No puedo creer que me he olvidado de que esto existía durante tanto tiempo, mis disculpas a quien quiera retomar esto después de tanto tiempo.

Disclaimer: The Legend of Zelda: Ocarine of Time no me pertenece, solo tomo su grandioso universo para hacer cosas como esta (mis pequeños pedazos de basura ~).

Advertencia: Contiene referencias de Breath of the Wild, como algunas palabras del idioma Gerudo las que facilito el final de los capítulos, pero nada trascendental del juego. Contiene Spoilers de trama de Skyward Sword. Y pues esto se publicará en simultaneo en AO3, literalmente será un copy paste.


El tiempo pasó lentamente hasta que la guerra civil de los hylianos acabó.

Durante ese tiempo las pesadillas se fueron transformando poco a poco en los recuerdos de otra vida llena de batallas, de un fuego que es incapaz de morir y de manchas de sangre que aún podía sentir en sus manos.

Una vida que no termina de comprender pero que sabe vinculada a la infante que descansa en brazos de la ahora Reina de Hyrule.

En retrospectiva, Ganondorf se da cuenta que esta situación era inevitable: sólo un tonto no habría citado a los otros pueblos de la vasta tierra de Hyrule una vez se hubiera alzado con la victoria, sólo un tonto confiaría en que los acuerdos previos a la guerra evitarían la hostilidad hacia la reinstaurada monarquía. Durante la recepción, nota con agrado -oculto por unas ojeras que ya le hacen ver amenazante- que los presentes vienen a demostrar su poderío bajo la fachada de presentar sus respetos a la Familia Real y conocer a la heredera del reino.

Darunia, Patriarca de los Goron, se impone por su cuenta sin la necesidad de mirar a los dos Goron a sus espaldas: su expresión endurecida como su propio cuerpo, su lenguaje algo grosero pero directo ... Un contraste importante con Do Bon XVI, Rey de los Zoras, igual de llamativo físicamente al compararlo con los de su propia especie: pesado, fuerte y voluminoso, pero siempre honesto, amable, de una sonrisa constante y una peligrosa lengua plateada.

Un guerrero y un político.

Y luego estaban ellos ... los Ladrones del Desierto si escuchó bien a los pobladores la Ciudadela del Castillo. Resopló suavemente ocultando su molestia por dicha denominación y la matriarca -que lo había educado todos estos años para este momento- le dio esa mirada.

Cuadró los hombros para lucir mejor las ropas y armadura que llevaba, elevó la barbilla y enfocó su mirada en el Rey de Hyrule, un Rey que, al contrario de él mismo, no parecía un guerrero ... quizás por eso los hylianos tenían tantas guerras civiles; solían tenían en el poder a un voe de apariencia débil al que los guerreros no podían respetar.

Le entregó al monarca una de sus mejores sonrisas; debía poner en práctica la diplomacia.


Lo que se suponía sería una visita al Castillo de Hyrule por unos días se terminó por transformar fácilmente en una semana: cada pueblo estaba interesado en establecer alianzas fuertes y duraderas con los nuevos regentes.

Ganondorf no se queja, aunque cada vez le es más difícil mantener una calma cuando sabe que la vehvi, no, la Princesa Zelda está en la habitación, tal ha sido su inquietud y falta de disimulo al respecto que la mismísima matriarca le ha comenzado a insinuar que, al volver a las arenas del desierto, debería comenzar una familia…

Desea contradecirle, pero calla; no puede hacerlo, no puede decirlo y no porque la matriarca haya adivinado sus intenciones.

¿Cómo puede decirle que -a sus ojos- la vehvi luce cada vez menos como una vehvi y más como una presencia primordial y antigua? ¿Cómo puede decirle que hay una parte de él que se agita solo con verla pero que no despierta del todo? ¿Cómo puede decirle que ha olvidado lo que es dormir desde que está en el castillo por culpa de esa vehvi?

Suspira notando el verde de los jardines del castillo, no tiene claro como ha llegado al lugar, pero no tarda en entender porque: de alguna manera sus pies terminan por llevarle cerca de la causa de su molestia.

La Reina tararea y acuna en brazos a su hija que ríe burbujeante y aunque quiere irse del lugar no puede cuando la mirada de la gobernante se centra en su persona; sería una descortesía monumental hacerlo y lo pagaría su pueblo. En su lugar camina en dirección a ambas con una sonrisa que espera sea cortés.

—Su majestad —le dice a modo de saludo, dando una pequeña reverencia que ella corresponde a la misma forma—, me parece recordar que los Goron tenían una audiencia con vosotros hoy.

—Estas en lo correcto, Ganondorf —le ve incómoda pero la monarca mantiene su mirada con firmeza, algo que puede respetar—. Aunque la audiencia ya ha finalizado mi esposo se ha quedado charlando con Darunia, algo de convertirse en Hermanos de Sangre

El resto de lo que la soberana dice se pierde en el aire cuando sus ojos se encuentran con los de la Princesa Zelda. Los reconoce, no sabe de dónde, pero los reconoce con una seguridad aplastante y la odia, la odia profundamente, con una intensidad que jamás había sentido dentro de sí.

Él no lo nota, pero sus ojos se entrecierran, contemplativos, calculadores y distantes. Pero la reina si lo hace y no puede evitar sentir a su aliado del desierto como una bestia extraña al acecho.

Ninguno de los dos sabe si ella se alejó de él o si él salió corriendo de los jardines, pero no hablan durante el resto de la visita.


Cuando se encaminan de vuelta al desierto, Ganondorf es un maestro de las sonrisas falsas y educadas. Con orgullo, recibe las miradas cautelosas de los poderosos; ha dejado una marca en ellos, le respetan y -más importante aún- le temen… incluso la matriarca de su pueblo parece no bajar la guardia junto a él.

Pero bueno ¿Qué más podrían hacer los mortales ante la reminiscencia del odio del Heraldo de la Muerte?

Oh sí, él recuerda, las piezas han empezado a caer en su lugar.

El objetivo sigue siendo el mismo que antaño para él; los triángulos dorados, la Trifuerza para hacerse con el mundo para los suyos… las Gerudo esta vez.

Pero debería que esperar, los guardianes aún no podría marcarle el camino.

La Sangre de la Diosa es demasiado joven para siquiera entender su lugar.

El Alma del Héroe está en alguna parte, inconsciente de su papel en este juego.

Sólo él sabe su lugar en el mundo.

Y él mundo lo sabrá también.


Voe: Hombre.

Vehvi: Niño/a.

Mis disculpas si alguien quedó esperando esta continuación, realmente lo siento. Y gracias si has llegado hasta aquí, solo queda un último capítulo.