¿Feliz Semana Santa? Sé que me tarde un poquito en subir este capítulo y la verdad es que tenía intenciones de hacerlo ni bien subí mi otro FIC pero… la vida tenía otros planes. ¡Lo siento mucho, gente! Muchas gracias por la paciencia y a todos los que dejan un comentario al final, un millón de gracias :3
¡Comenzamos!
Su punto de vista
Aproveche que Lucy dormía para ir a buscar a mi sorpresa del aeropuerto; no sé si la alegrara verlo, pero ella ha estado tan preocupada por lo que paso en Canadá, que necesita saber de él. El señor Heartfilia no sabía quién era yo, en cambio yo si lo vi en fotos; no creo que sepa que existo en el mismo planeta siquiera. Solo debo repetirme una y otra vez que esto lo hago por el bien de la rubia; que si las cosas salen bien, ¡genial! De lo contrario, yo estaré aquí para apoyarla.
Durante el camino a nuestro departamento permaneció callado, salvo por alguna que otra pregunta ocasional, sobre como lo había encontrado y que pensaba su hija; lo prefiero así, silencioso; no tengo muchas ganas de hablar con alguien como él. Lo deje frente a nuestra vivienda, dándole un mensaje para Lucy y emprendí vuelo para enfrentar a mi padre. No huiré nunca más de in pleito, perdí a un progenitor y a un hermano, sin haber podido hacer las paces con ellos, no permitiré que el orgullo me siga robando todo.
Lo busque en la oficina, en la mansión, el club, la casa de campo y hasta en la taberna de citas que frecuentaba; pero desapareció como si se lo hubiera tragado la tierra. Nadie sabía nada de él; y si lo hacen, no tienen intenciones de contármelo. Su teléfono estaba apagado, todo esto está comenzando a desesperarme. Sé dónde puedo hallar la respuesta, pero no sé si estaré dispuesto a pagar el precio por ella. Esa mujer no está entre mis personas favoritas.
-¿Quién es? - el simple hecho de volver a escuchar su voz me altera.
-Natsu Dragneel - su risa no se hace esperar, sabía que necesitaría de su ayuda.
-Te estoy esperando en la sala bonito - el gran portón blanco se abrió de par en par, arrancándome un suspiro desganado. Jenny Realight es la mujer más ambiciosa, desagradable y pretenciosa que tuve la desgracia de conocer. Pero como mi viejo la prefiere, se perfectamente que le comentó donde está escondido.
Los grandes pasillos de su casa los conozco bien, no necesita enviar al mayordomo para guiarme. He estado demasiadas veces aquí, me conozco cada uno de los rincones a los que la llevaba para tener sexo con ella. Todo era divertido en el pasado, pero cuando quiso exclusividad, comenzaron nuestros problemas y al final engatusó a mi papá, usándolo de "Sugar Daddy" como dicen ahora, para subir de nivel. Miles de veces trato de volver a acostarse conmigo, pero nunca tocaría a la misma mujer que mi padre, es muy repulsivo siquiera pensarlo.
Esperó hasta que me sentara en el sofá que me señalaba para comenzar a hablar. Me tendió un vaso de whisky y al ver mi negativa enarco una ceja.
-Debo manejar - se encogió de hombros, quedándose con el líquido amarillo para ella.
-¿Estas tan desesperado que vienes a buscarme a mí? - suspire - porque sabes mejor que nadie, donde puedes averiguar el paradero de tu padre.
-¿Dónde está? - sonrió y negó con la cabeza.
-¿Gratis? Aun no has aprendido nada amor - maldije por lo bajo.
-¿Qué quieres? - no contesto mi pregunta con palabras, en cambio; camino contoneando las caderas cubiertas por una falda blanca muy corta, hasta llegar frente a mí, se acomodó sobre mis piernas y paso los brazos tras mi cuello, acariciando el cabello de mi nuca.
-¿Que tanto estás dispuesto a pagar? - susurro en mi oído. Sus manos bajaron por mi columna. Me levante de un tirón, logrando que el proceso ella cayera al suelo sobre sus nalgas.
-Esto no - le dije desde arriba.
-¡Orgulloso! - chillo ella, pero rápidamente recupero la compostura y se acomodó en el lugar que ocupaba yo anteriormente - ¿Ya no te parezco atractiva? - delineo la línea de sus senos con las largas uñas - ¿O es por culpa de tu estúpida ética? - es una mujer muy bella, pero para admirarla en un revista y tenerla 10km lejos.
-Culpemos a la ética - escaneo mi expresión, y luego sus ojos se agrandaron de par en par.
-¡Tu! ¡No me lo creo! - enarque una ceja - ¿Es de la chiquilla de la última vez? La de la carita redonda.
-No sé de qué ha -.
-Estás enamorado de ella - no pregunto, sino que lo afirmo. Se de quien está hablando, al final no es tan tonta como yo creía. Debo desviar su atención o no me dejara en paz.
-¿Qué otra cosa quieres? ¿Dinero? ¿Contratos? - sonrió de lado.
-Si no te acuestas conmigo. No hay trato corazón.
-No estaré ni a 10 metros de tu cama - se encogió de hombros.
-Puede ser aquí en el sofá si quieres - camine hasta ella y cuando estuve lo bastante cerca me agache hasta su altura, sujetando mis llaves que se hallaban junto a sus caderas y dando media vuelta dispuesto a largarme de allí - eres un cobarde.
-Y tu una arpía - rumie. Salí hecho una fiera por la puerta principal.
Cualquier esperanza que tenía de encontrar a mi padre rápidamente, se perdió en ese momento. Ahora solo podre esperar pacientemente a que ese miedoso salga de la madriguera en la que se ha metido. Esa parte de su personalidad la detesto; ¡NUNCA! se queda a enfrentar los problemas, siempre opta por la salida más fácil y aunque me da mucha pena admitirlo... soy igual a él.
Volví cansado y derrotado a mi departamento, el padre de la rubia se hallaba sentado en una maseta. Por lo demacrado que se ve, deduzco que todo ha salido horriblemente mal. Si él esta así, no me imagino como estará Lucy en este momento. Toque su hombro y se sobresaltó tanto, que casi cayó al suelo.
-¿Pudieron hablar? - asintió - ¿Que paso?
-Me echo... no me he largado aun porque no tengo dinero y no sé muy bien donde estoy - suspire.
-Hablare con ella - le comente mientras sacaba dinero como para un taxi de mi cartera, junto con un papel - vaya a esta dirección y pregunte por Macao Conbolt; diga que Natsu Dragneel lo envía.
-Pero - antes de que pudiera opinar lo corte.
-¿Entendió? – Es un hombre orgulloso y no le gusto para nada que yo le diera ordenes, pero termino asintiendo – Señor Heartfilia no tengo nada en contra de usted, ese hombre lo ayudara en su estadía aquí en Inglaterra.
-¿Y de cuánto tiempo estamos hablando? - pregunto cauteloso.
-Si quiere, puede regresar hoy mismo a Canadá – lo pensó un momento y luego me agradeció – en este instante llamare a Macao y él lo acercara a un aeropuerto.
-Muchas gracias, sé que Lucy estará mejor sin mí.
-Yo cuidare de ella – bajo la cabeza y no emitió palabra hasta que subió al taxi y se despidió. En ese ínterin hable con mi amigo, explicándole lo que debía hacer con el señor. Una vez que se marchó, entre a nuestro departamento.
La rubia no estaba ahí, aunque realmente eso no me sorprendió. Estoy más que seguro que estará en casa de Aries o de Loke. No me equivoque, estaba sentada en la mesa de la señorita de algodón y por la borrachera que trae encima; me matara. Cuando su mirada chocolate se enfocó en mí, comencé mis plegarias. Se acercó tambaleándose y al estar lo suficientemente cerca, comenzó a golpear mi pecho. Su intensión seguro era hacer lo fuerza, pero en su estado eso es imposible.
-¡Ton. Tonto! – una y otra vez sus delicadas manos arrugaban mi remera.
-¿Cuánto bebió? – le hable a su acompañante, mientras detenía sus actos abrazándola a contra mi pecho.
-Mezclo bebidas – contesto bajito. Sobre la mesa había una botella de vino, tres Scotch Ale y una botella de tequila.
-¡¿Por qué no la detuviste?! – el pequeño demonio de Tasmania se retorcía dentro de mi abrazo tratando de zafarse.
-¡Lo intente pero! – rodé los ojos y al bajar la mirada para contemplar a Lucy, me percaté de que tenía una marca lila junto al labio.
-¡Cálmate un segundo! - subí la voz de manera autoritaria, mediante a eso se tranquilizó un momento – te voy a bajar, pero serás una buena niña ¿Oíste? – mi tono de voz fue firma. La deposite en el suelo, tenía las mejillas rojas a causa del alcohol, aunque en una de ellas era más fuerte el sonrojo – es princesa – aproveche su calma momentánea para delinear su rostro; y era exactamente lo que yo pensé que era. Junto al labio tenía un cardenal bastante reciente - ¿Qué te paso?
-Na. Nada – trato de girar el rostro pero no se lo permite, sostuve su mentón con delicadeza.
-¿Acaso ese viejo... te golpeo? – al no obtener respuestas la ira comenzó a apoderarse de mí, era como un veneno que fluía a través de mis venas - lo voy a matar – me encamine a la puerta hecho una furia, pero me vi obligado a detenerme cuando el llanto de Lucy llego a mis oídos.
-¡Es tú, tú cul, pa! – Se fregaba los ojos, a la vez que se dejaba caer de rodillas al suelo - ¡¿Por qué lo tra, trajiste?! – se quejaba y gimoteaba desde el piso, suspire derrotado. Ya tendré tiempo de arreglar cuentas con ese infeliz, porque ella siempre estará primera para mí.
Me arrodille frente a la rubia para ponerme a su altura, tenía el rostro cubierto con ambas manos. La abrace de nuevo y recargue mi mentón sobre sus cabellos, acariciándolos en un intento por tranquilizarla. Tardo un rato en normalizar su respiración, mientras tanto Aries la miraba con pena y compresión. Cinco minutos después Lucy ya no lloraba, al separarme un poco de ella, me percaté de que se había quedado dormida. La lleve en mis brazos al departamento, recosté su cuerpo en la cama e intente alejarme. Debía encargarme de que su padre se enterara con quien se había metido, pero Lucy tenía otros planes y sostuvo mi mano rogándome que no me fuera.
-Si quieres que me acueste debes darme algo de espacio – negó y se colocó boca arriba, con los brazos abiertos; como si quisiera hacer un ángel de nieve. Rodé los ojos, la levante a ella por la cintura como si fuera una muñeca y me acosté con ella sobre mi pecho. Al poco tiempo su respiración volvió a ser pesada, se había quedado dormida. Solo espero que todo el alcohol que ingirió no la haga vomitar.
Yo no podía conciliar el sueño, este día había terminado siendo una autentica mierda. No he comido casi nada, aunque realmente no tengo ni una pizca de hambre. Si mi entrenador se entera que me salto las comidas me matara, pero… ¿Qué quiere que haga? Mi padre me ha mentido durante toda mi vida y cuando por fin lo descubro huye, la mujer más importante de mi mundo, está deprimida; hasta el punto de quedarse en un estado deplorable y.
-¿Lucy? – se colocó de pie a tropezones y corrió de manera poco ortodoxa al baño. Escucho sus rodillas golpear con fuerza el suelo y luego lo que yo esperaba que no pasara. Suspire mientras iba junto a ella, tenía la cabeza metida en el excusado, expulsando el contenido de su estómago. Recargue mi espalda en la pared, colocándome en cuclillas a su lado para poder sostener su cabello. Cualquier duda que podía llegar a tener sobre la veracidad de su borrachera quedo disipada en ese momento. Por muy buena actriz que sea, no puede fingir esto.
Diez minutos de vómitos y arcadas, la dejaron agotada. La ayude a ponerse de pie, a cepillarse los dientes y volver a la cama. La acomode de costado, cubrí su cuerpo con una manta e inicie mi travesía al baño para arreglar el desastre. Una vez que estuvo todo limpio, y agradeciendo mentalmente que Lucy no se haya ensuciado, ya que cambiarla habría sido muy complicado; me arrodille al costado de la cama. Acaricie su mejilla moreteada y nuevamente la rabia se apodero de mí. Cogí el teléfono que estaba sobre la mesa y marque el número de Macao.
-¿Natsu? – Creo que lo desperté – son las 3 de la mañana niño.
-Lo siento, pero necesito hablar con el señor Heartfilia.
-Hace dos horas lo subí a un avión con rumbo a Alemania - ¡Mierda! - me dijiste que hiciera eso.
-Sí, si lo sé. Nada que hacer si ya está en camino a Canadá.
-Alemania - me corrigió.
-¿Qué? ¿Por qué Alemania? – Bostezo - olvídalo, gracias por todo. Ve a dormir anciano.
-Eso debería decirte yo – colgó.
¿Qué había dicho Lucy sobre Alemania? Recuerdo que una vez lo menciono, pero no me viene a la cabeza que dijo. Cuando este más sobria le voy a preguntar, porque ahora no obtendré una respuesta coherente de su parte. Me senté en el sofá y me acomode lo mejor que pude, mi tamaño no es que sea muy adecuado para este. Mi mente rápidamente me llevo al recuerdo de mi madre e imagino como hubiera sido un encuentro entre ella y la rubia. Ambas se llevarían de maravilla y con ese pensamiento dormí tranquilo.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Nos vemos en el siguiente capítulo ¿Reviews? ¡Lamento que sea tan corto! Los recompenzare la proxima :3
