¡Buenas noches! Nos volvemos a leer, estoy escribiendo sin problemas en los ratos libres que tengo en mi trabajo y la historia me viene como una cascada a la mente. Espero que disfruten y… ¡Comenzamos!
Mi punto de vista
No debo llorar, no puedo culparlo por las cosas que dice o hace. No me conoce, en su cabeza no hay un solo recuerdo de lo que fuimos. Le comente vagamente a Levy lo que paso y ella me dijo que estuviera tranquila, que un amor como el nuestro no desaparece. Que tal vez el cerebro no me recuerde pero el corazón seguro sí. Me encantaría creerle, soñar con que mi tan amoroso Natsu entrara por la puerta y me dirá que me ama. Pero todos sabemos que no es tan sencillo.
Paso una semana en donde prácticamente no lo veía, seguía yendo a trabajar y luego me quedaba el resto del tiempo cuidando a papá. Me di de baja en la Universidad por ahora, quiero aprovechar el tiempo que me queda a su lado. El dormía la mayor parte del tiempo, pero dice que le encantaba escucharme leer. Entonces leía en voz alta mientras el descansaba; a mitad de la historia una voz interrumpe mis oraciones.
-Tienes una manera muy bonita de contar los cuentos – era Natsu - ¿Puedo hacerte compañía?
-Seguro – se acomodó al otro lado de la cama para escucharme. Yo continúe como si fuera algo normal, y aunque para mí lo era; él no lo recordaba.
-Tu voz me resulta muy relajante – sonreí - ¿Qué? – pregunto con gracia.
-Solías decirme que te ayudaba a dormir – su mirada entristeció – lo siento, no quería incomodarte.
-Lucy yo – suspiro – te juro que me encantaría poder recordarte.
-Algún día lo harás – apreté mis manos sobre mi regazo – yo esperare.
-¿Por qué? – Su mirada llena de miedo me enterneció, recuerdo esta parte - ¿Por qué lo harías? ¿Qué ganarías tú?
-Porque te amo… y una vida contigo es más que suficiente – busque en mi cartera el llavero que me regalo y se lo extendí. En este se encontraba únicamente la llave de nuestro departamento en lo de Loke.
-¿De dónde es?
-Cuando lo recuerdes, ve – no quiero forzarlo a recordar, no sé si eso pueda causarle algún daño. Ya espere mucho por él, puedo aguantar un poco más.
-¿Y si nunca lo hago? - me encojo de hombros. Si nunca vuelve a ver ese lugar será una lástima, tenemos tantos recuerdos bellos en ese lugar.
-Nunca sabrás lo que hay ahí – reí – no tienes que pensarlo demasiado, soy una mujer paciente Natsu. Sé qué algún día me recordaras, sino… pues te enamorare de nuevo y listo.
-Cuanta arrogancia – no pude evitar carcajear.
-Lo aprendí de ti – papá comenzó a despertar y el peli rosa se despidió de mí. Lo necesito a mi lado, quiero que sea el apoyo que me hace falta. Pero por ahora no podrá ser.
Al cabo de un mes las cosas siguen igual, trata de acercase a mí pero algo lo hace volver a correr. Seguro sus antiguos miedos han vuelto y no estoy en el mejor momento de mi vida para combatirlos. Me despido de papá, él se quedó a cargo de Levy mientras voy al departamento a buscar algunas cosas. Le escribo a Aries un mensaje avisándole que voy en camino y que me espere para poder abrir la puerta; ella no me contesto. La llame pero tampoco respondió, así que emprendí camino y rogué a todos los dioses que no haya salido de la casa.
Una vez frente al portón, me percaté de que la cerradura estaba forzada. Así que entre, intentando hacer le menor ruido posible. La voz que le gritaba a mi amiga que era una zorra y que jamás podría alejarse de él era la misma aterradora voz de aquella noche… ¡Kayn!… Llame a la policía e intente llamar a Loke, pero no contesto. No sé cuánto tiempo tardaran en llegar, pero no puedo dejar que la siga golpeando o terminara por matarla. Agarre una pala que se encontraba tras la escalera y camine como un puma asechando. Lo golpee tan fuerte que el metal se deformo, pero eso no lo hizo desmayarse, tan solo logro enfurecerlo.
-Co- Corre Lu – me decía Aries desde el suelo.
-¡Tu! – Mi piel se erizo – de nuevo quieres interponerte dos seres enamorados – me reí.
-¡Tu no la amas, eres un salvaje! – Retrocedí – ¡un animal! – Sé que esto lo hará enojar, pero así al menos lograre alejarlo de ella – ¡un cerdo asqueroso! – sus ojos se pusieron rojos y se irguió en toda su altura con el fin de intimidarme, aunque no lo demuestre estoy aterrada.
-Eres un insecto – se acercó un paso hacia mí y yo retrocedí dos – y a los insectos se los aplasta – pase saliva.
-Para eso tienes que alcanzarme gordinflón – gire 180° y comencé a correr. Esta vez nadie vendrá a salvarme, ni siquiera sé dónde está la policía en este momento. Nada más al pasar el portón de salida sentí como jalaba mi cabello haciendo caer de espaldas.
-Los insectos no hablan – es demasiado rápido para su gran tamaño – ahora aprenderás cuál es tu lugar zorra– temí por mi vida, ahora lamento no haberle hecho caso a Natsu cuando me dijo que no pusiera en riesgo mi vida.
Un destello rosado paso junto a mi e impacto de lleno contra el monstruo haciéndolo caer de espaldas. Mis hebras fueron libres y me arrastre lejos del monstruo. Mi novio lo molía a golpes repitiéndole una y otra vez que esta vez que lo mandaría al mismísimo infierno. La policía llego segundos después separándolo del maldito, y el exclamaba molesto que esta vez haría su trabajo. Preocupada de que le hicieran algo, me acerque hasta él y sujete su mano. Giro y al verme me abrazo con tanta fuerza, que sentí que me ahogaría
-¿Qué haría yo sin ti? – ¿qué? - ¡No vuelvas a preocuparme de ese modo! – Las mismas palabras – menos mal llegue a tiempo. Si no decidía seguirte ese loco pudo haberte matado – acaricio mi mejilla.
-¿Recordaste? – Negó – entonces como… ¿Cómo llegaste hasta aquí?
-Te seguí – sus mejillas enrojecieron – una mujer bajita me dijo a donde ibas y decidí seguirte – toca mi cabeza y me mira preocupado - ¿Estás bien?
-No llego a lastimarme, pero… - ¡ARIES!
Corrí dentro de la casa mientras llamaba una ambulancia, mi amiga se encontraba en el suelo. Quieta, como si estuviera muerta. Le busque el pulso y al hallarlo suspire. Cogí su mano y removí sus cabellos para mirar su rostro, se hallaba súper golpeada. Natsu me seguía de cerca, analizando cada uno de mis movimientos. Luego de 5 mi llegaron los paramédicos, nos indicaron a que hospital se la llevaría y que debíamos estar esperándola allá. Subimos a su auto y el condujo en silencio.
-Gracias – no me miro – por estar ahí.
-No fue nada yo – sus manos apretaban con tanta fuerza el volante que sus nudillos estaban blancos – solo, no vuelvas a hacer eso.
-Por mis amigos, arriesgo lo que sea – se queja en voz baja.
-No pones en riesgo tu vida Lucy – miro el camino – siento un dejavú.
-Ya habíamos discutido sobre este tema – sujete la mano que se hallaba sobre el cambio - ¿te duele? – consulte al ver que se había cortado los nudillos.
-No, lo hubiera golpeado un poco más…
-Casi lo matas Natsu.
-No sabes cuánto lamento no haberlo hecho – había tanta rabia en su mirada.
Llegamos al hospital e inmediatamente fuimos a urgencias para ver cómo se hallaba Aries, estaba conectada a muchos tubos y respiraba gracias al oxigeno que le administraban. Le pregunte a uno de los médicos que pasaría con ella y solo me pudo decir que dependía de que ocurriera cuando despertara. Maldije en voz baja cuando Loke me llamo, nunca lo llamo mientras está trabajando, esta sería la primera vez. Le dije vagamente lo que ocurrió y dijo que venía para acá.
-Maldito animal – me abrace a mí misma. Cuánto daño puede hacer una persona, temo por la vida de mi amiga.
-No te lastimo – Natsu estaba parado junto a mí.
-No, llegaste justo a tiempo – agarre su mano buscando seguridad – justo a tiempo - No volvimos a hablar sobre el tema, por el contrario nos concentramos 100% en velar por Aries.
Loke llego desesperado, sudado como su hubiera corrido la maratón más larga de su vida, pregunto a los doctores como seguía e incluso discutió con la policía que se hallaba en el lugar. Yo también me pregunto cómo es que ese bestia logro salir de la cárcel. Al verme me abrazo con tanta fuerza, pidiéndome que le dijera que ella estaba bien que esto era solo un mal sueño. Como me gustaría poder cumplir con su deseo. Acaricie su cabeza y luego el miro a Natsu y se desahogó.
-¡Debí haber seguido tu concejo! – Parpadeo sorprendido – ¡Me dijiste que le hablara de mis sentimientos y no te escuche! – Golpeo la pared con fuerza - ¡Fui un cobarde! – Sus manos tronaron con cada golpe - ¡¿Qué hare yo sin ella?!
-Cálmate amigo – lo sujetó mi novio – ella estará bien, ya lo veras.
-… Espero que tengas razón – a la mañana del día siguiente fui a trabajar, Aries seguía inconsciente y Loke la acompañaba. Pidió sus vacaciones adelantadas para poder quedarse a cuidarla.
Por la tarde Natsu fue a buscarme al trabajo para ir directo al hospital, mi amiga gracias al cielo ya estaba consciente y el peli naranjo la atedia como a una reina. Le acomodaba la almohada, le daba la comida, cambiaba los canales de la tv por ella. Era muy gracioso mirarlo tan entregado.
-Hola Aries – le sonreí – hola ingrato – le di un golpe en el brazo – ¡no me avisaste que ya despertó! – se quejó mientras sobaba la zona afectada.
-¡No hace ni una hora que lo hizo! – me acerque a su lado.
-¿Cómo te sientes?
-Muy adolorida – sonrió como pudo – ¿Cómo lograste atajarlo?
-Yo solo lo distraje, Natsu le saco los dientes – golpee su pecho suavemente con la palma abierta - ¿Verdad grandulón?
-Debería haberlo matado – Loke asintió – la policía no me dejo.
-Mejor, no puedes ensuciar tus manos por una basura como esa – me mira con tristeza y eso encogió mi corazón.
-Lo importante aquí es que Aries está bien – asentí ante el comentario de Loke, pero mis ojos no se despegaron de mi novio – no volveré a dejarte sola.
Quería tanto poder acercarme a Natsu y abrazarlo con fuerza. No miento cuando digo que tuve miedo, que por mi cabeza pasaron tantas posibilidades de no volverlo a ver o que ese matón me terminaba haciendo pedazos. Sé que si la situación se repitiera lo haría de nuevo, con tal de proteger a las personas que amo lo haría mil veces sin siquiera pestañear. Mis amigos estaban sumergidos en su mundo, y con lo enamorado que esta Loke de Aries merecen su tiempo a solas. Camine hacia la puerta y me despedí, el peli rosado me siguió en silencio.
-Pensé que querías quedarte a cuidarla – me dijo una vez que estábamos en el auto.
-Las mejores manos para hacerlo son las de la persona que ella ama – sonreí y luego mire hacia la ventana. No quería que viera mis ojos a punto de llorar. Como extraño a mi Natsu.
-Lucy yo – no voltee – olvídalo, te llevare a casa - ¿Cuál es mi casa ahora? Antes era en cualquier lugar que estuviera él… ahora ya no lo sé.
-Gracias – deje que él me llevara a donde quisiera, realmente no me importa ya. Volvimos a la mansión Dragneel. Tal vez cuando él hablaba de casa se refería a la suya. Le agradecí por el aventón y fui a ver a papá, Levi ya no se encontraba ahí, tiene que cuidar a su bebe después de todo. Me acomode en el sofá, despedí a la enfermera y tome su mano. El seguía dormido, sé que es lo mejor ahora, pero como quisiera poder hablar con alguien sobre lo que siento – no sabes cuánto lo extraño papá – suspire, no pude contener las lágrimas – sus sonrisas contagiosas, amanecer abrazada a él, el aroma de su perfume… que me diga te amo – limpie las gotas saladas con las mangas de mi saco.
Esa noche llore, desahogue cada una de mis penas a lado de mi papá, si pudiera hablar ahora al menos el me consolaría y diría que todo estará bien. Dije que iba a reconquistar a Natsu, pero ahora mis fuerzas me abandonan… me siento derrotada y sola… tan sola como me sentía allá en Canadá. No sé en qué momento me dormí, pero desperté con los primeros rayos de sol y una manta sobre mi cuerpo, al levantar la vista para tratar de descubrir que ocasionaba la sombra me sorprendí al ver al más joven de los Dragneel, perdido en sus pensamientos. Tan absorto se encontraba que no se percató de que me encontraba despierta.
-¿Qué haces aquí?
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Nos vemos en el siguiente Capítulo, si les gusto déjenme sus comentarios :3
