijos están con ellos? –preguntó Percy.
-Por supuesto. Pero no sé si están bien. Podría desatarse una guerra más grande de la que ya tenemos en nuestras manos. Pues han entrado en un mundo donde sus gobernantes poseen una magia diferente y no conocen la piedad.
-Cree usted que puedan meter la pata? Habían vivido esta situación antes? –cuestionó Severus. Después de conocer a la hija de Potter, le tomó mucho cariño ya que se llamaba y se parecía a Lily. No se volvería pedófilo, pero era lindo rememorar los únicos momentos felices de su vida.
-No estoy seguro de muchas cosas. Pero algo que sí sé es que tú irás a ayudarlos. –le ordenó Dumbledore al pelinegro.
-Qué?! Te has vuelto loco?! .-preguntó Severus a Dumbledore. Eso no era lo que tenían planeado.
-Te asegurarás de que lleguen bien y a tiempo, antes de que comience la guerra. Antes… de que pase lo que tenga que pasar. –el anciano se refería a su muerte. –Abriré un portal.
-Cómo es que sabes hacer eso Albus? –cuestionó la profesora. No conocía mucho el tema pero estaba consciente de cuán difícil era llegar a aquel lugar.
-Hay cosas de mi pasado de las que no me enorgullezco, Minerva. Pero para no repetir errores debes aprender de ellos y nunca olvidar. –Ok. Ella entendió, él no quería decirle. –Intentaré llevarte directamente a ellos y que puedan hablarnos, te advierto, podrían estar en problemas.
-No me darás opción?
-Lo haría, pero sé que tú prefieres ir.
-Viejo insensato… -murmuró. –Está bien.
-Si me desmayo no se asusten, es normal. Solo déjenme descansar por tres días o más. Preparado? –Severus asintió.
El barbudo levantó sus manos, una ráfaga de viento alborotaba toda la sala, cerró los ojos y dijo: "Emvirio, nopolento, hermandiagnis magic, mundio encacttatus."
Severus calló en una superficie de madera y fango. Reaccionó y se levantó rápidamente. Muchas criaturas que no pudo reconocer le apuntaban con distintas armas. Sacó la varita y esto pareció generar curiosidad en depredadores. Esto le permitió ganar un poco de tiempo y que no lo mataran de inmediato.
-Quién eres? Qué haces aquí? –preguntó la mujer que dejaba ver casi todo su cuerpo, montada en un extraño animal.
-Vengo a buscar a un grupo de magos. –se arriesgó a decir.
-Mátalo! –el tigre con un zable estaba dispuesto a atacar.
-No! –gritó James que había estado curioseando por ahí.
-Lo conoces? –se sorprendió el tigre.
-Si. Era el profesor de mi padre.
-Búscalo, quiero hablar con él. –la voz de Dumbledore salía de una pequeña esfera de luz.
-Usted bien callado y yo a punto de morir…
-Tu lealtad es grande, gracias.
*Severus!* -como era de esperarse, tras Harry venían todos.
-Harry, por aquí. –le llamó el anciano.
*Profesor…* -se sorprendieron.
-No hay tiempo para explicar, si tienen algo que decir háganlo ahora.
*Unidos son más fuertes. Cuídense ya que de ustedes dependemos nosotros, su futuro.* -dijo Hermione.
*Y si alguno de mis sobrinos o hijos desaparecen, juro que voy a matarlos a todos.* -les advirtió Ginny de acuerdo con su pasado.
*Draco, de ti depende nuestra felicidad no lo olvides. De ti dependen muchas cosas, pero ten cuidado.* -se dijo a sí mismo.
*Usted sabe qué hacer allá profesor. Pero qué hacemos nosotros aquí.* -Harry quería irse. No se sentía seguro.
-Tienen su propósito.
*Regresaremos ahora.* -exigió. El hombre tenía la magia y sabía cómo usarla. Por qué no volver?
-No van a huir. Si vinieron a buscarlos es porque tienen algo pendiente, resuélvanlo o los perseguirán por siempre.
*Pero…*
Tan rápido como apareció, así mismo se desvaneció. Dejando a muchos con una inmensa ira.
Un nuevo capítulo! Pensé que no lo acabaría a tiempo…
Qué tal los nuevos personajes?
