¡Hola! Estamos cerca del final, el próximo capítulo será la conclusión. Para aclarar, me salte los meses del embarazo porque no tengo mucha experiencia escribiendo, lo siento si esperaban esa parte u.u
Este capítulo lo termine la semana pasada, pero hasta hoy tengo tiempo para subirlo D:
Espero que disfruten este capítulo, así como a mí me gusto escribirlo. ¡Comenzamos!
CAPITULO 44 – Realidades.
Pasaron cinco años desde que nació nuestra pequeña Layla. Tantas cosas ocurrieron y hemos luchado contra las dudas, inseguridades y miedos que cada uno de nosotros albergaba. Los celos también estuvieron presentes los primeros años y es que nada puede ser perfecto y más aún que me tomo un tiempo realmente perdonarlo. De boca para afuera era fácil, pero en mi interior fue distinto. Luche contra mis emociones y me calle tantas cosas, hasta que explote, lo hablamos y fuimos arreglando lo que quedo quebrado con ayuda. Ahora luego de todo este tiempo puedo decir que sinceramente confió en mi novio, él se encargó de ganarse nuevamente mi seguridad.
Me recibí con honores y comencé mi carrera como escritora poco antes de graduarme. No soy muy famosa aun, pero escribo libros de cuentos para niños y estoy terminando de corregir mi novela para presentar a la editorial su contenido. Mi trabajo en la revista termino, estuve un tiempo en un periódico y, por último, conseguí estar en la editorial gracias a los contactos de mi novio. Conexiones que al principio me molestaban, pero ahora los veo como una gran ayuda.
Nos mudamos, compramos una casa cerca del lugar de trabajo de Natsu, ya que el departamento de Loke nos quedaba pequeño para los 3. Sin contar que nosotras no soportábamos la idea de tener que verlo tan poco debido a la distancia. Mi suegro obviamente compro un terreno lo bastante cerca como para poder ver a su nieta, y Gajeel gracias a un trabajo que le resulto de maravilla, logro alquilar una a poco más de 30 minutos en auto. Lastimosamente Aries se quedó lejos, pero igual nos las arreglábamos para reunirnos cada que teníamos tiempo. Tratando de que nuestros hijos entablen amistades estables como las nuestras.
-¡Mamá! ¡Mamá! – Layla gritaba desde la sala de la casa, a sus 5 años puede causar más alboroto que todos los hijos de Levy juntos.
-¿Qué ocurre amor?
-¡Mira! ¡Papá sale en la tele! – era la celebración por la victoria en uno de los partidos – No me gustan las chicas que están con el – si ustedes creen que yo puedo ser celosa por Natsu, no han conocido los peligros que conlleva tener una niña como la nuestra.
-Son reporteras, si o si estarán cerca de los jugadores mi cielo – ella solo miraba con mala cara a las chicas, yo me percataba de más detalles. Como él intentaba zafarse del agarre y saludar con ambas manos para que no se cuelguen de estos.
"- ¡¿Cómo te sientes Natsu?! Eres el jugador estrella del Manchester y aun siendo tan joven, sigues cosechando éxitos ¿Hay alguien o algo que te este ayudado? ¿Cuál es tu secreto?
- ¡Emocionado! ¿Cómo más podría sentirme? No es secreto, mis motivaciones obviamente son mi hija y el amor de mi vida… – agarro el micrófono la mano del entrevistador - ¡Lucy Heartfilia! – Miro hacia atrás y agrego - ¡¿Te casarías conmigo amor?!
La cámara enfoco a las pantallas del estadio y la frase ¿TE CASARIAS CONMIGO? estaba proyectada en rojo.
-El amor Juvenil es precioso – fue lo último que dijo el comentarista antes de que la imagen se pusiera negra"
Las luces de la casa se apagaron y casi me da un infarto cuando sentí que alguien rosaba mi cintura. Mi instinto me llevo a realizar la tan famosa técnica Lucy-Kick y al percatarme de que mi atacante sostenía mi pierna y me acercaba a él grite.
-¡Llévate lo que quieras pero déjanos tranquilas!
-JAJAJAJAJAJA – esa carcajada…
-¡NATSU! – Regreso el brillo a la habitación y se encontraba llena de mis amigos. Levy, Gajeel, Aries, Loke, Wendy y su novio, el señor Dragneel, Laxus y Freed, todas personas importantes para mí se encontraban reunidas en mi casa. En teoría mi peli rosa se hallaba jugando fuera del país y ahora lo tenía pegado a mí, en nuestra sala, sonriéndome y alentando a nuestros amigos a vitorear.
-¿Cómo está mi reina?
-¿Cuándo llegaste? – lo abrace con fuerza. Hace casi un mes esta fuera.
-Unos 25 minutos – acota Gajeel en el fondo – Lo trajimos bañadito para ti.
-¿Qué hacen aquí todos? – Layla jalo suavemente mi vestido y ambos pares de ojos me miraron expectantes - ¿Qué?
-¿Te casarías con Papá? – mire sorprendida la cajita roja sobre la pequeña mano de nuestra niña.
-Yo – Natsu se suelta de mí y se une a nuestra hija. Arrodillado en el suelo, abre el terciopelo, revelando un gran anillo de diamante rosa.
-¿Te acuerdas que te dije, que algún día te pediría que fueras mi esposa? – asentí – Llevo planeando hacerlo hace muchísimo tiempo, pero siempre surgía algo y se posponía. Hoy, viaje en el primer vuelo después del partido para poder proponértelo y los chicos me ayudaron a armar la sorpresa.
-¡Yo elegí el anillo! – agrego nuestra princesa.
-Y Layla hizo lo más importante – La habitación estaba llena, las dos razones de mi vida se encontraban frente a mí, sonriéndome y yo no podía con tanta felicidad. Ciertamente estamos juntos hace muchísimo tiempo, llegue a pensar que nunca nos casaríamos. Incluso le dije a Levy que Natsu no está interesado en algo como eso y que yo estaba de acuerdo.
-Claro que sí… - me agache a su altura y bese sus labios – mil veces si Natsu Dragneel – los aplausos comenzaron cuando me levanto en brazos y unió nuestras bocas nuevamente.
Estuvimos hasta tarde compartiendo con nuestros amigos y familiares. Mavis, Zeref y August llegaron cerca de las 11, pero igual todo termino a eso de las 2 de la mañana. Layla se quedó dormida en brazos de su abuelo y este se ofreció a quedarse con ella esta noche. Como la conozco tan bien, sé que estará encantada cuando despierte en la habitación de unicornios que el señor Dragneel mando a preparar exclusivamente para ella en la casa-quinta que adquirió a tres cuadras de aquí.
Nos quedábamos cada vez con menos invitados y nada más el último de ellos se retiró, mi futuro esposo sonrió de manera zorruna – Señora Dragneel, está usted muy vestida y vengo desde muy lejos para poder verla bien – reí por su comentario.
-Usted también lo está señor Dragneel – el no tardo más de 5 segundos en quedar como Dios lo trajo al mundo - ¡Oye! – su energía me asombra a veces.
-Ahora es tu turno, preciosa – Movió de arriba las cejas en un gesto bastante sugerente. Afloje la tira del vestido y esta se deslizo por mi hombro – Lucy – solté mi cabello, logrando que cayera libremente sobre mi espalda – Si no te sacas esa molesta ropa – esos ojos son mi perdición, a pesar de la poca luz que había en la habitación podía sentirlos deslizarse por mi piel – tendré que comprarte uno nuevo, porque ese terminara hecho girones cuando te agarre.
-Deberías aprender a tener paciencia Natsu – deslice mi ropa interior por mis piernas y cuando está estuvo afuera agregue – puedo enseñarte a tenerla si quieres – fue mala idea bajar los parpados más de dos segundos, si hay algo que caracterice a mi prometido es la agilidad. Solté un gritillo ahogado cuando mis pies abandonaron el suelo.
Me coloco sobre sus hombros con poca delicadeza, mis nalgas quedaron al aire debido a la posición y aprovecho eso para darme una palmada con su mano libre – No deberías jugar con fuego señorita – sus dedos amasaron mi cachete y no tardó mucho en morder uno de ellos.
-¡Oye! – me bajo sobre la cama y mientras caía al colchón me despojo de la prenda de un jalón.
-Puedo tener la paciencia del mundo Lucy, siempre y cuando tu estés desnuda – mi cabello ha de ser un desastre, pero no dejaré que el haga todo. Yo también extraño poder intimar con él y quiero que lo sepa.
Me senté sobre la cama, lo mire fijamente y mordí mi labio inferior al ver que estaba preparado para la acción sin que yo hiciera nada. Utilice la goma que se hallaba en mi muñeca para sujetar mi cabello en una cola alta, logrando que sus ojos se oscurecieran solo con ese acto. Definitivamente la imaginación de los hombres puede volar en un segundo y he aprendido cosas nuevas.
Gatee hasta el borde y me agache un poco hasta tener la punta de su miembro a la altura de mis labios - ¿Seguro mi amor? – saque mi lengua y le di una lamida a la cabeza. Los bellos en sus piernas se erizaron.
-No te – lo engullí hasta donde podía, obligándolo a callar y dejándome a mi tomar las riendas de esto. Sus manos no hacían presión, pero sujetaba la coleta con más fuerza a medida que se acercaba a su punto. No entra completo en mi boca, ni por asomo, pero no por eso está menos entusiasmado – ¡oh sí! – me comenzó a molestar un poco la mandíbula, pero no cedi hasta que el me retiro por completo, alejándome de mi golosina – No terminaré primero mi amor – trate de parecer inocente.
-¿No te gusto? – la punta de este brillaba.
-¡Eres un peligro! – me beso y pego su erección contra mi vientre, masajee el falo de arriba abajo mientras devoraba mis labios. Empujo suavemente mi cuerpo y cuando me encontré recostada sobre el colchón me miro desde arriba – en todos los sentidos preciosa. Daté la vuelta – obedecí, quedándome boca para abajo.
Sentí su peso sobre el colchón y sus manos subiendo desde mis talones hasta mi espalda. Removiendo el cabello y besando mi hombro derecho, el cuello y una vez llego a oreja mordió mi lóbulo suavemente – Nats-
-Shhh, ahora es mi turno Lucy. Tu solo disfruta – los besos me hacían cosquillas, ocasionando que una pequeña risa abandone mis labios, manoseo mi trasero firmemente y luego me dio una nalgada – si te soy sincero amor, me gustan tus pechos. Pero los que más me tienen embobado son estos – una corriente subió por la espalda al sentir como sus manos separaban mis glúteos – definitivamente eres perfecta en todos los sentidos.
Froto su miembro contra mi centro y ahí me percate de cuanto lo necesitaba. Estaba mojada y deseosa por él; no me ha tocado aun y ya estoy que exploto. No podía ver la expresión de su rostro debido a la posición y eso no me gustaba. El ver como lo pongo es algo que realmente me encanta, me restregué contra él y a los 2 segundos me dio una nalgada.
-No es justo – me queje – yo quiero verte – o soy demasiado ligera o él es demasiado fuerte. Porque en un solo movimiento ya podía verlo completamente.
-Lo que no me parece justo es como me tienes – acerco su boca a la mía – como me flechaste desde el momento en el que te conocí – sus dedos comenzaron a jugar con mi botón – como me quedé estúpido la primera vez que estuvimos juntos.
Me besó, me hizo llegar al orgasmo 2 veces antes de penetrarme. Me conoce tan bien, que sabe exactamente donde tocar para hacerme desfallecer de placer y sabe exactamente que decirme para poder dejarme al borde del limbo. Definitivamente piel con piel es mil veces mejor y aunque sabemos los riesgos que ello conlleva, no nos molesta.
…
-Te amo preciosa – beso mi hombro, y me abrazo fuerte contra su pecho – gracias por hacerme el hombre que soy ahora.
-Siempre lo fuiste – rio.
-Era un niño. Inmaduro, egocéntrico y egoísta – negué con la cabeza. Voltee y lo mire al rostro fijamente.
-Eras un joven amable, bueno y amoroso. Solo que te negabas a dejarte conocer – acaricio mi mejilla.
-Me faltaba una princesa de ojitos preciosos para darme la confianza para hacerlo – beso mi nariz.
-A mí un dragón para enseñarme a volar.
Esta noche empieza nuestra nueva aventura juntos. Tenemos puntos de vista diferentes, pero sé que compartimos la misma meta y que nuestra prioridad ahora, es que Layla crezca bien. Además de que nosotros seremos inmensamente felices.
Su punto de vista.
Me encantaría decir que las cosas con Lucy resultaron al 100% bien desde el inicio, pero obviamente no lo fue. Perdí la cuenta de las veces que discutimos a causa de su desconfianza, no importara cuanto intentara parecía que nunca era suficiente. Hicimos terapia de pareja y eso nos ayudó bastante, y me regalo nuevas herramientas para poder ganarme su perdón, al menos uno que fuera sincero y no solo para aparentar. Sé de sobra lo que carcome su tranquilidad es la mentira y nunca volví a hacerlo.
En lo laboral, todo nos salió a pedir de boca luego de que nuestra pequeña naciera. Fue como si hubiera venido con el pan bajo el brazo. En cinco años nuestras vidas cambiaron drásticamente. Veamos lo resumo así. Soy el jugador estrella del Manchester (Si, termine aceptando luego de que el mismo entrenador viniera a verme a mi oficina en la compañía y me rogara volver). Yo iba y venia para poder ver a mis chicas, pero eso no les gustaba, a ninguna de las dos y terminamos cambiando de domicilio a uno cerca del Club.
Lucy se graduó, comenzó a escribir libros para niños y su mejor critico era nuestra niña con sed de aprendizaje. La gemela de nuestra antigua profesora Erza termino empleándola en una editorial a 15 minutos de casa y a 2, de la guardería de nuestra hija. Mis compañeros de equipo decían que me apurara y le diera la seguridad o probablemente se terminara cansando de ser solo la "novia de" y no "la esposa". Al principio creí que eso era lo mejor, pero al ver como las chicas se me insinuaban comencé a comprender a lo que ellos se referían con seguridad.
-Princesa – la versión pequeña de mi Lucy me miro expectante - ¿Quieres salir conmigo a comprarle algo a mamá?
-¡Si! – se trepo por mi pierna y se sujetó con fuerza a mi cintura - ¿Qué vamos a comprar? Aun no es su cumpleaños – siempre tan perspicaz.
-Me quiero casar con mamá y necesito un anillo para poder pedírselo – Sus ojitos soñadores me enternecieron - ¿Qué dices? ¿Me ayudas a elegir uno bonito?
-¡El más hermoso!
…
Lograr que Layla mantuviera el secreto fue lo más complicado, pero no quería excluirla y aunque no me lo crean, tiene mucho mejor gusto que yo. Cada vez que organizaba todo como para poder hacerle la propuesta, algo salía mal y terminaba posponiendo el asunto. Pero lo que me llevo a decidir que se lo diría si o si al regreso de mi viaje fue lo siguiente; la llame una tarde para poder hablar con mi hija y cuando me paso con ella pude ver al pesado de Dan rondando en su oficina nuevamente. Ese sujeto ha estado detrás de mi Lucy desde que la vio por primera vez.
-Oye princesita ¿me harías un favor? – sé que darle vía libre a mi pequeña para que haga diabluras es un peligro, pero el bichito de los celos pudo más que yo.
Esa misma noche le rogué ayuda a mis amigos y comenzamos a organizar el día de la propuesta. Las chicas pueden ser muy exageradas y aunque me queje de su idea, al final acabe aceptando para aceptaran ayudarme. Ellas filmarían la entrevista luego del partido y si ganaba debía pedírselo frente a todo el mundo y cuando llegara a la casa le darían reproducir, para que la viera justo segundos antes de que ingresara.
Gracias al cielo ganamos o el plan se iría a la basura y la entrevista que tanto deseaba evitar llego. Hice lo que me dijeron y trataba de evitar a todas las reporteras que se colgaban de mis brazos, para que mi novia y futura esposa me dijera que sí cuando me vea. Lucy no es celosa, pero mi hija sí y me matara si es que ve algo que no le guste. No se imaginan la manera en la que me mira cuando llego a la casa luego de cualquier aparición en TV. Antes de que la celebración terminara ya corrí al aeropuerto y cogí el primer vuelo que conseguí para ir a casa. Mis amigos me esperaban, me di una ducha en el baño de ahí y me cambié de ropa para poder ir junto a mis rubias.
La propuesta salió mejor de lo que esperaba, ella me dijo que si y Layla estaba tan contenta que no me reclamo lo de la entrevista. Mis amigos y familiares se lucieron con los preparativos, yo estaba igual de sorprendido que Lucy al ver como termino todo. Al verla convivir con nuestros seres queridos me reafirmo la idea de que, el matrimonio no es algo malo, siempre y cuando sea con ella. Las horas transcurrieron rápidamente, pero no lo suficiente, ya quería que todos se fueran para tenerla solo para mí. Papá me ayudo y se llevó a mi hija para tener una noche de solteros, como debe ser.
Mi cuerpo exigía a Lucy, por mis poros desprendía la necesidad que tengo que de ella. Verla siempre será un deleite, y más aún, saber que le gusta tanto como a mí. Me encanta cada uno de sus aspectos, desde su cabello hasta la punta de sus pies y claramente tengo mi parte favorita de su sensual cuerpo. Aunque no hay hombre sobre la tierra, que pueda decir que esta mujer no es lo más bello que hay… y es solo mía.
Hace exactamente 1 año que no utilizamos los preservativos y aunque antes pensaba que era una locura, ahora agradezco haber esperado tanto y confiar plenamente en la pareja que elegí para mí. Su centro es adictivo y ella una diosa que despide su magia solo con respirar. La manera en la que habla, gime y susurra mi nombre son una de mis partes favoritas del sexo con Lucy. Es desinhibida, mostrándose exactamente como es.
-¿Quieres correrte mi amor? – mordía una de sus uñas y apretaba con fuerza su seno derecho – dime como lo quieres Lucy – dirigió su mano a su clítoris y comenzó a masajearlo con fuerza.
-Tu sabes c-omo – claro que sí, pero quiero oírlo de sus deliciosos labios. Me moví despacio y profundo, admirando cada una de sus expresiones. Acerqué lo más que pude nuestros rostros, susurrando casi sobre sus labios.
-¿Fuerte? – abrió grande la boca - ¿lento? – sujeto mi cabello con ambas manos y mordió mis labios con saña.
-¡Quiero que me hagas olvidar mi nombre! – me acomode mejor y cumplí su pedido al pie de la letra. Sus piernas temblorosas me confirmaron que hice bien mi trabajo y de la emoción acabé dentro de ella.
No se molestó, yo mucho menos. Me acomodé en su espalda y disfruté de la compañía. Le comenté lo evidente, que la amo y que le agradezco que haya creado en mi un hombre del cual yo mismo puedo estar orgulloso. No como ese muchacho insolente que fue a Canadá. Era un bruto, hasta que te conocí. Hasta que esos ojos chocolate me enseñaron la verdad y me siento contento de haberte ayudado a volar, no fui el único beneficiado con esa relación en ese caso.
El anillo en su dedo representa nuestra evolución. De la princesa y el Dragón. Con puntos de vista tan diferentes, que casi rayaban en lo estúpido. Pero el amor y la paciencia de mi futura esposa es tan grande, que ahora ya compartimos un tesoro mucho mayor, la pequeña Layla. Nos enfocaremos en ella y en hacernos tan felices como podamos, no queremos arrepentimientos más adelante. Los sueños cambian y el mío siento que lo vivo, cada día que abro mis ojos y esas rubias preciosas deslumbran mi vida.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Nos leemos en el último capítulo. Gracias por leer :3
