Futuros cruzados

Theo caminaba por los pasillos del colegio cuando le pareció ver una cabellera rubia con uniforme de Ravenclaw. Al instante, echó a correr en sentido contrario, no se detuvo para ver a donde iba. Después de avanzar una buena distancia, se recostó en un muro.

-Qué hacías? -preguntó Luna saliendo de una esquina.

-AAAH! -gritó el chico. -Cómo llegaste tan rápido? Corrí para alejarme de ti! -dijo sin importarle lo que sintiera.

-Pues lo que en realidad hiciste fue darle la vuelta a la escuela. -el chico analizó su trayecto. Se sintió estúpido y agotado.

-No voy a librarme de ti? -dijo tirándose en el suelo.

-No- respondió acostándose junto a él. -Te explicaré. Los Narggles han evolucionado y se están divirtiendo contigo.

-Y dale con lo mismo. Alguna vez pensaste en por qué te dicen lunática?

-Te mostraré. -buscó entre sus cosas unos lentes coloridos y muy extraño. Theo pensaba en por qué seguía ahí. Bueno, tal vez quería entretenerse con algo. -Pero debes prometer que no te alterarás. Esto no se lo enseño a todo el mundo. -lo miró fijamente.

-Lo prometo. -Luna se acercó a él y le colocó los lentes.

-Solo puedes ver las ondas de calor. -Theo empezó a distinguir las personas, su cabeza le dolía. Luego vio unos bultos extraños muy cerca de él.

-Ah! Aleja esas cosas de mi! -ahora los veía prácticamente encima de él.

-Están jugando contigo y tú lo permites. Debes calmarte. -Así lo hizo, respiró profundo y tomaron distancia. -Tienes que ser firme con ellos, háblales con autoridad, pero que no se sientan amenazados.

-No los quiero tan cerca de mi. -dijo firme, los bultos lo obedecieron.

-Son inofensivos, pero les gusta hacer bromas. -Theo se quitó los lentes.

-Esto es genial, nadie cree que estas criaturas existen. Por qué no reproduces este invento? Así todo el mundo pudiera verlos!

-Es que… no sé cómo hacer más. Eran de mi madre, ella los creó. Nunca supe cómo lo hizo, murió en un accidente en su laboratorio cuando yo era niña. -los ojos de la chica transmitían tristeza. Era inusual ya que siempre llevaba una mirada soñadora.

-Lo siento. -se sintió culpable por revivir ese mal recuerdo.

-Está bien, fue hace mucho tiempo.

-Y estas gafas detectan otros seres además de los Narggles? -dijo para centrar su atención en otra cosa.

-No con la misma nitidez. Que por cierto es muy poca. Lo máximo que puede reproducir es el movimiento.

-Es increíble. -la miró a los ojos. -Quiero que muestres: lo que has descubierto, lo que falta por descubrir, quiero saber, quiero conocer…

-Eres muy curioso. -rio ella

-No te imaginas cuanto.

Ese fue el comienzo de noches y días de investigación. Se hicieron amigos. Ya no había extraños, ni insultos, ni incomodidad. Una que otra pelea, pero eso hace los días más interesantes, diferentes y servía para conocerse mejor.

En otro lado del castillo…

El sol estaba a punto de caer para dar paso al anochecer. El clima estaba perfecto para que Dani probara el artefacto muggle que le vendió su primo Fred, se llamaba "tirapiedras". Su forma le llamó la atención y su uso aún más. Quería saber si ese artilugio mágico era tan divertido como se veía. Arrancó una bellota de una de las ramas y buscó con la mirada a su próxima víctima.

Abajo, no muy lejos del tronco, se encontraba Serpent coqueteando con una chica. Sintió una inexplicable rabia.

-Te crees muy irresistible, no? -estiró la liga apuntándole al chico. Luego de que estuviese bien segura del tiro, disparó.

-Auch!

-Si! -dijo en voz baja y se dedicó a seguir tirando.

-Ah! -a la otra chica le habían caído unas cuantas. -El árbol nos ataca! -salió corriendo lo más rápido que pudo. -unas risas provenían de algún lado, Serpent sabía que la culpa no la tenía aquella planta. Aflojó su corbata y desabrochó los primeros botones de su camisa. Se frotó las manos y empezó a escalar. Dani siguió acribillándolo con el sustento de las ardillas.

-Eres una desvergonzada. Una mujer no puede trepar, mucho menos con falda. Esas son cosas de hombres.

-Esta falda es una mierda, tú eres un machista de mierda y yo puedo hacer lo que se pegue la gana. Te digo por qué? Porque soy todo menos una dama. Nunca me conformaría con tal título. -Serpent había llegado a la misma rama que ella a pesar de sus constantes ataques.

-Dudo que no seas una dama. -la tenía acorralada. El cielo ya estaba completamente naranja. Sus corazones latían a mil por hora. Sus narices se rozaban. -Debes tener alguna reacción. No te contengas. -su voz salió ronca y grave. Pasó las manos por su pierna casi desnuda. Ella respiraba profundo, pero aún así sentía que le faltaba el aire. La tomó de la cintura y sintió que su cuerpo le pesaba. Acto seguido se pegó totalmente a ella y pasó su nariz por su cuello. El exótico aroma de la chica lo invadió, estaba perdiendo el control de si mismo. Levantó la mirada y ella tenía los ojos fuertemente cerrados. No hacía nada, ni continuaba ni lo incitaba a seguir, así que se apartó. Le dolió tanta indiferencia. -Bien, me queda claro. No eres una dama, eres incapaz de disfrutar una caricia masculina. -Dani rio victoriosa.

-Ay mi querida serpiente. -dijo entre risas traviesas y lo jaló de la corbata. Ella volvía a tener el control de la situación; pero lo mejor de todo es que lo tenía controlado a él. -Has acertado y has errado al mismo tiempo. No soy una dama, soy una flapper.

-Qué cojones quiere decir eso? -dijo con voz ronca ya que Dani pasaba las manos por sus abdominales mientras él se aferraba a la rama para no caerse.

-Quiere decir que decido cuándo, cómo y con quién me divierto. -desabrochó sus pantalones y buscó con sus manos un trozo de madera puntiagudo.

-Estás jugando con fuego demasiado atrevido para una niña de 15 años.

-Quién te ha dado permiso de opinar? -clavó el objeto afilado en el trasero del chico haciendo que se levantara, pero sin soltar la rama. Dani aprovechó para bajarle los pantalones. -Fue un placer jugar contigo Serpent. -se bajó del árbol con tal agilidad que dejó sorprendido al chico. Ahora él tendría que bajar en calzones.

-Qué le he hecho yo? Fue ella quien empezó a molestar. -decía mientras descendía con dificultad. -Esta me la va a pagar. Voy a domar a la leona.

Luego de que uno u otra persona se riera de él al llegar al suelo, subió sus pantalones y la fue a buscar. La encontró en un pasillo solitario saliendo de un aula. Seguro había preparado una broma. Se aproximó de ella y la acorraló en la pared.

-Quieres seguir pasando vergüenza Serpent?

-Eres complicada. -dijo cerca de su boca. -Pero sé que sientes algo por mí.

-Si. Me he criado a tu lado y junto a los demás. Te quiero como los quiero a todos, no le des tantas vueltas.

-No te creo. Tú no celas a ninguno como lo haces conmigo. Lo que pasó en el árbol… -ella intentó irse, pero él se pegó más. -No fueron cosas de familia.

-Suéltame o lo lamentarás.

-Qué más puedes hacerme? -dijo más para convencerse a sí mismo de lo que iba a hacer. La miró fijamente y luego la besó.

Fue un beso apasionado, lleno de ira y amor. Dani no resistió más y le correspondió. Primero pensó en que por mucho tiempo había querido ser ella quien lo besara en de esas fulanas, producto del recuerdo lo mordió. Ambos se besaban con la misma intensidad. El aire se les agotó más rápido de lo que quisieran; pero se separaron. -Eres tan odiosa, atrevida, complicada, celosa… pero me encantas. Me escuchaste? Me encantas. -Dani estaba en shock. Serpent ya no estaba molesto, todo lo contrario. -Todo en ti es maravilloso. Nunca cambies.

-Ni siquiera el corte? -dijo aludiendo a su largo y rizado cabello.

-Que ni se te ocurra. Tu pelo es hermoso y único. Te define muy bien. -se quedaron un momento abrazados.

-Y qué pasará ahora? -preguntó Dani rompiendo el silencio. -No me digas. Te irás y me evitarás…

-Nunca, nunca, no podría evitarte. -la interrumpió de inmediato. -No me quiero ir, no me quiero alejar de ti.

-Mi padre te va matar cuando se entere.

-Lo resolveremos.

-Dejarías tu vida de mujeriego por mí?

-Absolutamente.

Mientras tanto, algunos de los estudiantes estaban sentados en el gran comedor almorzando.

-Mamá, ya te dije que no tengo hambre. Mejor espero a la hora de comida. -decía Scorpius.

-Para eso faltan 3 horas.

-Granger, sé que estás muy preocupada con todo lo que pasado; pero si él no quiere, no quiere. Desayunó bien, déjalo en paz. -Draco no lo dijo de manera insultante, pero la dejó pensativa. Scorpius vio la mejor forma de romper el silencio y vengarse.

-Así que… ya han dormido juntos? -los pondría en vergüenza. Ellos siempre se esmeraban incomodándolo, ahora era su turno.

-Quién te dijo eso?! -preguntó Hermione.

-Ustedes. -ella puso una mano en su cabeza.

-No es lo que piensas. Nada pasó.

-Nada pasó? Pero si durmieron juntos! Eso es algo. Y eso que ni siquiera se han dado el primer beso.

-No pasará. -dijo Draco.

-Claro que sí. Entre ustedes hay química, y no lo digo porque sean mis padres. -fue al lado de su futuro padre y le pasó la mano en el hombro. -Solo mírala, es hermosísima. Ella siempre se pone linda para ti, siempre intenta complacerte; y viceversa. Recuerdo una vez, y cómo olvidarla?... en la que una noche, cuando era niño, me levanté a beber agua y pasé por el despacho de mamá.

-De tu madre? -preguntó Draco sorprendido y casi horrorizado.

-Si, ahí resuelve algunas cosas del trabajo y realiza sus llamadas.

-No me digas que no puedo sostener a mi familia con el sueldo de medimago. Esto es humillante.

-Descuida papá, mamá trabaja porque le gusta. -Scorpius evitó decirle que, aunque fuese así, ella gana más que él debido a su puesto en el Ministerio. Pequeñeces en su época, pero en el pasado, ese detalle podría ser una bomba.

-Pero es que las cosas no son así.

-A caso crees que por ser esposa de un Malfoy no puedo trabajar? No voy a desperdiciar mi potencial, voy a lograr grandes cosas en el campo laboral y posicionar a la mujer en el mismo lugar que cualquier hombre.

-Eeeen fin. -dijo el muchacho poniendo un alto a la pelea. -La cuestión es que cuando pasé por el despacho escuché unos ruidos extraños.

-Ruidos?

-Gritos, jadeos, cosas cayendo, quebrándose y así. A la mañana siguiente, tuvieron que remplazar el escritorio. -Scorpius los miró pícaro. Draco estaba un poco acalorado y Hermione ni se diga, estaba más roja que un tomate. Venganza! (Ellos siempre lo avergonzaban frente a las chicas, ahora era su turno)

En el mundo perdido

Las cosas estaban peor que nunca. No cesaban las explosiones, había lluvias torrenciales un día y fuertes nevadas al siguiente. Los "dueños y señores del lugar" mandaban una serie de plagas y desastres naturales para que todos sufrieran hasta que no aparecieran los del futuro. Si no los encontraban, entonces los matarían junto a cualquier especie que habitaba aquellas tierras.

*Debemos hacer algo. Van a destruir el mundo entero!* -Angelina estaba afligida.

*Y que hacemos? No nos podemos entregar* -dijo Pansy.

*Creo que es hora de visitar a mi abuela* -dijo Colynd.

*Te llamó?* -preguntó Marceline.

*No, pero ya es tiempo. No podemos esperar más* -se encaminaron por un camino lleno de destrucción; pero aún no había terminado. A pesar de los contratiempos, llegaron. La vieja Maga volvió a aparecer.

-Ah! Vinieron antes de tiempo. Pero no importa, los demás están por llegar. -no supieron a lo que se refería, pero como no entendían mucho de nada, se quedaron callados para no confundirse más. -Siéntense, haré unos bocadillos. -pasaron 5 horas.

-Señora, podría decirnos algo, lo que sea. Estamos perdiendo el tiempo. -habló Severus cansado. Hace cinco minutos Colynd se había recostado en su hombro a pesar de que él se negó rotundamente. Tenía muy mal dormir.

-Aún no. -Severus resolvió envolviendo a Colynd en un abrazo y agarró sus muñecas para que no se moviera. Al final terminó sucumbiendo al sueño igual que los demás. 13 horas después… -Despierten! Despierten! Es el momento, ya van a llegar. -un resplandor cegó la habitación y aparecieron dos personas. Un chico de cabello negro como la noche, piel blanca y ojos grises. A su lado una chica de piel porcelana y largo y sedoso cabello negro. -Bienvenidos. Sería bueno que se presentaran.

-Buenas. Mi nombre es Monoceros. -Soy hijo de Sirius Black y Rosmerta y ella es mi novia Cordelia Miñonet Snape Dumbledore.

-Soy muy afortunada. Las circunstancias me han permitido ver a mi bisnieta. -dijo Ariana.

-Bisnieta!? -a Snape le estaba por dar un ataque. Colynd daba brinquitos por todas partes.

*Cómo puede ser?* -dijo Harry. *Sirius y Snape murieron en la guerra*

-Son parte del futuro, pero de un futuro alterno. En este momento el tiempo está distorsionado e indefinido. Por lo que hay muchos "futuros" por así decirlo.

*Pues entonces, traerlos aquí es peligrosísimo!* -se alteró Theo. *Cómo volverán?*

-Descuida, el tiempo está de nuestro lado.

*Por qué lo dices?* -preguntó Hermione

-Porque tu hijo es Cronos.