¡ALO! ¿Cómo andan? ¡Espero que bien! Este capítulo lo edite un millón de veces porque nunca quedaba como yo quería. Creo que mirar demasiados dramas me está afectando D:

Espero que no se haya despegado demasiado de lo que están acostumbrados. Sin nada más que agregar. ¡Comenzamos!

Su punto de vista

No me lo puedo creer ¿Cómo tuvo el descaro de quedarse para escuchar nuestra charla? ¿Qué es lo que dijo? ¿Olvido qué? ¡¿Esconderse mejor?!... Enojado con el mundo me tire sobre la cama y al inclinar mi vista hacia el suelo, me percate del pequeño brillo dorado que se encontraba ahí… ¿Ese es el teléfono de Lucy? ¿Qué hace esto aquí?... ¡Soy un imbécil! Deje que mi rabia se descargara en la persona equivocada ¡Pero que buen novio soy! Estuve tan atento para tratarla bien y a la primera rabieta le digo de todo ¿Qué demonios le dije? ¡Piensa Natsu!

Tuve que haberme detenido cuando me di cuenta de que metí la pata… la mirada de tristeza de Lucy, ¡Pero ella me estaba espiando! Bueno no lo hizo exactamente… en realidad, me espero para ver que tal estaba… y fue eso lo que me molesto… Todas las mujeres que conozco, le importaba poco o nada como estuviera yo, solo querían sexo y posición. Pero la rubia… Escucho la puerta de mi habitación abrirse y de ahí, se asoma un cabello parecido al mío.

-Tu novia acaba de salir disparada en un taxi – mierda

-… – veo que el frunce el ceño. Hasta él se habrá dado cuenta.

-¿Qué hiciste?

-¡¿Yo?! – soy malísimo para mentirle.

-Siempre señalas las fallas de los demás, pero nunca admites tus errores.

-¡Ella me! - ¿Qué es exactamente lo que hizo? ¡¿Por qué sigo tratando de justificarme?!

-Esa muchachita es muy buena.

-Ni tan buena – ¡oh vamos! ¡Como si nunca en tu vida hubieras escuchado a escondidas! – Lo siento padre yo, ¿Cómo debo ponerlo para que me entiendas?

-Dime que paso – mala idea.

-Mejor lo dejamos así - no quiero contarle que fue lo que escucho la rubia. Aunque no lo admita, le sigue afectando lo que le pase a mi madre.

-Lo que tú digas – frunce el ceño nuevamente, mueve la cabeza en señal negativa y se marcha, dejándome solo.

-Me disculpare con ella cuando vuelva – no quiero pensar en mi madre; así que seguiré pensando en Lucy.

Esa noche no apareció por su departamento. Y cuando cogí mi teléfono para llamarla, recordé que yo tengo el suyo sobre mi cama... Tal vez este en lo de Levy hablando pestes y culebras de mí. Pasados los tres días sin saber nada de ella ya me preocupe. Cuando le pregunte a Gajeel si no la había visto, me dijo que no. Incluso fui a preguntarle al idiota del rubio si había hablado con ella y al ver la cara de sorpresa que puso me espante ¿Cómo es que nadie sabe nada de Lucy? ¡¿Cómo es que no están preocupados?!... Decidí romper con mi orgullo y preguntarle a la única persona en quien ella confía ciegamente.

-¡Levy hola! – me encontraba frente a su departamento.

-¡Natsu! ¿Qué te trae por aquí? – Me habla con normalidad, eso quiere decir que Lucy no le dijo nada – Gajeel volverá a la noche recién, pero si puedo ayudarte.

-Emm yo… ¿Has visto a Lucy? – enarca una ceja.

-No desde el viernes ¿Por qué? – si le cuento que paso, no me ayudara.

-Ella tenía algo que contarte – mentí.

-Se suponía que estaría contigo.

-No ella. Mejor olvídalo, ya tengo que irme. Gracias por tu tiempo – odio esto. Necesito encontrarla para poder aclarar las cosas. Sé que la he jodido Lucy, pero al menos dame una oportunidad para arreglarlo. No te desaparezcas así sin más… ¡YA SE! Fui corriendo a la oficina de mi padre, se la manera de encontrar a Lucy. Bueno, en realidad solo es una manera de conseguir una pista sobre su paradero.

-¡Joven Natsu! ¿Qué lo trae por aquí? – me saludo el secretario de mi padre. Yo le devuelvo el gesto con una mano.

-¿Está libre? – asiente, entonces inclino la cabeza y paso. Ya vine preparado para ser regañado antes de ser ayudado.

-¿Natsu? – La cara de sorpresa de mi padre, cambio inmediatamente a una de disgusto - ¿A qué se debe tu visita? ¿Tu orgullo no te lo va a reclamar después?

-Lo siento – de vuelta a la misma expresión del inicio – estaba, estoy aún muy perturbado por la noticia.

-¿Lo de Lucy? – Negué - ¿Entonces?

-Lo de mamá.

-Sí. Ya me entere por Zeref – me rasque la cabeza, no quiero hablar de ella ahora.

-Por ese motivo discutí con Lucy y la trate muy mal.

-Sueles hacer eso cuando te sientes vulnerable.

-Lo sé – suspire – necesito tu ayuda. Ella ha desaparecido desde entonces y tengo que encontrarla.

-¿Y qué puedo hacer yo?

-Tienes buena memoria – asiente – ¿de casualidad viste la matricula del taxi que la recogió el viernes? – baja la vista y arruga las cejas. Al cabo de unos segundos anota algo en un papel y me lo pasa.

-Si no me equivoco es esta – sonreí.

-Te debo una – las comisuras de sus labios van hacia arriba y responde.

-Varias – me despido con una reverencia y voy junto a mi tío Igneel a que me ayude. De algo tiene que servir que esté en la policía.

Me consiguió el número de la empresa a la que pertenece ese vehículo y una vez que estuve ahí, el conductor me indico a qué lugar había llevado a Lucy. Aunque claro, antes tuve que pagarle por su "Memoria". El lugar era cerca de la plaza, aquella en la que le había regalado las llaves. Eran cerca de las 9 de la noche cuando me encontraba frente a la casa. Cuando las puertas se abrieron, no fue la cara de esa rubia preciosa la que me recibió. Era un hombre de cabellos naranjas y traje.

-¿En qué puedo ayudarlo? – Mira mi auto por encima del hombro – "señor" – su tono me disgusto, pero por ahora lo ignorare.

-Buenas, de casualidad vino una mujer aquí de cabello rubio y ojos chocolates – su ceño fruncido no me daba buena espina.

-¿Quién quiere saber?

-¿Qué?

-Claro, no espera que le de esa información sin saber quién es.

-Entiendo. Soy Natsu, su – a espaldas del sujeto puedo ver la cabellera de mi novia - ¿Lucy? – el tipo se coloca frente a mi línea de visión y agrega.

-¿Su qué?

-Es mi amigo Señor Loke – una mano femenina se coloca sobre su hombro y este se hace a un lado – o al menos eso creo.

-¿Podemos hablar? – muerde su labio inferior y me hace un gesto para que entre. Paso por su lado y en el proceso el supuesto Loke golpea mi hombro con el suyo. Voltee molesto y él le dijo algo a Lucy al oído.

-Gracias – le responde ella y luego mi mira enojada – La segunda puerta al subir la escalera, espérame ahí – está molesta, bastante molesta como para hablarme con rudeza.

El lugar era pequeño, una cocina/comedor, una cama y un diminuto baño. Sin contar que el olía a viejo y al el perfume de Happy. El minino salto nada más al verme y cuando sus uñas se incrustaron en mi espalda caí de bruces al colchón. Creo que hasta el gato está enojado, ya que con sus uñas comenzó un recorrido en mi espalda, hasta llegar a mi hombro, en donde se sentó a esperar algo.

-No dije que podías acomodarte – cierra la puerta con seguro.

-Si te hace sentir mejor, la cama es bastante dura para que eso pase – sacó al gato sin mucho cuidado de mi hombro. Creo que un pedazo de piel también se fue el proceso.

-¿Qué quieres Natsu? – Deja a Happy en el suelo y se cruza de brazos – hice lo que me pediste, me aleje de tu casa.

-Lo siento – la mire a los ojos y ella afilo la mirada.

-¿Qué?

-Lo lamento.

-Entendí la primera vez. ¿Qué es lo que lamentas Natsu? ¿La manera en la que me trataste? ¿Lo que dijiste? ¿O el hecho de que yo haya echo exactamente lo que me dijiste?

-El haber descargado mi rabia contra ti – ni siquiera parpadea – el haberte dicho cosas que realmente no sentía – ahora al menos torció los labios – por no haber confiado en ti como prometí que lo haría – giro la cabeza hacia la derecha y fijo sus ojos en un punto indefinido.

-Estoy muy dolida – yo sigo atento a ella – sentí que volvía al instituto Fairy una vez más – hasta ese punto la lastime – te mostré lados de mi vida que nadie más conoce y…

-Te defraude – por fin siento que realmente me está mirando – soy un asco de persona Lucy – el brillo en sus ojos me demuestra que se está conteniendo – y tal vez no quieras saber nada de mí… pero estaba preocupado por ti.

-Cómo puedes ver, estoy viva – metí mi mano en el bolsillo y le tendí su teléfono.

-Te ha estado llamando A. Belo desde el domingo – veo que sus ojos se agrandan.

-¿Has hablado con él? – negué.

-Es tu teléfono, no lo he mirado siquiera – la desconfianza en su mirada me hizo reír – puedo ser un idiota Lucy, pero no voy a violar tu privacidad – de nuevo esa ira y al darme cuenta de lo que dije agregue - ¡No me refería a eso!

-Vete.

-¡Te lo juro Lucy! – De nuevo baja la cabeza – era una broma yo – me rasque la cabeza – ¡aish! ¿Por qué es tan complicado hablar contigo?

-¡¿Conmigo?! ¡Eres tú el que lo enreda todo!

-¿Yo?

-¡Si tú! Nunca te he pedido nada, tampoco me he metido en algo referente a tu familia y mucho menos te he celado de todas esas mujeres que se cuelgan de ti cada vez que anotabas un gol.

-Try – enarca una de sus cejas – A las anotaciones en Rugby se le llama Try no –

-¿Enserio? ¿Me vas a corregir ahora?

-Lo siento – golpeo mi hombro con suavidad.

-¡Deja de disculparte! – la mire, estaba sorprendido por ese ataque infantil. Ella no suele ser así.

-Lo siento yo – con una de sus manos cubrió mi boca.

-No pienso disculparte de buenas a primeras – agrande los ojos – ni aunque hagas la mirada de cachorro a medio morir. Me lastimaste y eso tiene consecuencias.

-Si podemos volver a la normalidad después – negó - ¿No?

-No volveré a la mansión Dragneel.

-… De acuerdo.

-Y la próxima vez que me vuelvas a tratar así – froto uno de sus antebrazos – no volverás a saber nada de mí – el gesto que realizo con la mano me inquieto; acaso yo.

-¿Te lastime? – Coloco ambos brazos tras la espalda - ¿Lucy?

-No es nada – me puse en pie y jale con suavidad de su brazo izquierdo. Levante la manga de su blusa y debajo de esta, había un moretón en la muñeca y otro más leve en el brazo.

-¿Yo te hice esto? – negó. Toque ambos y me sentí una basura de persona.

-El de la muñeca me lo hice por bruta – pasee mi dedo pulgar sobre la del antebrazo – e. ese fue por culpa de mi bolso.

-El que yo te arroje – el movimiento de su cabeza me contesto que sí.

-No sabía cómo reaccionar, nunca antes había visto a ese Natsu – nuestros ojos se encontraron cuando levante la cabeza – no me gusto – a mí tampoco. Nunca me había comportado así.

-Lo sien – levanto su dedo índice en señal de advertencia – quiero decir; no sé lo que me paso, normalmente no soy así. Tú misma lo has dicho.

-Lo sé – suspire y volví a acomodarme en la pequeña cama.

-No soy violento. Una cosa es pelearme con tipos como Orga y el idiota rubio del instituto, pero jamás le he levantado la mano a una mujer. Si no lo hice con aquellas que realmente me molestaron; mucho menos contigo.

-No tengo miedo de que me dañes; sino de que vuelvas a alejarme de ti como lo hiciste en tu cuarto – no entiendo – te quiero demasiado, y eliges mantenerme al margen de las cosas.

-Te dije que el asunto de mi madre saca lo peor de mi – acomodo su cabello tras lo oreja y suspiro.

-Natsu – mueve de un lado a otro su cabeza – no, no es excusa para tu manera de hacer las cosas.

-¡Lo sé! ¡Y enserio lamento!

-Ya te dije.

-¡Si, Si! ¡Pero con una vez no es suficiente! – Durante casi cinco minutos se quedó callada – ¿Lucy?

- Realmente quiero perdonarte. Pero siéndote sincera, aún es demasiado reciente. Conociéndome terminare metiéndome aún más en tus asuntos y eso no te gusta.

-No me disgusta tampoco – me mira con incredulidad.

-Me botaste de tu casa – iba a defenderme – me dijiste que saliera de tu vida.

-¡Yo nunca!

-¡LÁRGATE! ¡Vete de mi casa! – dijo ella, utilizando un tono masculino.

-¿Se supone que esa es mi voz?

-Mi manera de repetir lo que me gritaste ese día es más agradable.

-Lo sien – una cebolla se acerca a una velocidad alarmante a mi rostro, así que la esquivo a duras penas.

-¡No te disculpes más!

-¿Por qué reaccionas así cada vez que digo "lo sien"? – veo que su mano se acerca hacia otra cebolla, entonces me callo.

-¡Porque eso mismo hacia mi padre cada vez que terminaba de descargar su rabia conmigo! ¡Decir lo siento una y otra vez no cambia el hecho! - ¿Su padre?

-¿Acaso él te…? ¿Te golpeaba? – negó.

-Pero rompía mis juguetes y mis libros siempre que se molestaba por algo – su mirada se ensombreció – y cuando lo que hice era demasiado malo destruía los recuerdos de mi mamá.

-¡Oh mi…! Debo haberte traído muy malos recuerdos entonces – movió la cabeza de arriba abajo. Tenía los ojos brillantes y con la mano limpia rápidamente una lagrima que bajaba por su mejilla.

-Si de verdad lo lamentas, nunca más lo vuelvas a hacer – sujete su mano y acaricie sus dedos.

-De acuerdo.

Sé que no le gusta mostrarse vulnerable ante los demás, y ahora entiendo muchas cosas. Su manera de comportas es una barrera que ella se creó para mantener sus emociones seguras y sé, que soy una de las pocas personas a las que deja pasar.

Mi punto de vista

No esperaba que Natsu viniera a buscarme, no digo que me sorprenda el que me haya encontrado. Porque esa es una especialidad de su familia. Pero el que haya superado su orgullo, para venir aquí es suficiente prueba de que esta ligeramente arrepentido. Su primera disculpa fue lo que yo necesitaba, fue la que realmente me pareció sincera. Las siguientes ya eran simplemente para limpiar su conciencia y tratar de sentirse mejor persona. El golpe en mi brazo no me dolía, he tenido peores heridas en el pasado. Pero el tenerlo diciendo una y otra vez "Lo siento" me recordó a mi niñez, en donde esas palabras significaban, que algo mío iba a ser destrozado ese día. Era ver a mi padre en mi cabeza, tirando mis preciados juguetes, libros y fotos a la chimenea de casa y su siempre taciturno rostro, desfigurado por la ira.

-¿Lucy? – me sorprendió la voz de Natsu en medio de mis memorias.

-¿Qué? – su mano sujetaba con fuerza la mía.

-Estas temblando – aleje mi cuerpo de él y sujete con fuerza mi muñeca que se negaba a detenerse.

-Yo – la preocupación estaba pintada en sus bellos ojos – estaré bien – algo suave se frota en mis tobillos y Happy recuesta su cabeza sobre mis pies. El siempre siente cuando estoy triste.

-Mira Lucy yo – duda un momento – tengo que ir mañana a casa de mi hermano a que me de los detalles sobre mi madre y…

-¿Detalles? – desordena sus hebras rosadas.

-¿Puedes ir conmigo?

-No prefieres que sea Gajeel quien esté ahí.

-No quiero a nadie ahí.

-¿Entonces?

-Tú no eres nadie – afile la mirada – por favor.

-Está bien. Nos vemos mañana entonc… – se quitó los zapatos y se acostó en la cama – ¡¿Qué haces?!

-Dormir por supuesto – empuje su cuerpo fuera de la cama, pero no lo moví un solo centímetro – hay lugar para ti también.

-Sigo enojada Natsu, no dormiré contigo – se encoge de hombros y acomoda su cabeza en la almohada.

-Duerme en el piso entonces, no me iré de aquí.

-¡¿Por qué?!

-Este es un barrio peligroso a la noche, y mucho más para una mujer que está sola.

-Natsu – levanta su cabeza.

-Vendré a las noches para cuidarte, ya que no te quieres ir de aquí. Así que te recomiendo que te hagas a la idea de que no me iré.

-¿No te iras?

-No.

-¡Genial! – me subí sobre la cama, pero en vez de acomodarme a su lado me senté sobre su espalda y cruce las piernas.

-Corazón, puedo resistir un equipo de 20 jugadores sobre mi sin ningún problema – sonríe – pesas menos de la mitad que uno de ellos.

Comencé a golpear su espalda con fuerza, pero lo único que logre fue que se acomodara mejor y simulara roncar. Entonces cambie de táctica, sé que tiene cosquillas en las costillas y por ese motivo comencé mi ataque. Cuando quiere, Natsu puede ser muy infantil y aunque no me guste admitirlo, él saca ese lado de mí a flote. El gran cuerpo bajo mi comenzó a sacudirse y casi caigo al suelo a causa de las convulsiones, para mi suerte o desgracia un gran brazo evito mi caída y me coloco bajo su dueño sin mucha dificultad.

-¡Eso es trampa! - exclama en medio de las risas.

-Te lo ganaste – no pude evitar unirme a sus risas. Siempre pasa esto, termina contagiándome su humor sin demasiado esfuerzo.

El estar a solo escasos centímetros de su boca me recordó al momento en que nos interrumpieron esa tarde de viernes. A como se metió de lleno en el papel del libro y se apodero de todos mis sentidos. Inconscientemente moje con la lengua mi labio inferior y mire sus orbes verdes.

-No me hagas eso – apoyo su frente sobre la mía. Podía sentir su aliento chocar contra mi boca. Algo de cordura volvió a mí, al recordar que las paredes de aquí son lo bastante finas como para que cualquiera pudiera escuchar lo que pasaba. Coloque mis manos sobre sus hombros y lo empuje suavemente.

-¡Va. Vamos a dormir! ¿sí? – respira profundo y se acomoda a mi lado. La cama es pequeña, pero entramos perfectamente si nos colocamos de costado. Acomoda su mentón sobre mi hombro y abraza mi cuerpo.

-Buenas noches Lucy – no creo que pueda dormir…

-Buenas noches.

Efectivamente no pegue un ojo esa noche. No puedo creer que el este aquí y que tan rápido haya logrado que se me pase el mal humor. Él lo ocasiono, eso es cierto, pero también es cierto que solo él puede sacármelo. Escape de su abrazo y fui a tomar algo de agua. En el camino puedo ver que mi teléfono se enciende y el nombre en la pantalla no es otro que el de A. Belo. Corrí para contestarlo y salí al pasillo para no despertar a mi acompañante.

-¿Abuelo Belo? – ¿Qué habrá pasado para que uno de los sirvientes de la casa me llame?

-Disculpe la molestia señorita, pero me urgía hablar con usted – se lo escuchaba nervioso.

-Tranquilo, ¿qué ocurre? – No dice nada – ¿Abuelo?

-Señorita… Su padre despidió a todo el personal de la mansión y - ¡¿Qué?! Esas personas están trabajando ahí desde que él era adolescente ¡¿Cómo pudo hacer eso?! – quería que usted lo supiese, ya que no podremos estar ahí, para recibirla cuando vuelva de su viaje.

-¡¿Por qué lo hizo?! – mi voz sonó chillona. Y temi haber despertado a alguien.

-Nos dijo que tuvo un problema financiero y que ya no podría pagarnos - ¿dinero? Ese nunca fue un problema. Al menos no para mi padre.

-Pero… ¿Y la cuenta a nombre de mi madre? – si también tiene acceso a eso.

-Paso a su nombre al cumplir la mayoría de edad – claro… olvide ese detalle.

-Entiendo… Mira abuelo Belo yo...

-Solo quería que usted se enterara. Ya que mi esposa y yo nos iremos del a nuestro pueblo natal y será difícil avisarle desde allá.

-Ah… - no sé qué decirle, me descoloco totalmente - ¿Sabes algo de mi papá?

-No. Disculpe – se nota en el tono de su voz que esta triste.

-Gracias de todas maneras – mi teléfono comienza a emitir un ruido agudo por falta de batería y se apaga, antes de poder despedirme de él… Entre desesperada a buscar mi cargador y al hacerlo desperté a Natsu. Este mi mira preocupado.

-¿Qué paso? – Mira la puerta abierta y se levanta de golpe - ¿Qué tienes?

-Nada yo… Me llamaron de casa.

-¿Casa?

-Uno de los sirvientes me aviso que mi padre los echo a todos – se frota los ojos tratando de despertar – dijo que es por falta de dinero.

-No entiendo, tal vez estoy demasiado dormido aun pero ¿Acaso tu padre no tiene muchas empresas? – Asiento - ¿Y?

-Yo tampoco lo entiendo…

¿Qué demonios está pasando allá? Mañana aprovechare para ir al banco a ver que ocurrió con la cuenta de mi madre y si se trató de hacer algún extracto de ella. Porque no es normal que mi padre tenga problemas con el dinero.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Gracias por su compañía, nos leemos en el siguiente capítulo :3