Dale duro!
Sorpresa! Volví con un nuevo capítulo. Este no es la continuación del anterior. Es sobre lo que está pasando en el pasado.
;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;
-Crees que estarán bien? –le dijo Ginny a Ron.
-Déjame en paz George, moriré cuando estalle la guerra, no antes de ella. –interrumpió Fred al llegar con George pegado como un chicle a él.
-No. No dejaré que nada te pase. –aclaró
-Qué tal? –llegó Bill con maleta en mano.
-Buenas tardes. –saludó Percy, Charlie solo se limitó a saludar con la cabeza.
-Por qué están aquí? –preguntó Fred
-Venimos a cuidarte. –respondió Charlie para molestarle.
-Qué?!
-Bueno, en parte. Como a Dumbledore se le han ido varios profesores, nos pidió que diéramos algunas clases. Y aprovechemos de cuidar a nuestros hermanos menores.
-Eso quiere decir que estarán todo el día fastidiando? –dijo Ron y los hermanos Weasley protestaron.
-A ver, parece que no han entendido. No nos iremos. No voy a perder a ningún hermano. Quedó claro? –dijo Bill poniendo el orden como buen hermano mayor.
-Y qué hay de sus trabajos? –Fred sabía cómo todo buen Weasley, ellos se entregaban enteramente a su profesión. Su padre se había encargado de educarlos así.
-La familia está primero. –Charlie sorprendió a todos, él casi no los visitaba con tal de no dejar el trabajo.
-Papá está de acuerdo y mamá está más que aliviada.
-No me imagino la vida sin ti hermanito. –dijo Percy abrazándolo. En serio Percy le dijo eso? Después de tantos disgustos y vergüenzas que la ha causado?
-Wao chicos… estoy impresionado, nunca pensé que les importaría tanto. –no podía mirarlos a la cara.
-Claro que si! Qué te hace pensar que no? –dijo Charlie.
-Bueno, sé que soy un dolor de cabeza, siempre me meto en problema y….
-Te queremos por eso y más. –los hermanos Weasley se dieron un fuerte abrazo. Era cierto. Se jodían y eran demasiados, pero se querían un montón.
-Wao. Que magnífica reunión. –dijo Harry entrando al lugar. Los mayores Weasley lo miraron con mala cara. –Eeehh, nos vamos Ginny? –la pelirroja se incomodó porque precisamente ese día habían quedado en juntarse para que Harry le explicara mejor la función de un buscador.
-A dónde? –preguntó Bill. –No me digan que tendrán una cita…
-No! Es solo que Harry me va a enseñar a buscar la snitch. –contradijo nerviosa.
-Charles puede hacerlo. Antes de Harry, él era el buscador más joven. –propuso Percy que tampoco estaba muy contento con la primera idea.
-Lo haría pero tengo que dar clases.
-Entonces los acompaño. –Bill empezó a alistarse.
-Y vas a faltar en tu primer día como profesor? –el mayor apretó los puños. –Vamos Bill! Seguro Harry la cuidará bien. –Charlie no se refería solo al juego.
-Basta, me voy! Que showceros… -Ginny le dio media vuelta a Harry y se dirigieron al campo.
-Hola chicos –dijo Hermione al verlos pasar pero andaban con tanta prisa que ni la escucharon.
-Wow, eres ignorada hasta por tus amigos. –Draco apareció de la anda asustándola. –Eso debe ser un duro golpe para ti.
-Cállate Malfoy
-Qué? No me dirás el cursi apodo de "cariño"?
-Creo que te acostumbraste demasiado rápido a mi "yo" del futuro.
-De qué hablas amor?
-Ya Malfoy! No tienes a nadie más a quien molestar?!
-Bien! Si mueren uno de mis hijos fue por tu culpa. Y no me digas luego que no lo intenté. –se volteó para alejarse.
-Espera! Lo estás haciendo por ellos?
-Si…
-Pues algo te está fallando si crees que con insultarme ganarás algo.
-Mi intención no fue esa. Solo quería una excusa para hablar contigo.
-Qué tal comenzar con un hola? –sus voces eran de desagrado, pero tal vez con el tiempo se esfume esa repugnancia mutua.
-Está bien. Hola.
-Hola Malfoy. Cómo has estado? Te ves demacrado.
-No que con insultos no se gana nada?
-No te estoy insultando. Solo te lo informo. Deberías comer mejor, dormir más y sonreír de vez en cuando.
-Sabelotodo –tosió
-Qué dijiste?
-nada. –se hizo el inocente. –Si no tengo razones para sonreír no lo haré. Me cuesta dormir y se me va el hambre. Y eso qué?
-Draco, si sigues así te vas a enfermar. –por primera vez lo llamó por su nombre pero estaba tan preocupada que no se dio cuenta. Él en cambio pudo notarlo y no le molestó, más bien le agradó. También le aliviaba que alguien además de su madre se preocupara por su estado.
-Y qué puedo hacer yo? No puedo cambiar las cosas.
-Claro que sí, pero quizás necesites un empujón. Y yo te ayudaré.
-Qué vas a hacer?
-Mañana temprano iremos a Hogsmade. Si no te molesta, claro. –tendría que ingeniárselas para que no la vieran con el chico más odiado de Gryffindor, pero ya pensaría en algo.
-Ammm… -qué tal si alguien lo veía con Hermione? Sería la comidilla de todo Slytherin. Pero seguro algo se le ocurriría. –De acuerdo.
Al día siguiente…
Hermione pensó en esconderse sutilmente. Usó más maquillaje de lo habitual para que no la reconocieran. Hacía un poco de frío pero a la vez el sol molestaba en los ojos. Aprovechó para ponerse unas gafas de sol y cubrirse con una bufanda. Con unos jeans ajustados y una blusa de tiros salió a su encuentro con Draco quien había optado por ponerse una capa de seda que le quedaba grande.
-Por qué cubres tu cabeza? –preguntó la castaña.
-Posiblemente por la misma razón que tú. –Hermione se puso nerviosa, la había descubierto. –Tengo frío.
-Aaaaah claro. –él se preguntó por qué estaría tan incómoda, lo habrá descubierto?
-Qué tienes planeado para hoy? –decidió cambiar el tema.
-Antes de todo vamos a desayunar muy bien.
-Pero no tengo hambre… -Hermione lo tomó y lo llevaba arrastrando.
-El desayuno es la comida más importante del día, te dará fuerzas para estar conmigo todo el día. –como todo adolescente pensó mal.
-A si? Tan dura serás conmigo?
-Claro que si. No tendré compasión, te voy a dejar molido. –dijo sin saber lo que pasaba por la mente de Malfoy.
-Caramba, esto me está gustando!
-Te estoy hablando en serio. No creas que por ser mujer seré suave contigo. Te la voy a meter tan duro que vas a quedar que no sabrás qué fue lo que pasó.
-Wou Wou Wou, así yo no juego. Si alguien va a meter algo ese seré yo. –por dónde se lo iban a meter? Por el trasero? Y qué le iba a meter?!
-No seas mal perdedor.
-No dejaré que me metas nada!
-Llorón… -susurró .-Qué quieres comer? –llegaron a un restaurante y se pusieron alerta.
-Nada
-Ok. –llamó al mesero. –Traigame una jarra llena de jugo, huevos revueltos, cinco tostadas, un servicio de tocino y un plato de frutas, por favor.
-Te vas a comer todo eso? –preguntó luego de que el mesero se fuera.
-Nos vamos a comer todo eso.
-Estás loca, si ni siquiera tengo hambre!
-Eso es porque no has probado el primer bocado. –efectivamente, al primer mordisco se le abrió al apetito. –Bien, vamos a la acción. –dijo luego de terminar.
-En serio lo vamos a hacer?!
-Si, sígueme. –lo llevó arrastrando como la primera vez.
-Oye Hermione. –escuchó su nombre, él dijo su nombre. Ahí fue que se percató de que tal vez ella también habría mencionado el suyo. –No creo que sea conveniente tener sexo en nuestra primera cita. Tal vez deberíamos esperar a conocernos mejor. –otra alarma resonó en su cabeza. Cita? Sexo?! –Es decir, no es que no quiera, eres muy atractiva. –Hermione estaba roja como un tomate. Qué mierda estaba hablando? –pero no quiero hacer algo de lo que luego nos arrepintamos.
-Draco Lucius Malfoy Black… eres un mal pensado! –le golpeó. –Solo vamos a jugar soccer. –detrás de algunos arbustos, había una cancha preparada.
-Aaaahh soccer. Qué es eso?
-Es un juego muggle muy divertido.
-Pues yo no quiero saber de ningún juego que meta cosas en mi trasero. –se cruzó de brazos decidido.
-Y quién te ha dicho eso? –dijo imitándolo. Realmente, él solo saco esas conclusiones. –El objetivo del juego es entrar la pelota en esos arcos que están ahí.
-Están demasiado abajo. Podríamos hacernos daño al montar las escobas.
-No vamos a volar, las escobas no me gustan a menos que sea por necesidad. Así que usaremos nuestros pies y corremos tras la pelota.
-Es solo una pelota?! Será muy aburrido. –Hermione empezaba a enojarse. Draco no dejaba de criticar el juego sin siquiera intentarlo.
-Andando Malfoy. –El notó el cambio en su voz y quiso esforzarse más en sus modales. A ella le costó tiempo y esfuerzo, algo que hizo por él, debía valorarlo más.
-Gracias por querer ayudarme.
-Pero… -se imaginó que siendo Malfoy habría un pero.
-Pero nada. Vamos a divertirnos. –ok. Estaba sorprendida. –A que no me atrapas!
-No puedes tocar el balón! –Malfoy retiró sus acciones y corrió pateándola. Era muy rápido y a Hermione le costaba alcanzarlo cuando para su suerte, la pelota se fue delante de él y ella se apuró para patearla a la portería. –Gooooooooooooooool!
-Por qué gritas tanto? –estaban frente a frente, sudados, esperando el recorrido de la pelota.
-Eso se dice cuando haces una anotación. Además, es más divertido. –Malfoy aprovechó y para sacar la pelota, esquivarla y aproximarse a la red. Por más que la castaña intentó quitársela, no pudo. Esta vez fue Draco quien entró la pelota en la portería. –Grítalo! –le aconsejó Hermione con una gran sonrisa.
-Goooool!
-Más fuerte!
-Gooooooooooooooool!
-Wooowowwww! –ambos corrieron hasta el centro de la cancha. –Bien. Quien gane esta, es el ganador supremo. Estás listo?
-Por su puesto. –Draco realmente estaba emocionado. No quería dejar de jugar, pero seguro la convencería de jugar de nuevo. Hermione tomó el control y se dirigió a la portería, la iban a alcanzar, corrió todo lo que pudo pero Draco fue más rápido y llegó al frente de ella haciendo que chocaran y cayeran al suelo.
-Eso es falta! No puedes meterte en el medio. Debería darte una tarjeta roja. –decía la castaña mientras reía.
-Eso que significa? No estás bien? –ella se distrajo con sus rubios cabellos, húmedos por el calor. Sus mejillas rosadas por la excitación, su mirada gris y penetrante que pedían una respuesta y a la vez se veían preocupados. Por primera vez pudo ver lo que había dentro de aquellas cajas fuertes de plata. Y hasta pudo percibir algo de agrado. –Y…?
-Ah! Si. No, bueno… -se acordó de la pregunta, por suerte. Estaba tan avergonzada, lo estaba mirando fijamente. Sus mejillas tomaron más color y apartó su vista. –Con la tarjeta roja no puedes volver a jugar. Pero como no estoy herida de gravedad, te la dejaré pasar. –en un abrir y cerrar de ojos se concentró y pudo volver a sí misma.
-Eso no es justo. Tú eres jugadora y a la vez eres el árbitro.
-Y?
-Que manejas el juego a tu antojo
-Eso no es verdad… la pelota es mía. –Draco rodó los ojos. De nuevo, empezaron a correr. Hermione estaba cansada, el rubio aprovechó para quitarle la pelota. Pero esta vez la castaña no lo dejaría tomar el control tan fácilmente. Aprovechando su cercanía. Rodeó los brazos en su cintura. Él se quedó estático. Ella lo estaba abrazando. Nunca nadie había hecho eso. En un solo día Hermione lo había hecho experimentar cosas que no creía posible, y le gustaba. Siempre sería así? No le molestaría arriesgarse un poco con tal de volver a sentir todas las emociones que había conocido con ella. –No te alejarás de mí. –Ella no sabía si estaba hablando con relación al juego o en sentido general. Al salir esas palabras de su boca ella volvió a salir del trance. Pero al parecer el no. –Esta vez, la que ha cometido la falta he sido yo. Te toca. –le dejó el camino libre para que guiara la pelota. Él no quería parecer tan desconcertado. Que ella supiera que nunca le habían dado un abrazo sería un tanto deprimente.
-Te voy a ganar… -decía nervioso camino al arco.
-Eeeehh Draco… -comenzó a decir.
-No te atreves a enfrentarme? Bien. –con un movimiento logró su objetivo. –Gooooooooooooooool!
-Estás seguro de eso, genio? –Hermione no aguantaba la risa –Gooooooooooooooool. –dijo como pudo entre carcajadas.
-Por qué te ríes? Yo gané.
-No, YO gané. Hiciste autogol. –Draco revisó que efectivamente había hecho gol en su propia portería. Hasta se le quitaron las ganas de seguir.
-Muy bien pitufa, vamos a comer algo. –él no tenía hambre, pero pensó que tal vez ella sí. Ella se alegró de que fuese él el de la iniciativa a comer.
-Si! Vamos a comer algo delicioso. –los dos se pusieron sus respectivas cubiertas y fueron a comer al mismo sitio alejado. Se sentaron uno al lado del otro con el fin de ver quien entraba por la puerta. –Espera un momento. –Draco se asustó. –Cómo me llamaste anteriormente? –el aire volvió a su cuerpo.
-Pitufa?
-No me llames así! Aunque, pensándolo bien, es mejor que sangre sucia. –por alguna razón a Malfoy se le heló la sangre, pero aún no estaba listo para disculparse por eso. Así lo habían criado y aunque lo hayan pasado bien hoy, no estaba seguro de casarse con ella. –No estoy recriminando nada. –suspiró –Que situación tan complicada. Por un lado amé a mis hijos; pero por otro lado, también son tuyos y tampoco estoy segura de quererme casar contigo.
-Sabes legeremancia? –ella rió.
-No. Es talento natural. –dijo un poco engreída.
-Ja ja… sabelotodo
-Pues tú te casaste con una sabelotodo. Siéntete afortunado. –afortunado no sería la palabra adecuada, pensó él. Al menos no por ahora.
La campanilla del local avisó que una persona entraba. Dean Seamus entró, al parecer, estaba perdido. Ambos se escondieron debajo de la mesa.
-Disculpe. –le dijo a la dueña. –Venden ranas de chocolate?
-Aquí no vendemos dulces, niño.
-Bueno. Gracias de todas formas. –salió del restaurante. Draco y Hermione salieron.
-Por qué te escondías, Malfoy? –preguntó en segundos.
-Por qué tú lo hacías?
-Yo pregunté primero.
-Yo te imité.
-No pretendas engañarme hurón. Nos escondimos al mismo tiempo.
-Ajá! Así que admites que no querías que nadie nos viera.
-Sí! Y tengo buenas razones.
-Yo también
-Eso es lo que crees… mi sangre no es diferente a la tuya!
-Claro que si! Yo soy de sangre pura; tú eres hija de muggles. Étnicamente soy mejor que tú.
-Por eso no quería que me vieran contigo. Eres egoísta, mal intencionado, inconsciente y estúpido, Draco Malfoy. –Hermione dio media vuelta y se fue al castillo con ojos cristalinos dejando al rubio en un estado de reflexión.
