Reencuentro

*Tedd, puedes irte o quedarte. Como desees. *-dijo Harry.

-Prefiero ir con estos revoltosos, no vayan a meterse en problemas graves. -el azabache suspiró aliviado. Se sentía más seguro sabiendo que Tedd acompañaría a sus hijos y sobrinos. Era un magnifico mago y sabía que los protegerá en cualquier apuro. Aunque sabía que parte de las intenciones de su ahijado eran estar cerca de cierta pelirroja que le hacía perder el control. Ya que sus hijos al parecer se sentían atraídos por las rubias, Tedd al parecer tendrá una de las maldiciones Potter: enloquecer por una chica pelirroja. Eso si logra dejar atrás sus inseguridades y da riendas sueltas a ese amor que no se extingue a pesar de estar encerrado.

Todos se tomaron de las manos rodeando a Lily. Ella cerró los ojos y empezaron a salir destellos del objeto. Marceline arrojó a su yo del pasado al círculo y sus hijos la agarraron impidiéndole salir de la ronda. En segundos, desaparecieron.

*Por qué hiciste eso?! -preguntó Ron.

*Es lo mejor*

*Pero no conoces mi mundo. Aún faltan varios años para conocernos*

*Confía en mí. Si Hermione se enamora de Draco, no estará con Krum. Y si eso pasa, yo no tendré razones para ir a tu mundo. Pero eso quiero conocerte antes, quiero tener una razón para volver*

AAAAAHHHHHHHH

Los muchachos caían en un Vórtice interminable. La única que estaba serena era Lily, bien concentrada en lo que estaba haciendo. Una luz enceguecedora no los dejaba ver y de momento, se estrellaron contra el suelo.

-Están todos bien? -preguntó Tedd contándolos. Todos respondieron.

-DESGRACIADA! -gritó Marceline a los cielos. -CÓMO TE ATREVES A TRATARME ASI?! YO NO QUIERO ESTAR AQUÍ!

-Mamá, cálmate. -dijo Rodrigo.

-NO ME PIDAS QUE ME CALME, TODO ESTO ES POR SU CULPA. POR QUÉ ME RETUVIERON?!

-Fueron órdenes de mamá. Ella quería que pasaras un tiempo aquí. Así como unas vacaciones! -dijo Mary tratando de animarla un poco.

-Que son vacaciones? NO QUIERO NINGUNAS MALDITAS VACACIONES! MI PUEBLO ME NECESITA, TENGO QUE REGRESAR A LUCHAR!

-Qué es este escándalo Srta.? Se ha vuelto loca?

-QUIÉN ES USTED? POR QUÉ ESTÁ MANDONEÁNDOME? POR TODOS LOS CIELOS, DÓNDE ESTOY?! -tremendo escándalo montaba Marceline.

-Es nuestra madre del pasado, Sra. McGonagall. Está algo alterada -defendió Rodrigo.

-COMO NO VOY A ESTAR ALTERADA?! ESTÁ A PUNTO DE ESTALLAR UNA GUERRA, YO SOY LA LÍDER DE LA REBELIÓN Y ESTOY EN OTRO MUNDO! -Marceline estaba roja de la ira.

-Mamá pensó que la mejor decisión era tenerte lejos. Ella sabe lo que es mejor. -dijo Mary. La vampiresa gruñó.

-Arrg, pero es que la odio! Quien se piensa que es? Esa se cree que porque es un poco más grandecita ya sabe de todo y puede venir a manejar mi vida cundo se le antoje…

-Bienvenida a mi mundo. Espero que no olvides esas palabras en el futuro. -se regocijó Mary.

-Saben que tienen la sala de menesteres a su disposición. La señora ocupará el puesto que cualquier otro profesor le asigne, estará para ayudar en la disciplina, en la biblioteca y esas cosas. -McGonagall sacó su varita y tiñó su cabello de rojo y ojos color miel. -Esto es para que los estudiantes no se den cuenta de que era la misma persona que les daba clases anteriormente. Su apellido será Henzel.

-PERO YO NO QUIERO HACER NADA DE ESTO! -dijo sollozando. McGonagall suspiró.

-La vida, el tiempo, el destino, o quién sea; nos ha traído a estos problemáticos personajes del futuro cuando más los necesitamos. Yo le recomiendo que se deje llevar y confíe en sus conocimientos. Después de que todo se haya resuelto, haga con su vida lo que quiera. -sin decir más, la profesora dio media vuelta y se fue.

-Vamos mamá. Te preparé un té, necesitas calmarte. -dijo Rodrigo.

-Qué es un té? -preguntó la vampiresa caminando con recelo.

Los primeros en llegar a la sala de menesteres fueron el profesor Lupin y Tonks emocionados por tener a su hijo de vuelta. Los Slytherin´s y casualmente Luna llegaron después. La familia Zabini se saludó sin mayores conflictos, en cambio; la familia Nott estaba distante. Draco saludó rápido a sus hijos y se apartó de todos. Bill y Fleur fingían que todo estaba bien entre ellos. Percy mandó una carta diciendo que todo estaba muy ocupado y no podría ir. Angelina no quería sentirse fuera de lugar y tampoco fue, no era una chica tímida, pero la situación la superaba. Por último, llegaron los Gryffindor´s. Harry y Ginny se alegraron al ver a sus cuatro revoltosos. Hermione vio a Draco en un rincón oscuro, pero no le dio la menor importancia. Ron se acercó a su familia. Notó a su futura esposa diferente, pero pensó que solo eran cosas suyas.

-Hola chicos! Cómo están mis estrellas? -ambos respondieron animados. -Marceline, es raro verte tan callada. Te sientes bien? -quiso bromear con ella para aligerar el ambiente, mala idea.

-Tu! -Marceline estaba más calmada con el té que le habían dado. Por lo menos ahora no intentaría matarlo. -Estoy segura de que estoy aquí por tu culpa! Que te hace tan especial como para hacerme perder el juicio? En que me fije para estar loquita por ti? Tienes oro, diamantes, el pene de un unicornio a caso? -lejos de sentirse ofendido Ron se sintió orgulloso. Nunca se había avergonzado de quien era y siempre era él mismo. A pesar de no tener dinero era una persona muy feliz, confiada en sí mismo y estaba dispuesto a lograr grandes cosas.

-De que me sirve tener todo eso? Con eso podría conseguir tu atención? No gracias. Soy yo el que no está interesado. -con esas únicas palabras salió de la sala. Todos se quedaron con la boca abierta. No hizo falta ningún insulto, aun así, sus palabras le dieron un fuerte golpe. La chica desplegó sus alas y salió volando por la ventana rompiendo sus cristales.

En ese momento los chicos vieron la realidad y se pusieron a llorar. Les deparaba un destino peor que la muerte, ni siquiera iban a nacer. Percy no mostraba el menor interés en su hija, Bill se había asustado con la idea del compromiso y se volvió mujeriego para "disfrutar el tiempo que le quedaba de libertad", George sólo podía pensar en proteger a Fred, Daphne parecía tenerle asco a Neville, Ginny ya no andaba detrás de Harry como antes, la relación de Blaise y Pansy se había vuelto tensa e incómoda, Theo le tenía miedo a Luna, Hermione y Draco no se dirigían la palabra.

-Ah! -en medio del llanto alguien se quejó. -Aaah! -era Scorpius. Sus ojos se habían vuelto color miel. Hace mucho tiempo no tenía un ataque de los suyos. Sus venas se tornaron moradas y parecían querer emerger de la carne. -Aaaaaah!

-Scorpius, respira. -sus hermanas trataban de calmarlo. Jane buscó una silla y Cissy lo ayudó a sentarse. El suelo tembló y el cielo se oscureció.

-Que tiene? Por qué le pasa eso? -preguntó Draco.

-No sabemos. Solo ustedes pueden calmarlo. -dijo Cissy. Las lámparas de gas explotaron dejando sólo las antorchas. Ron llegó corriendo y Marceline volvió a entrar para asegurarse de que sus engendros estuviesen bien.

En el mundo perdido, Hermione sufría fuertes dolores. Gritaba y lloraba sin parar y sin consuelo. Todos estaban preocupados sin saber que hacer.

-Cómo lo ayudamos?! -preguntó Hermione pero no obtuvo respuesta. Ellas no sabían. Miró a Draco, lo tomó de la mano y se dirigieron a Scorpius. -Mi amor, mírame. -le ordenó a su hijo, pero no le hizo caso.

-Aaaaaaaaaaah! -todo lo líquido se alzó.

-Chicos, tienen que ver esto… -Ginny asomada por la ventana vio como las gotas de rocío flotaban en el aire y el lago subía como si fuese una cascada invertida. Las llamas de las antorchas se volvieron más fuertes y la temperatura bajó súbitamente, temblaban del frío.

-Scorpius, tienes que controlarte. Estamos todos aquí contigo. Eres un Malfoy, tienes el deber de proteger a tu familia y estos arranques nos pone a todos en riesgo. -dijo Draco logrando que al menos lo intentara. Pero el ambiente seguía sin cambiar mucho.

-Scorpius… mírame -volvió a pedirle la castaña, esta vez obedeció. -Te amo. Mami te ama, papi te ama y no nos vamos a separar de ti. -el ambiente volvió a su temperatura normal y el agua volvió a su lugar. El chico se desmayó. Lo llevaron de inmediato a la enfermería. La enfermera revisó su pulso.

En el otro mundo, Hermione estaba completamente roja. El dolor había cesado; pero se sentía bastante exhausta. Draco quería morirse o cambiar de lugar con ella. Era el único doctor allí y no sabía que tenía su mujer. Tampoco tenía lo necesario para atenderla.

-Santo cielo! Esto no es normal. Su corazón va demasiado rápido, creo que está a punto de sufrir un ataque cardiaco. -decía mientras buscaba los medicamentos lo más a prisa que podía. De un momento a otro el chico comenzó a convulsionar. La enfermera le revisó el pulso cuando se detuvo. -Ahora va más lento! Se está deteniendo! -apartó a todos y lo desnudó de la cintura para arriba. Los presentes tenían el rostro cubierto de lágrimas. La enfermera vertió un poco de agua en su pecho y acercó su varita. -Despeje -un rayo salió de ella causando bruscos movimientos en Scorpius. -Vamos, no puedes morir aquí… despeje -aun no reaccionaba.

.Continuará….