¡HOLIS! Me retrase un poquito, pero al menos no tanto como con mí otro fic… D:

Espero que disfruten el capítulo y… ¡COMENCEMOS!

Ella se veía tan frágil, entre la borrachera, la falta de tacto que tengo y el hecho de ser su primer desamor real, da una imagen de poder romperse en cualquier momento.

-Lucy - me acerque para ayudarla, porque no caminaba bien, pero coloco una mano frente a ella para poner distancia entre nosotros.

-Ahora no Natsu - se limpió los ojos - ¡déjame sola!

La entendía, era su primer rechazo y eso es fuerte para cualquiera. No fue fácil para mí hacer eso, pero ella merece alguien mejor que yo. Tambaleaba, daba la impresión de que caería ante la más mínima brisa; y me sentía la peor persona del mundo por haberla rechazado. Me gustaba Lucy, era agradable, tierna, algo enojona; pero sobre todo honesta. Y yo soy el último hombre que desearía que este con ella... No la merezco.

Saque el agua que estaba hirviendo y prepare dos cafés, camine por el pasillo y la encontré dormitando frente a su puerta. Puse las tazas dentro y volví por ella, no podía dejarla ahí.

-Anda princesa, te dolerá el cuerpo mañana si te duermes ahí - me acerque para levantarla pero ella me empujo lejos.

-¡Yo quiero dormir aquí! - vuelve a acomodarse - así estaré lejos de la cama - sus ojos siguen lagrimeando - ¡Te la regalo Natsu, ya no la quiero!

-Estas siendo caprichosa, anda - jale su brazo y la obligue a levantarse. Ella forcejeo conmigo y tuve que cargarla en mi hombro hasta la cama. La tire sobre la misma y debo admitir que la vista era muy tentadora. Tenía mi chaqueta abierta, dejando que sus pechos al aire y sus cremosas piernas estaban expuestas debido a que la falda se le había subido -.

-¡Natshuuuu! - de alguna manera que desconozco logro desabrochar mi cinturón y jalo de él acercándome a ella - duerme conmigo - golpea el espacio vacío a su lado.

-¡Ohh Lucy! - apoye mi mano en su muslo, era suave y se erizaba al contacto con mi piel. Necesito tocarla, ver cada una de sus reacciones.

-¿No te gusto? - apreté su piel y ella suspiro. ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!

-... No - la voz me salió ronca. Deseo estar con ella ¡¿Qué es lo que me pasa?! ¡¿DESDE CUANDO SOY TAN PROPIO PARA NEGARME A ESTO?!

-... Entiendo... - ¡no, no lo entiendes! – Solo vamos a dormir entonces - se acomodó en un costado - ¡Juro no hacer nada! - desde aquí podía ver como sus pechos chocaban y - ¿Vienes? - no es buena idea, pero ya le he negado tantas cosas hoy... y se suponía que le haría un último favor.

Me acomode en la cama mirando hacia el techo, ella se acercó más y se colocó en la misma posición que yo. Mi vista automáticamente se desvió a su torso y me reprendí mentalmente al sentir el ajuste en mis pantalones. Su respiración se hizo cada vez más pausada, así que creo que se quedó dormida. Me levanto y voy derecho al baño dentro de su habitación; mi cuerpo entero esta tenso, ¡odio esto! Quiero estar con ella, Lucy también lo quiere; entonces... ¡¿Porque mi mente me tortura de esta manera?!

Su piel, su pelo, sus ojos, sus labios y sus...

-¿Natsu? - el agua helada corría por mi piel y en vez de enfriarme estaba teniendo el efecto contrario - ¿Estás aquí? –mi entrepierna duele.

-... Si - de todas formas si entra al baño oirá el sonido del agua.

-... Lo siento... - ¿Acaso escuche bien? - te he mentido - apague la regadera para poder entender lo que decía - estoy... sobria y - ¡¿Sobria?! ¡Claro que no! Vi como caminaba, le costaba hablar y era desinhibida - no me animaba a pedirte nada así que; me invente el asunto de la borrachera; solo estaba actuando.

-¿Qué?- pequeña embustera.

-¡Se, Sé que te vas a molestar por esto pero yo! Yo realmente quería... ¿Lo podemos olvidar? Olvida que me gustas y todo esto del "Sexo" -... hace unos momentos ella le decía "hacer el amor" - así cuando te vayas seguiremos siendo amigos ¿Que dices? - De nuevo me estaba dando la salida más fácil a todo ¿La voy a usar?

Mi punto de vista

Cada vez que me recordó que no estaba interesado en mí, sentía como si una espina se clavara en mi corazón. Pero el solo estaba siendo sincero y yo... soy patética. Mi último intento fue el de tentarlo y tampoco funciono, definitivamente le soy indiferente; jamás me había sentido fea; hasta ahora.

Trate de dejarle las cosas en claro, sincerándome con él; definitivamente mi actuación fue excelente porque se la creyó y al ver que la puerta se abre creo que las cosas podrán terminar bien para nosotros… o tal vez me mande al quinto infierno. Al salir estaba solamente cubierto por una toalla y aunque la vista se me hacía tentadora me obligue a levantar la mirada para encararlo.

-¿Amigos? - le tendí mi mano en señal de paz y en vez de corresponderme tiro de ella hasta colocarla al borde de su toalla. Mis mejillas automáticamente se volvieron rojas.

-Tú decides - su voz era ronca y por lo que la tela dejaba apreciar estaba... ¡interesado! igual que yo. Sus ojos eran oscuros y la mirada solo la había visto una vez.

-¿H. Harás lo que yo diga? - mordí mi labio inferior sin darme cuenta y -

-¡Demonios Lucy! - exclamó antes de unir su boca a la mía y obligarme a pegar mi cuerpo al suyo. Sujeto mis glúteos separando mis pies del suelo.

-¡Ah! - gemí al sentir sus dedos presionando mi piel. Aprovecho eso para invadir mi boca con su lengua; era demandante y apasionado.

Inexperta como era trate de aplicar lo que había leído en los libros de literatura erótica. Deslice mis manos por su espalda, recorriendo cada palmo de piel disponible y una vez que llegue a la tela de la toalla metí mis manos bajo ella, me alegra tener los ojos cerrados ya que no me animo a mirarlo a la cara en este momento. El gruño dentro del beso y se separó de mí, eso me obligo a mirarlo por miedo a que se arrepintiera. Recorrió mi rostro con la mirada y cuando bajo su vista a mis pechos dijo algo que no alcance a entender. Deslizo sus labios por mi cuello, modio suavemente mi clavícula y cuando llego a la altura de mis senos sonrió.

-Siempre me he pregunta de qué color son - desprendió mi sostén sin mucha dificultad y cuando estos saltaron agrego - ¡Rosas! – Mi rostro ha de ser un poema en este momento… Lo siguiente que hizo no lo esperaba. En todo lo que he leído (Y ha sido bastante), primero lo acariciaban y demás, pero el no espero; ya que chupo la aureola sin mucho preámbulo. Sentía un hormigueo en todo mi cuerpo; era como flotar en una nube y me tense cuando una mano comenzó su recorrido hacia mi intimidad... Pero no llego donde yo quería, simplemente agarro mis glúteos y cargo mi cuerpo hasta la cama, en donde me dejo tirada sobre ella… realmente tendría sexo con Natsu Dragneel.

Deslizo sus dedos por debajo de la tela de mi falda y rozo mi centro aun sobre las bragas rosas que llevaba. El ataque a mis senos no se detuvo, lamia y mordía uno; y cuando terminaba con ese atacaba el otro. Yo era un manojo de nervios en sus manos, no salía nada coherente de mi boca, mucho menos cuando sentí su piel en contacto directo con la mía. El primer digito que se deslizo dentro lo sentí muy incómodo, pero Natsu se encargó de distraerme con el beso más arrollador del mundo. Sentí otro invasor dentro y esta vez la molestia aumento aún más.

-¿Te duele? - cuando su boca abandono la mía, sentí como el aire volvía de golpe a mis pulmones. Negué moviendo la cabeza, no me animaba a abrir los ojos por la vergüenza.

-¡AH! - una corriente eléctrica recorrió mi columna cuando movió sus dedos. Era una sensación extraña, como si un montón de hormigas se pasearan en mi bajo vientre y - ¡No! - era demasiado, cada vez era más intenso - ¡Basta yo! - la sensación era abrumadora, todo mi cuerpo se entumeció y el aire escapo de mí. Todo se volvió borroso, no me di cuenta de cuando Natsu se había tendido sobre la cama hasta que sentí sus labios en mi hombro dando besos suaves.

-¿Lucy? - un camino de besos recorría de mi hombro a mi cuello.

-¿Hmmm?

-¿Quieres continuar? - algo en su voz me daba a entender que estaba nervioso.

-Yo, creo que si - mordió el lóbulo de mi oreja - aunque no se bien que hacer - moví mi mano sobre la cama y rose la tela de la toalla. Apretó mi cintura con su mano libre y sus dientes se encajaron suavemente en mi piel de mi hombro - ¿p. puedo? - agarre el nudo de la toalla.

-¿Quieres? - asentí y separe mi cuerpo de la cama para poder admirarlo desde arriba. Sus abdominales marcados, la sensual "v" que se formaba y terminaba en un una fina línea de vellos rosa. No me había percatado de que mi mano temblaba hasta que él la sostuvo - Podemos parar princesa - parpadee repetidas veces y mordí mi labio buscando un consuelo a esta ansiedad.

Yo he leído todo tipo de libros, y anatomía era uno de mis preferidos... Pero la imagen ilustrada y la real eran muy distintas. Con curiosidad deslice mis dedos por el falo, podía sentir cada una de las venas, lo apreté con algo de fuerza y un gruñido gutural salió de la boca de mi compañero; Levante la vista sin retirar mi mano y sin detener el análisis táctil. Su mirada estaba oscura y se mantenía fija en cada uno de mis movimientos. Con suavidad subí mis dedos y acaricie la punta, tenía una textura totalmente diferente, quería seguir mi recorrido pero él me detuvo.

-Lo siento nena, si seguimos así no te serviré - sostuvo mi cadera y me giro hasta quedar encima. Retiro mi falda lentamente, acariciando mis muslos en el proceso. Abrió mis piernas y se colocó en medio - ¿Tienes condones?

-¿Eh? - Me quede sorprendida por lo grande que se veía. Y ahí caí en cuenta de que no compre ese importante accesorio -... No.

-¡Demonios! - agacho la cabeza y luego de un rato sonríe. Se levanta de la cama y va hasta su mochila, saca su billetera y de ahí un paquetito azul. Sentí celos al imaginarme que tenía eso guardado para usarlo con alguna otra chica, pero no dije nada. Se lo coloco y se encamino hasta mí, dirigiendo la cabeza a mi entrada - lo hare despacio.

-E. Está bien - Era incomodo sentir como algo grande se abría paso dentro de mí, No era doloroso, solo... era raro y algo molesto. Se detuvo más tiempo de lo normal y pego su frente a la mía.

-Dolerá.

-¿Aún más? - Trate de que sonara a broma pero no funciono. Beso mis labios.

-Si quieres que me detenga dímelo - asentí. Dio un empujón particularmente fuerte y sentí como algo dentro de mí se rompía.

-¡AGH! - me aferre con fuerza a su espalda. Era insoportable, pequeñas lagrimas caían por mis ojos y terminaban en el colchón. Unas manos grandes se colocaron en mis caderas y la voz ronca de Natsu me saco del espiral de dolor en el que me encontraba.

-Respira princesa - solté el aire que había estado guardando - ¿Mejor? - negué de manera efusiva, el invasor dentro de mí vibraba.

-D. Duele - mordí algo tratando de aliviar la tensión.

-Lo sé - beso mi frente - dime cuando estés lista - ¿Lista? No creo que eso sea posible.

El dolor inicial había pasado y solo quedaba una sensación extraña. Moví mi pelvis tratando de acomodarme y el gruño ¿Que está esperando?

Su punto de vista.

La mezcla entre el rostro de inocencia y el cuerpo de una diosa me volvía loco. Verla retorcerse bajo mis manos era un deleite. Necesitaba con una urgencia que nunca había experimentado a esta mujer. Yo mismo me derretía al sentirla tan mía. Era estrecha, dulce y muy adictiva. Sus dientes clavados en la piel de mi hombro me daban a entender algo de lo que ella estaba sintiendo. Ella movía sus caderas pero no me daba la señal de que ya estaba lista y aunque muriera por comenzar el vaivén, esperaría a que me diera pase libre.

-¿Natsu? - nunca había tenido tanta consideración con una mujer, pero Lucy era mi amiga... una amiga a la que besaba y con la que había accedido a hacer el am... ¡Tener sexo! -... se siente extraño.

-¿T. Te duele? - negó.

-¿Y ahora qué? - definitivamente esto será aún más complicado de lo que creí.

-Cuando tú me digas que si - movió nuevamente sus caderas y no pude evitar dejar salir una maldición - te llevare a otro planeta.

-... ¿Si? - no necesito más que eso, al menos no en el estado en el que me encuentro. Saque mi miembro y ella tirito; cuando lo volví a meter unas uñas se clavaron en mis brazos.

-No me provoques – gruñí y ella apretó su centro - ¡Dios Lucy! - repetí el movimiento.

-¡AH! - sus hermosos ojos chocolates se agrandan.

-¿Te dolió? - negó. Volví a golpear el mismo punto y soltó mis brazos para aferrarse a las sabanas - ¿Lucy? - tembló cuando arremetí contra ella.

-¡No! - acelere el ritmo, siempre centrándome en mi nuevo descubrimiento - ¡Por favor! - arqueo su cuerpo de manera muy sensual, apretando mi miembro en el proceso - ¡NATSU! - prácticamente se levantó del colchón, gimiendo mi nombre. Normalmente habría continuado hasta acabar yo también, pero quería seguir disfrutando junto con esta preciosa rubia. Me retire de ella a regañadientes, obligándome a mí mismo a tranquilizarme... (No sé de donde habré sacado tanto autocontrol)

Ella se relajó y cuando recupero algo de la conciencia me sonrió. Aproveche esto para levantarla y obligarla a sentarse sobre mis piernas al borde de la cama. Se sostuvo de mis hombros para no caer y yo me quede embobado mirando el rebote de sus senos.

-¿Qué? - quiero más de Lucy.

-Yo aún no he acabado - frote nuestras pelvis y ella gimió bajo - ahora es tu turno.

-¿Yo? ¿Q? ¿Que se supone que tengo que hacer?

-Te ayudare en la primera parte - me introduje en ella sin mucha dificultad, estaba deliciosamente húmeda y caliente ¿A que no adivinan el punto que toque?

-¡IHH! - su frente descanso en mi hombro. Ella suspiro y estrecho mi pequeño cielo personal.

-T. Tú haces el resto - coloque ambas manos en sus glúteos. Luego de un momento, que para mí pareció una eternidad, ella se aferró a mi cuello y unió nuestros labios en un beso agresivo, moviendo sus caderas en el proceso. Gruñí dentro de ese beso y apreté la piel que estaba al alcance de mis dedos. Sus caderas seguían el mismo ritmo candente de sus labios y yo cada vez me acercaba más a la gloria - no pares - logre suspirar con el poco aliento que me quedaba.

-¡Mas! - su boca no me dio tregua en ningún momento, y al igual que ella necesitaba más. Utilice mis manos para levantarla por los glúteos y clavarla en mí de manera desesperada. Ella gemía de manera seductora, golpeando con su cálido aliento mi cuello.

Yo estaba cerca, y cuando di la última embestida antes de intentar retirar mi miembro ella encontró su propio orgasmo, encajándome más profundo dentro. Yo no pude salir y termine viniéndome dentro de ella. Ciertamente tenía el condón puesto pero... lo mejor siempre es asegurar... Bueno, ya nada puedo hacer. Acomode su cuerpo relajado sobre la cama y fui a tirar el plástico en el basurero. Estaba acostada de costado y yo me acomode detrás de ella besando su hombro y acomodando su cabello tras la oreja.

-¿Estas bien? - el rubor se le extendía hasta las orejas.

-Si... Gracias Natsu - ¿...?

-¿Porque?

-Por haber aceptado tener sexo conmigo - Ahora me siento la peor basura del mundo.

-No necesitas agradecerle a un hombre por eso – no era mi orgullo lo que estaba dañando con ese comentario. Era mi manera de verme a mi lo que golpeaba.

-Si cuando prácticamente lo obligaste.

-Si no estaba interesado, créeme que por nada del mundo hubiera aceptado.

-¿Alguna vez rechazaste a alguna chica? - no sé cómo reaccionara a mi respuesta y eso me hace sentir a un más miserable.

-… No.

Esa creo que fue la peor respuesta que pude darle… Porque con ella al principio si lo hice. Estoy acumulando errores en mi larga lista de tonterías que le hago a Lucy y aunque quiero creer que lo hago, para que sea más fácil despedirnos, sé que es una vil mentira de la cual quiero convencerme.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Espero que no me haya quedado tan mal el Lemon, me sigue costando escribirlo pero quiero aprender. Nos vemos en el siguiente capítulo ^^