Hola chicos, que tal?

Nuevo capítulo hoy!

Tengo dos cositas que decirles: la primera es que contestaré de ahora en adelante los reviews al final del capítulo. La segunda es sobre ésta actualización, será desde el punto de vista de Atem.

Disfruten!

Capítulo 9 Reminiscencia

Por alguna razón que él desconocía, ver a la chica peliroja le causaba jaqueca. Su cabeza no dejaba de dar vueltas sobre la imagen ella, su sueño, el repentino frío, la oscuridad y la tristeza que se filtraba desde el fondo de su mente, todo estaba mareandolo. Odió la sensación que le causaba intentar recordar con todas sus fuerzas algo que desconocía, pero que sentia allí, inalcanzable, parpadeando debilmente como la llama de una vela, en el borde mismo de sus pensamientos.

No habían prestado demasiada atención luego de que sus amigos comprobaron que Tea estaba bien, que había tenido una razón para faltar aquel día. Sinceramente, se había preocupado, temiendo que algo hubiese sucedido por su culpa. Estaba seguro que, quien quiera que lo haya traído de vuelta, hallaría su camino hasta él y por consiguiente hacia sus amigos. Sintió alivio cuando supo que ella estaba bien. No se perdonaría que les ocurriera algo, por lo que estuvo todo el día paseándose por los sinuosos caminos de su mente, con el débil sonido de sus pasos sobre las losetas, visitando cada puerta que lo llevaría a un recuerdo de su pasando, buscando una respuesta, un detelle, algo que le diera sentido a su actual situación.

Sabía que sus posibilidades de hallar algo dentro de su memoria sería difícil, sin la más remota idea de lo que buscaba. Hablar con Ishizu sería más provechoso, pero estaba de acuerdo con que ir a Egipto sería contraproducente y preligroso, para sus amigos. El iría claro, completamente solo. Estaba dispuesto a correr ese riesgo, pero sus limitaciones eran grandes y obvias. Si quería ir, tendría que arriesgar la vida de Yugi y no podía permitirse eso.

Ya había perdido la cuenta de cuantas puertas había cruzado esa mañana, y parte de la tarde. Frustrado, azotó con fuerza la última, donde se hallaba un viejo recuerdo de su tiempo como Rey, y se reclino contra ella. Siendo un espíritu no se cansaba físicamente, pero sentia un tipo de agotamiento diferente, como una alma en pena que, añadido a la creciente preocupacion que empezaba a percibir en su amigo, su humor comenzaba a transformarse en algo peor.

Alarmado, buscó en los pensamientos del chico el motivo de su inquietud. Le extrañó que pensara en el sueño que él mismo le había enseñado, conjurandolo a detalle dentro de su cabeza, reviviviendolo, comparándolo...Y entonces, algo detonó dentro de sí y fue asaltado por la imagen de una chica pálida y preciosa, con su brillante cabello rojo ondeando detrás de ella, meciendose como ramalazos de fuego, alejándose de él. Dos eventos en dos tiempos diferentes colisionaron dentro de su cabeza; una misma persona, esa chica peliroja de ojos verdes y rostro perspicaz yendo deprisa a donde no podría alcanzarla. El recuerdo de ella retornó a él esclarecido, transportandolo inmediatamente al pasado.

Un monumental pasillo de gruesos muros, altas paredes de piedra, de techo plano y delgadas ventanas rectagulares, se extendía frente a él larga y sinuosamente. Una fuerte luz blanca proveniente del sol inundaba cálidamente al corredor, haciendole sudar mientras cubría el espacio con rápidas sancadas hacia su destino.

Se sentía nadar, excesivamente lento, a través de una burbuja de agua hirviendo, con él tiempo transcurriendo pausadamente, un apretado nudo formándose en su estómago y la certeza de que la desgracia estaba pisandole los talones.

Voces llegaban de todas partes; sollozos y quejas traídas por el viento, chillidos de terror de todo aquel que ocupaba el castillo haciendo eco en las paredes del corredor, acompañados de las estruendosas órdenes vociferadas por su propia guardia tomando posición. Pudo oler el miedo, la desesperación, la muerte y la sangre, mucha sangre.

¿ Donde estaba ella? Tenía que sacarla de allí, alejarla del caos, ponerla a salvo. Sólo así él podría continuar, podría pelear, sabiendo que ella estaría segura lejos de aquel lugar.

Algo estalló fuertemente a lo lejos. El piso tembló intensamente bajo sus pies haciéndolo tambalearse, obligándolo a parar y apoyarse contra la pared buscando equilibrio. Escuchó el sonido de amplios bloques chocando uno contra otro, y después derrumbarse pesadamente sobre el suelo. Luego, más gritos aterrorizados, seguido de una incofundible risa tenebrosamente despiadada, colandose por las paredes.

Se estremeció y se apartó de los muros.

Notó que una nube de un denso polvo amarillento se alzaba cubriendo toda la extensión del corredor, cegandolo momentáneamente. Cuando se dispersó, fue entonces que la vió.

Estaba de pie frente a la ventana, casi al final del pasillo, luciendo un sencillo vestido de lino blanco que se arremolinaba levemente entre sus pies. Permanecía inmovil como una estatua, observando horrorizada lo que sucedía más allá del pasadizo. Jna mano cubría su boca y la otra se apoyaba fuertemente de la pared, sosteniendose, como si estuviera a punto de desplomarse en cualquier momento. Pudo vislumbrar su dolor, como latigos trenzandose en su cuerpo, en la postura tensa de sus hombros. Pudo ver las lágrima que se desbordaban de sus palidos ojos verde uva y finalmente pudo percibir la aguda culpabilidad en su triste mirada.

La irá flameó en su interior y oyo su voz retumbar imponente en las paredes cuando la llamó. Ella se viró instantáneamente sobresaltada, sus ojos abiertos de par en par, una mano presionando su pecho y la sorpresa allanando sus delicados y rosados labios. Lo miró por un segundo, su mirada anonadada se llenó, de repente, de reconocimiento y de pesar; una oscura sombra cruzando sus verdosos orbes, una velada disculpa entre sus labios, helandolo hasta los huesos, se giró alzándose las faldas y echó a correr lejos de él.

La siguió deprisa. Tenía que alcanzarla, tenía que detenerla, pero sólo lograba ver la estela que debaja su cabello, como filamentos de luz roja inscandecente, mecidos por el viento y la rápida huida de la chica. La luz del sol se hizo más intensa, inundando con excesivo resplandor su mirada, todo tornandose de un color rojo ardiente, le quemaba, dolía...

—¡No! — gritó desperado. Quería ver más, quería saber quién era, quería recordar. Y entonces se sintió ser expulsado, su alma saltando de regreso al presente, saliendo del rompecabezas del milenio. Volviendo en sí.

Abrió los ojos subitamente. Ahora la misma chica se hallaba de nuevo frente a él, a pocos pasos de distancia. Cuándo lo vió un chillido espeluznante escapó de sus labios y cayó hacia atrás sobre el duro suelo, su cabello carmesí desparramado en el linóleo, como un charco de lava ardiendo. Tenía una expresión aterrorizada en su pálido y hermoso rostro, sus ojos verdes clavados en él con terror y sorpresa, reflejando la suya propia. Ella podía verlo. Ella pertenecía a un pasado que permanecía oculto. El la conocía.

Todo en ella le resultaba familiar y, a la vez, frustrantemente desconcido. Era capaz de recordar su mirada clara y firme, la inteligencia asomándose en sus ojos, la fiera determinación y la solida tenacidad, pero no lograba evocar los recuerdos completamente, no sabía quién era ella y porque estaba aquí. Más firmemente sentía la necesidad de saber ¿Que era ella para él?

No tardó mucho en reaccionar. Sus amigos hacían preguntas que se amontonaban en su cabeza sin que pudiera hallarles sentido. La voz de Yugi era la más firme de todas, era el quien había notado las semejanzas, quien una vez más le había ayudado a hallar piezas ocultas de su pasado. Le escuchó preguntarle a la chica si podía verlo y entonces se sintió capaz de contestar, de frenar su deslumbramiento, recuperar la cordura y el hilo de sus pensamientos dispersos. ¿Era ella la razón de su regreso? ¿Era este el motivo? O ¿Era ella quien había echo colapsar la tumba donde se realizó la última ceremonia para traerlo de vuelta?

No podía apartar la mirada de ella, de su delgada figura vulnerable, tratando de percibir algún poder en ella, pero solo sintio un extraño dolor cuándo Joey trató de ayudarla a ponerse de píe y ella se alejó velozmente, sin dejarlo de ver pasmada. ¿Por qué le temía? ¿Por qué se empeñaba en rehuir de él? ¿Por qué se sentía tan desolado y triste cuando la miraba? ¿Por qué se sentía de esta forma?

Entonces pronunció su nombre, y el calor invadió su cuerpo, sus emociones fluctuando dentro de él, presionando en su pecho y erizandole la piel. Notó que ella se ruborizaba, que sus labios temblaban ligeramente, que parpadeaba hacia él confundida, que había tenido el mismo efecto en ella. ¿Sabia quien era él?

Se obligó a pensar lógicamente. Si ella sabía quién era él: ¿por qué se había sorprendido tanto de verle ahora?. Si ella era quien lo había traído de vuelta ¿Por que había reaccionado tan violentamente a su presencia? ¿Por que lo miraba con como si de repente hubiese perdido la cordura?

Su mente se estrelló contra una pared invisible, una incuestionable negativa refrenandolo. El sabía, de algún modo, que ella no tenía conocimiento de lo que estaba pasando, el podía solo verla y saber si mentía o decía la verdad. Él la conocía. Y con solo echarle un vistazo supo que no era ella quien movía los hilos, que estaba aquí por una razón, pero que no era el titiritero que hacía avanzar la obra. Ese todavía permanecía oculto, indescifrable y misterioso, estaba absolutamente seguro.

Decidió entonces contarle su historia. La travesía que se había visto obligado a enfrentar con ayuda de sus amigos, el viaje al pasado, su regreso al mundo de los muertos donde había gobernado en paz por muy poco tiempo, hasta su reaparición justo el día en que ella había llegado a vivir con su prima. Que todo carecía de sentido, hasta que la vió y supo que se trataba de ellos, de ambos.

— ¿Estas diciéndome que yo te traje de regreso? — ella exclamó elevandose sobre sus pies, sus puños apretados con irá contenida.

El se puso de píe instantáneamente, un sentimiento desconocido impulsandolo, surgiendo de su interior, instandolo a estar más cerca de ella, a tocarla, a ... Se obligó a detenerse, no entendía que diantres le pasaba y se apresuró a cruzar apretadamente los brazos a su alrededor. La repentina alteración de la chica le causó una sensación de profunda pena, quería ir a hasta ella para tranquilizarla, tomarla en brazos y murmurarle que todo estaba bien, quería llevarla lejos de allí, la férrea necesidad de sentirla cerca surgiendo inexplicablemente dentro de él.

—No, estoy diciendo que hayas sido tu — se limitó a murmura, clavando sus pies firmemente en el piso frenandose a si mismo con dificultad.

— Entonces ¿Que? — inquirió la dulce peliroja entre sus dientes apretados, luciendo cada vez más dolorosamente enojada — todos tienen la equivocada idea de que esto tiene que ver conmigo, puedo verlo en sus caras... No se que es exactamente lo que vieron ustedes dos, pero yo no hice esto.

— Son demasiadas coincidencias...

— ¡No fuí yo! — gritó.

Él frunció el ceño, ansioso, su cuerpo y sentidos reaccionando a su arrebato. Nunca se había sentido tan poco dueño de si mismo, tan próximo a hacer una locura. Lucho arduamente contra ella, contra la sensación de estar gravitando a su alrededor, cercanamente atraído por el campo magnético de su presencia y su chispeante personalidad.

Sabía que no había sido ella, quería, no, él necesitaba hacerle entender algo que él todavía no comprendía, pero que era menester explicar si quería encontrar un respuesta a todo lo que esto significaba.

—Nahia, por favor, escúchame — pidio él con toda la amabilidad que pudo, sintiendo escalofríos cuando pronunció de nuevo su nombre — lo que ví, no fue a ti trayendome de vuelta, te ví alejandote de mí — no queriendo incomodarla tuvo que desviar la mirada hacia la ventana, no quería que viera el dolor y la tristeza reflejado en sus ojos — es sumamente extraño que estés conectada a un recuerdo que no logro concretar dentro de mi cabeza, con tu imagen vívida en mi mente y que estés aquí justo ahora en el momento en que yo lo estoy, como si el destino moviera los hilos nuevamente, poniéndote cerca de mí el mismo día en que yo desperté de nuevo en este mundo.

Percibió la seria mirada de la chica sobre si mismo, analianzado, procesando sus palabras. Giró la cabeza y la observó. Ella apretaba los labios, y negaba silenciosamente, su rostro ensombrecido.

—No, no seré parte de esto — declaró solemne, sus manos en apretados puños temblaban ligeramente — no quiero ser parte de esto.

Él la miró sin entender.

—Nahia — dijo Tea, su voz casi como un reproche — eres... Por muy difícil que se me haga creer en esto, de todas las personas tenías que ser tu quien... Quizá...

—¡No! — protestó ella, lanzándose una dura mirada. Tea calló sorpredida — Tu, no te atrevas a decirme nada. No digas nada, jamás me dijiste sobre esto, no quieras sacar conclusiones, no seré parte de ésta locura.

Tea se puso de píe, sus orbes azules muy abiertos. Él miró confundido entre Tea y la peliroja.

— Nahia, por favor, esto...— titubeó y luego enrojecío encolarizada— ¡No puedes pretender que te dijera!

Nahia dió un paso atras, como si Tea la hubiese abofeteado. La castaña pareció pensar lo que dijo, una expresión de agobio se formó en su rostro.

— Nahia, lo siento, yo no...

—Callate — le cortó, su voz apenas un murmullo — ya has dicho suficiente.

—¿Que está pasando? — intervino él dirigiéndose a ella.

Nahia lo ignoró. Se dió la vuelta poniendo distancia de todos, de camino al pasillo del que había venido cuando Yugi la vió por primera vez.

— Sabes, Tea — se detuvo pero no se dió vuelta — si me hubieses dicho, te aseguro que jamás habría tomado ese vuelo para venir aquí.

Y luego, se marchó por el corredor. El se dispuso a seguirla, sin pensarlo. ¿Cuantas veces tenía que verla desaparecer por un maldito corredor?

—Atem — le detuvo Yugi, se dió vuelta y lo miró. Él no le observaba, pero negaba sutilmente con la cabeza, sus fijos ojos en Tea. — ¿Que ha sido todo eso?

El pestañeo hacia ella. Tea estaba pálida, sus orbes sospechosamente húmedos y tristes. Se desplomó sobre el sillón sin apartar los ojos de la entrada del corredor.

— No debí — murmuraba casi imperceptiblemente — soy una persona horrible.

—¿Que dices Tea? — cuestionó Tristán — ¿te has vuelto loca?

— Es probable que ambas estén chifladas — comentó Joey — ¿Que ha sido todo eso Tea?

Ella los ignoró. Yugi se sentó a su lado y tomó la mano de la ojiazul. Ella le miró y le dedicó una sutil sonrisa.

—Hay secretos que no son míos para contar — dijo más para si misma que para el resto — por eso no le conté sobre Atem y es la razón por la que tampoco les diré a ustedes lo que sucede. Lo siento.

Ella cabeceó negativamente. Se puso de pie, casi con prisa, dándoles la espalda a sus amigos, pero él pudo ver las lágrimas aflorando en ella cuando se dirigió de vuelta a la cocina. Observó a Yugi, quien le devolvía la mirada compungido. El también había visto a través de su mente.

— ¿Que creas que sea lo que estan ocultando?

La voz mental de Yugi sonaba preocupada.

— No lo sé, pero no creo que sea algo bueno.

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Reviews que no pude contestar:

Cote-Dark-Dangerous-Love: que tal? Como estas? Muchas gracias por tus comentarios. Con respecto a Yugi, crees que lo hice muy tontín? Jaja yo espero este capítulo explique porqué actuaba tan raro. Que juegue bien sus cartas, si, a ese Yugi le hace falta una buena dosis de "no te das cuenta que le gustas a ..." Bueno, ya iremos viendo. Celos a la vista! Si!

Yo también reviví toda la historia con el capítulo anterior. Me opongo a ese final tan triste, justo por eso decidí escribir un fan fic ;)

Me alegra que te guste el nuevo personaje, espero te agrade este capítulo tanto o más que los anteriores.

Abrazos!

Chiyo Asakura: excelente que te cause intriga! Me hace sentir que voy tomando buen rumbo. Ahorita no puedo subir seguido, tristemente, problemas con el internet.

Nahia impertinente, si creo que si, algo exasperante también, pero espero a medida que avance la historia se logre entender porqué.

Gracias por seguir mi historia Y por recomendarme las tuyas, estaré leyendo apenas pueda. Un abrazo!

Yuna-tidus-love: como adoro tener nuevos reviews! Gracias por comentar. La relación entre ellos, pues ehmm yo creo que podrán intuir de que se trata más o menos en este capítulo ;) espero te guste también!

Saludos