Mi destino cambio,
Quizás se enredó al antojo de un Dios
Hiriendo mi corazón.
Te encontré.
Tenma dejo caer su peso sobre sus rodillas, quedándose en esa posición por un momento, aspirando hondo, debía regular su respiración, tenía que calmarse y controlarse, tanto ruido le delataría, pero era imposible mantenerse sereno después de lo que acababa de hacer, le había faltado nuevamente, él le había golpeado, ¿Por qué hizo eso? ¿Porque debía ser cruel? Pudo ver el dolor reflejado en esos ojos del color del cielo, su fragilidad bajo su tosco agarre, el temor que despedía su esencia era insoportable, no resistiría más, tal vez debería hacer lo contrario y protegerlo, o raptarlo para esconderlo, así nadie más podría tocarlo, Hades jamás le encontraría, estaría a salvo, le sacaría de esa guerra sin sentido que estaba por comenzar, aunque en el fondo sabía que todo eso era una locura pero la idea seguía rondando en su cabeza.
- Mientras más lo conozca más difícil será. - Se dijo a si mismo secando el sudor de su frente, reincorporándose para mirar el hermoso cielo estrellado carente de luna, todo era más obscuro cuando la luna no iluminaba el bosque y los ruidos de algunos animales salvajes podían ser captados a lo lejos, sus ideas estaban dispersas y no iban a aclararse esa noche.
- Es solo que verlo, me hace querer protegerlo, no herirlo. - Tenma volvió a hacer uso de la voz, sin dudarlo se rendiría ante los pies de Hades, no podía soportar la idea de no volver a verlo una vez más, después de todo su existencia estaba destinada a ello, estaba encadenado a ese amor y a ese ser, sus caminos se habían cruzado y estaban a punto de conectarse una vez más.
Desde su lugar Albafica lo observaba sin mucho interés, estaba inmerso en sus propios pensamientos, Manigoldo era un ser demasiado hiriente y directo con lo que decía, él era el venenoso… ¿porque siempre tenía que recordarle lo solo que estaba? Estaba solo por elección propia no porque nadie quiera estar con él, podía nombrar a personas sin parar en toda la noche que matarían por pasar unos minutos a su lado, así que exactamente a que se refería el tonto de cáncer.
Negó con la cabeza con fastidio como si eso le ayudara a alejar esas palabras de sus oídos, era verdad que esa soledad le dolía, era su temor más grande y el camino que estaba siguiendo sin desearlo, ser tan toxico como él no podía dejarle a nadie nada bueno, nadie sería tan fuerte como para poder soportar su veneno, su compañía era letal, la rosa más hermosa de todas, ningún mortal podía estar a la altura de su inmaculada belleza, y estaba lejos del alcance de cualquiera de aquellos caballeros que eran simplemente compañeros en su destino.
No era un secreto que el protector de la casa de Piscis fuera tal vez el más popular de todos aquellos caballeros, su hermosa figura, su perfecta y luminosa piel blanca y esos encantadores ojos celeste que hacían juego con su largo y sedoso cabello eran una sensación entre sus demás compañeros, aunque esa mirada llena de melancolía y rencor dejaba entrever la soledad de su cosmos, esa soledad que le consumía, aun así nunca permitía que nadie le acompañara con él por mucho tiempo, las barreras físicas que el mismo Albafica imponía eran difíciles de derribar, pero en cuanto estas eran abiertas se encontraba la impenetrable indiferencia de aquel bello ser, tan cegadoramente bello y frio a la vez.
No podía permitirse amar de nuevo, ser herido por alguien más de esa forma seria algo que no podría volver a soportar, no era una simple idea que rondara su cabeza era una realidad que se había encontrado en el pasado y que se había jurado no repetir.
- Tenma yo te entiendo, también me enamore de un enemigo. - Se reacomodo en su lugar junto al árbol, esperando apaciguar sus sentimientos con la belleza de la noche estrellada que tenía al frente, su vista viajo por el valle y por las copas de los árboles, esa fresca brisa nocturna jugaba con su cabello celeste, haciéndole apretar los puños involuntariamente reviviendo vívidamente ese rose de sus labios con los de Minos, en una noche así donde ambos habían demostrado todo ese amor que ahora quería sepultar.
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Con sigilo una larga figura negra se abrió paso por la ventana conduciéndose al interior de la pequeña cabaña siendo descubierto inmediatamente por Cora que se despegó del lecho de su dueño y se acercó con lentitud hacia el nuevo huésped moviendo su rabo.
- Haces un buen trabajo cuidando de nuestro señor, me descubriste muy pronto - Dijo aquella voz suave, acariciando al cachorro que inmediatamente se hecho a sus pies, cayendo en un profundo sueño.
Trato de aproximarse sin hacer mucho ruido, pero ese frio gélido que lo acompañaba como espectro le delato. Pronto el cuerpo de Alone noto la ausencia de su mascota y ese frio en su espalda recorrió su piel, subiendo hasta erizar la piel de su cuello, comenzando a entumir su cuerpo, ahora sus bellos ojos se abrían lentamente.
- ¿Cora? - Murmuro aún más dormido que despierto, pero lo que pudo ver a través de las sombras le alarmo, haciendo que el pequeño se incorporara con rapidez, acorralándose contra la pared y las sabanas de su vieja cama.
- ¿C-cora? - Llamo al pequeño animal que no encontró por ningún lado, podía jurar que alguien más estaba dentro de la pequeña cabaña, podía distinguir ese brillo en ese par de ojos que le examinaban ese espeluznante brillo que se generaba producto de la leve luz que salía del fuego de la fogata casi extinto.
- ¿H-hay alguien ahí? - Interrogo el chiquillo llevándose las sabanas a los labios, estaba asustado, tal vez era un ladrón que había entrado por el olor de la comida, esa sombra se acercaba con rapidez, fluía con las sombras, se escabullía entre los rincones de la pequeña cabaña, haciendo casi imposible saber exactamente donde se encontraba, Alone trato de esa figura con la mirada, pero estaba confundido por la poca luz del lugar, estaba aterrado, tal vez si estaba maldito después de todo y ese espectro venía a matarlo.
Aquella figura negra se acercó lo suficiente revelando más su corporalidad, su imponente forma física se hacía más visible poco a poco aun desde las sombras.
- P-por favor, n-no me haga daño. - Dijo temeroso Alone, arrinconándose más contra la pared, aquella sombra era enorme, le sacaba gran ventaja, y a juzgar por las pisadas que crujían bajo el suelo era un hombre corpulento, podía escuchar el chillar del metal contra el suelo, tal vez llevaba consigo un arma.
- P-por favor. - El chico cerro los ojos esperando que todo eso fuera una ilusión, pero ese ser le arranco la sabana de las manos, era real, y su temor seguía en aumento.
- Tranquilo, solo duerme mi señor…Duerme para mí. - Su voz era armoniosa, delicada, fácil de envolver a quien la escuchara, había algo en el ambiente que se hacía pesado, aunque era presa del miedo su cuerpo se relajaba a toda velocidad, ese resplandeciente brillo en sus ojos azules desapareció por completo, sus parpados por fin se cerraron, haciéndolo desvanecer y perder la fuerza en sus brazos y piernas, lentamente se dispuso caer contra el suelo siendo detenido por ese hombre que lo alzo en brazos sin esfuerzo alguno.
- Esta es el alma más pura del mundo, soy tan dichoso al haberte encontrado, tu serás el nuevo contenedor de nuestro Dios. - Con suavidad se sentó sobre la cama escuchándola crujir bajo su peso, era un lugar frágil, su deidad no debería permanecer en un lugar tan pobre como aquel, debería glorificarse en un sitio digno, pero ahora que había sido encontrado las cosas cambiarían de una vez.
- Pandora nunca te hubiera encontrado, volví a hacer su trabajo, espero que cuando despiertes mi señor hagas algo al respecto, ella no es merecedora de tu presencia. - Hypnos aun sostenía a Alone entre sus brazos, las sombras no le impedían ver lo hermoso de su rostro, lo delicados de sus facciones, y ese largo y sedoso cabello dorado, lucia tan frágil, tan inocente, a penas y podía creer en el ser que se transformaría una vez recibida su armadura en su Dios.
- Siempre escoge a seres bellos, y él no es la excepción, si me lo permite pasare con usted la noche, vigilando su sueño, puedo sentir el cosmos de un caballero merodeando en los alrededores y mi deber es protegerlo. - Sonrió levantándose de su lugar para mirar a la ventana, en ese lugar a penas y podía moverse sin chocar con algo, era una choza muy estrecha y demasiado reducida en tamaño, para ese joven Alone su nuevo contenedor estaba bien, pero para un adulto promedio como Hypnos no lo era, se reacomodo en una silla, por algún motivo no deseaba soltar a ese joven todavía, tal vez lo pasearía por todos lados hasta que amaneciera, dejaría que el pequeño se acomodara en sus brazos para contemplar su sueño.
- Si que eres un joven hermoso. - Tomo el mentón del chico en la obscuridad para acariciar su frente, apartando esos flequillos dorados que adornaban su ovalado rostro, seguía dudoso en permanecer en ese lugar, el cosmos del Pegaso ya había sido detectado por él, y había algo más en el ambiente, algo más poderoso, si salía de ahí con el pequeño probablemente tendría que batirse en lucha, y era seguro que Tenma no estaría solo, herir ese frágil cuerpo mortal de su nuevo Dios era algo que no podía permitirse aún, esperaría por el momento, llevarlo ante Pandora sería muy arriesgado por ahora y quería darse el lujo de continuar en compañía de ese joven a quien ya había jurado lealtad.
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Por fin la primera noche sin luna había terminado y ahora el sol se asomaba entre las colinas, Cora estaba histérico corriendo por todo el lugar ladrando a su dueño que continuaba descansando, los ojos de Alone no podían abrirse por completo, quería continuar dormido, sentía todavía ese pesar en su cuerpo, se sentía adormilado y muy cansado.
Se puso de pie con pesadez, estaba en su cama y esas suaves mantas seguían cubriendo su cuerpo, pero seguía muy entumido, tenía mucho frio.
- Ya estoy despierto Cora. - Dijo llevándose una mano a la cabeza, sentía que algo no andaba bien, pero no sabía que, había tenido un sueño aterrador, con figuras obscuras atormentándolo para encerrarlo en una pequeña jaula dorada donde todo a su alrededor eran tinieblas y un frio insoportable acompañado de espantosos gritos que provenían de las sombras balanceándolo sin control y sin escape aparente.
- ¿Quieres ir al baño cierto? - Los ladridos del animal le hicieron olvidarse de eso momentáneamente, el chico se puso de pie mirando el suelo de su casa, había pisadas por todo el lugar, tenía la extraña impresión de que la cabaña había crecido en tamaño, o que él se había encogido, pero ese gran jabalí sobre la mesa le hizo regresar a la cama inmediatamente asustado, ese animal muerto no estaba en su mesa la noche anterior.
- ¿C-cómo? - Su mente por fin se había conectado con la realidad, había muchos detalles que continuaba notando en su hogar, como las cortinas, él no tenía cortinas, pero ahora las tenía, ese colchón era más suave, ya no crujía bajo su peso, había comida sobre su mesa y la chimenea seguía encendida y algo hervía sobre el fuego.
- ¿Hay alguien ahí?- Interrogo en voz alta, sentía mucho miedo de que alguien fuera a contestar su pregunta, miraba en todas direcciones sin encontrar a nadie, ahora tal vez podía sentirse un poco más seguro.
- T-al vez era un fantasma amable…. - Dijo tratando de consolarse, evitando entrar en pánico, si seguía escudriñando con la mirada más cosas continuaría notando a su alrededor, como esas mantas que sostenía en sus manos y que ahora arrojaba al otro lado de la cama con temor, no le pertenecían.
- ¿Seré sonámbulo? - La respuesta más probable o la más convincente por ese momento era que él había arreglado todo es dormido y que el jabalí había aparecido de la misma forma en la que el pescado, el pan y la leche habían llegado a su puerta el día anterior.
- S-si, este animal quiso venir a morir a mi mesa y rebanarse el solo…..E-es muy lógico Alone….- Sus ojos azules no podían despegarse de esa bestia en su mesa, por una parte estaba feliz, tendría mucho que comer y Cora no volvería a pedir una segunda ración sin que él se la negara, pero por otra sabía que la suerte nunca había sido fiel compañera de su vida, las cosas seguían siendo demasiado extrañas a su alrededor.
- N-no importa, ¿quieres venir a la ciudad conmigo? Necesito vender por lo menos este lienzo, así podre comprar pinceles nuevos o algo de pintura….- Aun recordaba que sus compañeros había destruido todos esos cuadros que solía vender en la plaza principal del pueblo, no ganaba mucho con ellos, pero las monedas siempre eran bien recibidas, estaba muy cerca de poder comprar algo de ropa más cómoda que la que usaba.
Se levanto por fin de la cama acercándose al fuego, lo que había en ese recipiente era sopa, y una exquisita que degusto con alegría, se aseo un poco, peino su largo cabello dorado y se colocó esos gastados zapatos obscuros emprendiendo su camino.
Para su sorpresa esa vieja puerta había sido reparada también, un detalle más que debía dejar pasar, sonriendo con timidez, cerro tras de sí colocando la llave en su lugar, para cargar aquella bella pintura de una dulce joven al atardecer, rodeada de bellas flores y un hermoso cielo azul a su costado.
Tenma lo observo con atención, él tenía un rato despierto, ya había notado antes la presencia de Albafica y de Manigoldo, pero prefería no tener que hablar con ellos todavía, si las cosas seguían así terminaría abandonando a Alone para regresar al templo y continuar con su entrenamiento para prepararse para la batalla, así que este tiempo fuera tendría que aprovecharlo al máximo.
Los pasos de Alone se adentraban en el camino al pueblo, el chico había amanecido de buen humor, pese a los extraños acontecimientos en su hogar las cosas pintaban bien, esta vez no se sentía presionado por vender algo, había comida en casa así que ese dinero seria destinado para hacer algo diferente, tal vez vendería algo de esa carne para ganar aún más monedas y continuar comprando objetos para prepararse para el invierno, o pinceles y pintura.
- Anda Cora no te retrases, deja de ladrarle a los árboles, queremos llegar temprano hoy. - Comento el chico que seguía admirando lo hermoso del bosque al amanecer, se sentía ligeramente diferente, como si el viento manejara sus pasos, o alguien más le moviera en la dirección correcta.
Al llegar al pueblo se colocó en la plaza donde se acomodó en el lugar donde solía permanecer para vender sus cuadros, esta vez solo había uno que exhibir, esperaba tener suerte y poder sacarle algo de provecho para poder volver a comprar sus utensilios o ropa, lo que más falta le pudiera hacer en ese momento.
Cora también se acomodó donde usualmente lo hacía, tras su dueño en esa pequeña banqueta donde reposaría la comida dándose un merecido baño de sol, el animal había comido suficiente como para volver a dormir un par de horas más sin molestar a Alone.
- Es un cuadro muy hermoso. - Dijo una voz tras de sí dirigiéndose a Alone haciendo sombra tras su espalda, le pertenecía a un joven de cabello azabache y unos hipnotizantes ojos obscuros que contrastaban a la perfección con esa piel blanca.
- H-hola - Con timidez se giró para poder mirar a ese sujeto que estaba frente a él, su corazón latía con mucha rapidez, por algún motivo se sentía tremendamente ilusionado sus piernas temblaban bajo su cadera, sentía emoción y terror a la vez, ese hombre era imponente, sus amplios hombros y esa sombría mirada en su rostro le cautivaron de inmediato.
- ¿Tú lo pintaste? -
- S-si. - No pudo decir más, ni si quiera había podido ofrecerlo, ni fijar un precio por él, seguía perdido en la mirada de ese sujeto.
- Quiero comprarlo, ¿tiene un precio? - Ese hombre caminaba alrededor del joven que se había quedado petrificado, podía sentir el escrutinio de sus ojos obscuros, y juraría que había acariciado su cabello con una de sus manos.
- Hammm…..Si, es….Si es decir cuesta 400 liras p-puedo…. -Por un segundo pensó en regalárselo a él, cada segundo que pasaba al lado de ese hombre le hacía querer conocerlo más y más.
- Lo llevare por 8000 liras. - Dijo deteniéndose frente al joven para tomar sus manos y dejar caer una bolsa castaña repleta de monedas doradas.
- N-no es mucho, y-yo solo….- Pero la cercanía del otro y su dedo sobre sus labios le hicieron callar inmediatamente.
-Necesito que tu hagas algo por mí, hay una joven que desea retrato y está buscando a alguien como tú para realizarlo, ¿Quisieras acompañarme para ir con ella? Te pagara muy bien. - Contemplar el rostro de su maestro le hacía desear besarlo en ese momento, pero sería demasiado llamativo en una plaza tan concurrida como esa, aunque a estas horas de la mañana la gente era escasa.
- E-es que ayer perdí mis instrumentos para pintar y….- Alone se alejó un poco del otro, la cercanía era algo que no sabía cómo manejar, jamás había estado tan cerca de alguien, y menos de un hombre joven y apuesto como ese, lo más cercano era Tenma y este lo odiaba, así que no había mucho con que comparar.
- Los comprare para ti en él camino, solo acompáñame con ella, es una mujer tan bella como la de tu pintura, se llama Pandora. -
- ¿P-pandora? - Familiaridad, ese sentimiento de familiaridad le abrazo nuevamente, desviando su mirada de aquel sujeto que le sonrió inmediatamente, esa sonrisa había sido lo más hermoso que había visto en años y era dirigida a él, de eso no había duda.
- Bonito nombre verdad, ¿Cuál es el tuyo? -
- Alone, me llamo Alone. -
- Mucho gusto Alone, yo me llamo Kagaho de Bennu, ¿Qué dices vienes conmigo? - Nuevamente le acorralo contra la pared haciéndole sombra al instante al colocar su mano contra el muro de piedra, era un hombre alto, y Alone a penas y le llegaba al pecho.
- S-sí, ¿puedo llevar a Cora? Es mi mascota, el no dará problemas, estará afuera limpiare lo que el haga. - Había en ese muchacho que hacía brotar en el melancolía y ansiedad.
- Claro, yo lo cuidare por ti, andando es por aquí. -
- ¡ALÉJATE DE EL MALDITO ESPECTRO! - Grito repentinamente Tenma colocándose frente a Kagaho empujándolo con fuerza para hacerlo retroceder medio paso, y tomando a Alone por el brazo para alejarlo del lugar.
- ¿Tenma? ¿Qué estás haciendo? Suéltame. - El rubio trataba de frenar su paso, pero si continuaba así solo caería al suelo, la intromisión de su compañero le había asustado, ¿Qué acaso Tenma no tenía otra cosa mejor que hacer? Arruinaba una gran oportunidad, con ese dinero pronto podría irse de ahí y buscar una casa mejor donde él y Cora pudieran descansa tranquilos sin tener miedo de nada. El orfanato se libraría de ellos y ellos de Orfanato.
- Ese hombre no es bueno Alone, debes venir conmigo ahora. - Regaño enérgico Tenma continuando con su camino, arrastrando "al contenedor" lo más lejos que se lo permitiera, pero esta vez ese chiquillo de cabellos dorados estaba poniendo todo de su parte para zafarse de su agarre, debía aplicar más fuerza, pero si lo hacía tal vez le lastimaría más de lo necesario.
- ¡No! basta, él me está ofreciendo trabajo, tu solo quieres lastimarme, déjame en paz por favor, quiero regresar. - Suplicaba el menor perdiendo el paso tropezando con las piedras del camino, sin caer al suelo gracias al fuerte agarre del Pegaso.
- ¡HE DICHO QUE NO! ¡NO PERMITIRÉ QUE ÉL TE….!-Esa sombra nuevamente cubrió por completo la figura de Tenma, con un rápido movimiento fue puesto fuera de combate, para llevarse las manos al abdomen y caer de costado en el suelo, ese golpe había sido tan fuerte como rápido y no lo había visto venir.
- No voy a permitir que le grites y lo trates de esa forma frente a mí, él quiere ir conmigo. - Dijo con frialdad y molestia ese hombre de cabello negro que se acomodó para recomponer a Alone y colocarse a su derecha.
- N-no tenías que pegarle, ¿Tenma estas bien? -Eso había sido muy rápido, y ahora Tenma estaba en el suelo, odiaba la violencia y que las personas la usaran para lastimarse las unas a las otras, pero ambos la habían usado y ahora su mente estaba confundida al igual que sus sentimientos.
- Él te lastimo, quería obligarte a hacer algo que no querías, solo hice que se detuviera él está bien, vamos Alone, todo estará bien. - Con suavidad poso su mano sobre el hombro del rubio para girarle con suavidad y darle la espalda a Tenma.
- No te vayas Alone, por favor. - Esa voz le hizo girar de nuevo, Tenma aun en el suelo continuaba hablándole, implorándole que permaneciera con él, ¿pero que no le odiaba?
- R-regresare por la tarde a casa, p-perdóname por favor. - El chico cerro los ojos por un segundo, sus piernas caminaban solas, alejándolo de Tenma que continuaba en el suelo tratando de incorporarse, pero era tarde, los protectores brazos de Kagaho se habían apoderado de los diminutos hombros de Alone y de su reducida cintura, le guiaba lejos de la plaza, de aquellas personas curiosas y del Pegaso.
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Hasta aquí con el Fic!
Espero sea de su agrado.
Att: OlderSkyland18
