Tomando la delantera

Ha tardado mucho, pero aquí está!

-Cómo les ha ido en su nueva casa? -preguntó Colagusano.

-Bien. -respondió James distante.

-Quieres algo de comer? -interrumpió Lily con una sonrisa, sabía que su esposo no cooperaría más de ahí y tendría que lucir natural.

-Gracias. Tu siempre tan linda y amable. -los demás oían todo desde las habitaciones de arriba. Sabía que tenían que concentrarse, pero Harry estaba muy absorto viéndose a sí mismo como bebé. -Estoy tan feliz de que me hayan invitado. -se quedaron hablando un rato y luego, el oscuro hombre se fue. Les tomó un tiempo diseñar los señuelos. Lily dejó a Ginny y a Hermione atendiendo la cena para poder hablar con su hijo.

-Harry, mi amor, siempre te he protegido y siempre lo haré… si llegara a pasar algo, si es por ti, moriré en paz sabiendo lo bien que has crecido. -el pelinegro iba a replicar pero ella continuó. -Tienes una esposa que te ama, unos hijos bellísimos y magníficos amigos. -Estoy feliz de ver lo bien que has crecido. -Harry dejaba libres algunas lágrimas.

*Te prometo que todo saldrá bien* -ella tomó sus mejillas y luego de besar su frente, se fue a hablar con sus nietos.

La noche estaba helada. Los hicos se habían ido a otra casa junto a Hermione, quien los protegería por si algo llegase a pasar.

Las persianas se abrían y cerraban, afuera, la tormenta causaba estragos y los relámpagos cortaban el cielo. Aún así, no tenían miedo.

Ginny vigilaba desde arriba, Harry se cuidaba a sí mismo en la habitación, Ron en la cocina y Draco en la sala. Los cuatro tenían hechizos de invisibilidad al igual que los padres de Harry, tomando el control de los señuelos, poniéndolos a actuar como lo harían normalmente.

Por un momento, todo se calmó. Los segundos parecieron horas, era desesperante. Estaban sudando frío, pues el único que se había enfrentado al innombrable era Harry, aún así, se mantuvieron erguidos y no se ofrecieron a la derrota.

Una luz azul iluminó el lugar, la casa se estremeció. Las ventanas y las puertas salieron de sus sitios disparadas.

-Buenas noches. -dijo con voz fría, pero siempre con cierta "educación". A su vista, solo estaba el señor Potter apuntándole con su varita. Lo notó un poco pálido, pero se lo atribuyó al miedo. Le hizo reír, le encantaba cuando infringía terror. -James Potter, traidor a la sangre. -lo miró con desdén. -Esto no tiene que ver contigo. Dame al niño y te prometo que tú y tu impura esposa no morirán hoy.

-No dejaré que toque a mi familia. -inició la pelea, puro aparataje de un maniquí.

-Estoy decepcionado. Pensé que tenías más habilidades. -dijo para dar su último golpe. -AVADA KEDAVRA. -desde arriba, se escuchó un llanto. El oscuro hombre subió las escaleras destruyendo todo a su paso, encontrando a Lily en el pasillo. La pelirroja corrió hasta la habitación del bebé e inútilmente cerró la puerta, pero le dio tiempo poner al bebé en su cuna y decirle algunas palabras. En poco tiempo, la madera cedió volando en pedazos y dejando entrar al que no debe ser nombrado. -Te lo diré una sola vez: Entrégame al bebé. -el maniquí de Lily lo atacó como pudo. Ciertamente, tenía más control que James y sus hechizos eran más variados que los de cualquier mago. -Es una pena que seas impura, no te mereces tanta habilidad. -con un movimiento la desarmó y con otro la mató. Pasó sobre el cadáver y al apuntar al niño, 7 patronus aparecieron. Esta distracción hizo que se desconcertara y el hechizó le rebotó. No fue por la cantidad de personas que lo enfrentaba, sino por el amor que emanaban.

La marca en el infante apareció, el innombrable había hecho otro Horrocrux. Con una seria mirada, se fue, pero volvería.

Justo después de la desaparición de Voldemort, Bellatrix fue a atacar a los padres de Neville. Draco la esperaba oculto, nadie sabía que él estaba allí. Pero tenía una misión con Neville y consigo mismo, le devolvería a sus padres. Al menos el disfrutaría de su familia. Desde hace mucho tiempo sabía que su demencia no cesaría ni con todos los remedios del mundo mágico y que Neville no tendría el corazón para sacrificarlos para que terminaran con su sufrimiento, él tampoco lo quería.

La tenebrosa mujer entró por la puerta con su marido y otros dos mortífagos que no pudo reconocer. Se sintió asqueado por el hecho de que fuese su tía.

Los cuestionaron, pensaron que Neville era el elegido. Además, querían saber dónde se encontraban las personas en contra del régimen del innombrable. Neville estaba con su abuela y no pudieron encontrarlo, Frank y Alice también se negaron a delatar a sus compañeros de batalla. Al no conseguir nada de lo que estaba planeado, Bellatrix se enfureció y lanzó el primer hechizo. Para su sorpresa, eran muy buenos contrincantes. Frank mató un mortífago desconocido, pero no fue hasta que Alice mató al esposo de Bellatrix que esta se enfureció. Estaba dolida, tampoco pensó que su misión saldría tan mal. El otro mortífago salió a dar la querella. Pero ella llevaba la ventaja, ellos estaban agotados, heridos, sin fuerzas para continuar. Empezó a reírse macabramente. Estaba a punto de torturarlos hasta que enloquecieran, pero Draco intervino. Aguantó el agudo dolor del Crucio y se levantó.

*Eso es todo lo que tienes perra maldita? * -nuevamente se desarrolló la pelea. Draco estaba seguro de que la maldad en su corazón era de nacimiento. Esa mujer no estaba bien, era un psicópata con poderes mágicos. Era su tía, de su familia, pero no permitiría que siguiera matando más personas para su diversión. *Basta de juegos, eso es todo lo que tienes? * -dijo con el labio partido, el ojo morado y las ropas rotas. La mujer rio para luego mirarlo con odio.

-AVADA KEDAVRA. -Draco cayó al suelo. Miró a Alice. -Es tu turno. -ellos se defendieron, tan cansados como Bellatrix. Draco aún no despertaba…

-Draco… -se escuchaban unas risas. -Draco… -empezó a abrir los ojos. -Draco…

-Hermione… -respondió. Estaba frente a él vestida de blanco. -Nos casaremos de nuevo? Porque si es así, me gustaría tener tres hijos más. -dijo medio inconsciente.

-Tienes que ser fuerte Draco. -se escuchó la voz de un hombre.

-Quién dijo eso? -se levantó espantado.

-Tienes que hacer lo correcto. -se parecía a la voz de su padre. Pero había pasado tanto tiempo desde su muerta, que no lo recordaba muy bien. -Un Malfoy nunca llora. -oh si, era su padre.

-Qué quieres?

-Te has convertido en una buena persona. -Hermione ya no estaba. En lugar de ella, apareció la voz de su madre.

-Dónde están?

-La pregunta es, Dónde estás tú? -dijo Lucius. Draco miró a su alrededor. Estaba en su casa, frente a la habitación de Scorpius. -Hay un monstruo. Un monstruo duerme en esta habitación. -el rubio se asustó y entró.

-Scorpius. -vio a su hijo. Solo estaba él.

-Hay un monstruo, un monstruo tendido sobre la cama. -habló Narcisa.

-Mi hijo no es un monstruo. Lo hemos criado bien. Es un niño muy bueno.

-Hay un monstruo. -dijeron ambos. Draco apartó las sábanas. En la espalda de Scorpius había un masa negra adherida a su cuerpo. Intentó quitarla suavemente, luego amentó su fuerza. La masa no cedía. Buscó un bisturí, le practicaría una cirugía. No le había hecho exámenes ni nada, pero había algo que le hacía querer deshacerse de esa cosa. Al tocar la enorme masa con la cuchilla, la misma rugió y lo mordió.

-Tú la has puesto ahí. Es la maldad de Cronos, ha venido con sus poderes. Será rechazado y condenado al beso del dementor por sus futuros delitos. -dijo Narcisa.

-No! Ariana me dijo que todo estaría bien.

-Ella quería paz. La única manera era condenarlo. -respondió Lucius enojado. -Pero se puede arreglar. No quiero ver a mi nieto aquí a temprana edad. Entre tú y Granger encontraran la respuesta. Sé que estás cansado física y mentalmente, pero tienes que aguantar.

-Aguanta. -dijeron los dos antes de que el pelirrubio despertara.

Estaba un poco desorientado. Abrió los ojos, nadie estaba allí para verlo. Frank y Alice se enfrentaban a Bellatrix, quien estaba más agotada que ellos, además de que estaba peleando contra dos. Alice lanzó su último hechizo y esta no fue capaz de esquivarlo. Bellatrix se desvaneció en el aire.

Alice y Frank fueron a ver a la persona que se sacrificó para darles tiempo. Pero ya no estaba.