Sí.

Que bueno es volver a leernos.

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Scorpius no dejaba de mirar a Mary, la vampiresa lo notaba así que salió del comedor. Como era de esperarse Scorpius la siguió, pero ya no estaba. Odiaba cuando hacía eso, aunque sabía que la encontraría en la torre más alta del castillo. Tomó prestada la escoba de su padre para llegar más rápido.

-Te tardaste.

-No querida, soy Cronos, yo nunca llego tarde. -la chica rio ante su arrogancia.

-Por qué no usaste tus poderes? -los ojos del chico se oscurecieron.

-Para eso viniste hasta aquí, para probarme? Para confirmar que no soy normal. -Mary rio a carcajadas.

-Normal? A caso tengo yo la potestas de juzgar quién es normal y quién no?

-Lo siento. No fue mi intención usar esas palabras.

-Está bien, ya no me afecta. Una vez alguien me dijo que no somos diferentes, simplemente tenemos maneras diferentes de ver el mundo.

-Si, soy muy sabio. -dijo Scorpius sacando a relucir la arrogancia Malfoy. Por un momento, una estrella fugas pareció surcar los ojos de Mary. La vampiresa abrazó a su amigo.

-Te extrañé compañero monstruoso. -el castaño cerró los ojos tratando de controlar sus poderes, porque en ese momento, su mayor deseo era hacer ese abrazo eterno. La chica intentó separarse pero él no la dejó. -Te estás aprovechando de la situación.

-Tú fuiste la que me provocaste.

-Y tú caíste a mis pies cual zorrita? -así era ella. Nadie podía taparle la boca.

-Tengo que ir al mundo perdido.

-De nuevo? -Mary se entristeció. Ojalá hubiese hecho caso a su madre cuando le enseñaba a transportarse allí. Así no tendría que contar las horas en espera de que Scorpius regrese. -Cómo está mamá? -se tumbaron en el techo, era obvio que Scorpius cumpliría la promesa de no soltarla.

-Bien. Ella es increíble. Por fin entiendo todas esas historias que me contabas, conocí muchas criaturas, tengo muchos aliados… solo me faltas tú.

-Por qué yo?

-Porque tú eres una de las razones más fuertes que tengo para salir vivo de esa batalla.

-Eres un idiota, por favor, no hagas que me de pena ajena. Tienes que vivir conmigo o sin mi.

-Tú eres más tonta -dijo como un niño pequeño. -No digo que fuese 100% por ti. Pero siempre estás en mi mente. Eres una distracción. Estás loca. Por qué no cooperas con la causa? Todo el mundo está poniendo de su parte menos tú. Además, sé que tienes sentimientos por mi.

-Qué? Eso no es cierto. -Mary se puso roja.

-Fred me vendió una copia de tu diario.

-KHÉ!? CÓMO CONSIGUIÓ FRED MI DIARIO!?

-Rodrigo se lo dio a cambio de obtener alguna ganancia.

-Esos dos están muertos. Cómo se les ocurre un mercado negro con mi diario? -iba a levantarse pero Scorpius se lo impidió.

-Déjalos, los matas después. Ahora que sabes que yo lo sé, hablemos con más sinceridad. Quiero que seas mi novio.

-Oh, estás loco. Entiendo.

-Debí pedirte matrimonio primero?

-Pero que rayos te pasa?

-Qué? Me vas a decir que no tenemos tiempo suficiente de conocernos? Estoy loco por estar seguro de mis sentimientos por ti? -ella suspiró.

-Hagamos un trato. Si sales vivo de esta… no sólo seré tu novia, sino que también diré la palabra. -se acercó provocativamente a sus labios, pero Scorpius sabía que si la besaba, ella lo lanzaría del techo.

-Dirás la palabra?! -se sobresaltó un poco más de lo debido, pero recuperó la compostura.

-Diré la palabra. -afirmó Mary.

-Trato hecho. -ella rio.

-Ahora suéltame.

-Eso no era parte del trato… -le dio un beso en la frente y se quedaron ahí, abrazados.

Ron & Marcel

-En qué estás pensando? -le preguntó Ron a Marceline.

-Estoy confundida. Eso era un bebé humano?

-Si. Nunca habías visto uno?

-No. Pero sigo confundida. Por qué Hermione llevó el huevo debajo de su ropa todo el tiempo? Es peligroso, y si se le caía? -Ron rio ante la pregunta.

-Ella no tenía un huevo, llevaba el bebé en su vientre.

-Son mamíferos?!

-Si.

-Al igual que los murciélagos! Eso es un alivio, pensé que tendría que ir con un huevo a todos lados. -ambos reían como tontos enamorados. Con el tiempo, habían entablado una linda amistad. Ron mostró su característica lealtad, cualidad que Marceline valora más que otra cosa. Ron se convirtió en alguien en que podía confiar y le gustó, tener a alguien que siempre lo apoye… el pelirrojo se sentía bien con ella, podría ser el mismo sin que lo criticaran o le corrigieran todo el tiempo. Ambos tenían los mismos hábitos alimenticios, se reían de los mismos chistes y se ayudaban entre los dos. -Lamento no tener tu edad. Debe ser tedioso tener que andar con esta "vieja".

-Oh no, para nada. -Marceline miró el piso como diciendo: "oh bien, no te molesto, pero sigo siendo vieja". -Quiero decir… -se retractó al ver su expresión. -No eres vieja. Es solo que tu ciclo de vida es diferente al nuestro. Pero aún así, te sigues viendo muy bien. -no podía negarlo, la chica era tan ardiente que con solo rozar su piel sentía que todo su cuerpo le quemaba. Más de una vez tuvo que amenazar a unos cuantos, porque pese a que no se como una adolescente, los jóvenes hormonales iban tras ella como abejas a la miel. Incluso Ginny estaba un poco celosa por no ser el centro de atención; no obstante, en ella estaba puesta la única mirada que verdaderamente le importaba: la de Harry. -Además, cuentas las mejores historias. -le dijo, pero luego su semblante se volvió serio. -Todo eso de tener que renunciar a tu inmortalidad por estar junto a mí, no tienes que hacerlo.

-No quieres que esté junto a ti? -por primera vez en su larga vida, a Marceline se le aguaron los ojos. Ron tomó sus manos y se sentaron en el marco de una ventana.

-Me encanta tenerte cerca. Es más, no sé como he vivido tanto tiempo sin ti. Extrañaría todo de ti. Además, adoro a mis hijos y trato de evitar el pensamiento de perderlos porque es demasiado desgarrador. Pero si tú no quieres, si aún no imaginas una vida conmigo y quieres seguir viviendo una vida de aventura, te dejaré libre.

-Y si quiero quedarme contigo y aceptar el futuro que me prometes?

-Entonces, en mi nada se apaga ni se olvida [1]. -una persona que iba pasando por ahí, se rio de sus palabras. -Te querré por siempre y haré que tú me quieras cada día más. -le pasó un mechón detrás de la oreja. -Tal vez no seamos las personas más adineradas, pero me esforzaré cada día para que seamos las más felices. No digo que no vayamos a tener problemas, pero lo solucionaremos juntos. Sé que llevamos poco tiempo conociéndonos, definitivamente no fue amor a primera vista. -la acercó a él, a penas y eran del mismo tamaño. depositó un beso en la mejilla y le susurró al oído. -Pero no sé qué le has hecho a mi mente, te has incrustado en ella y me has robado el corazón… Marceline. -la vampiresa se estremeció. nunca la había llamado con tanto deseo, con tanta intensidad, con tanto… -Te amo. -en ese momento supo lo que quería. Quería estar con él, envejecer con él. Moriría de amor, sí. Pero prefería morir feliz junto a él, que vivir una eternidad sufriendo. Porque una persona como Ron, nunca, NUNCA lo olvidaría. De sus ojos brotaban lágrimas y en su boca se formó una sonrisa.

-Te amo Ron, y prefiero tu compañía a todos los años del mundo. -sin un centímetro de duda, se besaron.

Alice & Rodrigo

Una chica de tez blanca, muy delgada, parecía agonizar en los pasillos. Iba de un lado a otro tosiendo, a penas se veía su cara con toda la ropa abrigada que traía encima. No hacía frío, pero ella temblaba bajo la túnica. Su cuerpo no pudo sostenerla y cayó al suelo.

Rodrigo iba de camino a juntarse con Alice; se habían hecho más cercanos. Él siempre había sentido curiosidad por ella, pero su hermano la mantenía alejada de todo y de todos. Podía entenderlo. Era una niña prematura con problemas respiratorios y alimenticios. Un día normal le propuso ir a estudiar, sin la más mínima esperanza de que le respondiera con un sí. Para su sorpresa, ella se enfrentó a su hermano y reclamó su espacio personal. Al principio no tenía nada que decirle, pero ella quería que él le enseñara todo de nuevo; cómo ser una persona normal, quería que la trataran como tal. Aunque sabían que muchas cosas malas iban a suceder, se la pasaban muy bien cada vez que podían.

Rodrigo vio a una persona hecha bolita en el suelo, nuevamente, sintió curiosidad.

-Oiga… está bien? -tomó a la persona en brazos y al voltearla, era Alice. Se asustó. -Qué pasó? -tenía una fiebre muy alta. Ella no respondía, solo temblaba. Rodrigo la cargó y la llevó a la enfermería. Luego de verificar que la atendieran, le mandó un avión de papel con un mensaje Franz quien estaba con Angelina. Un par de minutos después entró el chico vuelto una fiera.

-En dónde estabas tú inútil?! -le dijo mientras agarraba al pelirrojo por el cuello de la camisa.

-Iba a verla, me la encontré grave en el pasillo. La traje aquí lo más rápido posible.

-Sabía que juntarse contigo no iba a traer nada bueno. A qué pretendías jugar?

-Ella necesitaba de mí. -respondió con voz temblorosa.

-Alice no necesita de tontos ineficientes como tú. Ni siquiera puedes defenderte, cómo pretendes protegerla?

-Deja a mi hermano tranquilo Franz! -apareció Mary con algunos de sus primos.

-Cállate Mary. Esto es entre él y yo. -un extraño sonido provino de Rodrigo, le dio una sonrisa de lado.

-Entre tú y yo? No parece. Tu todo lo quieres hacer solo. Por eso Alice se alejó de ti, para no asfixiarse de la cueva en la que la estabas metiendo… y yo soy el vampiro. -dijo con ironía y le mostró sus colmillos. Franz se sorprendió y el pelirrojo aprovechó para soltar su agarre.

-Ya despertó. -anunció la enfermera sintiendo la tensión en el ambiente.

-Jane, linda, necesito un favor tuyo. -dijo Rodrigo. Lorcan lo miró suspicaz.

-A dónde crees que vas? -le preguntó Franz.

-Voy a hacer lo que tú no podrás. -le contestó mirándolo con la misma intensidad. Le susurró algo a la rubia y entraron. Ella estaba acostada dándoles la espalda.

-Alice, que pasó? -le preguntó su hermano. Ella no contestó y cerró los ojos fuertemente. -Contéstame. -se sentó sobre la cama. Ella se tapó con la sábana. Rodrigo y Jane salieron de la enfermería. -Y pensabas que se preocupaba por ti? -Alice no veía nada, pero suponía que estaba hablando de Rodrigo.

-De qué te enteraste?

-De todo. Su cuerpo está débil y su mente también, es fácil leerla con legeremancia. -respondió la rubia. -Sus guantes y su gorro térmico no están, ella tiene unos duplicados para aparentar, pero no es lo mismo, no producen el mismo calor.

-Dónde están?

-Lleva mucho tiempo sin ellos. Quizás por eso está en ese estado. Dejó sus guantes en el baño de Mirtle, pero al regresar por ellos, ya no estaban. En la clase de vuelo, unos chicos le quitaron su gorra y estuvo volando tras ellos muy alto y sin ningún tipo de abrigo. Al final no pudo alcanzarlos. Pobrecita, debió tener mucho frío. -Rodrigo estaba claramente enojado, pero levantó la mirada y le dio una sonrisa a su prima.

-Gracias linda. -le dio un beso en la mejilla y se fue corriendo. -Hola… -dijo al entrar al baño.

-Un muchacho… -apareció Mirtle.

-Hola. Cómo estás?

-Bien… -Mirtle se sorprendió de que fuese tan amable con ella. -Al parecer, tú no vienes a tirarme libros. Qué quieres?

-Me preguntaba si habías visto unos guantes por aquí.

-Quizás haya visto a una fea niña dejando sus cosas por ahí. Por qué lo preguntas lindura? -dijo tratando de ser coqueta.

-Mi amiga los dejó. Puedes decirme quién los tiene?

-Puedes decirme tú, qué significa esa "amiga" para ti? -preguntó furiosa.

-Es un familiar.

-Aja? -no le creyó nada y él lo sabía.

-Puedes guardar un secreto?

-Claro.

-Me gusta. En estos momentos, ella se encuentra muy mal y su esperanza de mejorar recae en esos guantes. Por favor, te lo suplico, si tú sabes algo, dime… -después de Harry, Mirtle no había vuelto a ver a una persona que reflejara tanta sinceridad en sus ojos.

-Una chica de Ravenclaw se los llevó. Llegó aquí porque tenía un ataque de asma y no quería que la vieran. Era una sangre sucia al igual que yo.

-No digas eso, por favor. No te pongas en esa categoría, no te otorgues eso nombre aún si te lo dice 1000 veces. Eres tan especial e importante como cualquier persona dentro de este castillo. Gracias por la información. -se alejó despidiéndose con la mano. Mirtle se enojó. Un chico tan maravilloso y tenía dueña…

Rodrigo se pasó dos horas preguntando dónde podría encontrar a una chica de Ravenclaw con asma. Habían 3, pero solo una tenía puestos los guantes de Alice.

-Hola. -la saludó con una inmensa sonrisa que ella le devolvió. -Creo que esos no son tuyos. -dijo señalando sus manos pero sin dejar de sonreír.

-Te pertenecen a ti? -preguntó avergonzada.

-No. Son de mi amiga. Ella está muy mal, realmente los necesita. Podrías devolvérmelos?

-Si. -respondió con lágrimas en los ojos y devolviéndolos. -Lo siento mucho. No era mi intención quedármelos. Pero me los probé. -las gotas saladas empaparon sus mejillas. -Me sentía tan bien. Ya no tenía problemas para respirar, podía correr y disfrutar de as noches estrelladas en el patio… Lo siento. -sollozó.

-Sé que debe ser difícil, pero en un futuro tendrás tus propios guantes, a tu medida y podrás hacer muchas cosas más. Te lo prometo. -su sonrisa y sus palabras la reconfortaron.

-Esa amiga tuya es muy afortunada al tenerte. Ella sabe que te gusta?

-Quiiiiii? -su voz se agudizó y desvió la mirada.

-Oh por favor, no puedes engañarme. Puedo ver que tú no la quieres como amigos. Será mejor que le digas lo que sientes, así te sentirás menos estresado. Ten un buen día. -se despidió.

-Rayos, soy un puto libro abierto.

Rodrigo se apresuró a llegar a la enfermería. Franz seguía ahí, intentando que Alice le dijera algo.

-Hola nena.

-No la llames nena. -el pelirrojo sólo hizo a un lado a Franz e ignoró su comentario.

-Mira lo que tengo para ti. -le mostró sus guantes. Ella abrió mucho los ojos.

-Dónde los encontraste?! -preguntó tomándolos.

-Hablé con algunas personas, utilicé mi simpatía, ya sabes. Ese tipo de cosas en las que Franz se queda corto. -Franz tenías unas ganas inmensas de darle a ese chico una paliza a la antigüita, pero no quería hacer una escena frente a su hermana enferma.

-No todo se puede solucionar con una sonrisa.

-Aún así, todo es mejor con una sonrisa. -dijo Angélica acercándose acompañada de sus tíos y primos. El chico desvió la mirada. Estaba enojado con ella por hacerle perder tanto tiempo y no prestarle más atención a Alice. En ese momento Rodrigo entendió que más que todo, Franz se sentía culpable por lo que le estaba pasando a su hermana.

-No es tu culpa. -dijo de la nada.

-Eh?

-Fue inevitable. Alice tiene clases diferentes, va a sitios diferentes. Ni tú ni yo hubiésemos podido hacer nada. -Scorpius quien vio el futuro, le dio la razón al pelirrojo. -Pero no por eso debes tenerlo todo bajo control porque lo que haces es obligarla a alejarse, y eso le duele porque te adora. No quiero pelear contigo porque tenemos el mismo objetivo: verla feliz. Y sé que en este ambiente de discordia no lo es… con permiso. -se fue de ahí dejando a algunos estupefactos.

Draco procedió a revisar la evolución de la paciente.

Rodrigo fue a su habitación, buscó su escoba y voló. Si su padre lo viera, seguro estaría muy contento. Ron siempre había querido que uno de sus hijos fuera un gran jugador, y Rodrigo lo era. Volaba de maravilla. El único problema es que no le gustaba. En cambio a Marceline le encantaba, pero su capacidad para desplomar sus alas a voluntad la descalificaba.

Pero había algo que el pelirrojo heredó de su madre. Mediante un proceso sensorial llamado ecolocalización, podía encontrar cualquier cosa, aunque estuviese oculta. Además, puede emitir un sonido estroboscópico, acompañado con un zumbido que causaría la muerte tanto de una mosca como de un troll. Mientras más grande el ser, mayor deberá ser el sonido. Pero ese poder solo lo había practicado con algunos insectos, para controlarlo y saber como funciona. Nadie, a parte de sus padres y su hermana, sabían de su poder. Quería aparentar ser normal, sus poderes no eran igual que los de Mary, podía ocultarlos. Pero estaba contemplando la idea de no hacerlo más.

Rodeó todo el castillo, de piso en piso, buscando el gorro. Cuando por fin, en un lugar que parecía ser la sala de menesteres, sintió el gorro que tanto buscaba. Entró por una ventana cercana y aterrizó. Se paró a la pared e invocó la sala. Adentro, estaban tres chicos con brasieles a medio poner y prendas no muy costosas, burlándose de todas aquellas cosas de mujer. También tenían maniquíes desnudos, música a todo volumen, alcohol, tocadores hechos trizas y demás. Habían 3 nombres y 3 fotos específicas por todos lados, rotas, mojadas, quemadas, horadadas… Rodrigo se estremeció al pensar que Alice estuvo cerca de personas así, era una escena muy perturbadora.

-Hola chico nuevo. Quieres unírtenos? -le preguntó uno aparentemente amable.

-No. Vine por el gorro que tienes en la cabeza. -le respondió el pelirrojo.

-Este vejestorio? Lo necesitamos para nuestro ritual de desintoxicación.

-Su qué?

-Verás, esas tres chicas -dijo el más bajito señalando 3 fotografías en un tablero de dardos. -Nos usaron y nos trataron como pura mierda. Este es un momento para descargarnos con todas las mujeres. Para que dejen de ser unas perras.

-Y asumen que la dueña de ese gorro también lo es… -los chicos asintieron.

-Todas lo son. -dijo el más alto.

-Eso no es cierto. Pero bueno, no me quedaré aquí para intentar cambiar su parecer. Entiendo que están despechados y lo único que quieren es saber que ustedes tienen la razón. Solo pido que devuelvan todas las cosas que les quitaron a sus dueñas, porque si no, eso es robar. No ensucien el nombre de Gryffindor. No obstante, el gorro lo quiero AHORA. -el mediano se lo quitó, se aproximó a él y se los pasó, no sin antes decirle:

-Ve y llévale esto a tu zorrita. -el golpe de parte de Rodrigo no se hizo esperar. Los tres chicos se abalanzaron sobre él, pero el pelirrojo, al saber que le superaban en número, salió corriendo de ahí y le dio tiempo a cerrar la puerta.

-Accio. -atrajo hacia él la lanza de una armadura que estaba cerca y trancó la puerta. Con un hechizo lavó el gorro para que no quedara rastro de aquellas personas y se fue a la enfermería. Dentro estaban todos. Alice ya estaba mejor, pero no podría salir porque corría el riesgo de ponerse mal o peor, pescar un virus.

-No te preocupes, yo voy a traerte todas las tareas. -dijo Cissy. Milly le había prestado su gorro por el frío. No tenía las mismas propiedades protectoras que el de Alice, pero era igual de abrigador.

-No será necesario. -Rodrigo se aproximó a la camilla. -Ella misma irá a clases. -sacó el gorro de su túnica y se lo colocó. -Me extrañaste querida? -ella se ruborizó y asintió.

-Rodrigo, tienes asuntos que atender. -dijo Scorpius. Segundos después, entraron los tres chicos. El pelirrojo se asustó. La verdad es que nunca había peleado con alguien a la antigüita, muchos menos con tres. Pero no lo dejó ver, se puso firma y se preparó para enfrentarlos. Scorpius detuvo su paso. -Esto es lo que va a pasar: van a dar media vuelta, devolverán lo que no es suyo, y con mucha suerte se librarán de un castigo. -los chicos no parecieron inmutarse. Se les veía muy enojados.

-Él me golpeó. -el mediano señaló a Rodrigo.

-Te lo merecías. -contestó.

-No les conviene, se los digo, ya tienen suficientes problemas. O creen que las niñas están contentas con su "jueguito"? una hasta fue hospitalizada. -la enfermera entró y se sorprendió de ver a los tres chicos ahí-

-McGonagall los está buscando. -les dijo.

-Al parecer ya los han delatado, y con mucha razón. Váyanse y no busquen más problemas. -2 agarraban al mediano, quien estaba más reacio a irse, pero al final, cedió.

*Eres bueno… * -dijo Ron, sabiendo que Scorpius era lo que necesitaba el mundo perdido. Pero sería lo mejor para él? Podía ver lo afligida y preocupada que estaba Hermione.

-Sólo bueno? Es genial. -Marceline estaba impresionada.

Franz se acercó a Rodrigo. El pelirrojo frunció el ceño. Los demás se prepararon, pues Franz, al igual que su madre, era orgulloso y prepotente, sabía exactamente como provocar a los que le rodeaban y defender su territorio. Para sorpresa de todos, le extendió la mano.

-Gracias. -dijo. Rodrigo aceptó el apretón de manos. -Quizás no seas tan malo después de todo. Si quieres salir con mi hermana, te doy mi bendición. -el pelirrojo se ruborizó un poco. Eso era mucho más de lo que esperaba, pero ciertamente estaba feliz.

*Creo que eso debe decidirlo Neville* -dijo Ron. Rodrigo se pudo del color de cabello al recordar que todo mundo estaba dentro de la enfermería.

-Por mi esta bien. -dijo el chico. Daphne también estaba de acuerdo.

*No este, el otro, el padre…

-Yo creo, que necesito la aceptación de la personas MÁS IMPORTANTE en este asunto. -el pelirrojo sacó todo el valor Gryffindor que tenía para hablar en ese momento. Miró a Alice, quien en ese momento estaba envuelta de pies a cabeza. Le quitó las sábanas de encima para confirmar su hipótesis: estaba MUY sonrojada. Buscó su mirada. -Y tú que dices? Quieres salir conmigo?

-En serio quieres salir conmigo? Es decir, no quiero ilusionarme y luego te canses de mí.

-Nunca había estado tan seguro de algo. Me encantas tal y como eres. Eres maravillosa. -le acomodó un mechón detrás de la oreja. "Eso lo aprendió de su papá", pensó Marceline. -Aunque estamos en el suelo, parece como si volaras y yo quiero volar contigo. –"nótese que siguen estando en el suelo", pensó su padre. -Me lo permites? -la chica asintió. Rodrigo se acercó pero ella desvió el rostro.

-Todos nos están mirando. -dijo avergonzada. Ginny y Pansy estaban llorando, Draco estaba rojo de la risa. Ron estaba feliz por su hijo, pero no dejaba de pensar en que pronto sería el turno de Mary para tener novio, ya estaba en edad. Le dedicó una mirada y la vio agarrada de mano de Scorpius. Pensó que tal vez era por el emotivo momento, aun así estaba celoso.

*Ya tienes cuñada Mary* -se acercó a los dos y los abrazó por los hombros, apretando especialmente a Ron.

*Creen que están listos para esto? -les preguntó Hermione. *Es decir, siempre tendrán que verse, y si algo pasa y se disgustan? No será incómodo? *

-Serpent y Dani se pelean todo el tiempo, pero por la misma razón de que no pueden evitarse, siempre terminan dándose besitos en algún árbol. -dijo Ayris con naturalidad. Pero sorpresivamente, su madre no lo tomó de la misma manera.

*Serpent, estás saliendo con Dani? * -preguntó Luna. Serpent estuvo a punto de negarlo, pero como siempre, su novia Gryffindor le impidió evadir las cosas.

-Si. Llevamos mucho tiempo de novios.

*Ay que bella! Siempre me gustó tu cabello* -se acercó a la pelirroja para acariciar su cabeza cual gato. *Serpent, por qué no me lo habías dicho? *

-Qué iba a decirte? Que después de besarme con Dani en los árboles me decidí a pedirle que fuese mi novia? Ni a mi me gustó la primera parte.

-Pero ahora estás haciendo las cosas bien, no vengas a entristecer las cosas con esa porquería. -se tapó la boca al recordar que había un bebé presente. -Lo siento baby Scorpius.

El patronus de un lobo irrumpió en la enfermería. Harry se asustó y se alivió al mismo tiempo. Era el patronus de Tedd y tenía mucho tiempo que no se comunicaba con él. No porque no quisiese, Tedd le había pedido un tiempo para alejarse y pensar después de la muerte de Victory. No dejó que los demás de enteraran de su preocupación.

*Vayan al comedor. Alice debe estar harta de la sopa* -todos se adelantaron menos Harry, Ginny, Remus y Tonks. *Remus, seguro está confundido. Dile que… *

-Ve y díselo tú. -le recomendó Remus.

*Pero tú eres su padre*

-Pero él aún no me conoce. Si lo que quiere es hablar, se sentirá más cómodo contigo. -Harry sólo asintió, pero en sus adentros dijo un "gracias", pues había criado y querido a ese niño como su hijo. Aún sabiendo la edad y las habilidades de Tedd, seguía siendo su bebé.

*Harry, haz que vuelva, sí? * -le pidió su esposa igual de intranquila. El pelinegro asintió y siguió al patronus…

[1] Entonces, en mi nada se apaga ni se olvida. -Frase de Pablo Neruda en su poema #15: si tú me olvidas.

Hasta el próximo capítulo