¡Buenas! Primera semana de cuarenta, me dio tiempo para terminar un capítulo. Espero les guste y… ¡Comenzamos!

CAPÍTULO 35

Mi punto de vista.

Sentí que lo alejaba más aun de mí, el caminaba hacia la puerta, de ida a una vida en la que no me ha incluido y eso me devastó por dentro. No quiero perderlo, no de nuevo. ¡¿Qué haces Lucy?! ¡Tu mamá te enseño a pelear por lo que quieres, así que evita que el amor de tu vida se vaya! sedúcelo y enséñale en cuerpo, que lo de ustedes no termina por un problema insignificante como la memoria.

-Natsu – lo llame, necesito que me vea y sepa cuanto lo amo.

-¿Qué ocurre? – Se detuvo pero no volteo, si la montaña no va a Mahoma – no te recomiendo estar muy cerca de mí ahora – Mahoma va a la montaña. Lo despoje de sus cosas sin mucho tacto – oye ten cuidad – antes de que pudiera opinar lo bese.

No me correspondió al principio, pero una vez que lo hizo ya no pude parar. Todo mi ser lo necesitaba, él es el aire que respiro. La falta de intimidad me jugo en contra cuando nuestras caderas chocaron, un gemido involuntario abandonó mi boca y podía sentir el producto de su excitación contra mi vientre.

Lo guie a su habitación, quería que estuviéramos solos y si su cabeza no colabora, su cuerpo sí lo hará. Una vez dentro lo empuje a la cama y fui a la puerta a pasar el seguro. En sus ojos podía ver cuánto me deseaba y eso me hacía sentir la mujer más bella del mundo. Me coloque a horcadas sobre él, tocando cada porción de piel que tenía a mi alcance, le quite la playera y como pude fui deshaciéndome de blusa, quedando solo con el sujetador de encajes negro. Necesitaba sentir tu boca sobre la mía, cuando las uní; una de sus hábiles manos ya me despojaron de la pieza de lencería.

-Eres hermosa – siempre me lo ha dicho, pero lo tomare como si fuera la primera vez.

Armándome de valor, trate de seducirlo. Quitándome los pantalones y jugando el hilo de mi tanga. Baile un poco para él y cuando intento tocarme supe que debía aprovechar para hacer algo que nunca pude. Me arrodille entre sus piernas y jale con fuerza sus pantalones para poder sacárselo al mismo tiempo que su bóxer. Estaba erecto, listo para llenarme; pero yo quería más. Las veces que intente darle placer siempre me lo negó, me decía que otro día lo intentaría.

Tenía miedo de hacer las cosas mal y que no le gustara, rogaba que todos los textos que leí y las practicas que realice con frutas sirvan de algo. Le di una lamida a la punta de su glande, el pre seminal ya se encontraba presente y aunque el sabor era nuevo no me era desagradable. Mi lengua lo recorrió completo y cuando levante la vista para ver si le gustaba se encontraba mirando el techo. Me molesto un poco al principio, pero dije que así al menos no deberé cohibirme de nada y continúe. Lo engullí hasta donde pude, comenzando a subir y bajar lentamente sobre el falo. Se quejó un poco así que aminore la marcha, pero su mano sujeto mis cabellos marcándome un ritmo más rápido. Deje que lo hiciera ya que por como movía las caderas supuse que le gustaba

En uno de mis libros decía que uno de los puntos de placer eran los testículos, saque el pene de mi poca y lo sujete firmemente con la mano, antes de lamer en forma de infinito ambas bolsas. Creí que estaba haciendo las cosas bien, por eso me sorprendí cuando me separo de él de manera brusca, jalándome hasta que mi cara estaba a su altura.

-¿No te gusto? – Su sorpresa me descoloco un poco – es que nunca me dejabas hacerlo y yo – enarco una ceja.

-¿No te dejaba hacerlo? – Negué- ¡¿Por qué?!

-No lo sé – me encogí de hombros - solo decías: "La próxima Lucy" y nunca – su rostro expresaba frustración pura, tal vez lo decepcione… - ¿Lo hice mal?

Me beso de manera apasionada, aprisionando mi cuerpo contra el colchón mientras que su pene se frotaba contra mi vagina dándome escalofríos – me vuelves loco – me susurro dentro del beso cuando arañe su espalda. Su boca acariciaba mi cuello, provocando en mí una sensación tan placentera como peligrosa. Mis músculos se tensaron cuando pellizco mi pezón, logrando que jadee de manera involuntaria. No se detuvo ahí, hizo lo que quiso con ellos. Estaba enloquecida, demasiado excitada como para poder ocultarlo, ¡Dios como extrañaba esto! Los sonidos que causaba cada vez que se restregaba contra mí me estaban desesperando, necesita algo que aliviara mi sufrimiento.

Cuando me sujeto de las piernas y su cálido aliento choco contra mi húmedo sexo me atreví a mirarlo. Prometían tanto esos ojos verdes que mi calentura subió 10 puntos más. Su lengua jugaba con mi clítoris a la vez que sus dedos me penetraban con furia llevándome directo al tan ansiado orgasmo, no me percaté de que había sujetado sus cabellos con demasiada fuerza hasta que mis manos se abrieron y vi algunas hebras enredadas en mis dedos. Lo sentí alejarse y luego volver con el plástico ya enfundado en su pene.

Se abría paso dentro y podía sentir como la nostalgia se apoderaba mí. Extrañaba tanto estar así con él, sentir su calor recorrerme completa. Como mi cuerpo se amoldaba perfectamente a su anatomía. Lagrimas comenzaron a recorrer mi rostro a causa de eso y termine asustándolo. Me sincere con él, le conté el motivo de estas gotas saladas y cuando creí que se retiraría completo hizo lo contrario.

No hablaba, pero podía sentirlo. Natsu Dragneel no estaba teniendo sexo conmigo en este momento, aun si saber quién soy me estaba haciendo el amor – Te amo Natsu – susurre antes de enterrar mi rostro en su cuello y correrme de manera arrolladora bajo él. Mi momento en el nirvana se alargó al sentir como su cuerpo se relajaba producto del orgasmo que había tenido. En ningún momento se alejó de mí, por el contrario me mantuvo cerca, podía sentir los latidos de su corazón contra el mío.

-Sé que te amaba Lucy – esta conjugado en pasado… duele mucho, tengo que salir de aquí. Trate de alejarme pero no me lo permitió – aun te amo – lo mire a los ojos buscando la verdad en su mirada. No decía nada, estaba ausente; con la mente en quién sabe dónde. Lo llame muchas veces y no contesto, toque su rostro y no obtenía respuesta. Entonces le grite.

-¡Natsu! –asustado dirige sus ojos hacia mí - ¿Qué te ocurre? – mis dedos se posaron en su frente, estaba frio.

-Nada yo… creo que recordé algo – ¡¿de verdad?! – Era una conversación extraña y me sentía un espectador de todo – reía de manera divertida, me encantaría saber qué fue lo que recordó.

-Me la dices, capaz yo recuerde de que se trata y te ayude en algo –afianzo el agarre sobre mí, mientras repetía la frase que uso, la primera vez que me dijo Te amo. Cuanto extraño a mi Natsu… lo abrace con fuerza, explicándole el momento exacto en la que uso esas palabras.

-¡Demonios que soy malo expresando lo que siento! – no pude evitar reír. Él es tu Natsu Lucy, con memoria o sin memoria sigue guardando su gracia, esa chispa que te hace perder la cabeza. Para mí…

-Eres perfecto – lo amo, lo amo, lo amo y siempre será así– Algo intratable a veces, pero eres el hombre más dulce del mundo.

-No lo soy Lucy, si cambie fue porque confié en ti – y como le costó hacerlo. Pero valió la pena. Del mismo modo que vale la pena ayudarlo a recordar.

Esa noche volví a dormir profundamente, me sentía protegida en los brazos del hombre que me ama y al cual yo amo con locura. Desperté a eso de las 8:30 AM, el reloj de pared que se encontraba en la habitación me lo dejo saber. Contemple el rostro de mi mejor amigo, amante y luego novio, dormir profundamente. Ahora siento que las cosas van a mejorar y que no estoy haciendo un esfuerzo en vano.

-Te amo mi amor – susurre antes de besarlo.

Me coloque las ropas y fui a ver a mi padre. No lo he visto desde ayer y espero que la enfermera lo haya dejado bien entrada la noche. Su rostro estaba más pálido que de costumbre, me acerque como pude y casi ya no respiraba. Corrí a buscar un teléfono y llame a su médico para que viniera de inmediato, no se veía bien. Lo cubrí mejor ya que se hallaba frio, mas no se quejaba. Llame su nombre una y otra vez pero no hubo respuesta. Sujete su mano y esta no me devolvió el apretó.

-No me dejes – sabía que su corazón latía, pero el aparato ese era muy desalentador, no era normal la manera en la que su corazón trabaja. El médico llego a los 15 minutos de haberlo llamado, le realizo un chequeo pero la cara que me devolvió al girar hacia mí me dio mala espina.

-No hay manera sencilla de decir esto señorita,

-Entonces no de tantas vueltas y dígamelo de una vez – bajo la cabeza.

-El paciente entro en un estado de coma – la vida abandono mi cuerpo un segundo – el motivo no podré decirlo a 100 si acierta, sin realizarle algunos exámenes pero… - ya no escuche nada de lo que decía, yo estaba tan feliz por estar recuperando a Natsu que me olvide de mi papa y ahora ni siquiera puedo despedirme de él… soy un asco de hija, una mala persona – si quiere podemos trasladarlo al hospital para que monitoreen sus signos y,

-Gracias por su consejo, pero él se quedara aquí – el mayor de los Dragneel miraba al médico con la cabeza erguida – no va a volver a la normalidad solo porque lo cambien de lugar – me senté en el sofá y escondí mi cabeza entre las rodillas.

-De acuerdo señor, pero debe tener un control las 24hs del día en caso de que consiga salir de ese estado.

-Lo tendrá, contratara 2 enfermeros para que lo controlen – soy una mala persona.

Si seguían hablando de algo, yo ya no los escuchaba. Estaba tan sumergida en auto flagelarme que perdí la noción del tiempo y el espacio. Estaba enojada con la vida, conmigo misma y con mi maldito egoísmo. Como pude dejarlo solo cuando más me necesitaba. Miraba su rostro casi fantasmal y el nudo en el estómago me provocaba nauseas. Acaricie sus nudillos y me tome más tiempo del necesario acariciando su alianza. Cuando la enfermera llego se asustó, me dijo que a la noche se encontraba perfecto, que incluso le había pedido que le grabara un audio para mí.

-¡¿Dónde está?! – se sobresaltó al ver que me coloque de pie de un tirón. Me dijo que en su celular, que me lo enviara ahora mismo para que pueda escucharlo. Una vez que estuvo en mi poder le pedí que me dejara a solas con mi padre y ella lo hizo sin rechistar. Le di reproducir y espere a que comenzara.

"Ho-Hola mi am-amada hi-ja" – lo pause… no puedo hacer esto sola. Subí mis piernas sobre el sofá y me abrace a ellas buscando consuelo. Escuche como la puerta se abría, pero no levante la vista para ver al invitado. Sentí unos fuertes brazos sobre mis hombros y el olor tan característico de Natsu hizo acto de presencia. Ahora si me siento segura y mucho más tranquila.

Su punto de vista

Desperté sobresaltado cuando algo golpeo mi cabeza con fuerza, palmee al costado y me levante de una al sentir la cama vacía. Una persona me miraba desde la puerta y cuando mis ojos se cruzaron con sus gemelos me asuste.

-¿Qué haces aquí? – papá me miraba serio.

-El médico acaba de salir. El padre de tu novia entro en un estado de coma – me saque las sabanas decidido a ir junto a ella, pero me detuvo – primero vístete hijo, luego ve.

Me rasque la cabeza con nerviosismo y asentí mientras comenzaba a buscar mi ropa esparcida por todo el lugar. Cuando me encontraba presentable pase de largo a mi viejo y corrí la habitación del papa de Lucy. Encontré a la enfermera sentada afuera con la cabeza agachada y la mirada apagada.

-¿Y Lucy?

-Está adentro señor, me pidió que la deje sola – malísima idea…

El sonido de la puerta al abrirse, me recuerda a esas películas de miedo y vaya que me asusto lo que vi. Mi novia estaba hecha un ovillo sobre el sofá negro de la habitación, no me mira, sus ojos enfocan a la cama y pequeñas lágrimas salen de estos. Su cuerpo está aquí pero su mente no. Me acomodo a su lado y la abrazo con fuerza, pegándola a mí, acariciando sus brazos para transmitirle calma.

-¿Qué ocurrió nena? – escondió su rostro en mi cuello.

-No se… no escuche casi nada de lo que dijo – me entrego su teléfono.

-¿Qué tiene? – Desbloqueo la pantalla y un audio esta pausado justo al inicio - ¿Qué es?

-Papá me lo dejo – con eso ya entendí – no quiero escucharlo sola – baje el teléfono a mi lado y la levante hasta acomodarla sobre mí, no se quejó ni siquiera se sorprendió.

-Le daré reproducir, dime si quieres que lo apague – asintió una vez con la cabeza y suspiro cuando la voz comenzó.

"Mi Lu-Lucy" – me abrazo con más fuerza y comenzó a temblar víctima del llanto – "A-Algo m-me dice q-que no t-tengo mucho t-tiempo"

-¡Para! – Pause – no puedo.

-Está bien, tomate tu tiempo – hipaba y eso me preocupaba, le puede comenzar a doler la cabeza a causa del llanto – trata de calmarte, te puede hacer mal llorar así preciosa – la abrace con fuerza y coloque mi cabeza sobre la suya.

-Lo-Lo siento – sus manos estaban hechas puño mientras sujetaba mi ropa – me necesitaba y-y yo – ¡eso sí que no! no dejare que se culpe por esto.

-Hey, no podías hacer nada por él Lucy. No sabes lo que causo su estado, pero no te eches la culpa por esto – levante su rostro para que me mirara, estaba devastada y eso me dolió. No quería verla de eso modo.

-Soy una mala hija – negué – tenía que está aquí, yo – pegue su frente a la mía y dejo de hablar.

-Eres una excelente hija – negó – Te preocupabas por él, incluso le mandabas correos en los días festivos aunque no se llevaran bien – agrando los ojos, parecía sorpresa lo que pintaban sus facciones - ¿Qué? ¿Dije algo malo?

-Recordaste… - parpadee – yo te conté eso la primera navidad que pasamos juntos – ahora que lo pienso, no sé de donde saque esa información.

-Yo… - saco mis manos de su rostro y se tiró sobre mí, abrazándome con mucha más fuerza que antes.

-Estoy tan feliz y tan triste al mismo tiempo – gira un poco su rostro para mirar a la cama – si tan solo pudiera contarle que recuperas poco a poco tus recuerdos sé que sería muy feliz – acaricio mi cuello – él te apreciaba mucho, dijo que le caíste bien.

-¿Enserio? – Asintió – Son pocas las palabras que cruce con él, de lo que recuerdo te hablo. Capaz antes nosotros.

-No, no lo conocías casi. El enfermo y… es largo de contar – demasiada tristeza para esos ojos preciosos.

-Tranquila, tenemos todo el tiempo del mundo para eso – al fin una sonrisa – nunca te dejare sola Lucy – me abraza y suspira mientras acaricio su espalda con dulzura. Esta mujer es fuerte, comprensiva, leal y muy amorosa. Definitivamente me saque la lotería cuando se enamoró de mí.

Dos meses pasaron y el señor Hearfilia no despertó. El médico dijo que solo quedaba esperar lo peor, ya que lo único que mantenía con vida al papá de Lucy eran las maquinas. Ella no se rendía, todos los días lo acompañaba, le leía cuentos y dormía velándolo; así podía estar ahí una vez que despertaba decía. Eso no paso y ya estaban por iniciar las fiestas.

24 de diciembre fue algo fúnebre este año; Lucy decoro la habitación de su padre, pero no era el mejor lugar para compartir. Sin que lo supiera, invite a Gajeel, Levy, Loke y Aries para que pasaran con nosotros. El lugar seria pequeño, pero al menos así ella estaría en contacto con todas las personas que la aprecian y le darán su apoyo en estos momentos.

-No tienes que quedarte aquí Natsu, no quiero arruinarte las fiestas – negué con la cabeza.

-Yo de aquí no me muevo señorita, recuerdo vagamente la navidad pasada sabes – agrando los ojos – bueno no, pero sé que me regalaste una bufanda kilométrica gracias a Levy – se sonrojo y carcajeo.

-¡Esa malvada! tenía que guardarme el secreto – sonreí al verla reír luego de tanto.

-Oye, tengo mis maneras de hacer hablar a las personas – algo suave golpea mi cabeza y me giro hacia la puerta.

-¡Claro! ¡Ofreciéndole dulces a una embarazada con antojos! - nuestros amigos ingresaban sonrientes con bolsas y demás a la habitación. Lucy no entendía nada, y creo que logre mi cometido, sorprenderla – No ibas a pasar Navidad sin mí por segunda vez amiga ingrata – Levy la regaño mientras le sonreía. Era gracioso verla caminar, era una pequeña pulga con el vientre abultado.

-Feliz noche buena Coneja – El pelinegro peleaba con su hijo que se hallaba trepado en su cuello – ya quédate quieto Metal – gruño y el pequeño rio jalando uno de los piercings de su oreja -¡Auch! ¡Levy! ¡¿Algo de ayuda?!

-¡Uno! – Fue todo lo que salió de la boca de la madre y el pequeño automáticamente se quedó quieto – buen chico – esa mujer sabe controlar fieras, por algo esta con Gajeel.

-¿Qué hacen aquí chicos? – Lucy sonreía mientras sujetaba a Metal que le hacía señas para que lo levantara.

-Natsu nos invitó, no pesábamos dejarte sola en este momento Lu-chan – sus bellos ojos se llenaron de lágrimas – así que cambia esa cara y disfruta como debes esta navidad.

-Gracias Levy – negó con la cabeza.

-Tu príncipe rosado organizo todo, nosotros solo tuvimos que venir – ella volteo con el pequeño aun en brazos y me sonrió como nunca antes lo había visto.

-Gracias mi amor – mi corazón latía desbocado dentro de mi pecho – ¡de verdad muchísimas gracias! – me abrazo con fuerza y él bebe se quejó al sentirse apachurrado - ¡Lo siento Metal! – lo bajo en el suelo junto a su padre y volvió a mi lado, para envolver sus brazos tras mi cabeza y besarme en los labios, le respondí automáticamente y aferre su cuerpo al mío tomándola de la cintura.

-¡Cuidado esas manos tigre! – La voz de Loke nos devolvió a la realidad – hay niños presentes – ambos reímos por su comentario y nos separamos despacio.

-¡Feliz Navidad chicos! – la mujer de algodón entraba con una bolsa llena de regalos, que arrastraba en una carriola de bebe – Lo siento Levy, no supe como envolver esto – ella aun usaba muletas. Luego de la golpiza que recibió se percataron de que le había roto una de las piernas y aún estaba recuperándose.

-¡ARIES! – Lucy la abrazo con efusividad mientras le sonreía - ¿Cómo sigues amiga?

-Mejorando – Loke bajo lo que traía y automáticamente fue a ayudar a su novia. Si, ese par por fin aclaro las cosas y comenzaron a salir oficialmente.

-El médico tiene altas expectativas en ella, dice que es muy probable de que recupere completamente la movilidad de su pierna – acaricio la mejilla de la chica y beso sus labios de manera fugaz.

-Me alegro y… - sus ojos se obscurecieron - ¿Qué ocurrió con Kayn?

-Le dieron cadena perpetua por intento de homicidio – hablo el pelirrojo – aunque me puse muy feliz al ver que Natsu le boto la mayoría de sus dientes – fruncí el ceño - ¡Bueno tigre! Sé que lo querías muerto, pero algo es algo.

La conversación sobre ese maldito murió ahí mismo y continuamos con lo que realmente nos trajo aquí, el pasar juntos y divertirnos. En medio de la cena Lucy me abrazo y jalo de mi mano para sacarme de la habitación, la seguí sin dudar mientras nuestros amigos vitoreaban como locos; y terminamos en mi cuarto, el cual ya era nuestro pero ella no dormía aquí. La mire con sorpresa y ella sonrió mientras sacaba algo debajo de la cama.

-¿Qué es? – se cruzó de brazos y volvió a sonreír. Dentro había una bufanda absurdamente larga y una caja unida a una carta.

-La bufanda es para que recuerdes nuestra primera navidad – sonreí – y la cajita es – corte sus palabras al tomar sus mejillas y besarla como anhelaba hacerlo desde hace rato. Sujetando su cintura y pegando nuestros cuerpos.

-Son preciosos – me mira con los ojos bien abiertos – tu eres preciosa.

-Pero aun no abriste el verdadero regalo – envolví la bufanda alrededor de nuestros cuellos y tome la cajita en mis manos. Unos anillos de plata con nuestras iníciales grabadas me sorprendieron, tome la carta y comencé a leerla en voz alta.

-Amado Natsu – ella se sonrojo y me pidió leerla en voz baja pero la ignore y continúe, escondió su rostro tras la bufanda – esta es nuestra segunda Navidad juntos y la siento igual o más especial que la primera. Aquella vez tu padre era mi sorpresa para ti, pero ahora es una muy distinta. Estos anillos representan el compromiso que asumo contigo, prometo amarte y ayudarte en todo. Te seré fiel y siempre podrás contar conmigo, en buenas y malas estaré aquí.

Por siempre y para siempre. Te amo con toda mi alma.

Lucy.

Ella estaba muda, nerviosa y decir que estaba sonrojada seria poco. Parecía un tomate y me provocaba tanta ternura que quería llenarla de besos. No descubrió su cara, así que aproveche eso para colocar el anillo más grande en mi dedo y tomar su mano para colocarle el par a ella. Bese su mano, logrando con eso que saque su cara del escondite y me mire con miedo. Fui deslizando el segundo anillo en su dedo anular y volví a besar sus nudillos.

-Yo Natsu – su nariz es tan adorable, la mordí suavemente y ella rio bajito

-Me haces cosquillas – susurro, mientras reía.

-Te amo Lucy – bese su frente – aun cuando mi cerebro no coopera y recuerdo muy poco de lo que paso entre nosotros. Sé que te amo, mi corazón me da la certeza de que no puedo pasar un solo segundo sin ti.

Todo lo que estamos pasando con la hermosa mujer de ojos chocolates, podremos superarlo. Siempre y cuando, estemos juntos.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

¡Espero les haya gustado el capítulo y que valiera la pena su espera! Que tengan un lindo día.