Vete de mi casa (pero por favor, no te vayas mal)

Podría haber ido con Chizuru, que le habría dado un abrazo, brazos fuertes contra costillas que se sienten como si fueran romperse y una sonrisa de bienvenido a mi casa, estoy aquí para ti o por ti, no te sientas mal.

Podría haber ido con Shuu, que es menos abrazos y más de sonrisas sinceras y preocupadas, de ¿quieres un té caliente y unas galletas que hicimos ayer? y de ¿qué pasa? que te hacen querer suspirar, porque hay algo sincero en Shuu que a veces le cuesta apreciar tanto como cree que debería.

—Vuelve a casa, -—le dice Kaname. Cuando le ha abierto la puerta, ha tardado cinco segundos en intentar cerrársela en la cara y Yuuki cuenta pequeñas victorias donde puede.

Le empuja hasta la entrada de su casa, un vete, aquí no haces nada en la punta de la lengua y ninguno de los dos saben de qué va el mundo y los dos están en esa edad donde las cosas cada vez tienen menos sentido y se acercan a descubrir que nada lo tiene y todavía están en esa edad donde las madres (sobre todo la de Kaname, nunca dejará de bromear Yuuki) intentan grabarlo todo en fotografías que sus hijos van a odiar menos en el futuro que ahora.

Kaname es difícil y quizás por eso Yuuki va a verlo a él y no a Chizuru o a Shuu. Quizás es porque Kaname no es ni Chizuru ni Shuu. Ni Yuuta.

Lo malo de hacerse mayor es que las peleas son cada vez más difíciles de perdonar. Quizás lo peor de hacerse mayor es crecer.

—Lo digo en serio, Yuuki. Deberías volver a casa y pedirle perdón a tu hermano.

Pasan de estar sentados en el comedor a estar sentados en la entrada y Yuuki no quiere irse, aunque sabe que debería.

—Y qué te dice que me he peleado y qué es mi culpa.

Yuuki está asustado. Y es el mismo miedo de siempre, de cuando te enfadas con tu hermano y infantilmente piensas y si ya no me quiere más pero también es un miedo diferente, porque ya sabe que ser querido no borra la culpa o el dolor y no arregla nada.

Estaría bien que Kaname le abrazara y le dijera que todo va a salir bien, Yuuki, pero ese no es el tipo de relación que tienen y Yuuki se lo ha ganado a pulso. Y eso no es que Yuuki quiere, o no habría ido a buscarlo a él, entre todas las posibilidades.

Va a levantarse, lo sabe y a enfrentarse a su hermano y a sus acciones. Solo necesita un momento y, si no está notando mal la poca fuerza que Kaname pone en sus empeños para echarle de su casa, a Kaname no le importa del todo dárselo.

Yuuki aprovecha el momento, respira fuerte y se prepara. La casa de Kaname huele a él, piensa y, cuando está saliendo por la puerta, se gira y le pregunta, medio en broma:

—¿Me puedo quedar a vivir contigo?

Kaname le cierra la puerta en las narices y eso no es un no.


He buscado y no encuentro el número del capítulo al que este cap. pertenece, pero es cuando Yuuki y Yuuta se enfadan y Yuuki se va a casa de Kaname.