¡I'M BACK! Lamento muchísimo la demora y espero que su espera haya valido la pena. Tengo un millón de problemas pero no me olvide de la historia ¡Disfruten este capitulo! COMENZAMOS…

Capítulo 26: Feliz Navidad.

Se acercan las fiestas, y no es suficiente una bufanda para Natsu, quiero que tenga algo que en verdad quiera o necesite. Tiene que ser especial y debe haber estado buscándolo hace mucho… ¡Su padre! Esa modelo debe tener algún punto débil, y una vez que consiga la ubicación yo hare el resto pero… ¿Cómo? Trate de que Jason me diera algo útil para extorsionarla; pero lo único que logre fue que me gritara "COOL" mientras levantaba los pulgares.

Para mi buena suerte; en uno de mis largos paseos de vuelta a la editorial, la vi caminando "Disfrazada" por las calles, iba de la mano de un joven muy apuesto, pero con un aspecto sencillo para lo que ella acostumbra. Mi instinto de reportera me llevo a seguirlos ¡Y no se imaginan la sorpresa que me lleve! La GRAN modelo Realight tiene un romance con un cajero de una estación de servicio. Casi le dio un infarto al verme parada fuera del lugar, me dio tiempo suficiente para tomarle una foto antes de que se percatara de mi presencia.

No fue muy complicado hacerla hablar luego de eso, y aunque parezca imposible de creer, el señor Dragneel se hallaba aun en Inglaterra, estaba escondido en una casa a nombre de Jenny. La misma me dio la dirección y el horario en el cual podría encontrarlo. Entonces aproveche que Natsu fue a casa de Gajeel para ir a buscarlo. Al principio se negó a recibirme y luego de haber esperado cerca de una hora en el frio; decidió apiadarse de mí.

Trato de excusarse, de minimizar lo que había pasado. Yo no estoy aquí para juzgarlo, tampoco para reclamarle o tratarlo mal. Sus problemas son con su hijo y nadie más debería meterse. Le deje una tarjeta de navidad, con la dirección de casa y le dije lo más calmada posible "Espero que su orgullo no le haga perder tiempo a lado de su hijo" No me quede a escuchar su respuesta. Solo ruego que venga a pasar la noche buena con nosotros; que deje de esconderse o tendré que decirle a mi novio donde está y eso será mucho peor.

Llego el 24 y como habíamos acordado nos quedamos en casa. Pero eso solamente porque el peli rosa escucho una conversación que tuve con Levy sin mi permiso. En ella le comentaba a mi amiga, que no necesitaba regalos ostentosos y que con el simple hecho de estar con Natsu a solas, era feliz. El muy bruto se pasó todo la víspera de navidad recordándome eso ¡Estaba tan molesta que lo iba a dejar solo! No obstante, utilizo su treta de niño pobre y desamparado; me la conozco de memoria… pero sigue funcionando. Aunque se salió con la suya, yo también conseguí lo que quería; una navidad solos. Bueno, hasta que la puerta sonó; supe de inmediato quien era.

Por la expresión en la cara de Natsu veo que no se lo esperaba; hasta yo dudaba que viniera pero… aquí esta. Fui al departamento de Aries para que ellos pudieran conversar libremente; el reloj marcaba exactamente las 23:40hs cuando entre. Al final si pasare sola los últimos momentos del 24, pero es por una buena causa… ¡Solo espera! Me acomode lo mejor que pude en el sofá y comí algunos dulces que mi amiga tenia guardados para mí, mientras buscaba algo que ver en la televisión.

El gracioso reloj Cucú anuncio la llegada de la navidad y yo estaba sentada sola, en una habitación vacía, mirando la nieve golpear por el vidrio. Al menos espero que esto valga la pena y esos dos puedan arreglar sus diferencias. Alguien golpeo la puerta, y dudo mucho que sea la dueña de casa y mi novio seguirá hablando con su padre; en todo caso me llamaría si es que ocurría algo extraño. Camine desconfiada hasta la misma; y cuando esta se entre abrió un torbellino rosado me estrecho entre sus abultados brazos, brindándome el calor que no sabía que necesitaba hasta ahora.

-¡Feliz navidad Lucy! – La voz alegre de Natsu me devolvió a la vida.

-¿Qué? - me levanto por la cintura, dejando mis pies lejos del suelo y camino conmigo dentro de la habitación nuevamente. Escucho una voz mucho más gruesa llorando.

-¡Muchísimas gracias Lucy! – El padre de mi novio lloraba con una sonrisa en el rostro, no estoy entendiendo nada – Me ha devuelto a mi hijo – sigo igual de perdida, pero el corazón me está por explotar. Natsu es feliz solo eso necesito. Correspondí al abrazo y escondí mi rostro en el la bufanda blanca.

-Feliz navidad Natsu – me apretó más y luego me deposito en el suelo, regalándome un beso en la frente antes de soltarme – Creí que – no salgo del asombro – tardarían mucho más hablando.

-Aún no hemos terminado – afirmo – pero me ha prometido que me lo contara todo, sin omitir ningún detalle; además de que – su sonrisa ilumina la habitación – No dejaría que pases esta media noche sola; sigue siendo nuestra primera navidad juntos – me siendo dichosa en este momento, llorare seguramente. Dejó de lado la conversación con su padre; la cual ha estado esperando por meses, con tal de estar conmigo ahora.

-No tenías que – sujeta mi rostro con las manos, están heladas pero son tan cálidas a la vez.

-Eres lo más importante que tengo, no lo olvides.

Es la primera vez que no habla sobre su futuro, que es a lo que tanto le teme. Solo menciona el presente y me aclara que en esa parte de su vida, soy lo más preciado para él. Acaricio el dorso de sus manos con las mías, uniendo nuestras frentes y lo beso rápidamente, apartándome nada más al haberlo tocado. Cuando abro los ojos; puedo ver esos orbes verdes mirándome con ternura, logrando derretir toda la soledad que sentí hace unos minutos.

-Te amo – su sonrisa me contagia y lo abrazo de nuevo con más fuerza. Apretando su rostro contra mis pechos de la emoción. Dice algo que no alcanzo a entender; entonces aflojo el agarre para que pueda retirarse mas no lo hace, por lo cual debo alejar yo su cabeza para que pueda hablar. En su mirada se refleja algo que conozco demasiado bien y con su padre aquí no es nada bueno; se acerca despacio a mi cara y justo en mi oído, en un tono demasiado sugerente habla.

-Cuando mi padre se marche, me darás mi otro regalo – muerde mi lóbulo, obligándome a reprimir el gemido que quería escapar de mi boca; una corriente eléctrica recorrió cada fibra de mi ser. Estaba a punto de contestarle cuando la voz del señor Dragneel me devolvió a la realidad.

-Tienen un agradable lugar aquí ¿ambas habitaciones son suyas? – empuje a Natsu lejos.

-¡No señor! Solo el departamento de arriba, este es de una amiga – se toca el mentón con los guantes.

-Es pequeño – mira a su hijo – no veo como él cabria en esa cama ¿Verdad Natsu? – él no lo está mirando a su progenitor, por el contrario sigue con los ojos puestos en mi como si fuera una presa.

-Los dos encajamos perfectamente papá – me siento pequeña e indefensa y creo que no se estaba refiriendo a la cama con ese comentario – diría que está hecha exactamente a mi medida ¿Cierto Lucy?

-… Yo… - esa expresión en su rostro promete muchísimas cosas.

-¿Te sientes bien niña? – cuando los dedos de mi suegro estuvieron lo bastante cerca de mí, me jalaron hacia atrás.

- Esta muy cansada, será mejor que nos vayamos a dormir.

-Pero recién es media noche – fue el comentario del mayor.

-Tuvimos un día largo y ahora iremos a dormir – empujo a su padre hacia la puerta y lo arrastro hasta el pasillo de salida – te llamo para poder fijar fecha para vernos y que pases una excelente navidad.

-Pero – y cerro el portón. Me miro desde ahí y mi cuerpo tembló; no creo que sea culpa del frio.

Su punto de vista.

Lucy nos dejó solos; en el pequeño lugar se instaló un silencio sepulcral, sumando a la cantidad de preguntas y reclamos que inundaban mi cabeza no podía emitir palabra. Abrí y cerré la boca un millón de veces, no sabía cómo comenzar todo. Mire la hora e inmediatamente me percaté de que no tenía tiempo para conversar con él; quince antes de las doce. No perderé mi primera navidad con Lucy, por una conversación que puede esperar hasta otro día.

-Papá yo… - trague grueso – tengo demasiadas cosas que quiero preguntarte y debes ser 100% sincero conmigo.

-La verdad hijo – lo corte con un gesto de la mano.

-Hoy no tenemos tiempo, son muchas las dudas y quiero estar con Lucy al llegar las doce. Solo prométeme una cosa.

-¿Qué?

-No volverás a huir de mí.

-… Lo prometo – lo mire con duda.

-AHH y... – se congelo, estático me miraba esperando algún reclamo – Me alegra que hayas vuelto.

-Pero -.

-Te he perdonado hace mucho tiempo – comienza a lagrimear – ¡N. No es para que te pongas así; yo solo decía! -.

-Gracias – negué.

-Agradécele a Lucy y a tu decisión de mandarme a Canadá – volví a enfocar mis ojos en el reloj de la cocina; faltaban cinco minutos para las doce – ahora bajemos, no va a quedarse sola esta noche.

-Lo que es el amor – rio – me habría molestado si no fuera porque esa chica te ha cambiado para mejor.

-Lo sé – sus labios temblaron y volvió a llorar; a veces se comporta como un niño. Suspire, removí sus cabellos y lo jale del brazo para llevarlo escaleras abajo al departamento de Aries.

Toque la puerta ansioso, antes de que ella pudiera abrirla completamente entre rápido y la abrace con fuerza; Sorprendida y algo desorientada me corresponde. Le dije feliz navidad y mientras mi padre aun lloraba le daba las gracias. Ingresamos al lugar con ella en mis brazos, su pequeño cuerpo era esponjoso gracias a la cantidad de ropa que traía. Le explique vagamente lo que habíamos hablado con mi padre y ella me callo al robarme un beso, apretando mi rostro entre sus pechos.

Hace semanas estamos alejados; entre el trabajo y los exámenes finales, casi no nos queda tiempo para nosotros. Mi cuerpo e incluso mi mente necesitan de Lucy; pero no creí que fuera tanto. Mientras mi padre conversaba sobre nuestra habitación y la cama, me di cuenta de cuanto quería tenerla a ella metida ahí conmigo, haciéndole el amor hasta el cansancio. Me deshice de mi viejo como pude, sin darle demasiada oportunidad para quejarse ya que cuando cerré el portón de la entrada no escuche nada. Mi novia no se ha movido un solo centímetro, intuye perfectamente cuales son mis intenciones.

-¿Te comió la lengua el gato? – Se mordió el labio inferior como reflejo - ¿Quieres tentarme Lucy?

-¿Necesito hacerlo? – me acerque a ella como un lince, colando mis manos por debajo de toda la ropa que traía, tocando directamente su piel. Pego un brinco al sentir el frio de estas, pero no se apartó; por el contrario, sus ojos chocolates miraban expectantes cada uno de mis movimientos. Me agache lo suficiente para que nuestros labios se rozaran y sonreí. Se estremeció solo con ese gesto, arrancándome una carcajada al percatarme de que esta en las mismas condiciones que yo.

-¿Puedo abrir mi regalo? – trato de besarme pero eche la cabeza hacia atrás tratando de molestarla. Y funcionó, ya que la expresión en su rostro enojado era adorable. Aunque rápidamente cambio, transformándose en esa que pocas veces me ha permitido ver.

-Tendrías que llevarlo a nuestra habitación para abrirlo – sujeto mis muñecas bajo su ropa y las dirigió al botón de su pantalón – pero debes tener cuidado al remover el envoltorio – La Lucy sexy y provocadora no es algo que pueda disfrutar todos los días.

-Lo interesante de abrir los regalos – arranque el botón de su pantalón de un tirón y este salió volando – es desbaratar la envoltura hasta encontrar lo que estás buscando – la estire hacia mí, cagando su cuerpo con mis manos en su trasero; enredando las piernas alrededor de mi cintura – Pero tienes razón en algo – roce nuestras entrepiernas y aun por encima de la ropa puede sentir como me pone – debo abrirlo en casa.

Su boca se apodero de la mía con desesperación, dificultando bastante mi trabajo de llegar escaleras arriba a nuestro departamento. Una vez ahí trastabille y caí en la cama con ella; por suerte esta no se rompió, pero aun así sus patas crujieron. Lucy quedo sentada encima, apoyando sus manos en mi pecho, moviendo los hilos de la bufanda con los dedos.

-¿Te duele? – se ha de estar refiriendo a la caída. Iba a negar, pero lo único que logre articular fue un gruñido lastimero cuando la sentí mover sus caderas sobre mi miembro – puedo ayudarte para que no sufras – el vaivén es desesperante.

-Eres una mujer malvada – sostuve sus muslos deteniendo el movimiento – ¿Te gusta verme sufrir? – Su rostro dejo de expresar esa coquetería y cambio a un semblante de culpa - ¿Lucy?

-Lamento no haberte dicho sobre tu padre - ¡No me refería a eso! Su mirada chocolate se apagó. Invertí nuestras posiciones en un movimiento rápido, quedando ella recostada y yo apoyado sobre las rodillas y el brazo derecho, con el izquierdo sostenía su cintura firmemente.

-Era un broma princesa – no sonríe aun.

-¿No estás molesto? – negué y ella suspiro de alivio – por un momento creí que – no deje que terminara la frase, otro día podrá sentirse culpable si quiere. Mis besos eran demandantes, buscando la manera de ahogarme en ella y no pienso descansar hasta que eso pase. Separo nuestros labios, dirijo mi boca hasta su oreja y hablo en un susurro.

-Hoy no necesitamos estar callados – sus dígitos fríos metiéndose bajo mis prendas me arrancaron un gruñido.

-Haz lo que quieras conmigo – Sonreí ante la idea y arrase su boca. Ella trazaba un camino desde mi vientre a mi espalda con sus uñas, pero yo tenía otros planes en mente. Me separe de ella, quedando únicamente sobre mis rodillas y le sonreí con malicia - ¿Qué? ¡Ihhh! – se sorprendió cuando le di la vuelta, dejando su cara contra el colchón.

-Dijiste que – aproveche la posición para darle una nalgada, el gritillo de sorpresa me encendió aún más – hiciera lo que quisiera contigo – Mis manos buscaron su camino dentro de sus pantalones, bajando el cierre y sacándolos de un tirón – y pienso aprovechar eso.

No giro su rostro, por el contrario; con sus manos cubrió este para que no pudiera verla. Mientras yo acariciaba sus piernas cubiertas por una media de Nylon negra, aumentando aún más el morbo de esa situación en mi cabeza; si ella me tocara ahora estoy seguro que acabaría en un segundo. Amase su respingado trasero, ganando un gemido ahogado y un espasmo. A través de la tela se podía apreciar la piel erizada de sus muslos, apoye mi peso en su espalda, mordiendo su lóbulo, en tanto restregaba mi miembro aun cubierto contra ella.

-¿Frio? – negó efusivamente, así que lamí su cuello.

-¡Ah! – ¡Mierda, mierda, mierda!

-No te haces una idea de cuánto te deseo – deshice mi cierre, liberando mi erección. Trato de incorporarse, pero la detuve una vez que golpeo con sus glúteos el glande – No podré aguantar tanto.

Me arranque el abrigo quedando únicamente con una remera mangas largas negra y los pantalones a medio poner. Quite un condón de estos y lo faje. Rompí sus medias a la altura de su centro con mis dedos y moví la tela de la tanga rosa a un constado antes de hundirme en ella sin vacilar. ¡No hay mejor sensación que esta! ¡Abrigadora, asfixiante y excitante! Levante el pullover rosa hasta su cuello y acaricie la piel expuesta de su espalda.

-Natsu – hablaba bajito – no me gusta esta posición – a mí me encantaba y se lo hice notar al adquirir un ritmo lento y seductor.

-¿Por qué princesa? – cada estocada era un paso más al paraíso. Me acomode mejor sobre las rodillas, obligándola a imitarme ya que sostuve sus caderas para arrastrarla hacia arriba, dejando su pecho pegado a las sabanas. Esa pose era por demás provocadora, así que reanude la penetración, esperando saber el motivo de su desagrado. Al no obtener una respuesta volví a insistir - ¿Cómo te? – su interior me abrazo con fuerza - ¿… gustaría? – su perfil era lo único que podía ver, y este me daba a entender que no estaba muy segura de decírmelo; entonces cambie el ángulo buscando ese punto dentro de ella que la hace desfallecer. Al hallarlo la sentí vibrar, gimiendo alto y cerrando los ojos, al mismo tiempo que intensificaba el contacto echando las caderas para atrás. Estamos tan cerca, lo puedo sentir pero… ahora comienzo a lamentar el tenerla de rodillas, porque desde esta perspectiva no puedo ver su rostro inundado de placer.

Salí de ella y el gemido de protesta no se hizo esperar, el cual se transformó en un grito al ver que la volteaba nuevamente. Esto me gusta más, frente a frente, pudiendo admirar esos labios rojos, la mirada reflejando lujuria, las mejillas sonrojadas y el cabello desordenado. Es aún mucho más excitante que todo el acto en sí. La bese hambriento, dirigiendo mi miembro hasta su interior y dispuesto a terminar lo que había empezado. Sus uñas arrullaban mi espalda, mientras que mis manos servían de soporte para hundirme con más fuerza.

-¡Mas! ¡Natsu! – incremente todo lo que pude la velocidad, viendo su cuerpo arquearse y tensarse víctima del orgasmo. Escondí mi rostro en su cuello mientras continuaba buscando mi propia liberación. Me retire de ella, espere a que nuestras respiraciones se calmaran y avente el plástico a la basura. La levante hasta que pude acomodarme sobre el colchón y ella sobre mí. Estaba agotada, así que acaricie sus cabellos y sonrió en respuesta, escondiendo su rostro en mi pecho -Tenemos que ducharnos – soltó al aire. Tiene razón, comienza a hacer frio y estamos pegajosos a causa de los fluidos.

-Lo sé – sonreí de lado y cargue su cuerpo hasta la ducha, ayudándola a desvestirse. Sus dedos peinaban mis cabellos rosas - ¿Puedo jugar con el regalo ahora que ya no tiene un envoltorio? – le dije una vez que estuvo completamente desnuda.

-Creí que no me lo pedirías – Fue sin lugar a dudas la mejor navidad que he tenido en mi vida.

No hubo sonrisas fingidas, ni momentos de soledad. Desde que Lucy llego a mi vida todo parece haberse encaminado. Lo que ocurra con mi familia lo podré superar; siempre y cuando tenga a la rubia de mis sueños junto a mí.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

¿Reviews?

Nos vemos en el siguiente capítulo :3


ADELANTO.

-Tengo una oferta del Manchester… dejare la universidad aquí ¿No vas a decir nada?

-¿Qué quieres que diga?... ¿Cuándo te iras?

-Los primeros días de Julio.