¡Buenas! ¿Cómo les va? Espero que estén bien, me tarde una vida en tener tiempo de transcribir lo que había escrito en mi cuaderno durante mis ratos libres. Espero que lo disfruten y muchas gracias por seguir mi historia. Espero estar a las alturas de sus expectativas :3
¡Sin dar tantas vueltas comenzamos!
CAPITULO 20
Antes de que pudiera siquiera acercarme a la cocina, Natsu entro como alma que lleva el diablo, agarro mi bolso y me jalo para sacarme prácticamente a rastras con él. Pasamos de largo a su padre frente a la salida, no me dejo despedirme de nadie. Abrió la puerta del vehículo y una vez que me acomode, puso el bolso con cuidado sobre mi regazo; para luego ir trotando hasta su asiento, encender el auto y salir disparados en la carretera. Su semblante se veía descompuesto, como si tuviera mil cosas para decir y ninguna pudiera abandonar su boca. Pasamos un semáforo en rojo, luego otro y cuando íbamos a pasar el tercero un camión casi nos atropella, freno de golpe y yo aproveche esto para bajar. Me miro sorprendido, y más aún cuando voltee hasta ponerme a su lado y sacarle las llaves.
-Baja – obedeció sin rechistar. Le saque las llaves, lo guie hasta mi lugar, le coloque el cinturón y luego me acomode frente al volante.
-¿Sabes manejar? – Lo mire enojada – retiro la pregunta ¿Tienes licencia? – Cuando volví a mirarlo con el ceño fruncido agrego - ¡Local! Aclaro. No te molestes conmigo.
-Sí, conseguirla fue fácil – busca algo con la mirada, agarra mi bolso y saca mi billetera de este - ¿No me crees?
-No. Necesitas tener la nacionalidad para sacar una y tu – hay muchas cosas que no sabe de mí. Sus ojos verdes se agrandan de la sorpresa al sostener mi carnet con el logo de "UK" en color azul.
-Mi madre es de descendencia Inglesa – boquea – y tengo doble nacionalidad desde que tengo uso de razón.
-No me lo dijiste – me encogí de hombros restándole importancia.
-Nunca preguntaste – seguía con la vista fija en el documento.
-Eso es cierto – sonrió con tristeza - ¿Hoy es el día de sorprendamos a Natsu? – no era esa mi intención.
-Lo siento – toca mi hombro obligándome a retirar mis ojos de la carretera por un segundo.
-Después de todo lo que me dijeron hoy – sacudió el cartoncito – esto es lo único bueno – volvió a guardarlo en su lugar y coloco su mano sobre la mía en el cambio del auto.
-¿A mi casa no?
-Si – El camino me lo tuvo que indicar él, ya que no conozco nada por aquí; paramos para comprar algo de comida y una vez dentro del pequeño departamento se dejó caer sobre la cama boca para abajo.
-¿Te quedaras a dormir? – despega su cabeza del colchón para mirarme de costado.
-¿Puedo? – no puedo negarle nada estando así de deprimido.
-Si tú quieres – se coloca de costado dejando un espacio vacío junto a él y lo golpea con suavidad. Camine hasta su lado, me quite los zapatos y ocupe el lugar a su lado. Sus brazos me rodearon y apoyo su nariz sobre mi cabeza. Happy nos miraba perezoso desde el sofá.
-¿Podemos quedarnos así un rato? – me pegue más a su cuerpo, respire profundo y asentí.
Podía sentir su corazón palpitar con fuerza, su respiración cansada y luego, como lentamente se quedaba dormido. Quiero saber todo lo que ocurrió, así podría intentar ayudarlo al menos, pero él no hablara, se quedara callado hasta que ya no pueda soportar más. Y espero que cuando eso ocurra, yo tenga la suficiente sabiduría para poder manejarlo. Tengo mis propias preocupaciones y no puedo hacer nada desde aquí para solucionarlas. Pero no pienso abandonar a Natsu en este momento, el me necesita más que nunca.
Una vez que se quedó profundamente dormido, me deslice de su abrazo y fui de puntitas al baño. Me despoje de mi ropa y metí mi cuerpo bajo el chorro de agua caliente, eso siempre me ayuda a despejar mi mente. Tan sumida estaba en mis pensamientos que casi muero de un infarto cuando unas manos frías tocaron mi cintura. Trate de voltear pero no me lo permitió, estire mis brazos hacia atrás y una ola de tranquilidad me inundo al sentir los suaves mechones del cabello de mi novio.
-Me asustaste – beso mi cuello y eso me hizo temblar.
-Comencé a tener frio – sus manos acariciaban mi bajo vientre.
-Necesitaba una ducha con urgencia – sus dientes acariciando mi lóbulo comenzaron a provocarme miles de emociones.
-Me hubieras avisado, así podría acompañarte – por lo que puedo sentir tras de mí, está más que feliz de hacerlo. Pero no me parece hacer eso justamente ahora. Él está muy alterado.
-No creo que sea buena idea – sus dedos recorriendo cada palmo de piel que tiene al alcance – las paredes son delgadas – trato de excusarme, sus besos bajan a mi cuello, sabe lo que eso me provoca – y la vecina de abajo.
-Seremos muy – otro beso – pero muy silenciosos – ansió poder estar en sus brazos, es el único momento en el que me olvido de todo y creo que es igual para él, así que si voy a servirle para estar en paz, lo hare sin dudarlo.
-Entonces tendrás que mantener mi boca ocupada – giro mi mentón con lentamente uniendo nuestros labios. Una de sus manos acuno mi seno y la otra fue hacia el sur arrancándome un gemido ahogado. Mi pezón fue pellizcado, estirado y acariciado de manera deliciosa. El silencio cada uno de mis suspiros con su hábil boca, jugando con mi clítoris en el proceso.
Gire mi cuerpo y con su ayuda enrede mis piernas alrededor de su cadera, sus manos fueron todo el soporte que necesite para poder mantener la posición, ellas apretaron fuertemente mis nalgas. Arrulle su espalda con mis uñas y deslice mis labios a su clavícula. Era complicado respirar entre los besos, el agua que caía y la emoción del momento. La fricción entre nosotros era enloquecedora, una vez que dirigió la cabeza de su sexo a mi entrada quede sin habla. Fue despacio, sin apuros y llenándome completamente Ya cuando estuvo completamente cubierto por mí, pego nuestras frentes y respiro pesado.
-¿Me deseas? - ¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Acaso no está claro ahora? - ¿Lucy? - Está estático, sosteniendo mis caderas con fuerza impidiéndome el movimiento, logrando desesperarme.
-Por favor – rogué, apreté mi centro y él se tensó, podía sentirlo palpitar.
-¿Me deseas? – Repitió; asentí efusivamente y arañe su espalda tratado de descargar algo de mi frustración - ¿Me amas? – me cuesta pensar con claridad, en lo único que puedo pensar ahora es en ese intruso caliente y como necesitaba con urgencia que se moviera.
-¡Sí! – Fue un suspiro lastimero – por fav. – se retiró casi por completo, y cuando volvió a arremeter contra mí lo mordí en el hombro para tratar de acallar el grito que se escapaba de mi garganta.
-Esto es la gloria – susurro. Había olvidado cuán grande era - ¿Lucy? – estoy a un solo paso de correrme y no ha hecho nada aun.
-Natsu – abrace con más fuerza su cuello, tratando inútilmente de acelerar sus movimientos – ya no puedo más – afianzo el agarre y volvió a repetir el proceso, enviando una descarga por todo mi cuerpo.
-Si puedes nena – negué con un movimiento de cabeza y él se encajó profundo en mí, nuevamente lo mordí – eso dejara marca – su risa inunda mis oídos y su miembro vibra dentro. Voy a volverme loca, quiero llegar a mi orgasmo, pero él no hace nada para ayudarme.
Su punto de vista.
Despertarme solo no fue exactamente lo que necesitaba en ese momento, lo que preciso es a Lucy, su calor, su olor y con ello la paz que me genera al tenerla cerca. No se percató de mi presencia hasta que me halle en iguales condiciones que ella sosteniéndola por la cintura. Tentarla y ver cómo trata inútilmente de contener sus gemidos cada vez que me hundo en su centro me fascina, perfora mi piel con sus dientes, y eso lejos de molestarme; me excita. Así sé que ella está aquí, que ahuyentara todos mis demonios. Apoye su espalda por la pared y busque el punto que la hace delirar. Las uñas en mi espalda y como su interior se contraía me daba a entender cuan cerca estaba de llegar al éxtasis.
-¿Quieres correrte princesa? – Bese su cuello - ¿Tan rápido? – no me muevo, tengo muchísimas ganas de hacerlo, pero la satisfacción de verla tan entregada es mejor. Su pecho sube y baja de manera deliciosa - ¿Te ayudo? – me deslizo fuera de ella; sus piernas tiemblan.
-¡No! – vez que la deje en el suelo, gire su cuerpo y se tensó una vez que mis labios trazaron figuras en su hombro.
-Lucy – junte sus piernas y me acomode entre ellas rozando su centro palpitante, sin llegar a penetrarla - ¿Me quieres? – porque yo sí. Estoy profundamente enamorado de ti ¿Solo me gusta verdad?
-Por favor.
-¿Qué? – mordí su lóbulo y ella gimió por lo bajo.
-Te necesito – sus dedos rozaron la punta de mi miembro, enviando una descarga a través de mi columna – demasiado.
No lo soporte más, apoye sus manos en la pared y separe sus labios con mis dedos, para poder introducirme en ella. Lento, pero sin detenerme hasta estar completamente conectados. Mirando cada una de las expresiones que su rostro volteado me regalaba, uso mi mano apoyada sobre la suya en la pared para darme estabilidad y la libre para masajear ese sensible motón de nervios sobre su vagina. A la tercera embestida, su espalda se arqueo, chocando contra mi pecho; pude sentir como me estrangulaba y un líquido caliente se deslizaba sobre mi miembro. Sus piernas flaquearon y yo rápidamente la sujete por la cintura para evitar que se haga daño.
Salí de ella, apague la ducha, la sujete como si fuera una princesa y la conduje a la cama mientras ella temblaba levemente y apretaba mi brazo. Sus espasmos comenzaron a disminuir y su respiración se hacía cada vez más regular, creo que ahora ya podemos volver a comenzar. Sus orbes chocolates nublados por el deseo me saludaron, esa hermosa cabellera dorada descansaba sobre el colchón, invitándome a enterrarme nuevamente en ella. Me acomode entre sus piernas y comencé la dulce fricción, estoy por estallar. Nunca he estado tan excitado en mi vida, pero lo que más me sorprende es que aun pueda manejar mis deseos.
-¡Ah! – Sus manos sujetaron mis caderas, deteniendo mis movimientos – Dame un segundo – sonreí de lado, bese su mejilla y luego sus labios con toda la pasión que desbordaba por mis poros. Aproveche su distracción para penetrarla de una certera estocada, ahogando su grito dentro de nuestro beso.
-Te deseo hermosa – continúe el contacto, tratando de ahogar mis propios gemidos.
-Yo – separa sus labios por un segundo – te amo Natsu – eso fue suficiente. No puedo esperar un segundo más, quiero que ella sea solo mía. Cuando yo alcance la cúspide y toque el cielo con las manos me olvide de todo. Ya algo recuperado invertí nuestras posiciones, quedando yo debajo.
Siempre me ha gustado el sexo, era una actividad divertida y placentera, pero no recuerdo que fuera tan intensa. Disfrute de mis anteriores encuentros con mujeres, pero esta vez sobrepaso con creces todo lo pasado. Sentirla tan entregada fue alucinante y tenerla ahora recostada en mi pecho tratando de recuperar el aliento lo era aún más. Sujete su cintura y la abrace con firmeza, ella no se quejó, solo disfruto de nuestra cercanía al igual que yo.
-Eso fue ¡WOW! – Su risa inundo el ambiente – cada vez me gusta más – enfoque mi vista en ella y al percatarse de lo que dijo un sonrojo se adueñó de su rostro - ¡NO! ¡Lo que quería decir era! ¡Ya sabes yo! – ahora fue mi turno de soltar una carcajada.
-Tienes razón Lushi – apreté uno de sus glúteos – cada vez lo hacemos mejor.
Pellizco mi costado y se levantó de la cama para poder protestar. Nada amas al subir mis ojos por sus piernas me percaté de que acabo de cometer la peor estupidez de mi vida. Me acomode sobre el colchón y dirigí mis manos a la unión de sus muslos, por los cuales se deslizaba lentamente un líquido blanquecino. Ella se sonrojo nuevamente pero al ver mi rostro pálido se asustó.
-¿Paso algo malo? – no se percató de nada.
-¿Qué hice? – ella no entendió a qué me refería, así que le enseñe mis dedos.
-¿Eso es? – frote mis ojos con mi mano limpia.
-¡Vamos a la farmacia! – Me coloque de pie y jale una de sus manos – ¡Mejor no, yo voy a la farmacia, tu ve a darte un baño y!
-Natsu – limpie mis manos en el fregadero de la cocina y gire para encontrarme con su compungido rostro.
-Ya vuelvo.
¡SOY UN IDIOTA! ¡NO PENSE LO QUE HACIA! ¡No quiero un hijo! ¿Qué se supone que hare si algo como eso llega a pasar? Tenía vergüenza hasta de comprar la píldora para el día después. Siempre fui muy juicioso y en un simple momento de debilidad puedo haber arruinado mi futuro y el suyo. Este es el motivo por el cual quería evitar involucrarme mucho con una mujer. Sé que no es su culpa pero… ella provoca que no piense con normalidad y haga estupideces.
Mi punto de vista.
¡Todo estaba perfecto! Al fin la tensión del día había desaparecido y… en menos de un segundo se arruino la paz. La cara de pánico que tenía Natsu no la olvidare ¡JAMAS! Ni siquiera me dejo explicarle que yo tomo la píldora desde que tengo 15, para ayudar a regular mi ciclo. Lo único que hizo fue salir corriendo, despavorido ¿Acaso cree que yo estoy interesada en tener hijos a esta altura de mi vida? ¿Está loco acaso?
-¡Aquí tienes! – Entro como alma que lleva el diablo, me tendió un vaso con agua y el paquete que compro. Hice lo que me pidió para tranquilizarlo, pero al ver que no se calmaba hable lo más paciente posible.
-Natsu – se paseaba por la habitación como león enjaulado – Dragneel – no me miraba - ¡NATSU DRAGNEEL! – se sobresaltó.
-¿Qué ocurre? ¿Te sientes bien? ¿Te duele algo?
-No necesitas ponerte así, tomo regularmente las pastillas desde que era adolescente – por la manera en que me mira, siento como si le hubiera dicho un pecado imperdonable – ¡solo para regularizar mi ciclo!
-¿Eso quiere decir? – sople el flequillo que interrumpía mi vista.
-Que a menos que el niño sea un enviado de Dios no va a poder nacer – rodé los ojos.
-No son 100% efectivas esas cosas – afile la mirada.
-¿Y el condón si? – sopeso mi respuesta y suspiro aliviado.
-¿Estamos a salvo? – como si hubiéramos estado bajo un peligro de muerte. Reí por eso.
-Sí, lo estamos – se dejó caer en el suelo – quise decírtelo pero te pusiste como loco y no me dejaste.
-Ya no importa – me siento a su lado y golpeo su brazo.
-Tampoco soy tan tonta Natsu, se cuidarme yo sola – me mira sorprendido – ya me habías contado tu animadversión hacia los niños.
-Sí, cierto. Antes de ir a lo de mi hermano – negué.
-Aun no éramos novios y celabas de todo el mundo – enarca una ceja – y me hablaste de tu sobrino y tu hermano. Lo había olvidado pero, lo recordé cuando huiste.
-Al menos podré dormir tranquilo – froto cerca del hombro y al quitarse la remera enfoco su vista ahí, había una marca a causa de la mordida que le di en la ducha – Esta tardara mucho en desaparecer sabes – era diminuta, pero especialista en exagerar las cosas. Aunque su voz demostraba cuan divertido era el comentario.
-No más que este estoy segura – le enseñe el chupón que dejo en mi cuello – el tuyo puede cubrirse con la ropa – desordene sus cabellos y me puse en pie para ir a cambiar las sábanas del colchón, ya que estas se mojaron.
-Lo siento – le reste importancia - ¿Quieres que cocine algo como disculpa?
-¡Espero que este sabroso! – Por ahora seré el escondite de Natsu para alejarse de la realidad a la que tanto le teme. Pero no sé cuánto tiempo le servirá si es que no me cuenta sus problemas.
…
Han pasado dos meses desde que el peli rosado se ha mudado conmigo, aún sigue enfadado con su padre pero no me ha dicho el motivo; solo sé que no quiere verlo. Ya logre acostumbrarme a dormir pegada a él, al principio era incomodo, aunque si eso le sirve para estar tranquilo lo soportare. Sin contar el hecho de que verlo cada mañana al abrir los ojos es muy agradable y más cada vez que cenamos juntos y se acuesta a descansar al mismo tiempo que yo. Loke al principio no estaba de acuerdo con tenerlo aquí, hasta que conoció bien a mi novio y se hicieron muy buenos amigos.
Era lunes de tarde, estaba esperando sentada junto a Laxus mientras Natsu estaba entrenando. El me ayudaba con algunas tareas y me comentaba de paso que estaba averiguando un trabajo para mí en una revista. Es algo que necesito hacer, se mejor que nadie que el dinero no crece en los árboles y debo producir algo o se acabara inevitablemente.
-¿Cómo te está saliendo todo? – me pregunto de la nada.
-¿Bien? Creo – medite un momento - desde que se alejó de su casa está más tranquilo – sabía que se refería a eso, siempre cambia el tono de su voz cuando hablamos de Natsu.
-Está huyendo – frunce el ceño – tiene que ser un hombre y.
-Hace dos meses perdió a su madre – negó – además de que algo más le ocurre y no quiere.
-No son más que excusas.
-¡Lo sé! Pero – desordeno mis cabellos.
-Lo proteges demasiado – me encogí de hombros – ese no es tu trabajo nena. Él debe.-
-¡NO TOQUES A MI CHICA! – el peli rosa se acerca a paso acelerado hasta nosotros. Sigue estando celoso del rubio. Mi amigo suspira y luego me mira interrogante.
-¿No se lo has dicho? – negué y los ojos verdes de Natsu me miraron fijamente.
-No me corresponde, tú decides cuando es el momento.
-¡¿Cuál es el gran misterio?! – está molesto. Eso solo logra causar gracia en mi amigo.
-¿Sabes quién es Freed? – una ceja rosada se arquea con curiosidad.
-¿El de pelo verde? – Laxus asiente - ¿Qué hay con él?
-Es mi novio – parpadeo repetidas veces y miro mi rostro, preguntándome tácitamente si era cierto lo que él decía. Al ver mi afirmación dio un paso hacia atrás. Sé que no es homofóbico, pero no se esperaba esa confesión.
-¿Tú eres? – Abre y cierra la boca - ¿Pateas para el otro equipo?
-Qué manera tan elegante de decirlo – suspira y yo me tapo la cara por la vergüenza. Natsu carece de tacto – pero podríamos decir que si – al menos Laxus no lo tomo a mal – si te comento esto no es para que lo grites a los cuatro vientos – su cabellera rosa se sacude a modo de negación.
-Entonces no – mira la mano del rubio que se encontraba sobre mi hombro – tu no quieres nada con Lucy.
-No, puedes estar tranquilo – se coloca de pie, acercándose a mi novio y paseando su mirada de sus pies a su cabeza – aunque tú en cambio – puedo ver como la espalda del peli rosa se tensa y retrocede hasta pegarla por la pared – ¡JAJAJAJAJAJA! - Laxus estalla en carcajadas y no puedo evitar imitarlo.
-¡Te está molestando! Solo tiene ojos para Freed ahora – suelta el aire que estaba contendiendo y antes de que pudiera hablar mi amigo lo golpea con fuerza en el estómago y se aleja por el largo pasillo.
-No te creas tanto flamita – Natsu está de rodillas en el suelo sujetando su vientre, yo ya estaba a su lado ayudándolo a pararse.
-¡Como lo odio! - ya de pie vuelve a meter aire con fuerza en sus pulmones y continua - ¿Enserio es?
-Es bisexual, también le gustan las mujeres ¡Pero yo no! – aclare al ver su rostro.
-Más le vale – mi deseo de cuidar a esa persona no sé de donde proviene. Lo quiero muchísimo, me gusta como soy cuando estoy a su lado pero ¿Acaso hay algo más?
Su punto de vista.
El inconveniente de mi descuido no paso a mayores, gracias al cielo Lucy es una chica lista. Yo me quedare con ella, prefiero mil veces más dormir en esa diminuta cama que estar cerca de ese traidor. En casa de mi hermano me dijo que mi madre me ha enviado cartas desde el día que nos abandonó. Él las tiene todas escondidas en una caja fuerte en la mansión. Creí que estaba mintiéndome, pero por el rostro de culpa que cargaba estoy seguro que fue lo único real que me ha dicho en mucho tiempo.
¿Mi madre no se olvidó de mí? ¿Siempre ocupe un lugar en sus pensamientos? ¡¿Por qué me oculto eso?! Son algunas de las muchas preguntas que le tengo. Pero por ahora no me siento capaz de enfrentarme a ninguna de ellas. Todas las barreras que levante para protegerme están agrietadas y lo único que las mantiene en pie es el recuerdo de haber crecido prácticamente solo. Quiero contárselo a alguien, pero… ¿a quién? Tal vez Lucy pueda apoyarme ahora, aunque… tengo que exponerme aún más si le digo algo ¿Acaso se quedara conmigo mientras trato de superar mis miedos? ¿Por qué siento que es la única en quien puedo confiar?
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
¡Hasta acá el capítulo! ¡Espero que les haya gustado y nos vemos en marzo!
Cualquier comentario es bien recibido, gracias por su tiempo :3
