¡VOLVI! Al menos lo termine antes de año nuevo D:
Espero que estén disfrutando esta fiestas y este es mi regalo?) Creo U.U
Mi punto de vista
Me desperté con la sensación de sentirme observada y al abrir los ojos encontré el rostro sonriente de Natsu. Pude sentir un calorcito agradable en el pecho y sin darme cuenta lo imite. Su mano descanso en mi mejilla y coloco el cabello tras mi oreja, podía sentir el rubor apoderarse de mi rostro y gire sobre la cama de manera brusca, terminando en el suelo debido al poco espacio que tenía… ¿Es que acaso me vuelvo torpe cada vez que está cerca?
-¿Estas bien? – escucho sobre mí. Por lo cual me levanto de un impulso y golpeo algo con la cabeza.
-¡AU, AU, AU, AU! – Me froto la zona y busco con la vista el objeto culpable - ¿Natsu? – estaba sosteniendo su rostro y pequeñas lagrimas salían de sus ojos.
-Creo que me rompiste la nariz – asustada me acomodo a su lado y lo obligo a retirar las manos. El área estaba roja, pero por suerte no había rastros de sangre por ninguna parte.
-Solo es un golpe – suspiro más tranquila.
-No se siente como uno – aprieta los parpados y mueve la nariz de una manera graciosa.
-¿No que soportabas a 20 jugadores? – uno de sus verdes orbes se abre.
-Normalmente no golpean mi rostro – agarro su mentón y lo muevo de un lado a otro.
-Eso explica porque sigues siendo tan apuesto – sonríe de costado y yo jalo sus cachetes – no te creas demasiado.
-¡Ok! ¡Ok! – lo suelto y me coloco de pie.
-Me cambio, desayunamos y vamos a verlo.
-¿A quién? – Frunzo el ceño – Ya entendí.
Luego de comer algo apurados, ya que eran cerca de las 11 am, emprendimos camino a la casa del medio hermano de Natsu, en teoría llegaba ese día de su viaje y tenía algunas cosas que debía hablar con el peli rosado. Yo había contactado con la gente del banco y efectivamente, trataron de sacar dinero de la cuenta que mi madre dejo para mí y la que supuestamente mi padre debía llenar con el monto para mis estudios, estaba vacía ¿Sera que realmente está teniendo problemas de dinero? Quiero decir, cuando me fui de casa no había nada fuera de lo normal y ¿ahora está en crisis económica?
-Estas muy seria y eso que al que se le murió la madre soy yo – Natsu toco mi mano devolviéndome a la realidad.
-¿Qué? ¡Oh lo siento! Es que, no puedo dejar de pensar en lo que me dijo mi abuelo – regreso mi vista al camino – me preocupa.
-¿Tienes miedo de no tener dinero? – sonreí.
-Temo que mi padre ya no recuerde que es eso – su mano envuelve la mía – no te preocupes, no hay nada que puedas hacer para ayudar.
-¿Segura? Si necesitas algo no dudes en pedírmelo – asentí.
-Gracias – el barrio en el que nos encontrábamos era residencial. Muy distinto a las hectáreas de mansión que ellos poseen - ¿Tu hermano vive por aquí?
-Sí. Se alejó de la familia cuando comenzó a vivir con su novia – no suena a algo que haría un muchacho millonario.
-Eso es raro ¿Por qué no la trajo a vivir a su casa? – Frunce el ceño - ¿No quieres hablar de eso?
-No es un tema que me guste tratar – nuestras miradas se cruzaron – pero… - suspiro antes de comenzar a hablar - Mi hermano tenía todo para ser uno de los mejores nadadores. Luego conoció a Mavis, una mujer de la cual se enamoró y en un descuido tuvo un hijo con ella.
-¿Tienes un sobrino?
-Si – su mirada se entristece – aunque hace mucho tiempo no lo veo.
-¿Cómo se llama?
-August.
-Es un nombre muy bonito.
-Es un niño muy gracioso y juguetón.
-¿Tan enojado estas con tu hermano? – los ojos de él no reflejaban enojo, más bien… Tristeza.
-Decepcionado sería más acertado – no lo entiendo ¿Qué será lo que esconde ahora? – es aquí.
Todas las casas se veían iguales. Una escalera para llegar a la entrada y alguna que otra planta, supongo para que diferenciar de las demás. Había una adolescente jugando con un niño frente a la casa que paramos, deduzco que ha de ser su sobrino con la niñera. Natsu suspiro largo, bajo del auto y fue hacia el baúl, del mismo saco un obsequio envuelto.
-¡Hola pequeño! – tenía el cabello rubio y los ojos negros.
-¡TIO NATSU! – Fue corriendo hasta él y abrazo sus piernas - ¡¿QUE ME TRAJISTE?! – exclamo emocionado al ver el paquete.
-Es una sorpresa – el peli rosado enfoco su vista en la mujer y volvió a hablar – Hola Mavis.
-¿Cómo has estado Natsu? - ¿Mavis? Esa adolescente es la mujer de su hermano ¡No ha de pasar los 17 años y ya tiene un hijo así de grande! - ¿Quién es ella? - ¿Eh?
-¡Oh! ¡Em yo! – No me había percatado que me estaba mirando – Soy Lucy soy su.
-Es mi novia – La chica de cabellos dorados lo mira sorprendida y luego sonríe, por algún extraño motivo eso provoca tranquilidad en mí.
-Bienvenida Lucy, soy Mavis Vermilion. Es un placer conocerte.
-¡Gracias yo! Digo lo mismo – hice una pequeña reverencia y al agachar mi cabeza me percaté de que el pequeño se hallaba frente a mí, mirándome de manera inquisidora – Hola August – sonreí.
-No me gusta – miro a su tío y luego nuevamente a mí – no es bonita - ¿Acaba de llamarme fea?
-¡August! ¡Pídele disculpas a Lucy! – me saca la lengua y luego corre.
-¡Ño! – desaparece por la puerta de enfrente.
-¡Qué vergüenza! ¡Como lo siento no se! ¡Discúlpalo! – esa actitud me resulta familiar. Solía hacer lo mismo con las novias de mi papá.
-No te preocupes – reí para tratar de pasar el mal momento – es un niño encantador - La madre escondió su rostro tras las manos y luego de unos segundos nos invitó a pasar. El lugar era pequeño pero acogedor. Mavis fue por agua, mientras esperábamos al hermano de Natsu.
-¿Estas enojada? – Enarque una ceja – por lo que dijo mi sobrino.
-Claro que no, hace mucho tiempo dejo de importarme lo que la gente opine de mí – me mira preocupado.
-A mi casi me crucificas por pensar mal – me sonrojo y ahora es él el sorprendido.
-Contigo es distinto - juego con la punta de mi cabello – a ti ya te mostré la verdadera Lucy – siento su mano sobre la mía, obligándome a mirarlo.
-Esa es la que me enamoro – puedo sentir el calor hasta en mis orejas.
-¡Jamás espere escuchar eso de tu boca! – una voz extraña habla a nuestras espaldas, automáticamente me separo de mi novio y me acomodo mejor en el sofá – bienvenido hermanito, es un gusto tenerte aquí.
-Zeref – saluda él – ella es.
-Lucy, si lo sé. Padre me ha contado sobre ella.
-¿Por qué lo sigues llamando así? – enfoco mis ojos en su rostro, está molesto.
-Porque él me lo pidió – chasquea la lengua y luego agrega.
-Viejo tonto – la tensión entre ambos puede contarse con tijeras. No sé exactamente porque, pero ahora creo que fue una muy mala idea acompañar a Natsu.
Su punto de vista.
El abrir los ojos y poder ver el rostro de Lucy es demasiado tranquilizador. Genera una paz que hace mucho tiempo no sentía. No me había percatado de que mi mente vago mientras la observaba hasta que su mirada chocolate me devolvió a la vida. A pesar de que después casi rompió mi nariz no cambiaría una mañana así, por nada del mundo. Durante el trayecto le comente más o menos los problemas de mi hermano, y sobre mi sobrino. Ella está preocupada por su padre, pero aun así me escuchó atentamente.
Al llegar y ver a mi sobrino con Mavis me volví a sentir intranquilo. Ellos representan a todo lo que yo le tengo miedo. Respire profundo y lo que me regreso la calma fue el agradable perfume de la rubia. Puedo hacer esto, ella está aquí. La presente y algo en la mirada verde de la madre de August me molesto, no sé exactamente qué. El pequeño como siempre, con el poco tacto que tiene le dijo fea, bueno no con esas palabras pero creo que le afecto. Ya que su mirada se volvió triste. Trate de hacerla sentir mejor en el poco tiempo que teníamos para estar solos, pero cuando pensé que nadie me veía.
-Yo – Lucy se colocó de pie – ¡iré a ayudar a la Señorita Mavis! – agarre su mano antes de que se alejara.
-¡No hace falta que! – hizo una sonrisa casi imperceptible.
-No te preocupes, estoy cerca – la solté y ella hizo una reverencia a mi hermano – es un placer conocerlo.
-El placer es mío – el gesto de mi hermano me fastidia. Una vez que Lucy cierra la puerta de la cocina el me mira y sonríe de la manera que sabe que detesto – es encantadora.
-No molestes – suelta una carcajada – lo digo enserio.
-Y yo también – coloca su dedo índice en su mentón – creo que la he visto en algún lado - ¡Demonios!
-¡Mejor dime lo que quiero saber! – niega.
-Hablaremos después del almuerzo – me levanto molesto, como para reclamarle – vamos – me corta antes de que diga algo y desaparece por la misma puerta que la rubia.
-Maldito… - iba a seguir despotricando contra él, cuando la cabecita de mi sobrino se asoma por la puerta y grita.
-¡VAMOS A COMER TIO!
Saber que los niños son mi debilidad, y estoy más que seguro que utiliza a su hijo para manipularme. Me quejo en silencio mientras muerdo mi lengua para no seguir con los insultos a mi hermano. Al entrar en la cocina Lucy está riendo de algo y luego al ver mi rostro se sonroja. Por algún extraño motivo puedo sentir el calor subir a mis mejillas y desvío la mirada. Lamentablemente la cara que está al otro lado es la de mi pariente directo y su desagradable sonrisa me molesta. Mavis me pide que tome asiento, entonces ocupo el lugar vacío alado de mi novia y el pequeño August. El almuerzo era pasta y aunque el ambiente era tenso al principio, luego de que ambas rubias se pusieran a conversar sobre libros la molestia comenzó a desaparecer, al menos hasta que la criatura abrió la boca.
-¿Cuándo voy a tener un primo tío? – me atragante con la comida y Lucy casi se ahoga con el agua - todo el mundo tiene un primo o un hermano y yo también quiero uno.
-¡Pídeselo a tus padres! – exclame molesto y algo avergonzado. Cuando vi que Mavis había perdido su sonrisa supe que dije algo malo.
-Mamá ya no puede darme un hermanito – mire a Zeref y su rostro estaba igual que el de su novia - ¿Verdad Mami?
-Lo siento mi vida – la cabellera rubia se movió con emoción.
-¡Esta bien mami! ¡No llores! – Sus manitos se posaron en su mejilla – ¡tío me dará un primo, no hace falta que te preocupes! – ahora sus ojos negros me miraban fijamente - ¿Verdad?
-Yo – mire a mi hermano en busca de ayuda y creo que se compadeció de mí ya que le ordeno al pequeño que vaya a juntar sus cosas para ir a casa de su amigo. Emocionado bajo corriendo de la silla y fue a su cuarto – lo siento yo, no lo sabía.
-No te preocupes – Hablo Mavis mientras se levantaba y recogía los platos de la mesa.
-Yo te ayudo – le dijo Lucy antes de seguirla.
-Vamos a la sala, hablaremos ahí – Zeref desapareció por la puerta y antes de que pudiera ir tras él, escucho la voz de mi novia.
-Calma, no es tu culpa – frunzo en ceño.
-No se siente así.
Al entrar a la sala, mi hermano estaba parado frente a la ventana y tenía una sonrisa triste en los labios. Me acomode en uno de los sofás y al ver que no se había percatado de mi presencia carraspee para llamar su atención. Aun con la misma mueca volvió su cabeza hacia mí. Metió su mano en el bolsillo y de ahí saco una pequeña llave dorada. La coloco en mi mano y se acomodó frente a mí.
-¿Qué es esto? - me enseña una exactamente igual a la que me acababa de entregar.
-No sé qué habrá en tu caja, pero en la mía había cartas – mire la pieza dorada y luego de vuelta a mi hermano.
-Creí que hablaríamos de esa mujer – asintió - ¿Entonces?
-Eso es lo único que no se llevaron de su cuerpo - respiro profundo – la mataron durante un asalto.
-Pero si murió en la habitación de un hotel – no comprendo. Estoy más que seguro que fue durante alguna de sus aventuras.
-Y así fue. Asaltaron el hotel donde ella se quedaba y se llevaron todas sus cosas; salvo esto – levanta su llave – y eso – apunta a la mía.
-¿Estaba sola? – negó.
-Había un niño con ella, y por lo que dijo la policía era su hijo - ¿Qué?
-¿Teníamos otro hermano? – siento como si algo oprimiera mi pecho.
-Eso parece – si no estuviera sentado, me habría caído – trabajaba como cantante en el hotel y gracias a eso le daban una habitación para ella y su hijo.
-¿Cómo se llamaba? – tuve un hermano al que no conocí…
-No lo sé - ¡¿No averiguo eso?!
-¡¿Qué?! ¡¿Por qué no preguntaste por él?! – su mirada ni se inmuto, no demostraba sentir culpa - … si lo hiciste ¿Cómo se llamaba Zeref? Merezco saber el nombre de mi hermano.
-Natsu.
-¿Qué?
-Natsu.
-¡¿Qué?! ¡Dímelo de una vez! – suspiro.
-Su nombre era Natsu – por mi rostro ha de percatarse de que no le creo. Me entrego una identificación y en ella se veía una imagen de un niño bastante parecido a mí, pero con el cabello negro y ojos del mismo color – ves.
-Tiene que ser una broma… – el pequeño en la foto no ha de pasar los cuatro años… - ¿De dónde la sacaste?
-Me la dieron allá – no puedo seguir aquí, necesito aire. Me levante y prácticamente corrí a la puerta de salida. Me senté en las escaleras y eche la cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados. Alguien se acomoda a mi lado.
-Déjame solo – no me percate de quien era hasta que olí el perfume que conozco de maravilla y me fascina. Abrí los ojos asustado y sujete su mano – ¡pensé que eras Zeref! Lo siento.
-¿Quieres contarme que te dijo? – negué. Ella hizo un movimiento afirmativo y se acercó más a mí, susurrándome al oído – cuando puedas hacerlo, aquí estaré.
Tengo la sensación de volver a ser ese niño pequeño, que solamente podía ver a su madre acostarse con su amante en la misma cama que compartía con mi padre. Que cuando le pregunto a su papá ¿Por qué su mamá hacia eso? Él le respondía que era una cualquiera y una mala mujer… Me acomode un escalón más abajo, entre las piernas de Lucy y descanse mi cabeza en su pecho. Agarre sus brazos y los coloque alrededor de mi cuello.
-Solo por un momento ¿sí? – su mentón descanso sobre mi cabello y afianzo el agarre.
-Avísame cuando estés bien - odio esta sensación, mezcla de impotencia y rabia. Ya me había hecho a la idea de no volver a ver a mi madre nunca más. No le deseaba la muerte, tampoco es como si tuviera demasiadas ganas de verla… el simple hecho de saber que estaba viva era suficiente. Y además de eso, enterarme que tengo un hermano perdido; en realidad asesinado y… - no llores - podía sentir sus delicadas manos en mi rostro.
-No lo hago – es evidente que estoy mintiendo, pero estoy seguro que ella me dará la razón. Porque es Lucy y sabe exactamente como soy.
-De acuerdo – beso mi mejilla y afianzo el agarre.
Es tan extraño esto… Desearía pensar que todo es solo un mal sueño, y que enseguida vendrá Zeref a decirme que es otra de sus odiosas mentiras. No es por mi madre la sensación, de eso estoy seguro. Quisiera haber respondido alguna de las llamadas que me hizo… tal vez hubiera podido hablar con él al menos una vez y…
-No deberías llorar por un desconocido, ni siquiera sabias que existía, no puedes echarte la culpa por lo que paso.
-No sabes de lo que hablas – dirigí mi cabeza enojado hacia el dueño de la voz – y además de todo ¿Qué haces aquí?
-Zeref me rogo que venga, exactamente porque no sabía cómo ibas a reaccionar – mi padre me miraba con lastima. Y había algo además de eso…
-¿Tu sabias? – cierra los ojos por un momento y suspira.
-Sí – de nuevo me habían mentido… ocultado la verdad es más acertado.
-¡¿Por qué no me lo dijiste?! – me levante ofuscado. En el proceso me lleve a Lucy hacia arriba como si fuera una muñeca, colgada de mi cuello.
-¿Para qué? La idea de tu madre siempre fue que lo conocieras. Pero más adelante - ¿Qué?
-¿Seguías en contacto con ella? – el movimiento de su cabeza me daba a entender que si ¿Cuántas cosas más me ha estado ocultando?
-Comenzamos a hablar de nuevo el año pasado - … Cuándo yo estaba en Canadá.
-Dime que ese no fue el motivo por el cual me mandaste a ese horrible lugar – negó.
-No soy tan infantil hijo. Te mande allá porque necesitabas expandir tus horizontes y mira – señalo a la rubia que seguía sobre mí – hice bien.
-No la metas en esto – hable entre dientes; ella se bajó de mi cuello y realizo una reverencia.
-Buenas tardes señor. Estaré adentro si me necesitas – pobre, ha de estar cansada de tantos malos ratos en un mismo día. Miro su figura retirarse al interior de la casa y mi padre comienza de nuevo. Siento que como si se estuvieran burlando de mí, nuevamente soy el iluso que se entera al último de las cosas.
Mi punto de vista.
Mientras Natsu conversaba con su hermano yo me quede en la cocina con la novia del mismo. Ahí me entere de que es mucho, mucho, mucho más grande de lo que aparenta. Tiene 31 años y es solamente un año menor que el mayor de los Dragneel. Conversamos vagamente sobre en que trabajaba y en lo que yo estaba estudiando, mientras la ayudaba a acomodar las todo para el almuerzo. Fue tan incómodo, es como cuando papa traía a casa a sus socios de negocios y comíamos en silencio; gracias al cielo Mavis es una fanática de los libros al igual que yo y pudimos arreglar un poco la situación.
El pequeño nos la puso difícil al sacar el tema de que quería un sobrino y ya me hago una idea que opina el peli rosado sobre eso. Tan nervioso se puso, que metió la pata y cuando por fin se dio cuenta ya era tarde. Claro que él no tenía ni idea de lo que pasaba ahí, así que técnicamente hablando no es su culpa aunque él no lo vera así jamás. Ayude a retirar las cosas e iba a ofrecerme para lavar las cosas entro con la cabeza abajo el hermano mayor de mi novio.
-Ve con el – mire hacia la sala y al no verlo ahí, le hice un gesto con los hombros – está afuera.
No sé qué le habrá dicho, pero por la manera en que actúa, debe haber sido algo peor de lo que imaginaba. Se ve como un niño, el cual busca desesperadamente un consuelo. Cuando creí que estaría más tranquilo, que ya se había calmado un poco, su padre apareció de la nada y las cosas que le dijo, lo volvieron a poner en el mismo estado. No quiero seguir escuchando nada de esto, estaré aquí si el me lo pide, pero de lo contrario prefiero no involucrarme demasiado. Es demasiado complicada la relación de los Dragneel.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
¡Termine! Entre tanta preparación para las fiestas no tuve un cochino segundo disponible, pero al menos pude completar este capítulo. Espero que lo disfruten y que pasen feliz navidad :3
