¡Que tengan un lindo lunes! Nos leemos en los reviews :3
Mi punto de vista
Los meses pasan y la relación con Natsu es cada vez agradable. He encontrado graciosa su manera de hacer caras cuando algo le disgusta, se ha encariñado con Happy y también ha logrado que el amargado de mi guardaespaldas se ría. Ya es el Capitán del equipo en tan solo 5 meses; ya que gracias a él han ganado todos los partidos hasta ahora.
-¿Y me ayudaras? - se acercaban los exámenes y él estaba desesperado porque le enseñe Química, Física y Matemática.
-¡Si prometes no tocar nada, si! –tiene tendencias a revisar mis armarios, buscando cosas vergonzosas. Escucho una risa de fondo, era Minerva y su sequito de arpías.
-¿La pequeña Lucy tiene miedo de ser mujer? - estallan en carcajadas - ¿Acaso no te ha dejado tocarla bombón? - normalmente le soltaría un comentario para ubicarla, pero por algún motivo el imaginarnos a mí y a Natsu en un posición comprometedora logro que mi rostro se calentara y me costara pensar con claridad.
-¿Te interesa? - siento su mano en mi cintura y eso sumado a mis nervios actuales no son buenos. He de ser un arbolito de navidad en este momento.
-Solo pensé que un hombre como tu tendría necesidades - ¿hombre como él? ¿Despreocupado? ¿Infantil? ¿Arrogante? y... Es amable, gracioso, además de apuesto y ¡¿Que estoy pensado?!
-Las tengo, y Lucy suple cada una de ellas - Minerva me miro sorprendida y luego sonrió con malicia.
-La "Princesa" ya no es una niña - dijo y sus arpías la siguieron cacareando lo mismo. Natsu rodo los ojos y me jalo lejos de ellas. No pude pensar en nada coherente para responderles, porque hasta ese momento no he pensado en hacer nada con él.
-¿Estas bien? - toca mi cabeza - es la primera vez que no les has dicho nada - Su rostro estaba muy cerca del mío. Mis mejillas enrojecieron y retrocedí apurada.
-¡E. Estoy bien! Solo me reía internamente de ellas, las pone más nerviosas - arquea una ceja.
-¿De acuerdo?... ¿Y lo haremos?
-¡¿Qué cosa?!
-Estudiar Lucy… ¿Segura que no tienes nada?
-¡Claro! ¡Estudiar! ¡Genial! ¿En casa? - asiente y acomoda mejor mi mochila en su hombro.
-Sigo opinando que es demasiado pesado para ti.
-Si te cansa la llevo yo - frunce el ceño y me tiende la mochila; luego de casi 6 meses de no haberla cargado he perdido la costumbre. Casi me caí al suelo al sujetarla, por suerte o mala suerte Natsu es rápido y me atajo en el camino.
-Te lo dije - su mano quedo acomodada justo bajo mi pecho - ¡esa cosa te dará problemas de espalda!
-¡Ti. Tiene lo que necesito! - me ayudo a levantarme y luego se agacho a recoger mi mochila o al menos eso creí.
-Vamos a ver - saca mis libros uno a uno y los acomoda en el suelo, agranda los ojos sorprendido - ¡tienes gas pimienta!
-Por supuesto, porque si algún loco me ataca tengo como defenderme.
-No lo encontraras nunca aquí -... tardaría un rato - A ver ¿Qué más?... Curitas, gasas, pastillas para la migraña... ¿Tienes migraña? - asentí -… ¡Ahhhh! Algo que prueba que tú también sangras - ¿Qué? Saca una toalla higiénica del bolsillo de mi mochila. Automáticamente mi rostro enrojeció y salte sobre el para sacarle mis cosas. No me puse a pensar en las posibilidades; termine sentada en su vientre guardando mis pertenencias con cuidado.
-¡Esto es mío! - él estaba callado, pero al instante una sonrisa zorruna se dibujó en su cara.
-Son rojas - no capte el comentario hasta recordar que me había puesto unas pantis de ese color.
-¡Pervertido! - me levante rápido y acomode mi falda - ¡No. No sabía que tenías ese lado! - sacude su uniforme una vez está de pie.
-Claro que lo tengo, que no intente nada contigo es otra cosa - eso me había dolido, pero nunca lo admitiría, porque si hago eso, sería como admitir que Natsu me importa.
-Lo sé, solo se me hace raro que ni siquiera lo hayas mencionado - arregle mi cabello - la mayoría expone sus hormonas de una manera más... ¿Abierta?
-No hay nada aquí que me anime a hacerlo - no solo me llamo fea, sino que ahora todas las chicas de aquí lo somos.
-Entonces ¿eres gay?
-¡¿Que?! ¡No! Solo que las chicas de aquí son todas iguales - fruncí el ceño, le quite mi mochila y trate de mantenerla en mi hombro.
-Suerte buscando maestra - camine medio tambaleándome a la puerta. Escucho sus pasos antes de colocarse e impedir que avance.
-¡Oye! ¿Porque? ¿Ya no vas a enseñarme?
-Pídele a otra, de todas maneras todas somos iguales - le sorprendió mi comentario, pero poco o nada me importaba, así que lo hice a un lado y continúe.
-¿Estas molesta?
-¡Noooo! Me acabas de comparar con las chicas que me detestan ¡Estoy contenta!
-Lushiiii - odiaba ese sobrenombre.
Lo ignore y subí al auto lo más rápido que mis pies daban, le indique al chofer que acelere.
¿Porque había reaccionado así? ¿Porque me habían puesto al mismo nivel que esas chicas? ¿O porque fue Natsu el que lo hizo? Sea cual sea el motivo esta noche de viernes no dormiré nada; mi mal humor es tremendo, hasta Happy lo noto, ya que no se separa de mí.
Escucho que algo golpea mi ventana y lo ignoro... Ese sonido nuevamente ¿Que puede ser? Asome lentamente mi cabeza y era nada más y nada menos que Natsu. Estaba parado bajo mi ventana con una caja cuadrada y su mochila. Afile mi mirada y salí a ver que quería.
-¿Qué quieres? - se rasca la nuca.
-Traje Pizza en señal de paz - creo que se lo mencione una vez, la pizza es mi debilidad.
-... - pero estoy enojada, muy enojada – si crees que puedes subir - la única manera de que lo haga es si puede trepar por el... me olvidaba que subir por un caño no es un problema para él. Una vez llego cerca le saque la pizza y me hice a un lado para que entre - ¿Y las bebidas? - me mira incrédulo pero sonríe.
-Si quieres compartir las cervezas no tengo problema en invitártelas – por suerte el alcohol es mi fiel amigo. Claro que yo solo tomaba los vinos de la reserva de mi papá.
-No le veo el problemas, iré por un plato y un par de cubiertos ¿Quieres algo?
-Si crees que nadie va a verte mételas en el refrigerador - me entrega una caja con 6 latas. La cocina estaba lejos, pero por suerte mi madre en su infinita sabiduría creo una conexión directa con ella desde el pasillo del segundo piso. Camine tranquila a sabiendas de que a esta hora no habría nadie en los pasillos, sobre todo porque mi padre estaba de viaje. Lleve unas servilletas, un plato más lo utensilios y deje las bebidas en el frízer. Una vez en la habitación él estaba mirando mi colección de libros de misterio.
-¿Leíste todos estos? - me senté en el suelo frente a mi mesa y comencé a cortar la Pizza en pedazos.
-Si - estaba deliciosa, tenía los bordes rellenos de queso.
-Oye Lucy... - se acomoda frente a mí en la mesa - lamento lo de esta tarde - no lo mire - sé que detestas a esas chicas y
-Me pusiste al mismo nivel que ellas - agregue.
-Lo sé... Sé que te dolió pero.
-Me dolió mucho... se suponía que tú me conocías mejor - estaba hablando más para mí y me expuse ante alguien - te mostré un lado que nadie más ha visto y - estaba por agregarle el "Creí que te gustaba" pero me arrepentí al instante.
-Si... pero suelo ser un bruto cuando quiero - murmuro algo.
-¿Dijiste algo? - niega -… está bien Natsu, estas perdonado.
-¿Eso quiere decir que...?
-… Si seré tu maestra - se levantó del suelo y se colocó a mi lado, paso su brazo por detrás de mis hombros y me abrazo.
-¡Genial! Eres una buena amiga Lucy - Siempre me había llamado la atención esa capacidad de sonreír así... era contagiosa.
-Eres un interesado - le dije con falsa molestia, lleve otro pedazo de pizza a mi boca.
-¡Ja! ¡Pero bien que aceptaste la ofrenda de paz!
-¡Sabes que soy débil ante esto! - el queso escurría del borde.
-¿Yo? Solo la traje de casualidad - se separa de mí.
-¡Aja sí!... ¿Tú no vas a comer? - niega.
-Ya comí - le pase un pedacito clavado al tenedor.
-Quiero corroborar que no le hallas puesto nada raro - agranda los ojos y lo come - ¡bien!
-¿Que le podría haber puesto? - me encojo de hombros - ¿Éxtasis? - me reí ante esto - ¿De qué te ríes?
-Esta tarde me dijiste fea y ahora querías drogarme, me resulta gracioso eso - enarca una ceja.
-Yo no te dije fea.
-No directamente, pero lo diste a entender.
-¿Como? - parecía sorprendido.
-No hace falta que te preocupes, no le di mucha importancia.
-Eh, creo que si porque lo mencionas ahora - me estaba comenzando a sentir incomoda, no lo miraba siquiera.
-Creo que dijiste algo como... - busque las palabras exactas que uso - que tenías un lado pervertido y no intentarías nada conmigo, o algo así.
-No dije eso.
-Bueno, no recuerdo las palabras exactas - mire de soslayo y apretaba las manos fuertemente - dejémoslo así, no me molesto.
-Si - se aclaró la garganta - mejor así... ¿Crees que ya han de estar frías?
-¿Eh?
-Las cervezas - ahhh.
-Iré a mirar - me levante para ir a la cocina y él lo hizo también.
-Voy contigo - por algún motivo el tenerlo cerca me deja ansiosa, lo guie por el pasillo "secreto" y llegamos rápido a destino - ¿Y eso?
-Fue una idea de mi mamá para que nos escapáramos a comer postres nocturnos - el recordar eso me hizo extrañarla, la nostalgia se pintó en mis facciones.
-¿La querías mucho verdad?
-Si... era mi mejor amiga - y prácticamente era la única, hasta que llego Happy... y después Natsu.
-Sabes, yo no conocí a mi madre - lo mire sorprendida. Él se encogió de hombros - según mi papá era muy hermosa.
-Seguro que si - él era muy guapo, así que sus padres deben serlo también.
-Solo tengo una foto de ella ¿Quieres verla? - asentí. Por primera vez desde que lo conozco me ha mencionado algo sobre su familia, normalmente solo hablamos de cosas triviales o del instituto - ¡Rayos están en mi mochila! - saco las cervezas del congelador y camina de nuevo al pasillo - vamos - me tendió una mano y la acepte.
Caminamos en silencio tomados de las manos y recordé el comentario de Minerva sobre nuestra vida privada... ni siquiera lo he besado, pero ya había considerado el tener intimidad con el... ¿Es malo eso? A mis 17 años no he besado a ningún chico, tampoco he tenido un novio; bueno uno real y mucho menos...
-¿Estas bien?
-¿Eh?
-Estás muy silenciosa.
-Solo estaba pensando.
-¿En qué?
-¿Ya has besado a una chica? - escucho que ríe.
-¡Claro! - ya veo... - ¿Tu no?
-No besaría a ninguna chica - suelta una carcajada y se cubre la boca.
-Lo siento, esa estuvo buena - no pude unirme a él en la risa ya que estaba avergonzada... creo que soy la única chica de 17 años que no ha tenido siquiera un amor platónico.
-Si verdad - carraspeo.
-Pero ya enserio ¿Nunca besaste a nadie? - negué - no me lo creo... ¡¿En qué piensan los tipos de aquí?!
-En porristas y modelos - bromee -... gracias por responder a mi pregunta - soltó mi mano y abrió la puerta de mi habitación.
-Son unos idiotas - agarro una cerveza y me la paso - ¡no verían a una chica linda aunque esta chocara contra ellos!
-Si... - me había deprimido eso, si sé que no le caigo bien a muchas personas pero que nadie me encuentre bonita... - estuve pensando y... - al menos quiero un beso, no creo que él se niegue a eso... espero - ¿Me... me podrías...? ¡Ya sabes tú!... ¿Me besarías? - se atraganto con la cerveza que acababa de meter en su boca.
-¿Yo? - asentí.
-E. Eres el único amigo hombre que tengo y... ¡no quiero seguir siendo la única que no ha besado a nadie! ¡Si, si te va a incomodar olvídalo y! - trago grueso.
Ahora voy a recibir un rechazo por parte de él… Pero es mi culpa en primer lugar ¿Por qué se lo pedi?
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Nos leemos en el siguiente capítulo :3
