Los Dumbledore

*Hay que mandarlos al pasado*

*Aquí están con nosotros, protegidos* - se opuso el rubio.

*Allá estarán mejor. En Hogwarts, con Dumbledore, más cómodos, en un lugar que conocemos a la perfección*

*Con una guerra a punto de estallar* -la interrumpió.

*Aquí también están por el mismo camino…*

*No irán* -se sentaron en "la sala" si así se le puede llamar.

*Lo dices por ti o por ellos?*

*Quiero a mis hijos a mi lado! Quiero saber que si pasa algo yo estaré cerca* -habían empezado a levantar la voz.

*Y lo harás, pero no en esta época ni en este lugar* -dijo la castaña remarcando cada palabra.

*Por favor! De joven soy un inútil, tu y yo aún no nos llevamos bien. No es una buena idea.

*Si sacas un pie de esta fortaleza, sabes a dónde vas? Conoces las enfermedades que los pueden afectar? Estuve leyendo en la biblioteca. Los niños son los principales blancos para los virus y te puedo asegurar que no son una simple gripe*

*Puedo controlarlo*

*Puedes controlarlo?! Sin saber a qué te enfrentas?!* -los cercanos al lugar escuchaban la discusión y se ponían a debatir en sus mentes: Quién tiene la razón?

*Conmigo allá estarán en peligro! Estoy acabando con el armario evanescente, las cosas se van a poner feas. No quiero que mis hijos me vean así! Lamento, no haberte dicho nada. Pero no puedo controlar mi pasado y mucho menos cambiarlo*

*Pero puedes cambiar tú*- posó la mano en su mejilla para darle consuelo. *Y ellos pueden ser quienes te den un empujoncito. A ti y a mí*- el rubio suspiró.

*Estás segura de esto?*

*Si*- respondió con seguridad.

*Descuida papá. Nosotros te mantendremos en la raya*-aparecieron sus tres hijos hablando el mayor.

*Y nos encargaremos de sacar tus encantos para que mamá se enamore de ti*- dijeron las gemelas al mismo tiempo.

*Si pude reunirlos de bebé, podré hacerlo de nuevo y con ayuda extra*

*Sé que puedo contar con ustedes. Pero tienen que asegurarse de que recuerde dónde y cuándo encontré a Scorpius*-los miedos de Draco volvían a florecer. Y si no cambiaba? Y si seguía tan cabeza dura como siempre? Y si se olvidaba de Scorpius? Perdería su familia, su única razón de vivir.

*Ginny! Ginny! No salgas, noup*- Harry susurraba a su esposa para que no se entrometiera, pero ella no hizo caso. Él solo cerró con fuerza los ojos y se volteó de la vergüenza.

*Disculpen la interrupción. No piensen que soy ninguna chismosa, pero es que su conversación la oyó todo mundo. En fin! Nuestros hijos también acompañarán a los suyos. Sería lo más sensato*

*Los míos no se quedarán aquí*- dijo Pansy.

*Mis niños también irán*- apareció Luna.

*Creo que todos deberían ir. Son más fuertes juntos que separados* -dijo Angelina. Hermione y Draco querían esconderse, todos habían escuchado su conversación.

-Se les está olvidando un detalle- habló Tadeo pensando las cosas desde otra perspectiva.

*Cuál?*

-No hay manera exacta que permita regresarlos. Si fuese por eso, ya estarían en nuestro tiempo- respondió Marceline.

*Aunque pudiésemos regresar a nuestro tiempo, no podemos irnos y dejar este embrollo. El futuro no sería…*- Marceline no encontraba a palabra.

*Te entiendo*- dijo Hermione. Nadie más lo hacía. *Primero, hay que encontrar la manera de salir de aquí*

-Hablaron de un tal "armario evanescente". Creo que existe la posibilidad de que "la sabia" tenga uno- pensó Tadeo. -Es tu abuela Colynd, seguro debes saber algo.

*Imagino que sí. Tiene como 100 armarios*

*No se diga más. Mañana mismo iremos a verla. Ahora necesitamos descansar*- todos estuvieron de acuerdo con Marceline y se fueron a dormir.

Cautelosos, caminaban entre los frondosos árboles. Seguían a Colynd y a Marceline. Con especial cuidado, porque esta vez, sus hijos los acompañaban. Ellos por su parte, estaban emocionados. No habían vuelto a salir del escondite hasta ese día. Estaban fascinados con tanta belleza, lástima que estuviesen en medio de una guerra a punto de estallar. Las chicas se detuvieron abruptamente.

-Llegamos- dijo Colynd a punto de llorar. -Iré primero -ella entró a lo que parecía ser un portal oculto y los demás la siguieron. Los llevó a una casa de madera con cortinas azul marino y rojo vino. Toda la decoración giraba en torno a esos colores. Muchas lámparas estaban prendidas, aun así la luz era tenue. Habían muchas cosas por todas partes, pero todas bien limpias y cuidadas. -Hola…- llamó Colynd temblando- Abuela -cerró los ojos con todas sus fuerzas. Los bombillos empezaron a explotar, el chillido de una tetera se hizo presente, las cortinas se salieron de sus rieles y se amontonaron en la sala. Todo se calmó. Las telas empezaron a elevarse y de ellas salió una anciana flacucha con un vestido verde que se dirigió a la joven.

-Colynd…- colocó la mano en su mejilla. Ella aún estaba con los ojos bien cerrados. Sin previo aviso la mujer la abofeteó con todas sus fuerzas. Los presentes se sorprendieron. Qué pasó? -A caso estás loca?! Cómo te vas y me dejas con una carta? -Colynd la miraba desde el suelo. -Solo para irte con el inepto de tu novio. Cómo resultó todo querida? -dijo con ironía. -Están viviendo felices para siempre? -ella se levantó y miró a la anciana a los ojos.

-Tenías razón. Resultó ser un inútil. -respondió con ojos llorosos. "Lo sabia" la abrazó.

-Ay mi niña. Eres tan ingenua… -decía mientras acariciaba su cabello. -Pero descuida, ya estás aquí. Yo te amo, nunca quise que pasaras por nada de esto. Ese chico no vale la pena. Descuida, yo te protegeré.

-No

-No? -puso esos ojitos de abuela desamparada.

-No. No volverás a encerrarme aquí. Quiero vivir! -la señora rió como loca.

-Vivir? Allá afuera no hay vida! Solo hay desgracia, destrucción, no seas estúpida Colynd.

-Me iré con ellos, a su mundo.

-Te traicionarán, abusarán de tu confianza al igual que todos.

-Pero habré vivido otra aventura y no estaría aquí puliendo platería todos los días de mi vida.

-No sabes lo que hay en su mundo.

-No importa, aprenderé, no tengo miedo. Te adoro abuela, pero también quiero ser libre.

-Y cómo irás con ellos si no saben cómo regresar?

-Tú nos ayudarás.

-No cuentes con eso. -Colynd se quedó pensativa. Sabía lo que quería su abuela.

-Esta bien. Me quedaré, pero a cambio tendrás que ayudarlos.

*No* -habló Harry. *No sacrificarás tu libertad por nosotros, Colynd*

-Seguro encontraremos otra forma -se le acercó Lily. Miró a la señora y le dijo -Usted podrá ser "la sabia", pero está muy equivocada. Vive su vida con miedo, ocultándose de los demás. Pero Colynd no tiene la culpa de eso -todos quedaron con la boca abierta. Cuanto valor!

-Miedo? Yo? Tu eres quien debería temerme. -Lily buscaba las palabras correctas, no conocía de que era capaz esa mujer, no quería provocarla.

-Usted no quiere que le teman. Todo lo contrario. Usted, al igual que Colynd, no quiere sentirse sola, no quiere que las personas se alejen. -los ojos de la anciana se tornan cristalinos.

-Y tú cómo sabes eso?

-Tengo una abuela. -la señora no aguantó el llanto y acarició el cabello de la pelirroja.

-Todos esos niños son tus primos? -Lily asintió. -Nunca la dejen sola. Y cuiden de mi nieta como si fuese una de los suyos. -todos asintieron. -Hay muchas maneras de ir y venir a este mundo. Solo hay que saber que existe. El tiempo, es muy importante, pero aún no es hora de revelar sus secretos. -se desprendió un collar que colgaba de su cuello y se lo dio a Lily. En el dije se podía ver el espacio exterior y en medio, había un agujero de gusano. -Saben a dónde van? -la pelirroja asintió. -Eso espero. Solo les permitirá un viaje, para los demás, necesitarán ayuda de Cronos.

*Quién es? Cómo lo encontramos?* preguntó Hermione.

-No es momento para eso, todo a su tiempo. -buscó entre sus cosas hasta encontrar un anillo con una perla. -Mientras usted señorita. -dijo dirigiéndose a Colynd. -Se comunicará conmigo a través de esto. Quiero que sepas que siempre estaré para ti.

-Gracias abuela. -se oyeron bombardeos y la tierra tembló. -Parece que "los reyes" están de mal humor.

-Si, les hice una visita telepática. Están enojados porque no han conseguido atraparlos.

*Qué es usted exactamente?* preguntó Theo.

-Un oráculo.

*Hay más como usted?* indagó Blaise.

-Si. Y ustedes los conocen. Son Aberforth y Albus Dumbledore. -los presentes estaban pasmados! Aunque, era muy lógico. Ese hombre sabía que hacer, a dónde ir y que pasaría. Aunque no conocían a su hermano, también les fue de mucha ayuda. -Supongo que no lo sabían, mis hermanos nunca tuvieron la intención de contarlo.

-*HERMANOS?!* -dijeron todos.

*Usted es Ariana Dumbledore? Pero pero pero se supone que usted estaba muerta!* -dijo Pansy.

-Y lo estoy, pero solo ante la vista de los de su mundo. Yo… era incomprendida. Nadie puede ver lo que yo o mis hermanos vemos. Al contrario de mis hermanos, no podía ocultar quién soy; mis poderes, mi habilidad. Me atacaron a causa de esto. Mi familia era muy protectora. Mi padre fue a matar a las personas que me golpearon y lo mandaron a Azkaban. Me encerraron para que nada malo me volviese a pasar. Al contrario de mis hermanos, yo nací aquí e ir al mundo mágico desestabiliza mis poderes, no lo puedo controlar. Maté a mi madre… -su rostro se llenó de lágrimas. -No pude controlarme y la maté. Las cosas fueron de mal a peor. Albus se hizo cargo de mí y de Aberforth, este último quería dejar la escuela para cuidarme; Albus no se lo permitió. En cambio, se dedicó a buscar las reliquias de la muerte con un hombre al que no vale la pena recordar. Hubo un enfrentamiento entre los tres, yo intervine y me cayó una maldición. Aberforth me trajo aquí y logré sobrevivir. Nunca los volví a ver. Pero no me importa. Aquí era libre, no estaba encerrada.

-Ves lo que se siente? -dijo Colynd. Ariana no le hizo caso, sabía que tenía razón.

-Conocí a un Treant (mitad hombre mitad árbol) que logró enamorarme. Tuvimos a una hija. Todo se puso extraño y complicado. Como es parte árbol no necesitó una pareja para reproducirse. Murió en el parto, pero de ella no salió un bebé, salió una semilla. -todos doblaron la cabeza cual perrito desentendido.

-Unos días después Colynd empezó a salir poco a poco. Tardó cinco días en salir completamente. Cuando nuestras tierras fueron atacadas, mi amado salió a defendernos. Nunca volvió. Estaba asustada. Si me preocupaba por alguien, lo perdía. Me prometí cuidar a Colynd con todas mis fuerzas, pero eso solo logró alejarla de mí.

-No digas eso abuela. Yo te amo. Solo necesito más libertad.

-Si… bueno. Acabaron los cuentos. Tienen que irse niños. Tómense de las manos, Lily, piensa dónde y en qué tiempo quieres ir. No seas muy lógica, solo deja que tu instinto te guíe.