¡BUENAS! Sé que me tarde una eternidad en subir este capítulo; pero sinceramente no recuerdo que una continuación me hubiera costado tanto como esta D:
Solo… no me odien :c
Su punto de vista.
Las cosas con Lucy están saliendo de maravilla. Yo me obligue a respetarla, a no tratarla de la misma manera que a las otras chicas con las que salía, pero cada vez que nuestros cuerpos entraban en contacto, por más leve que este sea, sentía que me volvía loco. Siempre terminaba huyendo de mis propios instintos, repitiéndome que le estaba haciendo un favor a nuestra relación…Al menos eso creía.
Un día, mientras buscaba mi móvil, que estoy más que seguro que cayó en la sala de Lucy ayer mientras veíamos películas, encontré una caja algo peculiar. Dentro de ella había 3 libros y un paquete de condones, sorprendido por lo último tome una de las coloridas portadas y lo gire para ver de qué se trataba. Era sobre un alemán que se siente atraído por una mujer y que comienzan un juego sexual de morbo y voyeur combinados. Agrande los ojos sorprendido… Lucy ve este tipo de cosas también. Leí algunas páginas y la verdad que las escenas subidas de tono no se hicieron esperar; pero la frase que más llamó mi atención, fue una en donde el sujeto le susurra al oído "Daría todo lo que tengo porque fueras tú quien esté sobre la mesa. Pasearía mi boca por tus muslos, para después meter mi lengua en tu interior y hacerte mía"
El solo imaginarnos en una situación similar me puso a mil, tener a Lucy a mi merced de la misma manera me volvería más adicto a ella de lo que ya soy. Me pregunto si este libro representa alguna de las fantasías que tiene y no se anima a contarme… Sin pensarlo demasiado, agarre el móvil que se encontraba tirado al costado de uno de los sofás y marque el número de mi querida rubia. Podía imaginar su rostro sonrojado cuando yo le comentaba sobre mi hallazgo y que la esperaba a ella para que podamos continuar con la lectura juntos.
Tome los 3 tomos y me dirigí nuevamente a mi casa, a esperar la llegada de mi novia. Quería continuar leyéndolo y así poder hacerme a una idea de que es lo que ella esperaba, pero por nada del mundo me perdería de las reacciones de la misma al leerlo juntos. Me encontraba sobre mi cama, cuando escuche a mi padre hacer un monologo algo extraño a mitad del pasillo. Era como si estuviera hablando con alguien, solo que la única voz que escuchaba era la de él. O eso creí hasta que escuche la voz de Lucy algo suave.
Me levante como alma que lleva el diablo y al verlo tan cerca de ella, algo dentro de mí hirvió de ira. Amo a mi padre, pero sé que le gustan las mujeres jóvenes y la rubia es demasiado atractiva. Además no sería la primera vez que anda detrás de una de las chicas con las que yo me acosté. La aleje de él y una vez estuvimos solos, le recordé que ese rostro sonrojado y deseoso, solo me lo podía mostrar a mí. Sus labios entreabiertos, formulando frases que no me importaban demasiado en este momento me tentaron. Acorte la distancia y la bese con hambre. Ella respondía a mí, pero el oír pisadas en la parte baja de la escalera me devolvió a la realidad. Yo no estoy dispuesto a que nadie la vea del mismo modo que yo, tal vez a ella le guste ser observada, pero no me gusta compartir.
La lleve a mi habitación y una vez que le coloque el seguro a la puerta me dirigí a la cama, para acomodarme junto a mi nuevo descubrimiento. El rojo en su rostro iba hasta sus orejas y podía notar como su respiración se relajaba por un momento. Me sorprendió verla más tranquila, ese no era el efecto que esperaba lograr. Agarre el tomo que había leído y lo abrí en la página marcada. Lucy paso saliva mientras yo comenzaba a leer.
- "Pero ¿qué me ha dicho ese hombre?" – Comienzo – "Impresionada y altamente excitada, voy a contestarle una fresca cuando, de repente, todo mi cuerpo reacciona y siento que mi vientre se deshace. Lo que ese hombre acaba de decir me altera y no lo puedo disimular" - su boca se abre para decir algo, pero la cierra nuevamente – "por mucho que sea una grosería por su parte. Entonces, el recorrido de sus labios se detiene frente a mi boca" –enfoco mis ojos en los de ella y ella lo lame de manera tentadora – "Sin dejar de mirarme, saca su húmeda lengua, la pasa por mi labio superior, después por el inferior y, finalmente, me da un leve y dulce mordisquito en el labio"
-Natsu yo – interrumpo mi lectura y atiendo a sus palabras – yo eso, ¡esos! libros son algo viejos y yo – lo cerré con lentitud, depositándolo en la mesa de noche. Suspirando Lucy vuelve su vista hacia mí y luego sus ojos me esquivan – La mayoría de las cosas que yo sé sobre todo ese tema del sexo, es gracias a los libros. Y… esos en específico los conseguí en una firma de libros de la autora.
-¿Hace cuánto? – porque el año pasado estoy más que seguro que no fue.
-T. Tres años más o menos – sus mejillas están aún más rojas que antes.
-Tenias 16 – asintió - ¿Cómo te permitieron entrar? – Paso saliva – porque eras menor de edad y el contenido es algo fuerte para una niña.
-Conseguir una identificación falsa fue fácil – veo que sonríe de lado – fue más sencillo que escapar de la mansión.
-Eras una rebelde – su cabeza negó rotundamente – Ahora a lo que vinimos, ¿Dónde me quede? ¡Ah sí!: "No me muevo. ¡No puedo ni respirar! – Tal vez exagere un poco mi tono al retomar mi lectura, pero ella no lo noto – Al ver que mi respiración se agita, vuelve a sacar su lengua e, inconscientemente, abro la boca – se está haciendo a la idea – Quiero más. Sus pupilas se dilatan. Seguro de lo que está haciendo, mete su lengua en el interior de mi boca y – me coloque de pie y camine lentamente hasta ella – con una pericia que me deja sin sentido, comienza a moverla hasta hacerme perder el sentido"
-… – su mutismo, lejos de molestarme me encantaba, sus ojos estaban fijos en mi boca. Cierro el libro y lo aviento sobre la mesa de noche, para luego sujetar su cadera, uniendo nuestros cuerpos.
-¿Te molestaría si reescribimos el resto? – sus manos se fijan sobre mi pecho, y une sus labios a los míos. Esta Lucy no la suelo ver, atrevida y sin inhibiciones.
-¿Por qué de la nada? – Interrumpe nuestra danza – deseas volver a tener sexo conmigo.
-¿Cómo?
-Pensé que no querías – sus mejillas están rojas, más aun de lo normal – tu sabes…
-¿Crees que yo no te deseo? – Mueve la cabeza en señal de afirmación - ¿De dónde sacaste esa idea? – sostengo su mano derecha y la dirijo a mi entrepierna – Porque estoy seguro que yo no te la di.
-Pe. Pero – contrario a lo que esperaba no se resistió al tacto – cada vez que nosotros – hace un gesto extraño con la mano que tenía libre – ya sabes, siempre te alejabas y.
-Porque no quiero que las cosas sean iguales contigo – inclino la cabeza de manera inocente y eso me provoco ternura – Eres diferente a las demás chicas con las que he estado, quería que todo fuera a un ritmo que se considere… normal.
-Nada es normal entre nosotros – la mano que estaba sobre mi entre pierna comienza a moverse y para mi grata sorpresa desabrocha el botón.
-Entonces – baja mi cierre – que quieres de mi Lucy.
-Que me necesites – eso ya lo hago, tal vez no se lo demuestre, pero se ha metido hasta la última célula de mi ser. Cuando acerque mis labios a los suyos para besarla alguien golpeo la puerta. Eso logro que Lucy pegara su espalda a la pared más cercana y acelero su respiración, como si la persona en la puerta pudiera intuir lo que íbamos a hacer.
-¿Quién es? – ella negó con la cabeza, yo simplemente me encogí de hombros.
-Soy yo flamita – tiene que ser mentira.
-¡Piérdete Gajeel! estoy ocupado – me acerque a ella lentamente y hundí mi nariz en su cuello. Lucy se quedó estática, y su rubor bajo hasta su clavícula.
-Tu hermano me llamo, dijo que no contestas tu teléfono y necesita tu ayuda - ¿Enserio?
-Ahora no quiero ayudarlo – bese la piel a mi alcance y esta se erizó.
-Natsu – me susurro la rubia, empujándome suavemente.
-No me obligues a tumbar la puerta para darte los detalles. Porque sabes perfectamente que lo hare – enojado me separe de Lucy, subí el cierre de mi pantalón y lo deje pasar – Hola coneja – lo mire con rabia y el paso de mí y se tumbó en mi cama – es algo de familia ¿Me dejarías solo con flamita por ahora?
-¡Claro yo! – ella corrió hasta la mesa de noche y tomo el libro que había botado ahí, además de los otros dos que estaban al costado de Gajeel antes de salir corriendo, sin siquiera despedirse de mí. Una vez que estábamos solos el pelinegro afilo la mirada.
-Más te vale que sea importante. Estoy con el "Amigo" de color purpura por tanta abstinencia – el no rio de mi broma – ¡habla ya demonios!
-Tu madre apareció – me cruce de brazos. Hace mucho tiempo todo lo relacionado con ella dejo de importarme.
-¿Me arruinaste el polvo con Lucy para decirme eso? – veo que se rasca la nuca y vuelve a enfocar sus ojos rojos en mí.
-Estaba… La hallaron muerta en la cama de un hotel de Berlín – por algún motivo extraño, el aire se volvió pesado y me costaba respirar con normalidad.
-¿Qué? – Se colocó de pie - ¿Cómo saben que es ella?
-Tu hermano fue hasta ahí para reconocer el cuerpo y – lo calle con una señal de mi mano.
-Ya entendí – siento que toca mi hombro y lo último que quiero en este momento es que alguien esté aquí – déjame solo Gajeel.
-Cuando quieras hablar, sabes dónde encontrarme – ni siquiera sé que siento en este momento. La odio, no quería tener que volver a saber nada de ella, pero… tampoco le deseaba la muerte y…
-¿Natsu? – la voz de Lucy me recordó que debía respirar de nuevo – yo…
-¿Qué escuchaste? – ¿Acaso me está espiando? – ¿Ahora tienes la costumbre de oír tras las puertas?
-No fue a propósito yo – señalo algo detrás de mí, pero no voltee a ver que era – olvide mi… ¿Estás bien?
-Lárgate – la ira que siento esta por explotar, y no sé si estoy enojado con Lucy, o con mi madre o conmigo mismo - ¡LÁRGATE! ¡Vete de mi casa! – agarre su bolso que se encontraba a un costado de mi puerta y se lo coloque en los brazos con más fuerza de la necesaria, ella retrocedió unos pasos.
-¿Eso es lo que quieres? – su mirada acuosa me dio a entender que la acabo de lastimar, pero no me siento yo mismo en estos momentos.
-¡Sí! - Sin darle tiempo a contestar cerré la puerta. No entiendo, ¿Cómo me puede afectar tanto una noticia como esta? Se supone que ya no sentía nada por ella.
Mi punto de vista.
Ante cada línea que el leía, podía sentir como la sangre se acumulaba en mis mejillas. Pero todo se volvió muy incómodo cuando me recordó la manera en la que conseguí meterme a esa firma. Ese amigo del abuelo me consiguió una identificación falsa y lo demás fue fácil. Para mi mala suerte, Gajeel apareció y me dijo que necesitaba hablar con Natsu. Agarre todo lo que podía inculparme (Los 3 tomos) y salí corriendo. Una vez que estuve en la escalera me percaté de que mi teléfono lo abre botado en la habitación por torpe, así que decidí esperar a una distancia prudente, para poder sacarlo una vez terminen.
– ¡habla ya demonios! – la voz de Natsu me asusto ¿De que podrán estar hablando para que este tan ansioso? Sin darme cuenta me acerque un poco más a la puerta, para poder oír. No suelo hacer esto, pero la curiosidad pudo conmigo.
-Tu madre apareció – no creo que eso sea muy importante para él. No es santa de su devoción.
-¿Me arruinaste el polvo con Lucy para decirme eso? – me sonroje por ese comentario. ¡Tonto Natsu! Ya no quiero saber qué es lo que le iba a contar.
-Estaba… - prefiero esperar - La hallaron muerta en la cama de un hotel de Berlín – el aire abandono mis pulmones. ¡Una noticia así no puede ser dada de esta manera! Por instinto pegue mi oreja a la madera.
-¿Qué? – Su voz sonaba vacía - ¿Cómo saben que es ella?
-Tu hermano fue hasta ahí para reconocer el cuerpo y – silencio…
-Ya entendí – Natsu… – déjame solo Gajeel.
-Cuando quieras hablar, sabes dónde encontrarme – la puerta se abrió de golpe y al verme ahí, Gajeel me susurro al oído
-Sal de aquí coneja – y se marchó. Dejándonos solos.
-¿Natsu? – No me mira, puedo ver el perfil de su rostro cubierto por su cabello – yo…
-¿Qué escuchaste? – Supuse que se molestaría pero… – ¿Ahora tienes la costumbre de oír tras las puertas? – nadie quiere estar solo en un momento así.
-No fue a propósito yo – le indique mi teléfono que estaba tras de él una vez que volteo. Su rostro estaba pálido – olvide mi… ¿Estás bien? – hice un amago de acercarme, pero su voz me intimido.
-Lárgate – pero – ¡LÁRGATE! ¡Vete de mi casa! – levanto mi bolso del suelo y me lo aventó sin mucha delicadeza, eso seguro dejara marcas.
-¿Eso es lo que quieres? – siento mucha pena por él, pero no tiene por qué gritarme y mucho menos tratarme así, nunca antes lo había visto tan fuera de sí. Esa sensación de que algo se ha atorado en tu garganta me inundo. Mis ojos me arden… y mis brazos duelen.
-¡Sí! – necesito alejarme de él o me pondré a llorar como una idiota, frente a alguien a quien en este momento no conozco. Este no es Natsu.
Hui a mi departamento, pero luego recordé que él también tiene una llave de ese departamento y fue bastante claro al decirme que me quería fuera de su casa. Agarro a Happy, junto unas cuantas cosas en mi maleta y llamo a un taxi. Mientras subía y le indicaba al chofer donde quería ir, puedo ver su cabello rosado asomarse por la puerta.
-¡Por favor acelere! – el hombre asiente y luego nos adentramos en la carretera. Recuerdo demasiado bien, como cerca de la plaza en la que Natsu me compro las llaves había un departamento en alquiler. Espero que siga libre. Le indique al taxista que me espere y una vez que comprobé que seguía disponible baje mis cosas. Una joven muy agradable me guio a mi habitación, también me ayudo con mi maleta.
Una vez que libere a mi minino de su jaula, me quede arrodillada en el suelo. Recién ahí me permití soltar las lágrimas que se han acumulado desde que me boto de la mansión Dragneel. Nunca me ha importado la manera en la que la gente se dirigía a mí, porque todos veían una Lucy que era capaz de soportarlo y llegaba al punto que yo misma lo creía, entonces sus actitudes me importaban poco. Pero que el hombre al que le entregue todo y le mostré la real, me grite de esa manera y me bote como si no valiera nada… Estaba shockeado, eso lo entiendo; pero... No tenía derecho.
-¡Idiota! - Golpee el suelo con más fuerza de la necesaria, haciéndome daño y soltando un alarido de dolor. El pequeño gato blanco froto su cabeza contra mi muslo y me saco de mi trance de tristeza – ¿Qué haría sin ti? – acaricie sus orejas y él ronroneo. Lo cogí y me recosté sobre el colchón. Este tenía polvo y se hallaba sin sábanas aun, pero poco o nada me importo.
-¿Disculpe? – Me sobresalte al escuchar una voz que provenía de afuera – soy el dueño de la casa y quería entregarle los cobertores para su cama y una almohada - Sin muchas ganas de levantarme, fregué mis ojos y me puse de pie dirigiéndome hacia la puerta.
-Muchas gracias – es un hombre joven, de cabello naranja, anteojos celestes y esmoquin negro.
-Soy Loke Regulus y la mujer que la recibió es Aries Wool mi vecina. Espero que su estadía aquí sea placentera y – al cruzar miradas conmigo, metió su mano en uno de sus bolsillos y me tendió un pañuelo de tela – debe cuidarse, las alergias en esta época del año son muy normales.
-Yo no – se ha de referir al rojo de mi nariz y los ojos hinchados – lo tendré en cuenta - le dije tomando lo que había en su mano – Muchas gracias por recibirme sin anticipación.
-No se preocupe, ya no la molestare. Si necesita algo mi habitación esta abajo, puerta naranja.
-Entiendo. Gracias de nuevo – una vez que él se aleja, regreso dentro y coloco el seguro me tiro nuevamente en la cama junto con Happy – ¿Qué voy a hacer? No quiero volver a verlo… pero lo extraño – Deje que el sueño se apoderara de mí y caí en brazos de Morfeo. Desperté sobresaltada al escuchar como alguien golpeaba y la voz del propietario me gritaba desde afuera.
-¡¿Señorita está bien?! – corrí a la puerta y me sorprendió ver al hombre solo con los pantalones de vestir a medio poner y sin las gafas.
-¡Me asusto! ¿Qué hace aquí a esta hora? – la cara de sorpresa que coloco me desconcertó.
-Estaba gritando ¿Está bien? – ¿gritando?
-Yo no – veo como la mujer de cabello rosado que me dio la habitación estaba con un camisón blanco y algunos ruleros, subiendo las escaleras – ¿Grite? – el asiente y luego mira a la joven.
-¿Están todos bien? – La suave voz interrumpe mis pensamientos – oí gritos y –
-Lo lamento… creo que fui yo – los mire a ambos avergonzada e hice una inclinación de cabeza. El pelirrojo desordeno sus cabellos y suspiro – ¡no volverá a pasar lo juro! – no quiero que me corra por eso.
-No se preocupe – miro a su amiga – ve a dormir, yo me encargare de todo – la sonrisa de esa chica era agradable y me daba una sensación de calma. Ella se despidió y emprendió su camino. Cuando los ojos negros se enfocaron en mi volví a disculparme.
-¡Realmente lo siento! No sé qué paso yo – sonríe de costado y me mira con lastima… nunca nadie me había mirado así.
-No pasa nada – mira el reloj del pasillo y chasquea la lengua – valla a dormir. Amanecerá en algunos minutos y yo debo ir a trabajar.
-Fui una molestia yo – la vergüenza que tengo en este momento es tremenda.
-Señorita.
-Lucy.
-Señorita Lucy, está bien. No ocurrió nada grave, cálmese – Volvió su vista nuevamente al aparato en la pared – ¡demonios! Debo irme. Nos vemos en la noche - Y de la misma manera en la que vino, desapareció. Ahora fui yo la que miro el reloj y faltaban 10 minutos para las 5 de la mañana.
-Tan temprano va a trabajar – suspire y cuando voltee para volver a mi nuevo "hogar" escuche la voz de lana.
-Tiene que salir de la ciudad y le lleva cerca de dos horas llegar – mire a la mujer y esta me sonrió – ¿Quieres un café? – tenía dos tazas humeantes y el olor del mismo inundaba mis sentidos.
-¡Claro! – me hice a un lado y ella paso primero.
Saque todas mis cosas que se encontraban sobre la mesa y en el proceso, tire el cargador de mi teléfono. El cual lo había dejado en la habitación de Natsu, motivo por el cual me quede a esperar que terminaran de hablar para poder llevármelo y también, es la causa de que le me tratara así. Eso me desanimo bastante y de mala gana me senté junto a ella en la silla que quedaba libre. El contenido caliente descendió por mi garganta y causo un alivio inesperado.
-Esta delicioso, muchas gracias.
-Suelo tomarlo cuando las pesadillas me atacan. Me ayuda a mantenerme despierta – lamentablemente no sé qué fue lo que soñé, como para luchar contra eso.
-Espero que cause el mismo efecto conmigo – reí de mi propio comentario y ella inclino la cabeza.
-No necesitas reír si no quieres, todos tenemos derecho a estar de mal humor – baje la cabeza.
-¿Es así de evidente? – asintió. Es rara la sensación que tengo ahora.
-No quiero que me lo tomes a mal. Pero eres una mujer muy bonita y agradable, como para tolerar que alguien te haga llorar así – me imagino que se refiere al hecho de que llegue con los ojos hinchados.
-Yo no.
-Mi habitación esta debajo – eso aclaro bastante.
-¿Te moleste? – Negó – lamento eso yo – bajo su taza y sostuvo una de mis manos.
-No te lo estoy diciendo por eso – su sonrisa era dulce y me daba calma – disfruta el café. Iré a casa – se levantó y camino hacia la puerta.
-Señorita Aries – me miro – gracias.
-No fue nada – una vez que estuve sola nuevamente, dirigí la vista hacia el teléfono inalámbrico que había dentro de la habitación y me percaté de que no recuerdo ningún número, salvo el de casa. Ahora me siento aún más tonta, porque si quiero recuperarlo debo volver a buscarlo a la mansión y por ende, me veré obligada a cruzarme con el indeseable y enojado, Natsu Dragneel. Le pediré a Laxus que me lleve a la salida de la universidad. Tal vez con algo de suerte, el peli rosado se quede practicando.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
¡Termino el capítulo! Que difícil estuvo este D:
Lamento mucho la demora y gracias por la paciencia :c
