"Jefe en pañales" no me pertenece, yo escribo por mera diversión.

He aquí el último capítulo. Disfrútenlo uwu


El sol nuevamente había salido anunciando la llegada de un nuevo día, la mañana era tranquila, al menos así era afuera del apartamento de Tim; donde al contrario, dentro del interior de las cuatro paredes del lugar resonaban los gemidos del par de hermanos y el constante rechinar de la cama.

Tim abrazaba su almohada, enterrando sus uñas en ella para soportar un poco las intensas sensaciones que experimentaba en ese momento.

Su cálida respiración chocaba contra la almohada donde luego escondió su cara cuando un fuerte gemido de placer estuvo a punto de salir de su garganta a causa de las fuertes embestidas por parte del rubio.

Los sonidos amortiguados solo animaban más al menor a continuar moviéndose para hacerle gemir cada vez más fuerte.

Su pelvis chocaba constantemente contra el trasero del castaño, le tomaba por las caderas con fuerza aun sabiendo que eso dentro de un rato dejaría marcas en la piel del contrario.

Theodore echó la cabeza hacia atrás mientras aumentaba la velocidad de sus empujes, atraía hacia sí la retaguardia del otro, que sin objeción se dejaba hacer lo que fuera con tal de alcanzar la culminación del acto.

El mayor se movía a la par del rubio, meciéndose hacia adelante y atrás sincronizando los desenfrenados movimientos de ambos.

Cada que Tim era embestido la cabecera de la cama chocaba con la pared produciendo aún más ruido del que ellos ya hacían, en cualquier otro momento Leslie se habría preocupado por no hacer ruido para no molestar a los vecinos, pero en aquel instante realmente no le importaba. Los vecinos podían irse al diablo, él no iba a hacer nada que arruinara tan intensa sesión de placer.

Estrujo aún más entre sus brazos la almohada, sintiendo cómo poco a poco el orgasmo amenazaba con hacerse presente, era el momento en que las palabras ya no eran necesarias y dejar que sus cuerpos hablaran por ellos.

Tim, solo de su cabeza hasta parte de su pecho apoyado contra la cama y con el trasero elevado todavía recibiendo embestidas, comenzó a moverse con desesperación contra su hermano, quien de inmediato captó el mensaje sonriendo picaramente.

-Parece que alguien está a punto de acabar, ¿no es así?- cuestionó burlón sin interrumpir un solo segundo su labor.

Tim estaba demasiado enfocado en el placer que decidió pasar por alto lo dicho por el otro, no había nada que pudiera molestarle, no cuando tenía tan apasionado encuentro con Theodore.

El solo pensamiento aumentó la excitación del ojiazul, que apartó su cara de la almohada para dejar salir un gemido digno de una película para adultos, Lindsey tremendamente sorprendido, y excitado, por el sonido proveniente de su hermano, se dispuso a encontrar el punto que hacía temblar de gozo al otro.

No tuvo que pasar mucho para localizarlo pues vio como las piernas de Timothy estaban temblando a punto de ceder y derrumbarse, Theo reaccionó justo a tiempo sosteniendole mejor, se inclinó hasta posar su boca contra la cabellera castaña donde comenzó a dejar salir calientes bocanadas de aire.

-Vamos Tim, pídelo, dime que lo quieres.- gemía roncamente contra su oído.

Timothy, con los ojos nublados de delectación, trató de girar la cabeza para encontrar los irises verdes de su acompañante, quien al verle de perfil pudo apreciar parte de la expresión de goce en él, lo que junto a su piel sonrojada y perlada por el sudor, le dejaba muy en claro lo mucho que él también estaba disfrutando de eso.

-Ah- gimió el castaño, restregando un poco más su trasero contra el ojiverde.- déjate de tonterías y solo hazlo.

Fue su respuesta, con la que el rubio se conformó y procedió a acabar con esto, envolvió con una de sus manos la erección del mayor, que con gusto clamó por su tacto.

Movió su mano al ritmo del vaivén, bastaron un par de segundos para que la esencia de Leslie se derramara en la palma del otro y parte de la cama a la vez que un gutural grito de placer salió de él, y después de pocos segundos también fue el momento de Theodore para correrse, que se mantuvo quieto mientras sentía el clímax invadirle.

Se quedaron quietos en sus sitios esperando a recuperar la respiración, sus cuerpos temblaban en pequeños espasmos que les recorrían de pies a cabeza.

El rubio salió del interior del otro, oyendo a su hermano suspirar satisfecho tras la acción.

Sonriendo orgulloso se quitó el condón y lo tiró al bote de basura y se dejó caer al lado de Tim, posó su mirada en el techo de la habitación, Timothy solo siguió acostado boca abajo sin cambiar de posición.

-Hey Leslie, ¿que dices? ¿Una ronda más?- preguntó seductor acostándose de lado para verle mejor apoyando su cara en la palma de su mano, el castaño giró la cabeza en su dirección.

-No gracias, paso.- respondió con cansancio cubriéndose con una sábana dispuesto a intentar dormir aunque fuera un poco, el rubio frunció el ceño con decepción tras oírle.

-Oh vamos, es el último día de vacaciones y quiero aprovecharlo al máximo.- dijo a la vez que se acercaba y rozaba con la punta de su nariz los cabellos color chocolate de Tim, con sus dedos dibujó círculos y caminos en el cuerpo contrario.

Un bufido provino del mayor, Lindsey esperaba que se debiera a su insistencia, sin embargo, cuando su hermano giró su cuerpo acomodándose mejor para mirarle de frente, lo que encontró en los ojos azules de él fue un brillo de tristeza, lo cual le tomó desprevenido.

-No me lo recuerdes, pasará mucho tiempo antes de que podamos vernos de nuevo.- dijo afligido evitando la mirada esmeralda del rubio cuando sintió que las lágrimas comenzaron a formarse en sus ojos.

A Timothy le dolía la separación, después de tanto tiempo ocultándole sus sentimientos a su hermano y ahora que finalmente sabían que eran correspondidos y estaban juntos, una inminente separación llegaba. Theo debía de regresar a casa y a la universidad y Tim a su rutina laboral. Desde el día en que se confesaron y su inusual relación dio inicio, nunca se tocó el tema sobre qué harían con lo suyo una vez el verano terminara, se habían limitado simplemente a disfrutar del tiempo juntos sin preocuparse de otra cosa que no fuera el presente. No habían evitado hablar del tema por miedo o algo parecido, sino que se concentraron más en gozar de los momentos juntos y dejar para después esas preocupaciones.

Lo cual fue claramente un error, debieron de abordar el tema hace mucho.

Tim se sentó ignorando las molestias en su zona baja, abrazó sus piernas y acomodó su cabeza ahí evadiendo la mirada de su acompañante.

El rubio de inmediato le imitó y se sentó en la cama, meditó durante unos instantes qué es lo que debía de decir a continuación. Y cuando creyó hallar las palabras, procedió a hablar.

-Debimos tocar el tema antes.- dijo para sí mismo en regaño llevándose una mano a la cabeza.-Yo tampoco quiero que esto acabe, al igual que tú espere demasiado por ti, pero las vacaciones se acabaron y debemos volver a nuestras rutinas.- comenzó a decir con seriedad, escuchó al otro sorber su nariz, con su mano tomó gentilmente la barbilla del castaño y le animó a verle, sus ojos cristalinos se cruzaron con los suyos.-Tim, no importa lo lejos que estemos el uno del otro o el poco tiempo que podamos vernos, no dudemos de lo nuestro, podemos hacer que funcione, no pase años enamorado de ti para que ahora que por fin estamos juntos se acabe así de fácil solo por la distancia. Te amo Leslie. No lo dudes.

La convicción en las palabras dichas por Theodore y la decisión reflejada en sus ojos verdes fueron suficientes para que Tim sonriera al mismo tiempo que sus lágrimas rodaban por sus mejillas ahora a causa de la felicidad.

Escuchar que Lindsey sentía exactamente lo mismo que él y pensara igual respecto a su relación le calmaba de sobremanera y le producía una inmensa alegría que le hizo sonreír con sinceridad.

Comenzó a limpiarse las lágrimas con sus puños, no quería llorar solo disfrutar de ahora en adelante junto a la persona que ama.

Tim miraba con una sonrisa a su hermano mientras continuaba secándose las lágrimas, y aunque Theodore jamás lo admitiría porque lo suyo no era ser cursi, la imagen de Tim con las mejillas sonrosadas sonriéndole mientras se limpia torpemente sus lágrimas era una imagen que quedaría grabada a fuego en su memoria.


-¿Seguro que no se te olvida nada?- cuestionó Tim que le estaba esperando en la puerta del apartamento.

El blondo arrastraba tras de sí sus dos maletas y llevaba colgado del hombro una mochila, rodó los ojos al estar cerca suyo.

-Sí mamá.- respondió con burla, el mayor frunció el ceño nada complacido con su broma.

-No te quejes conmigo si resulta que se te ha quedado algo.- respondió molesto arrebatándole una maleta y comenzó a caminar dejándole atrás.

Theodore sonrió con diversión.

-Hey, esperame Leslie.- dijo corriendo tras de él.

Subieron al auto y se pusieron en marcha a casa de sus padres.


-¡Oh, que alegría verles por fin!- dijo complacida su madre tras verlos parados en la entrada de la casa.

Con prisa rodeó con sus brazos a sus hijos en un asfixiante abrazo, Tim rió.

-No es para tanto mamá, prometí que les traería a Theo sano y salvo en el último día y así hice.- respondió el mayor de sus hijos, Janice se apartó de ambos para mirarles. Ted se acercó a ellos.

-Timbo no tienes idea de lo mucho que tu madre los extrañó, creo que el síndrome del nido vacío la atacó.- comentó divertido su padre, la castaña le miró mal y le dio un codazo para callarle, Ted rió en respuesta.

La mirada de la mujer se suavizó al dirigirse nuevamente a sus hijos.

-Bien, la cena ya está lista, suban y pónganse cómodos en lo que su padre y yo servimos la comida.- les sugirió con ánimo para después irse hacia la cocina con su esposo.

Ambos jóvenes se dirigieron al segundo piso, Tim ayudó a subir las maletas de Theo, una vez en el cuarto del rubio procedió a desempacar, pasaron unos cuantos minutos cuando de pronto Tim no pudo pasar por desapercibido como el menor empezaba a revolver sus pertenencias en busca de algo.

-¿Pasa algo?- le preguntó confuso, vio a su hermano aún buscar entre su equipaje.

-Sí, creo que se me ha quedado algo.- comentó sin apartar la mirada de sus maletas.

El castaño rodó los ojos con cansancio cruzándose de brazos.

-Te dije que debías asegurarte de traer todo, ¿qué fue lo que se te olvidó?- le interrogó con leve molestia, si resultaba ser algo importante quizás podría hacer un rápido viaje en auto para tenerlo ahí en la mañana.

Theo ignorando el ceño fruncido de su consanguíneo, le miró con fingida preocupación.

-Pues verás, lo que se me olvido fue esto.- dijo para luego tomar de la nuca a su hermano y besarle.

Tim abrió los ojos con sorpresa, no lo vio venir, no obstante, no se opuso al beso y le correspondió rodeándole el cuello con los brazos e inclinando la cabeza para un mejor ángulo.

Theo posó su mano restante en la cintura del mayor y poco a poco se recostaron en la cama, y cuando el ambiente comenzó a calentarse, los pasos de alguien caminando por el pasillo les puso en alerta, Tim se apresuró a quitarse de encima al rubio empujándolo al piso.

El golpe resonó justo cuando su padre se asomaba por la puerta abierta. Les miró con duda.

-¿Qué fue ese ruido?- les preguntó confundido, luego vio a su hijo menor tirado en el suelo.

-N-No fue nada, Theo se cayó.- respondió con inocencia el castaño, su respuesta fue suficiente para convencer a su papá, que se encogió de hombros y dio media vuelta para irse.

-Solo venía a decirles que la cena ya está servida, no tarden en bajar o se enfriará.- les avisó y se fue dejándolos de nuevo solos.

Cuando los pasos de su padre se escucharon lejanos, Tim miró de mala manera al rubio, que recién se levantaba del piso, y le lanzó una almohada con fuerza.

-¡Hey!- se quejó Lindsey tras recibir el golpe.

-Eres un tonto, no cerramos la puerta, papá pudo habernos atrapado.- le recriminó, el blondo resopló.

-Pero no lo hizo.- contraatacó, Tim se sostuvo el puente de la nariz, era inútil discutir por eso.

Suspiró con cansancio.

-Solo bajemos.- soltó.

-De acuerdo.- contestó Theo levantándose por fin, cuando Tim pasó a su lado para dirigirse a la puerta le cogió de la mano y en un rápido movimiento le acorraló contra la pared, donde le robó un último beso antes de salir de la habitación.


-En serio mamá, puedo marcharme, aún es temprano.- decía Timothy a su madre, ya era de noche y el cielo se encontraba oscuro y por esa misma razón era que su progenitora se negaba a dejarlo irse tras cenar.

-Ya te dije que es tarde, puedes pasar la noche aquí, ya preparamos el cuarto de huéspedes para ti.- argumentó la fémina, el castaño miró hacia su padre en busca de ayuda.

-Yo apoyo a tu madre, durante la cena dijiste que Theo y tú se desvelaron anoche viendo películas, y la verdad es que estaremos más tranquilos si te quedas a dormir. Ya en la mañana podrás irte.- argumentó Ted dejando ver la preocupación de su esposa y la suya.

Tim se sonrojó tras eso, era verdad que se había desvelado la noche anterior junto al rubio, pero no se desvelaron precisamente viendo películas. Sintió algo de vergüenza al recordar lo que en realidad hicieron durante la mayor parte de la noche, agitó su cabeza para alejar los recuerdos de su mente. Resignado dejó salir un suspiro, si eso tenía más tranquilos a sus padres…

-Esta bien, pero no traje ropa para dormir.- les comentó. Ted apenas iba a abrir la boca cuando Theo dio un paso al frente.

-Yo puedo prestarle algo de ropa.- ofreció de inmediato, su madre miró conmovida la escena pensando en lo bien que se llevaban sus hijos y su papá asintió en aprobación, en cambio, Tim miró con desconfianza hacia su hermano, quien aprovechando que los mayores no les veían cruzó su mirada con la suya y le dedicó una sonrisa insinuante.

El castaño tragó saliva temeroso, era obvio que planeaba algo.


-Vete a tu habitación.- le ordenó Tim al otro, que en protesta se acomodó mejor en la cama, dejando claro que no tenía intención alguna de obedecer.

-Oblígame, Leslie.- le retó el rubio. Ya harto de su hermano, Tim agarró un extremo de la colcha y la jaló con fuerza tratando de tirar al menor, pero solo consiguió moverlo un par de centímetros.

Un par de golpes en la puerta se escucharon llamando la atención del par, la puerta se abrió revelando a sus padres.

-Solo venimos a decir buenas noches.- habló Ted.

-Sí, y Theo deja en paz a tu hermano.- Janice le apuntó con mirada severa.

-Mamá, sólo estoy pasando tiempo de calidad con él, ya que seguro se irá antes de que yo despierte.- dijo en defensa dramatizando, Janice rodó los ojos con diversión.

-OK, solo no hagan mucho ruido, su padre y yo necesitamos madrugar.- les advirtió, luego les mandó un beso.-Buenas noches mis amores.

Y cerraron la puerta.

Apenas se quedaron a solas en el cuarto, sus miradas se buscaron con una sincronización perfecta, una sonrisa ladina se formó en los labios de Lindsey, mientras que Tim comenzó a sudar frío.

En un abrir y cerrar de ojos Timothy ya se hallaba con la espalda contra el colchón y con Theo a horcajadas sobre él y, sin desperdiciar un solo segundo más, este le besó.

Sus lenguas rápidamente formaron parte acariciándose, explorando la boca del otro.

Las manos también se unieron recorriendo con desesperación y necesidad el cuerpo contrario.

Cuando separaron sus labios para volver a respirar, Tim jadeaba con un tierno sonrojo en su rostro. El rubio sonrió complacido por la expresión de su hermano, junto su frente con la de él.

-No sabes lo mucho que me gusta verte usar mi ropa.- le susurró seductor, Timothy apretó los labios por lo dicho.

-Sabía que era mala idea ponerme tu ropa.- contestó el ojiazul, debía de haberse imaginado que usar una playera de su hermano que le quedaba casi como vestido era peligroso y más si estaba usándola en casa de sus padres.

Lindsey coló una mano bajo la prenda y la subió con lentitud junto a la tela revelando una porción de su piel.

-Eres tan tentador, Timmy.- su voz sonaba aterciopelada mientras seguía el curso de su mano con sus irises verdes, que luego volvieron a posarse en los azules del mayor. Tim sintió una pequeña punzada en su entrepierna.-Fue difícil no hacer nada allá abajo durante la cena.

Le confesó al oído a la vez que su mano tomaba por encima de su ropa interior su apenas despierta erección.

El castaño tembló gustoso cuando comenzó a ejercer presión, sus caderas empezaron a moverse en busca de atención.

-Lo sé, me preocupaba que se te ocurriera hacer algo tonto frente a mamá y papá.- murmuró cerrando los ojos, dejándose llevar por la mano del rubio, mordió su labio tratando de no gemir, más sus suspiros de deleite eran bastante claros para Theodore.

-Admite que a ti también te excita usar mi ropa.- su mano finalmente acarició directamente el miembro de Tim consiguiendo hacerle arquear la espalda deliciosamente a sus ojos.

-Tal vez, solo un poco.- respondió entre suspiros, se mordió el labio acallando un poco sus gemidos, no obstante, sabía que no era suficiente para ahogarlos, por lo que agarró una almohada y la puso contra su cara para amortiguarlos.

Una risa divertida escapó de los labios de Theodore.

-Eres tan tierno, Templeton.- le dijo.

-Callate.- soltó en respuesta.

El blondo negó con la cabeza y apartó la almohada de la cara contraria.

-Hey, devuelvem…- intentó replicar, pero los labios del menor volvieron a besarle con ímpetu.

Sus cuerpos se pegaron con necesidad y en busca de calor y atenciones desacomodando la ropa en el proceso, sus rostros adquirieron un tono más rojizo conforme la intensidad del ósculo fue subiendo.

Cuando se separaron, el rubio pegó su frente con la de su hermano.

-Tratare de no hacer mucho ruido.- le dijo el rubio, su cálido aliento chocaba contra la piel del otro, que embelesado se relamió los labios antes de responder.

-Está bien.- contestó Tim al mismo tiempo que asentía de acuerdo y le rodeaba el cuello con sus brazos.

Sus bocas una vez más se juntaron en un fogoso beso, uno que dio inicio a una larga noche para el par de amantes.


-Me hizo muy feliz que te quedaras, Tim.- Janice decía mientras abrazaba a su hijo para despedirse.

Eran las siete de la mañana, un inicio de día un poco fresco, algo muy distinto a las anteriores semanas del verano. Tim, al no traer consigo algo con que abrigarse, cogió un suéter del armario de su hermano, esperaba que no le molestara que se lo llevara.

Al soltarlo fue el turno de Ted para abrazarlo, Tim correspondió el abrazo con gusto.

-¿Saben? Me sorprende que Theo todavía este durmiendo, pensé que se levantaría temprano para despedirse de ti- comentó la mujer.-, quizás deberíamos despertarlo.- agregó haciendo ademán de comenzar a caminar con dirección a la casa, su hijo rápidamente se soltó del abrazo y se interpuso en su camino y movió las manos en negación con nerviosismo.

-N-No lo molestemos, seguro que está cansado y por eso no se ha levantado.-les dijo en un intento por convencerlos. Y eso en parte era cierto, después de compartir un muy "buen" rato en la habitación de invitados, Theodore huyó de puntitas a mitad de la madrugada a su cuarto a petición del castaño por temor a que les descubrieran juntos.

Un ligero rubor decoró sus mejillas ante el pensamiento y por algún motivo se sentía tontamente feliz al recordarlo.

Abochornado sacudió su cabeza, debía de dejar de pensar en eso, volviendo al tema anterior lo mejor era dejar descansar a Theodore, ya le hablaría después por teléfono.

-Bueno, creo que mejor me voy de una vez o se me hará tarde para el trabajo.-les dijo Tim mientra veía la hora en su celular, los mayores asintieron de acuerdo.

-Cierto, no te quitamos más tiempo. Sólo conduce con cuidado, ¿sí?- dijo Janice con tono maternal.

-No olvides pasarte por la casa más seguido, Theo regresó de muy buen humor de sus vacaciones contigo, si vienes a visitarnos con más frecuencia quizás eso ayude con su humor.- bromeó Ted, el chico dio un salto en su sitio tras oírle, abochornado apartó la vista hacia otra dirección.

-Jaja.- rió incómodamente al mismo tiempo que rascaba su nuca. Al desviar su mirada hacia la casa captó un movimiento por el rabillo del ojo, al fijarse mejor se encontró a su hermano Theodore parado detrás de una ventana del segundo piso.

El rubio le miraba atentamente a través del cristal, y tras notar que el castaño le estaba observando, suavizó su expresión sonriéndole y agitó su mano en despedida. Tim sintiéndose feliz, y con su corazón latiendo dichoso dentro de su pecho, le devolvió el gesto moviendo la mano y esbozó una cálida sonrisa, una que hizo igual de feliz al rubio.

Subió al automóvil y tras cerrar la puerta del lado del piloto la pantalla de su celular se iluminó anunciando la llegada de un mensaje de texto.

Procedió a ingresar su contraseña para desbloquear el aparato, una vez hecho se dispuso a leer.

"Vi que tienes puesto mi suéter, no te olvides de devolverlo."

Tim sonrió tras leer el mensaje de su hermano, con prisa comenzó a escribirle una respuesta.

"Oblígame" fue su contestación.

Después de un par de segundos llegó otro mensaje por parte del rubio.

"Entonces tendré que ir por mi suéter hasta tu casa."

Una sonrisa boba apareció en la cara del castaño, con emoción contestó.

"Supongo que sí" escribió y mandó sintiendo cientos de mariposas revolotear en su estómago, bastaron unos cuantos segundos para que llegara la respuesta de Theodore.

"Iré este fin de semana. Es una promesa." y con esa oración Tim giró la cabeza buscando con prisa a su hermano, este seguía mirándole desde la ventana con expresión relajada, le guiñó el ojo consiguiendo acelerar más el pulso del mayor.

Timothy se llevó el celular al pecho, sintiéndose enormemente feliz y entusiasmado ante la promesa de volver a verse pronto.

Y con su cuerpo temblando levemente de alegría, se colocó el cinturón de seguridad y comenzó a conducir, después de todo aún debía de llegar a tiempo a su trabajo.

Sin embargo, una sonrisa todavía seguía presente en su rostro minutos después de alejarse de ahí, su cara de felicidad era notoria y él pensaba que difícilmente alguien podría quitársela, pues sólo bastaba recordar que Theodore le visitaría el fin de semana y sus labios se curvaban en una sonrisa emocionada.

Ansiaba que el viernes llegará pronto.


Perdón si pase errores por alto.