Yo que un día lo tenía todo y luego nada, yo que solo era dueño de tu amor al único que tu mirabas con dulzura, al que le regalabas esas cálidas sonrisas, el único que le permitías probar el dulce sabor de tus labios y perderse en su calidez y en su dulce sabor a miel y sobre todo dormirse entre aquellos brazos tan pequeños u confortadores.
Y, solo por mi estupidez te perdí, aún recuerdo esos días en la universidad cuando recién éramos amigos, tu siempre tan bella y tierna solo eras una chica más del salón, comenzaste a acercarte a mí y con el tiempo fui sintiendo ese sentimiento que muchos llaman amor, no sé que fue, no sé si fue aquella bella sonrisa, tus pequeños gestos tan adorables o como me hiciste sentir parte de algo.
De ese momento me propuse a mismo a conquistarte, para mi fortuna no fue difícil lograr mi meta, ya que al parecer tú también sentías ese bello sentimiento por mí. Me anime a invitarte a salir y aceptaste gustosa, así fue pasando el tiempo desde nuestra primera cita y no paso mucho desde ese momento nos hicimos novios.
Pasaron los meses y todo iba bien, hasta que un día, un chico nuevo llego a nuestra clase, era muy guapo, hay que admitirlo y él con sus dotes y exótica belleza se comenzaba a volver popular entre las mujeres y como todo un idiota que no perder aquella popularidad, te fui descuidando, te fui perdiendo y ¿por qué quería? ¿Con qué fin? Simplemente por volverme un maldito mujeriego y no dejarme vencer por este idiota, que al parecer no le importaba ser el macho entre todas las damas, sino que solo te quería a ti.
No me di cuenta cuando él se fue acercando a ti y se volvieron amigos, regalándote pequeños detalles, como unas risas, flores, una soda y así.
Aún recuerdo todos esos problemas que tuvieron mi querida kagome, tan solo por mis irracionales celos, porque tenía miedo de perderte y tú siempre me decías lo mismo "él es solo mi amigo, tu eres al que amo" y yo como un bobo, creí que siempre estarías ahí esperándome.
Esas palabras siempre me convencieron y yo, siempre con el mismo cuento idiota y no sé porque fui así contigo, cuando siempre me respetaste y me fuiste fiel y yo no podría decir lo mismo de mi…
No puedo olvidar ver tus bellos ojos, tu mirada llena de dolor, cuando me encontrase con tu prima kikyo, me sentí un bastardo por haberte hecho tanto daño y como siempre ÉL estuvo ahí para ti, apoyándote y protegiéndote….
Después de eso terminamos, acaso creí que podrás perdonarme tal traición, lo acepté con el corazón destrozado te vi partir.
Algunos meses después empezar a llegarme unos rumores, de que ya estabas rearmando tu vida, que estabas saliendo con ese tipo y que se te veía muy feliz a su lado, no podía sentirme peor a lo que ya me siguen, el saber que estabas siendo feliz y el dueño se tu felicidad no soy yo. Ya ni siquiera me asomaba por las clases, hasta que el rector me dio un ultimátum o perdería la carrera, al cual accedí a volver a aquel tormentoso lugar, verte sonreír, correr a sus brazos y besarlo.
Así pasaron 2 años para ser exacto, desde que su historia comenzó y la nuestra se perdió en el olvido, aunque jamás fui capaz de borrarte de mi corazón, pero aun así, no me rendí, sabia que muy en el fondo aun me quedaba la esperanza de tan solo ser tu amigo y lo logre, pero ya no era como antes, ya no me mirabas con esos ojos cargados de dulzura y amor ahora solo era una mirada de decepción, pero aun tenía ese brillo de ¿felicidad?
Me hice la falsa Ilusión y esperanza de recuperarte mi amor, aún teníamos posibilidades de ser felices, aunque no me lo crean, intente de todo por volver a tu lado como algo más que tan solos amigos, si no como tu novio, como era antes de la llegada del, pero el destino nos juega una mala pasada, no lo crees.
Todos mis intentos quedaron en nada, siempre me dejaste claro que lo nuestro ya no podía ser, que eso ya era historia del pasado ya pesar de todo me habías perdonado o cuando te intentaba invitar a salir él estaba ahí a tu lado mirando cada uno de mis movimientos, se que yo le molestaba, pero no me dejaría vencer y menos por ese engreído.
Sin embargo, lo que termino por matar mis esperanzas, fue aquellos días de primavera, estábamos a pronta de terminar la universidad, estabas tan guapa como siempre, pero tu rostro era de ¿sorpresa?
Me acerque un poco más para ver qué era lo que te tenía tan sorprendida y era él. Él estaba ahí arrodillado con una caja que dentro de ella portaba un anillo, algunas lágrimas resbalaron por tu rostro cuando dijo
-kagome higurashi te quieres casar conmigo-
Tu no lo dudaste y te abalanzaste sobre el y entre sollozos de felicidad le respondiste
-Sí, si mi Inuyasha, acepto ser tu esposa- y ambos sellaron su pacto de amor con un tierno y adorable beso.
Todas las personas que observaron la escena aplaudían con fervor y yo desde mi butaca te miraba una vez más partir, pero esta vez para siempre, porque comprendí que ya era muy tarde para mí, aunque me quedo con el consuelo de los bellos recuerdos que vivimos juntos . Así que me despido con esta carta, lo más probable que en este momento debes estar terminando de arreglarte para tu boda y me hubiera encantado estar ahí, para verte y acompañarte en aquel día tan especial para ti, pero yo tome mi decisión que fue no ser más un estorbo en tu vida, así que no te sientas culpable porque fue mi elección, todo lo que paso fue mi culpa y como ultimo deseo te pido que brilles como siempre los has hecho y que Inuyasha sepa valorarte como yo no fui capaz de hacerlo, no derrames ni una pequeña lagrima, porque no las merezco, recuérdame siempre en todos aquellos momentos que si te logre hacer feliz. Adiós mi bella dama de ojos chocolate y cabello azabache, adiós mi querida kagome.
Siempre tuyo Koga Wolf….
