¡HELLO! Volvi con el siguiente capítulo de esta historia. Gracias por tomarse el tiempo para leerla y dejarme saber lo que opinan. Se siente una gran satisfacción cuando a alguien le gusta lo que haces. Espero que disfruten y ¡COMENZAMOS!

Su rostro me da a entender que el mi respuesta ya la esperaba. Es que normalmente nunca había sentimientos involucrados.

-Eso pensé... - aunque eres la primera mujer que me confiesa su amor y no espera nada a cambio.

-Pero no he estado con muchas mujeres tampoco – solo fueron nueve hasta ahora, diez con ella.

-Algo me dice que no debo preguntar la cifra – asentí – de acuerdo, prefiero no saberlo.

-Es como si yo te preguntara cuantos libros has leído – agrando los ojos - ¿Qué?

-Yo leí un total de 376 libros – ¡WOW! Tengo suerte si llegue a los 15 - ¿Eso quiere decir que te acostaste con 376 mujeres?

-¡NO! – giro su cabeza y enfoco su mirada en mí, como analizando mis palabras – ¡Juro que no! Solo fueron nueve, y no estuve enamorado de ninguna.

-Increíble… ¿Lo haces solo por el placer momentáneo?

-¿Quieres hablar de eso ahora? – no tengo ganas de tratar los motivos por los cuales tenía relaciones; porque simplemente era solo sexo y ya.

-Quiero entender el cerebro de los hombres.

-No, no quieres – se colocó boca para arriba y sus hermosos chocolates se enfocaron en mí.

-Considerando que más adelante tengo que relacionarme con otros y que tú ya no estarás aquí para explicármelo quiero saber - Ella tiene razón… tengo exactamente 10 días antes de volver a Inglaterra y no volverla a ver… esta mirada inocente, esa sonrisa tierna y esos labios rosas - ¿Natsu?

-Dejémoslo así nena, no todos los hombres son iguales y yo no debo ser un punto de comparación para ti.

-… De acuerdo – acaricio mi rostro –… te voy a extrañar.

-Aun podremos hablar por Facebook o WhatsApp – bajo su mano.

-Si verdad – tengo sentimientos encontrados ahora. Quiero volver a casa y olvidarme de todo esto; pero… ¿nunca más volveré a ver a esta chica?

Esa noche dormí en cama de Lucy, nunca en mi vida había dormido tan bien. La cama era cómoda y la compañía era aún mejor. No estoy acostumbrado a quedarme con las mujeres con las que me he acostado, pero para todo hay una excepción… y Lucy es la mía. Espero que al menos esto se vuelva a repetir antes de marcharme.

Mi punto de vista.

A dos días de que Natsu viajara lo invite a la casa de campo de mi familia, sé de antemano que ahí nunca hay nadie, los cuidadores solo van 4 veces por semana a limpiar y quiero aprovechar los últimos días que me quedan con él. Nuestra relación se mantuvo igual, gracias al cielo. Nada cambio luego de que estuvimos juntos. Éramos… como una pareja normal; la cual se separara en tan solo dos días y sin posibilidades de reencuentro.

Le dije que iría a casa de su tía a buscarlo, pero el negó y me dijo que tenía una sorpresa para mí. Llego sobre un Volkswagen escarabajo convertible de color blanco, tenía unos lentes de sol negros y la camisa abierta. Agarre mi pequeño bolso y lo coloque en el asiento de atrás junto con su mochila. Me acomode a su lado y él se encargó de ajustar mi cinturón de seguridad.

-¿De dónde lo sacaste? – acaricie los asientos.

-Lo rente por 2 días – coloco sus manos sobre el volante - ¿A dónde vamos? – le indique el camino que debía tomar y lo guie en cada una de las calles.

Llegamos a la casa y efectivamente, el día de hoy no habría nadie aquí salvo nosotros. Dejamos las cosas en nuestras respectivas habitaciones y guardamos la comida que trajimos del camino. Me coloque mi traje de baño, envolví mi cuerpo en una toalla y fui a buscarlo. Estaba recostado en la cama, con los brazos cubriéndole los ojos. Me acerque sin hacer ruido y me deje caer a su lado.

-¿Qué tienes? – su sonrisa era extraña.

-Pasado mañana estaré en el avión de regreso a casa – cada vez que lo menciona suena peor.

-Lo se… ¿Pero no era eso lo que querías?

-Lo es.

-¿Entonces? – Golpee su costado con el codo – Tendrías que estar brincando de la felicidad.

-Tienes razón… - giro su cuerpo y quedo de costado, mirándome - ¿Vas a nadar? – dijo mientras tocaba el nudo de la toalla.

-Vamos – me coloque en pie y lo jale. El no hizo ningún esfuerzo por ayudarme, por el contrario, tiro mi cuerpo para que vuelva a la cama - ¡Oye! – Golpee su pecho con suavidad – Pasadas las 5 el agua esta helada, vamos ahora – soltó una pequeña maldición y fue a colocarse el traje de baño.

El clima se prestó para poder pasar la mayor parte del tiempo en el agua. Jugamos Voleibol, nadamos y descansamos sobre los flotadores. Eran las primeras vacaciones que pasaba con alguien, luego de la muerte de mi madre. Él estaba extraño, no de mal humor, simplemente… extraño. No es normal que haya espacio para el silencio cuando estamos juntos, pero en algunas ocasiones, me percataba que él se me quedaba mirando y no decía nada.

-Entremos, ya estoy comenzando a sentir frio – asintió y salió del agua primero. Yo lo seguí y agarre la mano que me tendía. Envolvió mi cuerpo con la toalla y froto mis hombros con suavidad.

-¿Mejor?

-Si – sus manos terminaron en mis mejillas y beso fugazmente mis labios.

-Vamos a comer – ese beso no me lo esperaba, fue muy tierno para lo que estoy acostumbrada.

Preparamos juntos unas hamburguesas y nos sentamos en la sala frente a la televisión. Charlamos de lo que sería de nosotros una vez que nos separemos, y eso me puso triste… trate de disimular, no quería incomodarlo con mi sentimentalismo. El me hablo de los planes que tenía, de que quería probar entrar en una universidad Oxford con beca deportiva, así al menos no dependería de su papá y podría hacer de su vida lo que le plazca.

-¿Tu padre sabe que aplicaras para Princeton?

-Claro que sí, pero no está muy a favor. Prefiere que estudie en otro lado.

-¿Y sabe que una vez que ingreses nunca te volverá a ver? – solamente a Natsu le comente mis verdaderas intenciones.

-Eso no, si lo único que necesita saber es que ingresare sin problemas – deje el plato sobre la mesa al costado del sofá.

-Puedes creer que hasta ahora nunca lo he visto – tiene razón… en este año, yo solo lo vi cerca de 10 veces y en todas fue menos de 30 minutos.

-No te has perdido de nada – le dio una última mordida a su comida y llevo los platos a lavabo.

-¿Y tu mamá? ¿Cómo era ella?

-¿Era? ¿Cómo supiste? – se encoge de hombros.

-Nunca hablas de ella y cada vez que el tema surge lo evades – ame tanto a mi madre, que el haberla perdido fue un golpe demasiado fuerte.

-Es complicado… - subo mis pies al sofá y agarro mis piernas – tenía 9 años cuando nos enteramos que tenía cáncer – recuerdo todo el proceso de su enfermedad y siento tristeza e impotencia.

-No tienes que contármelo, simplemente me preguntaba cómo era ella.

-Era hermosa, tenía una mirada dulce y muy amorosa – mire hacia el cuadro que colgaba en la pared y estaba cubierto con una tela. Me levante y saque el cuadro, lo lleve junto a Natsu y se lo pase – Aquí aun éramos una familia feliz – el retiro la tela y miro la imagen. En ella estábamos en el patio de la mansión, mis padres estaban parados detrás de mí y yo estaba sentada abrazando a mi muñeca favorita.

-Es… - paso sus dedos por el rostro de mi madre – igualita a ti.

-Ella era más bonita – mire el cuadro – era gentil y encantadora… todo lo contrario a mí.

-¿Él es tu papá?

-Este era mi papá; ahora es una persona totalmente distinta.

-¿Cuándo cambio?

-Cuando le dieron 5 meses de vida… - no pude despegar mis ojos de su retrato… cuanto la extraño; el ir a comer dulces, sentarnos a mirar las estrellas, dibujar, leer un libro y -.

-Cuanto lo siento princesa – acaricio mi mejilla – no debí haber preguntado.

-Está bien… simplemente recuerdo la sensación de importarle a alguien y me pongo nostálgica.

-Si lo dices así se puede mal interpretar – sonreí de lado y limpie la lagrima traicionera que amenazaba con abandonar mi rostro.

-Si verdad – el no necesita saber todos los problemas que acomplejan mi mente. Además, para que seguir exponiéndome a alguien que ya de antemano me advirtió que esto se acaba una vez suba a ese avión.

Su punto de vista.

Todo había terminado, rente un auto para poder ir con ella a su casa de campo y así disfrutar de los últimos dos días que nos veríamos. Mis amigos en Inglaterra me dijeron que aprovechara mi última estadía y disfrutara de la rubia ardiente que tenía por compañera de turno; ya que una vez este de nuevo en mi hogar podré seguir con mi vida como si nada hubiera pasado. Mi idea original era esa, divertirme estos dos últimos días con Lucy y olvidarme de ella… pero… No sé qué tan probable sea eso. Su sonrisa, su cabello, su forma de hablar, la manera en que me mira y cada uno de los momentos que pase con ella serán difíciles de hacerlos a un lado.

Una vez en su casa, tomamos las habitaciones separadas. Me acosté en la cama y ahí me carcomió la idea de que… Nunca más la volvería a ver. No sé si ella me buscara una vez que yo me vaya y estoy seguro que con lo orgulloso que soy, yo no lo hare. Escuche como se acercaba a mí y luego el peso sobre el colchón ¿Acaso ella hará lo mismo con otro hombre? ¡Claro que lo hará! ¿Qué sentiré yo cuando eso pase?... ¿Por qué me importa tanto?

Disfrutamos nuestra tarde en la piscina y ya en la cena nos pusimos a discutir nuestra vida una vez que todo acabe.

-Tratare de aplicar a la beca deportiva en Oxford – agrando sus ojos – creo que si consigo buenas referencias no tendrán problemas.

-¿Qué quieres estudiar?

-Lo creas o no, quiero aplicar a la facultad de Leyes – su mirada reflejaba sorpresa - ¡¿Qué?! He mejorado mis notas gracias a ti.

-¿Estás seguro?

-No realmente, pero es lo que mi viejo siguió y no creo que del deporte pueda vivir mucho.

Claro que puedes! Eres muy bueno en lo que haces y -.

-Gracias por la confianza, pero necesito un Plan B en caso de problemas – frunce la boca y suspira.

-Aun creo que te iría excelente en los deportes – trate de desviar el tema, no es que me gustara hablar mucho de eso.

-¿Tu padre sabe que aplicaras para Princeton?

La conversación ahí cambio de rumbo, terminamos hablando sobre su familia y sobre lo poco sensible que su padre era. Su rostro era idéntico al de su madre, y no sé porque dice eso, ella es aún más bonita que la mujer en el cuadro. Se veía tan frágil mientras hablaba de su madre, era como si fuera una niña de nuevo y estuviera enfrentándose al problema nuevamente. Y su comentario, sobre importarle a alguien me dio la impresión de que la soledad que expresa su mirada es 100% real.

-¿Lucy? – Ella no me mira – Oye princesa – acaricie su mejilla, intentando que me mirara – no vas a estar sola, tal vez no está cerca de ti, pero siempre podrás contar conmigo – tenía el ceño fruncido - ¿Estas molesta?

-No, solo estoy tratando de hacerme a la idea de que no te volveré a ver – últimamente a mí tampoco me gusta esa idea – supongo que para ti no es mucho, pero…

-Claro que sí, eres mi amiga Lucy, ¿Cómo no voy a extrañarte?

-Si verdad… - parecía un cervatillo herido. No sabía cómo actuar ante eso, soy muy malo para tratar cosas pequeñas o frágiles. Y ella en este momento se veía así.

Pase mi brazo tras sus hombros y la atraje hacia mí en un abrazo. No se inmuto, simplemente apoyo su cabeza en mi pecho y se quedó callada. Acaricie su cabello, ella es la primera mujer a la que trato de consolar; es la única con la que realmente me nació hacerlo. Mis otras relaciones fueron pasajeras, nunca duraron más de 2 meses. Luego de que mi madre se fuera con un músico y nos dejara a mi padre y a mí solos, las vi como… desechables. Como si solo buscaran algo de uno y una vez que lo obtuvieran se iban sin importarte como quedabas.

Mi madre quería dinero y fama, la segunda esposa de mi padre igual, el 9 de las mujeres con las que estuve solo querían el estatus que venía con mi nombre; la popularidad que generaba haberse acostado con Natsu Dragneel… pero Lucy no sabía nada de mí pasado y aun así se había enamorado. Aunque haya sido tosco con ella, aunque muchas veces le hice un desplante al no querer hablar de mi familia… ella me quería.

-Sabes Natsu – su voz sonaba muy baja, apenas y lograba escucharla – te voy a extrañar muchísimo.

-… Yo también princesa – esa noche estuve nuevamente con ella. Pero la diferencia fue, que no lo hacía por estar excitado ni nada parecido, simplemente quise compartir con ella una última noche.

Ya estaba en el aeropuerto despidiéndome de mi tía y prima cuando una cabellera rubia se acercó a toda velocidad hacia nosotros. Estampo su cuerpo contra el mío haciéndome retroceder un paso y se colgó de mi cuello. En todo momento espere que ella me pidiera quedarme, creo que si lo hubiera hecho habría terminado cediendo, ya que no sé qué tiene que me vuelve un idiota… pero no lo hizo. Simplemente me deseo un buen viaje y que pudiera disfrutar de mi vida tanto como fuera posible, acaricio mi rostro y sonrió con pequeñas lágrimas brotando de sus ojos.

-Cuídate mucho – movía su pulgar sobre mis mejillas – no tomes tanto y… no me olvides – sujete su mano y bese el dorso.

-Eso sería imposible - ¿No volveré a ver esos ojos chocolates? ¿Nunca más besare estos labios rosas? - ¿Me dejas hacer algo por última vez?

Este será el adiós para nosotros princesa…

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Nos leemos en el siguiente capítulo :3