Tras recibir aquella extraña visita en 1963, Sr. Reginald Hargreeves había conocido todos los detalles que desencadenarían en un futuro oscuro y devastador, y supo de inmediato que su deber era evitarlo a toda costa.

Aunque no sentía la más mínima simpatía por los niños, sabía que en cuestión de un par de décadas adoptaría siete de ellos, pero estos niños serían especiales, pues serían la clave que bien podría evitar el apocalipsis o provocarlo. Sr Reginald sabía exactamente lo que debía hacer para que fuese lo primero, procurando no cometer los mismos errores de su yo futuro, aunque para ello podría necesitar ser un poco más humano, lo cual siempre le había resultado extremadamente difícil. No podía expresar emociones humanas y mucho menos podía sentir empatía, sentía una total indiferencia ante las súplicas, el dolor o la tristeza. A pesar de no ser una persona particularmente malvada, su personalidad (o la falta de ella) lo convertía en una persona fría y la menos indicada para ser un padre. No obstante estaba dispuesto a dar su mejor esfuerzo e intentar cambiar las cosas antes de que ocurrieran.

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Número 7

El primer gran cambio que Sr. Reginald Hargreeves logró, fue la crianza de número 7. Sabía que la chica crecería con un gran resentimiento hacia su padre y sus hermanos al sentirse excluida; sabía que el hacerle sentir ordinaria e insignificante en lugar de salvar el mundo, lo único que lograría sería guiarlo hacia su destrucción. Por esa razón, aunque le temía enormemente, se aseguró esta vez de que Vanya fuera consciente de sus poderes y del gran daño que podría causar con ellos en caso de no aprender a controlarlos.

Pasaba más tiempo con Vanya que con cualquiera de sus hijos, entrenando y puliendo sus habilidades, procurando a toda costa no hacer o decir algo que provocase que sus poderes se salieran de control, a veces incluso cediendo ante sus caprichos, lo cual nunca se permitiría con los demás.

A pesar de sus esfuerzos, aquello no logró en absoluto que Vanya fuera aceptada por sus hermanos, todos ellos aún la excluían todo el tiempo, celosos de creerla la favorita de Papá. Por otro lado le temían a sus grandes poderes, los cuales tendían a salirse de control cuando se enfadaba, incluso una vez durante una discusión infantil, había llegado a romper el brazo de Luther - el miembro más fuerte del equipo - lo cual provocó el miedo y el rechazo por parte de sus hermanos. Vanya había intentado disculparse miles de veces y aunque Luther después de mucho tiempo había aceptado sus disculpas, aun la mirada en sus ojos no cambiaba, aquella mirada de recelo que la sacaba de casillas. Esta vez aunque logró que Vanya se sintiera poderosa y especial, no logró integrarla a la familia, por más que se esforzara, los chicos sólo la aceptaban bajo las órdenes de su padre.

Sin embargo, había invertido mucho tiempo en enseñarle a Vanya a controlar su ira a través de largas horas de terapia, Yoga y meditación, lo cual dio frutos en su vida adulta y le ayudó increíblemente a controlar sus poderes. Esperaba que quizás aquello ayudase también a evitar el apocalipsis.

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Número 6

Sr. Reginald había logrado también grandes cambios en lo que respectaba a número 6. El joven que estaba destinado a morir trágicamente a una tierna edad, había sido salvado de las garras de la muerte, puesto que esta vez había un miembro adicional en el equipo, un miembro incluso más poderoso que él, capaz de cubrir su espalda y salvarlo de lo que sería una muerte segura.

Ben siempre se había sentido en deuda con Vanya desde ese entonces; Vanya, la chica que había despreciado por ser la consentida de Papá, por ser claramente más fuerte que él a pesar de su diminuto tamaño y su apariencia frágil; la chica a la que había temido había acudido a su rescate arriesgando su propia vida. Aquello había ablandado el corazón de Ben y desde ese entonces ambos se volvieron inseparables. Sabía que la mejor forma de pagarle a Vanya sería con su amistad, sacándola de su interminable soledad, y pronto descubrió que ella también era humana e incluso podía llegar a ser agradable cuando se tomaba el trabajo de conocerla. Probablemente su amistad con Ben, fue lo único que logró erradicar el gran resentimiento que sentía por su familia.

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Número 5

Número 5 esta vez decidió hacer caso a los consejos de Papá. Reginald Hargreeves se había esforzado en enseñarle pacientemente los peligros de viajar décadas en el tiempo, procurando usar ejemplos reales en lugar del ejemplo de la bellota y esta vez por alguna razón, Cinco no sintió el deseo de rebelarse contra el hombre, no sintió el deseo de mostrarle de lo que era capaz, porque de alguna manera él ya lo sabía. Su padre sabía qué sucedería exactamente si intentaba viajar en el tiempo, sabía que se quedaría atrapado en un futuro post-apocalíptico, completamente solo durante décadas y Sr. Reginald Hargreeves podía ser muchas cosas, excepto un mentiroso y aquella mirada llena de preocupación que pocas veces lograba vislumbrar en los ojos vacíos del hombre, realmente le hacía sentir un increíble temor hacia aquel futuro.

Tal vez fue el claro reconocimiento de su padre hacia sus grandes habilidades lo que le convenció en primer lugar, más que sus advertencias, el no tener la necesidad de demostrar un punto. Además, su padre había reconocido su madurez y su gran inteligencia, convirtiéndolo en el líder del equipo, debía de ahora en más proteger a sus pobres hermanos, lo cual le dio una razón para quedarse. Ahora Número Cinco era el principal aliado del hombre, ahora tenía la misión de ayudarle a detener el apocalipsis, lo cual le dio un fuerte propósito a su vida.

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Número 4

La primera impresión que Sr. Reginald Hargreeves tuvo acerca de número 4 durante aquella extraña visita en 1963, fue la de un adicto cobarde, un hombre débil que claramente no podía controlar completamente sus propios poderes, permitiendo que los espíritus le controlaran en lugar de controlarlos. Sus hermanos no parecían tomárselo en serio, ni siquiera él mismo parecía tomarse la vida con seriedad, lo cual se propuso firmemente a cambiar.

La información que número 5 le había proporcionado acerca de Klaus había sido casi nula, demostrando la poca importancia que tenía dentro del equipo. Sin embargo, algo le decía que había mucho más potencial dentro del joven que podía explotar, sabía que podría llegar a ser tan poderoso como sus hermanos o incluso más. Por esa razón fue más estricto con Klaus que con cualquiera, tratándolo con severidad, vigilándolo de manera permanente, queriendo mantenerlo alejado de las drogas y el alcohol. Nunca había esperado que Klaus naciera temiéndole a su poder, temiéndole a aquello que debería ser natural para él, por esa razón lo obligaba a pasar largas horas dentro de un mausoleo con cadáveres en descomposición, esperando que pudiese enfrentarse a sus miedos y que fuese consciente de que los espíritus estaban para obedecer sus órdenes y no para lastimarlo. Le obligaba a mantenerse alejado de sus hermanos casi todo el tiempo, salvo cuando cenaban o entrenaban juntos, esperando que la soledad le hiciera invocar a los espíritus en busca de un poco de compañía, pero el chico siempre prefirió la soledad antes que la compañía de algún muerto, lo cual decepcionó increíblemente a su padre, pues nuevamente, a pesar de sus esfuerzos, había fracasado con Número 4.

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Número 3

Las cosas con número 3 no habían cambiado mucho realmente. Reginald Hargreeves de vuelta en 1963 había notado la incomodidad de la chica en torno a sus poderes. Según pudo deducir de los comentarios de sus hermanos, ella solía mostrarse reacia a hacer uso de su habilidad y Número 5 había mencionado vagamente que sus poderes habían sido la principal causa de su divorcio y que además, había estado a punto de morir a manos de Vanya al intentar usar el rumor en ella, por lo que esta vez se encargó de establecer reglas fuertes e inquebrantables que consistían principalmente en no usar su poder a menos que estuviese en una misión o tuviese la fuerte necesidad de defenderse o defender a sus hermanos; en segundo lugar, nunca debía usar sus poderes para su propio beneficio; y en tercer lugar, nunca bajo ninguna circunstancia podría usar el rumor en sus hermanos. Y Allison acató perfectamente las normas, al menos durante el tiempo en que permaneció en la academia.

Allison y Luther aún desarrollaron sentimientos el uno por el otro, lo cual era demasiado evidente para los otros hermanos, quienes solían burlarse de ellos y hacer bromas que los sacaban a ambos de quicio y les hacía sonrojar; sin embargo, Sr. Reginald no se lo tomó con tanto humor, esforzándose por mantenerlos a ambos separados todo el tiempo y castigándolos severamente ante cualquier intento de verse a escondidas. Pero aquello en lugar de apagar sus sentimientos sólo hizo que estos fueran aún más intensos y aquella sensación de prohibido, sólo le dio un poco más de emoción a su escapadas. A veces usaban a sus hermanos para enviarse notas y mensajes que sólo ellos podían comprender y otras veces lograban escapar de sus habitaciones durante la noche, para compartir juntos sólo un instante.

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Número 2

Las cosas para número 2 no cambiaron en absoluto, aún Diego seguía siendo el niño de Mamá, el mismo pequeño con problemas del habla y un gran sentido de la justicia. Sin embargo ahora no tenía las grandes disputas que antes solía tener con Luther, dado que ahora este no estaba al mando. Diego solía llevarse bien con todos sus hermanos, excepto con Vanya, pues él especialmente sentía un profundo rechazo hacia la chica, en gran medida debido a los celos, celos de su poder y de ser el centro de atención de Papá y cuando ocurrió aquel incidente con Luther, las cosas entre ellos simplemente empeoraron.

Por otro lado, sentía una extraña simpatía por Klaus mientras los demás se dedicaban simplemente a ignorarlo, acostumbrados a su ausencia y fastidiados ante su molesta e incansable manera de hablar en las ocasiones en que Papá le permitía estar con el resto. Tal vez Diego simplemente se compadecía al verlo solo y opacado por los demás, así que en incontables ocasiones fue castigado severamente por su padre al intentar ocultar a Klaus en su habitación o hacerle compañía cuando se suponía que debía estar a solas con los espíritus.

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Número 1

De vuelta en 1963 Sr. Reginald Hargreeves tuvo la impresión de que Número 1 no era un hombre lo suficientemente listo para liderar sobre sus hermanos; aunque era obediente y leal, no tenía la capacidad de tomar decisiones difíciles en los momentos adecuados y según la información que había obtenido de Número 5, las malas decisiones de Luther y el respeto que sus hermanos le tenían como líder, habían sido algunas de las causantes del apocalipsis. Por lo tanto esta vez se aseguró de que Luther no fuese visto como un líder y no fuese seguido a ciegas por los demás. Aunque sus hermanos le respetaban por su fuerza y gran estatura, todos coincidían en que no era lo suficientemente listo, no obstante aún seguía siendo el segundo al mando, lo cual desencadenó grandes discusiones con Cinco en una lucha constante por el poder. Aunque Luther jamás lo admitiría, el hecho de ser siempre el segundo en todo le generó un gran resentimiento hacia su padre.

Esta vez Luther no se quedó fielmente a su lado cuando todos abandonaron la academia, por lo tanto nunca adquirió aquel extraño cuerpo de gorila que le generaba tanta inseguridad, pero que a su vez le hacía más fuerte, esta vez no fue enviado a la luna, esta vez la fe ciega en su padre no terminó por arruinar su vida.

Reginald Hargreeves estaba dispuesto a lograr que esta vez todo fuera diferente y que esta vez el mundo pudiese sobrevivir al 2019.