¡Holis! ¡He vuelto! Estoy a full con las historias, espero que les guste este capítulo, falta poco para el final. Sin nada más que agregar, que me hace feliz saber que les gusta; ¡comenzamos!

Capítulo 41 – No es la mejor idea.

Mi punto de vista.

Natsu Dragneel puede ser muchas cosas, testarudo, impuntual, algo distraído. Pero nunca podrás decir que no es detallista. El anillo que me regalo, es demasiado hermoso y se puede ver a leguas que él lo eligió. Siempre es el Dragón, no importa donde vaya me lo hacen saber. Ciertamente no soy una princesa, y dentro de poco seré lo menos parecida a una que habrá. Pero igual encuentra la manera de hacerme sentir bonita. La manera en que me mira, me toca, me habla, todo me hace pensar que realmente soy lo más bonito que hay. Aunque normalmente termina siendo poco antes del sexo su comentario, logra lo que quiere.

-Eres un embustero – sonrisas que matan.

-Pero solo tu embustero – pase mis brazos tras su cabeza.

-Solamente mío – lo bese, quisiera que él pudiera sentir como yo en este momento. Todo parece más intenso, por algún motivo su perfume me resulta demasiado sexy.

Se colocó de pie, me sujeto fuertemente y camino conmigo a cuestas hasta la cama. Me acomodó sobre el colchón y gateo hasta quedar a la misma altura que yo. Debo decir que Natsu siempre me ha parecido atractivo, pero en este momento me es arrebatadoramente guapo. ¿Será culpa de las hormonas?

-Eres hermosa Lucy – acaricio mi mejilla – mí Lucy – estoy tan feliz, que creo que mis ojos están lagrimeando – no llores mi amor.

-Son de alegría – junto su frente a la mía – después de todo lo que pasó entre nosotros me parece un sueño estar así contigo.

-Tampoco nos fue tan mal – lo pensó un momento – bueno, no nos resultó fácil – me miro desde arriba – pero todo valió la pena.

Quien hubiera pensado que esa niña solitaria, que se sentaba en noche buena a cantar villancicos con su muñeca frente a la chimenea, terminaría siendo tan feliz y estaría siempre acompañada por el Dragón Dragneel. Nunca espere tener hijos, pensé que me quedaría sola o máximo que me recibiría y seria yo y mis 10 gatos. Ahora estoy esperando un bebé, y el único gato con el que tengo contacto es el inigualable Happy y el siempre calmado Lily.

-¿En qué piensas? – me interrogo mi novio desde arriba.

-En lo afortunada que fui – sus ojos mostraban confusión, pero igual estaba sonriendo - ¿Te imaginas que hubiera pasado si no entrabas en la fiesta de tu padre?

-No - hizo un gesto de desagrado – No quiero ni pensar en la posibilidad de que no estés en mi vida. Eres mi luz Lucy y este bebé recibirá todas las atenciones que tú y yo no recibimos. Sera inmensamente feliz.

-Nosotros nos encargaremos de eso.

-Así será princesa.

Esa noche fue mágica. Siempre que hacemos el amor con Natsu es especial, pero lo sentí más intenso que nunca. La manera en la que miraban, en que me tocaba, lo que decía… todo parecía magia.

9 meses después:

-¡¿Dónde está Natsu?! – Levy le gritaba a Gajeel, mientras este corría conmigo en brazos - ¡Su hija va a nacer y a él se le ocurre desaparecer!

-¡¿Qué se yo dónde está?! – me coloco en la silla del hospital y Levy me acompaño.

Volábamos por el pasillo en busca de una enfermera. Ya había roto fuente y las contracciones estaban matándome. Una vez que me acomodaron y comenzamos el trabajo de parto mi amiga se quedó conmigo. Dijeron algún familiar cercano o el padre del niño podía ingresar a la sala. Como ahora no se encontraban ni uno ni el otro la dejaron permanecer a mi lado.

-Respira Lucy – odie tanto a Natsu durante esas horas que me tomo dilatar lo suficiente para poder tener a mi bebé.

El pobre enfermero que sostuvo mi mano en lugar de mi novio sufrió las consecuencias. Pero todo valió la pena cuando la pequeña Layla estuvo en mis brazos. El cabello rubio lo heredo de mí, la abrace suavemente tratando de tranquilizarla y le susurraba que todo estaría bien, que yo la iba a cuidar siempre.

Me llevaron a una habitación y cuando la bebé estuviera limpia volvería junto a mí. Nació sana gracias al cielo y eso me dejo tranquila; cansada, pero en paz. Dormitaba mientras la esperaba, cuando la puerta se abrió me despertó un poco de mi letargo, al ver al señor Dragneel, me sorprendí. Ni siquiera su hijo vino y el sí.

-¿Cómo te sientes? – Dejo el ramo de rosas en la mesita de entrada.

-Agotada – miro por todos lados – siguen atendiéndola. En breve deberían traerla para que pueda darle de mamar.

-¿A quién se parece? – reí, un bebe recién nacido no se parece a nadie.

-No sabría decirle – lo pensé un momento - ¿Y Natsu?

Habíamos discutido la noche anterior y no fue algo pequeño. Suelen inventarle muchos amoríos y normalmente no me interesan, quiero decir, confío en él. Pero que me haya mentido para ir a ver a una chica no me parece la decisión más acertada y menos si es esa chica de cabello verde, con la que parecían tan íntimos. Nunca me conto nada de ella y eso lo hace aún más sospechoso.

-Seguro está por llegar – mi bebé llego y devolvió mi mente a la realidad. Por ahora no tengo tiempo de preocuparme por él. Mi pequeña Layla necesita de mí.

Todos quedaron encantados con la nueva integrante de la familia Dragneel. Era una hermosa niña de cabellos dorados y ojos verdes. Según mi amiga, si se llega a parecer a mi será encantadora. Su abuelo enloqueció cuando la cargo, hasta su manera de respirar le resultaba adorable. Una vez que todos se retiraron y me dejaron a solas con mi bebé comencé a sentir el peso de la soledad. Ya había perdido la costumbre al silencio.

Unos golpes en la puerta interrumpieron el momento, por la puerta ingresaba Loke y tras él se encontraba un muy golpeado Natsu. Las palabras no salían de mis labios, no sabía que decirle. Desde la entrada el miraba intercalado a la bebé y luego a mí sin emitir un solo sonido. El pelirrojo saludo a su ahijada y luego se retiró para dejarnos hablar a solas.

-¿Puedo verla?

-Es tu hija – me cruce de brazos, tratando de esconder la sensación que me genera su cercanía.

-Permiso – ingreso a la habitación completamente y acaricio la mejilla de nuestra pequeña cuando estuvo a su lado – se te parece.

-¿Qué te ocurrió?

-Estuve en una pelea – eso puedo adivinarlo, quisiera saber con quién… - El novio de Hisui está algo mal de la cabeza.

-Así se llama entonces – trato de sujetar mi mano y yo pegue más mi cuerpo al respaldo de la cama.

-Lucy no es lo que piensas – fruncí el ceño.

-¿No me mentiste para ir a encontrarte con una de tus antiguas amantes? – paso saliva - ¿Ese diario mentía?

-… Sé que se ve horrible, pero no hice nada malo. Lo juro – me pasa su teléfono – ¡puedes revisar! ¡solo fui a ayudarla! Su novio es un enfermo, golpeador, controlador, celoso y la mantenía encerrada -.

-¿Y cómo hacía para escribir contigo si ese sujeto era así?

-Lucy, por favor. Amor te juro que por nuestra hija que no hice nada con ella. Estuve en la comisaria hasta hace 30 minutos. Loke fue a sacarme de ahí.

-¿Por qué me mentiste entonces? Si era para ayudarla no necesitarías escondérmelo – paso las manos por su cabello.

-¡Porque era peligroso! No quería que te preocuparas y – la bebé comenzó a llorar, Natsu la cargo y me la puso en brazos – sabía que eso dañaba a Layla – la sensación de impotencia que me genero su comentario me dolió. Traicionada, dolida… usada. Nuevamente era la tonta del lugar.

-No quiero verte – trate de hablar calmada, pero la voz se me quebraba – te pido por favor que te retires. Cuando termine de dar de comer a mi bebé puedes volver a verla, pero ahora no me hace bien que estés aquí.

No lo mire, escuche que susurro algo y luego se marchó a pedido mío. Comencé a llorar y nuestra hija se impaciento. Me disculpe como pude y trate de calmarme para hacerla sentir mejor. No sé si funcionó, pero por lo menos dejo de llorar. Aquella noche no dormí nada, Estaba intranquila y muy triste como para poder pegar un ojo.

-Te ves peor que yo y eso es mucho – Levy apareció como un ángel en la oscuridad - ¿Por qué Natsu duerme en el banco de afuera? – Mis ojos volvieron a colmarse de lágrimas - ¡Dios! – corrió junto a mí y me abrazo con fuerza - ¿Qué paso Lu-chan?

Comencé a relatarle los hechos que le siguieron a la noticia en el diario. Como mostraban fotos de él y la mujer de pelo verde escabulléndose de una casa gigantesca. Como este la abrazaba y cubría su cuerpo del frio, como ambos ingresaban a un hotel de mala muerte. Los mensajes que le llegaron de madrugada, todo…

-No lo puedo creer… ¿Estás segura?

-¡No soy ciega! Ahí está el periódico si quieres verlo – negó con la cabeza.

-¿Qué te dijo? ¿Cómo excuso su comportamiento? – le comenté exactamente lo que me dijo y ella asintió – en realidad está muy golpeado – fruncí el ceño.

-Si de verdad hubiera hecho solo eso, no necesitaba esconderme nada – me mira con lastima.

-Estas muy nerviosa, lo mejor será que te calmes. Tu hija puede sentir todos tus estados de ánimo – me tendió el teléfono de Natsu – me lo dio al llegar. Dijo que te rogará, quiere que veas las conversaciones que tiene con Hisui.

-No quiero – me lo deja sobre la cama – no seas testaruda mujer, eso te va a devolver la calma o capaz eso te hace dejarlo. Nunca lo sabrás hasta que revises eso.

Las enfermeras vinieron a llevarse a la bebé a los minutos y Levy me dijo que iría por un café para darme privacidad. Conozco las contraseñas de Natsu, él también sabe las mías. Nunca nos hemos escondido nada, por eso es que me duele tanto su mentira. Aquella noche de la foto me dijo que tenía que salir de urgencia, que en la oficina paso un imprevisto, que se habían robado algunas cosas pero que estaba todo bien y que no me preocupara.

"[01:45] Hisui: Ya no lo soporto Natsu, nadie me cree. Se lo he contado a mis amigas y ellas me han delatado. No pude huir por eso.

[01::50] Natsu: ¿Dónde estás?

[01:51] Hisui: Escondida en el baño, ha estado como loco buscándome por toda la casa.

[01:52] Natsu: Iré ahora mismo, te sacaré de ahí.

[01:52] Hisui: Ten cuidado, estoy en el baño del sótano."

Bueno no hay mensajes antes de eso, así que no sé cómo es que mi novio sabía sobre ellos o que paso para que ella le comentara de su situación, pero realmente el sujeto sonaba una muy mala persona y sus "amigas" eran unas perras. Luego de eso tampoco había conversaciones, eso quiere decir que, si tenía contacto con ella, era directamente. Las siguientes líneas eran de ayer en la noche, poco después de que saliera de casa.

"[20:35] Hisui: ¡ME ENCONTRO! Está hablando con el encargado de motel Natsu, ¡tengo miedo!

[20:40] Hisui: Está revisando las habitaciones, ¿Qué hago?

[20:40] Natsu: Ya llamé a la policía, escóndete como puedas. Ya voy para allá"

Sus mensajes no aclaraban nada, si parecían de alguien que está buscando ayuda, pero no me explican porque tenía que mentir y esconder lo que estaba sucediendo. Sabe de sobra, que si yo observo algún tipo de violencia estoy dispuesta a ayudar en todo lo que puedo. Nunca le hubiera negado la ayuda a otro ser humano, menos a una mujer que estaba en esta clase de problemas. Alguien tocaba a mi puerta y jurando que era Levy le hable antes de mirarla.

-¡Esto es una tontería! Aquí no hay nada que – me calle al ver de pie a la mujer de cabello verde. Tiene ojeras muy pronunciadas, uno que otro moratón en proceso de sanación y el labio inferior partido.

-Ho. Hola… - la mire fijamente, se notaba que estaba exhausta y muy asustada.

-Hola – veo que respira profundo - ¿Natsu te pidió que vinieras?

-No – miro al pasillo y cerró la puerta – yo… Hace poco el me ayudo y quiero devolver el favor – respiro profundamente – mi novio; bueno ex novio…

-Leí los mensajes – bajé el teléfono en la mesa de noche.

-Entonces te harás una idea de lo que me hacía.

-No realmente, quiero decir, puedo imaginar la mayoría con verte. Pero no había ningún detalle – el agua se acumulaba en sus ojos.

-Era horrible, nadie me creía excepto Natsu y – hablo muy rápido – me golpeaba, me llamaba perra y, y – levanto la ropa de su abdomen y me enseño las marcas de las golpizas que recibía, no pude evitar sentir pena por ella y rabia contra el animal que tenia de compañero – el solo me ayudo, solo es un buen amigo y.

-Señorita.

-Hisui – me interrumpió – solo dígame Hisui.

-Le creo, no necesitaba demostrarme nada – me miro esperanzada – no es ese el motivo por el cual estoy molesta con Natsu. Me mintió, eso es lo que me duele.

-Me dijo que si te enterabas sería peligroso, que no te preocupas mucho por tu seguridad y que estando embarazada temía que algo malo te pasara.

-¿Qué?

Lo fui a ver una vez en su departamento. La mujer con cabello rosado también opino lo mismo.

-Aries… - ella también sabía lo que estaba pasando.

-Ambos acordaron que era demasiado peligroso si se lo hacían. Ellos me ayudaron, él me llevo a un escondite provisorio. Me encontró ayer y él me salvo. Mi novio es boxeador profesional, bueno, era y Natsu peleo con él en lo que llegaba la policía. Fue horrible, casi lo mata.

-¡¿Qué?!

-Estuvo inconsciente un tiempo y luego lo llevaron a declarar. Seguro lo dejaban detenido si no fuera por el señor Loke.

-No puede ser…

-¡Si no me crees puedes mirarlo! ¡Está en las noticias y todo! – agarro el control y encendió la televisión.

Casualmente estaba mostrando justo el video en el motel, un hombre del tamaño de un ropero, golpeaba una y otra vez la cara de un joven de cabello rosado. El trataba de evitar como podía que se acerque a la habitación que se encontraba a su espalda, la golpiza que recibió fue terrible, en un momento no pude seguir viendo y le rogué que lo apagara.

-¡Te dije! Él es inocente, no hizo nada yo – la puerta se abrió de par en par y por ella apareció Natsu, se lo veía molesto.

-¿Por qué estás aquí?

-Ella merece saber la verdad, solo eres un buen amigo y – la cortó.

-No tenías que hacerlo Hisui – la chica comenzó a lagrimear – no llores – fue al baño y le tendió un pedazo de papel – esto es entre Lucy y yo, nosotros lo arreglaremos.

-Pero – me miro a mi – Te juró que no tengo nada con el – no dije nada, no sabía que decir.

Ella se retiró y cuando mi novio abrió la boca para decir algo, lo pensó bien y negó con la cabeza. Hizo una pequeña reverencia y se salió por la puerta. No comprendo que acaba de pasar, el recibió la paliza de su vida y ahora se encuentra aquí. Durmiendo en los asientos de del pasillo. No puedo ser tan mala persona y no escuchar siquiera la versión que tiene para darme.

Me levante lentamente, camine hasta la puerta y cuando la abrí, en vez de encontrar un Natsu sentado, lo encontré siendo abrazado con fuerza por una muy llamativa chica de cabellos negros y uniforme de enfermera. Aclare mi garganta y al voltear el agrando los ojos como platos, hablando tan rápidamente que no entendí ni una palabra.

-¡Te juro que no es lo que parece! – No escuche nada y cerré la puerta de un sopetón. ¡Maldito Natsu Dragneel!

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

¡Nos leemos en el siguiente capítulo! :3