Hola de Nuevo Señoritas y Señoritos.
¿Que tal este bello y espledoroso lunes?
Interesante? Aburrido?
Les traigo nuevo capítulo.
Lo escribí hoy, corriendo
Que lo disfruten!
Reviews:
Chiyo Asakura: ya pontro vendrá lo bueno! Ya veras! Poco a poco; esto de entrelazar ideas, eventos, pensamientos, emociones y tiempos es todo un reto. Todo comienza con esta chica, es alguien que conocen, al menos uno de ellos.
Concuerdo absoluta e irrevocablemente contigo, Yugioh es la serie más completa que he visto.
Gracias infinitas a ti por leerme.
Por cierto, justo me di cuenta que escribes! ¿Cual de tus fanfic's me recomiendas leer primero?
Un abrazo!
Cote-Dark-Dangerous-Love: Lo raro a penas comienza! Creo que un poco de comedia es vital para una buena historia, me alegra que te guste tanto esos momentos de Joey y Tristán, me cuesta una barbaridad plasmarlo, jaja. A mi también me encantó el nombre, creo que le vá a esta chica peliroja.
La clave... Bueno, ya sabes que para armar un rompecabezas siempre hay que iniciar colocando la primera pieza, creo que ella es fundamental.
Te envío mis saludos y abrazos. Que disfrutes este capítulo.
Capitulo VII. Visible
Yugi siguió contemplando consternado a la chica peliroja frente a él. Había algo punzando en su cabeza, pero no podía identificar qué era.
— Un placer conocerlos — Nahia estiró su níveo brazo hacia los chicos — Tea no me dijo que vendrían tan pronto.
Los tres amigos salieron de su trance. Joey fue el primero en estrechar la mano de la chica, con cierto temor. La chica resultaba chocante a primera vista.
—J-Joey Wheeler — Apenas pudo pronunciar su propio nombre.
Los ojos verde pálido de la chica parecían evaluarlos por separado, sopesandolos, con una incipiente sonrisa en sus rosados labios.
— ¿... Tan pronto? — inquirió Tristán alzando una ceja sin apartar los ojos de la peliroja — Soy Tristán Taylor.
Nahia le dedicó una suave sonrisa al tiempo que estrechas la mano del castaño. Ella asintió.
— Si, los esperábamos un poco más tarde.
Le tocó el turno a Yugi. Sus manos temblaban ligeramente, aún sintiendo que algo estaba fuera de lugar.
—Yugi Muto — se presentó él, tomando la mano de la chica, sintió una leve corriente pasar a través de él, pero cuando Nahia lo soltó se desvaneció, notó que ésta no había percibido nada, pero le dedicaba cierta mirada cómplice, que le hizo erizar la piel.
—Eso quería decirles chicos — la castaña se rascó la mejilla — realmente lamento no haberles dicho, lo olvide por completo cuando... — la chica sacudió su cabeza — Bueno, esta es la razón por la que ayer tuve que dejarlos.
La ojiazul señaló a Nahia quien sonreía divertida.
— La esperé por horas en el arepuerto — reprochó ella haciendo una mueca burlona mirando a los chicos.
—Pues, fíjate que hoy ha dejado a Yugi plantado — señaló Joey tomando asiento en el mullido sillon.
— Y a nosotros muertos de miedo sin saber donde estaba — completó el castaño siguiendo a su amigo.
— ¡Lo sientooooo! — Tea se revolvió el cabello frustrada. Nahia río bajito. — No lo hice con intención, tenía muchas cosas en la cabeza — la joven frunció el ceño— llamé a tu casa está mañana Yugi —el aludido la miró — algo tarde... la verdad es que nos quedamos dormidas. Tu abuelo me dijo que habías telefoneado y te marchaste cuando no contesté, le comenté que Nahia había llegado ayer y que si podía decirte que vinieras para una cena ésta noche.
— ¿Una cena? — los ojos de Joey se iluminaron de repente — ¿cuando cenaremos?
— ¿Habra postre? — preguntó Tristán encantado.
— ¡Siiiii! — exclamó la chica de ojos verdes — Un pasteeeel.
Tea resopló. Seguro que una cena y él postre los haría olvidar todo.
—En una hora — respondió la castaña mirando su reloj.
Casi podía ver corazones formandose en los ojos anhelantes de sus amigos y su prima.
Le echó una mirada a Yugi, su amigo permanecía callado lanzando miradas a su prima mientras está no lo veía. Se acercó a él.
— ¿Todo bien, Yugi? — puso una mano sobre su hombro, el chico dió un respingo y arrancó sus ojos de la peliroja.
—¡Ehm! Si, si, eso creo — sus mejillas rojas de vergüenza, cuando notó la cara preocupada de Tea tan cerca a la suya.
La castaña le lanzó una mirada suspicaz a su amigo. Su prima era muy bonita, demasiado llamativa, pensó la ojiazul. En todo el día había tenido que ver a media ciudad voltear a mirar a la peliroja. No le cabía duda que sus dos amigos iban a chorrear de babas el piso por donde ella caminaba, igual que todo el mundo, pero no lo esperaba de Yugi. Aunque éste fuera algo atolondrado, no se imaginaba que pudiera ver a una chica de esa forma, al menos no a su prima, como si de repente, ella fuera el centro de la galaxia.
—¿Y Atem? — insistió ésta vez con voz seca y una leve mirada siniestra.
Yugi se envaró ante el cambio. ¿Que había hecho? Miró con nerviosismo a su amiga, sus ojos heladamente azules, causándole que su piel se erizara de miedo.
— T-Tea yo... Eh ¿pasa algo?
— Si, quiero saber cómo está el Faraón — sus ojos como dagas.
— Él ... Pues él ... — farfullo dando un paso atrás algo aterrado y puso una mano sobre el artículo milenario, no había conversado mucho con él, el Faraón parecía está deambulando por el rompecabezas todavía ensimismado en sus pensamientos y recuerdos — creo que está preocupado por nosotros.
— ¿Que? ¿Por qué? — la castaña parpadeó confundida.
—Nosotros pensamos que te había pasado algo cuando no llegaste a clases — explicó el chico mirando su rompecabezas — Él también — agregó — Ha estado cuidando sus pensamientos, manteniéndose ocupado y lejos de mi, pero se lo que siente, parece que tiene miedo de ponernos en peligro a causa de él.
Tea se tomó unos minutos para cavilar. Todavía observando muy seriamente a Yugi. Al final dijo:
—Creo que le debo una disculpa a él tambien —medio sonrió — avísame cuando esté presente para hacerlo.
Se dió la vuelta de camino a la cocina, dejando a Yugi mirandola marchar anonadado. Cuando la castaña desapareció, giro su cabeza de nuevo hacia la chica peliroja.
Estaba sentada charlando con sus dos amigos. Tenía una mirada inteligente, algo sarcástica y muy aguda que, acompañado de ese color de ojos tornandose de un verde ácido ante la caída de la noche, le confería un aura espeluznante a su alrededor. La chica lo hacia sentir de una forma extraña, como si intentará armar un viejo rompecabezas, donde la imagen de las piezas se habían desgastado con el tiempo y fuera sumamente difícil identificar su posición.
Nahia estaba comentado que había llegado de América para estudiar aquí, con su prima. También, que habían ocupado el día de hoy para comprar el uniforme, artículos escolares y un par de cosas que necesitaba para, lo que iba a ser, una larga estadía.
Yugi tomó asiento, mientras observaba a la peculiar chica enseñar frases en un idioma extranjero a sus amigos, riéndose cantarinamente cuando estos trataban de imitar sus palabras.
— Entonces ¿por qué decidiste cambiar de escuela y país a mitad del año escolar? — escucho preguntar al rubio con curiosidad.
La peliroja alzó la mirada hacia él. Una pequeña sombra pasando por sus ojos, que disimulo rápidamente con una sonrisa.
— Pues, en parte, es culpa de Tea — repuso la chica con misteriosa delicadeza. A Yugi se le antojó raro. — ella siempre me habla de las maravillas de vivir en Japón y yo no me aguanté.
— Excelente. ¿Ya te ha mostrado Tea la ciudad? — inquirió el castaño con un tono jocoso. — Yo podría mostrarte los más encantadores lugares ahora mismo.
—Yo también puedo — comentó Joey — el muelle es el mejor lugar para...
— La aburririas hasta la muerte — contraataco el castaño interrumpiendolo — al muelle sólo van los tontos aburridos.
— ¿¡Como dices¡?
Tristan le guiño el ojo a la chica y se puso de pie.
Joey le lanzó una mirada asesina a su amigo, y Yugi suspiró.
— Apenas llegó ayer, chicos — grito Tea desde la cocina— ¿No creen que habrá tiempo de sobra para eso, luego?
Los chicos se quejaron. La peliroja meneo la cabeza divertida y fijo sus claros ojos en Yugi. El joven se irguió de repente.
—Tea me ha hablado mucho de ti — dijo en un tono bajo y confidencial mirando a Yugi con interés. Una sonrisa bailando en su boca. Los otros dos chicos cerraron el pico.
Yugi enrojecío, inclinándose hacia atrás y abriendo desmesuradamente los ojos
¿ Qué Tea qué?
Sus amigos lo observaban con la boca abierta.
Nahia se cubrió la boca para no soltar una carcajada.
—¿En serio? — inquirieron su castaño amigo y el rubio, de repente muy interesados — ¿Que te ha dicho?
Los chicos se inclinaron hacia ella.
— Oh, no creo que deba decirles — se mordió una uña — pero Yugi — llamó Nahia. El tricolor se atragantó — creo que deberías jugar muy bien tus cartas ¿Entiendes?
— ¿Que quieres dec...
—¿ De que hablan ? — Tea apareció de repente.
Todos en la sala se pusieron de pie tan rápido que la castaña, del susto, estuvo a punto de soltar sobre ellos la jarra de chocolate caliente que traía en entre sus manos.
—Nada de nada—contesto la peliroja conteniendo una sonrisa — estaba ofreciéndoles chocolate, pero te me has adelantado — señaló la jarra — Iré por más tazas
La chica se dió la vuelta con prisa.
La mente de Yugi se embotó.
...Cuando notó un destello rojizo como hilos incandescente flotando ...
Su cabello liso y rojo siguiendola como una nube suspendida detrás de ella.
...Su cuerpo y su alma le decían que tenía que alcanzarlo...
Una imagen formándose dentro de su cabeza. No, no de la suya, sino que brotaba clara de la mente del faraón.
...que tenía que llegar hasta la llama parpadeante que se alejaba deprisa, ...
Su sueño tomando forma, más nitido, más definido, en otro tiempo, en otra estancia...
Pero ¿que era? ¿Que era eso que se movía como abanderado en el viento y lucía cómo el fuego?
Una chica corriendo lejos de él, por un largo y sinuoso pasillo, su cabellera larga ondeando roja como un mar de lava, elevandose tras ella con el ritmo rápido de sus pasos. Un sentimiento de pérdida calando sus huesos, una abrumadora tristeza inundando su corazón y el deseo intenso de alcanzarla aunque su vida se le fuera en ello.
El espíritu del Faraón apareció justo frente a la chica.
Y entonces, ella gritó.
