Y yo aquí….hasta el final.

Le soy fiel le doy mi vida,

Donde este noche y día.

Yours ever….

Una lagrima rodo por su mejilla rompiéndose contra el suelo, el dolor que sentía en su abdomen no se comparaba con el que sentía en su pecho algo se había quebrado ese día,…Su ego; Ese espectro lo había derribado con un simple golpe, uno solo que ni si quiera vio venir, la rapidez, la fuerza y la destreza que poseía ese sujeto le habían revelado lo poco preparado que estaba para la batalla, su poder no se comparaba con el de ese sujeto, seguía siendo el mismo caballero de bronce desertor con aires de grandeza que planeaba matar a Hades antes de que este poseyera el alma de un cuerpo inocente…Era muy valiente de su parte.

Jamás había puesto las cosas en perspectiva hasta ese día, pero ahora se daba cuenta de lo equivocado que estaba, lo mal que se estaba comportando no solo frente a Alone, si no frente a Sasha, su eterna amiga, la misma chica que le había dado una segunda oportunidad, que no pedía nada a cambio y que había jurado proteger con su propia vida y ahora mismo le estaba dando la espalda, en verdad merecía que le ocurrieran todas esas cosas, tal vez eran llamados de los Dioses que se rehusaba a escuchar, a entender, a aceptar.

Evitar el horror de la guerra era su más grande añoranza, o tal vez esa era la mejor forma de protegerse a sí mismo de Hades y no mostrar su egoísmo ante el mundo, le atormentaba la idea de poder volver a perderse en el abismo azul de la gélida mirada de Hades y no poder ser capaz de enfrentarle como en veces anteriores y terminar destruyendo a lo único que le daba sentido a su vida, para posteriormente repetir el ciclo y sentir este tormento otra vez ¿Cuántas vidas más debía sufrir por lo mismo? ¿Cuándo seria perdonado?

Pero ¿Qué había de Alone? Cuantas veces el alma más pura del mundo debía sufrir de esa forma, sufrir de hambre, abandono, crueldad y odio hacia su persona, únicamente por su pureza, vívidamente recordó el día anterior; La piel blanca de ese chico rubio ajustada a su delgada y delicada silueta mientras se metía al agua del rio para cubrir su desnudez, eso que había sido capaz de apreciar era la perfección pura.

Ahora que lo meditaba un poco mejor, se daba cuenta de que Luz y Obscuridad nunca podían vivir separados, su dualidad estaba confinada a una misma persona y esa era Alone; Él tenía sus propios demonios con los que luchar, sus compañeros como Manigoldo o Albafica incluso la propia Sasha también estaban atrapados en esa telaraña a al que llamaban destino y que debían cumplirlo de la mejor forma.

Tal vez había hecho todo de manera incorrecta como siempre, aun recordaba las palabras de la dulce Sasha en sus oídos, su suplica por que permaneciera en el templo y dejara al destino continuar con su inevitable paso, si Hades estaba destinado a poseer a alguien lo haría de igual forma tal y como había hecho con la misma Sasha, como las estrellas hacían lo propio con él.

-Alone. - Pronuncio el Pegaso que trato de ponerse en pie pero ese mareo hizo que nuevamente recurriera al suelo para pedir apoyo ¿Era suficientemente tarde para poder salvar el alma de ese muchacho?

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Las enormes puertas de roble se abrieron de par en par, ese lugar tenía un ambiente muy pesado, como si el tiempo dejara de transcurrir dentro de esa hermosa catedral, los vitrales de distintos colores reflejaban el sol de la mañana en los pisos de mármol y en las alfombras carmesí que decoraban el lugar, las llamas de las veladoras encendidas le daban un aspecto tétrico y lúgubre al sitio con un silencio sepulcral que solo se rompía por los pasos de ambos mientras avanzaban al pasillo dirigiéndose a una habitación en particular.

En cuanto las puertas se abrieron ese lugar repleto de lujos deslumbro los ojos de Alone, jamás había visto cuadros tan bellos, muebles tan finos, cortinas de seda, y esa alfombra que combinaba con la decoración le hizo pensar que inclusive podría dormir sobre ella sería más cómodo que su colchón improvisado hecho de paja.

- No te muevas de aquí, llamare a la señorita Pandora. - Dijo con voz firme el hombre que observaba con atención al rubio, se veía sumamente pequeño, asustado, como un ratón enjaulado junto a una serpiente, y en parte era verdad, pronto seria devorado por las sombras, seria despojado de su cuerpo y con suerte su esencia se extinguiría rápidamente, sin ser capaz de apreciar el horror que le depararía el futuro.

- ¿P-podría salir a llamar a C-Cora? E-él no va a entrar al lugar e-esperara afuera e-es solo que n-no lo he visto y…. —Se apresuró a decir Alone pero ese semblante perfecto y sereno del hombre frente al cambiaba a cada palabra que salía de su boca, casi como el de los demás cuando pedía una ración de comida o un par de monedas para comprar zapatos.

- ¡NO! - Grito con rapidez el otro tomando al chico por los hombros, el eco de su atronadora voz rebotaba de una pared a otra, cortando la calma del sitio estremeciendo a Alone que se encogió rápidamente cerrando los ojos por instinto, siempre que había gritos había golpes después.

- P-perdóneme….- pronuncio el rubio asustado, en verdad estaba preocupado por Cora, él nunca se alejaba mucho de su amo, además esa parte del bosque no la conocía bien, jamás acostumbraban acercarse allá, era un lugar muy sombrío para visitar.

Rápidamente el de Bennu le soltó, llevándose una mano al rostro, había perdido la calma muy rápido esta vez, siempre trataba de conservarse sereno, tener sus instintos bien dominados pero había algo en toda esa situación que no le agradaba, estar en un ejército que se había dividido justo antes de empezar la guerra le tenía muy nervioso, Pandora y el señor Hypnos y Thanatos no se llevaban del todo bien, sus ideales no empataban, sabía que la llegada de su Dios seria lo que unificaría a su ejército nuevamente, le guiaría hasta la victoria y decidiría de una vez por todas que hacer con la problemática entre esos tres.

- Después de que hables con Pandora saldré a buscarlo, los animales no vienen a menudo por aquí, debe estar cerca de las orillas del rio que divide al bosque, así que no te preocupes. - Dijo el de Bennu pasándose una mano por el rostro, no había querido gritarle a Alone y mucho menos asustarlo, pero bajo ningún motivo pensaba dejarlo salir sin antes recibir el "despertar de su alma".

- E-entiendo…- El pequeño bajo la mirada, esos ojos castaños que le cautivaban ahora le atemorizaban, había algo en ese hombre que le aterraba y le agradaba al mismo tiempo, olvidaba fácilmente su lugar frente a los demás, algunas veces las personas se portaban ligeramente amables con él, para después molestarle y mostrarle repudio, como Tenma.

- ¿Qué rayos está sucediendo aquí? ¿Porque tanto alboroto? - Dijo una voz femenina haciendo que ambos giraran para poder mirarla.

- Señorita Pandora. - El de Bennu se arrodillo inmediatamente bajando la mirada, esa mujer que tanto odiaba tenía el control ahora, era ella la encargada de despertar el alma de su Dios, y a partir de ese momento seria la protectora del mismo, al igual que todos los espectros que habían jurado leal tan al Dios del inframundo.

- ¿Y bien? ¿Qué es esto? - Dijo la joven rodeando a Alone mirándole de arriba abajo, el chico se encogió de hombros y miro sus gastados zapatos, se sentía avergonzado, el escrutinio hacia su persona le hacía sentir más inseguro de lo que generalmente era.

- ¿En serio? ¿Esto es lo que me trajiste? - Pronuncio la joven esbozando una sonrisa que pronto se transformó en una mueca de rechazo, era increíble que Kagaho se atreviera a llevar a ese ser tan insignificante ante su presencia, debía ser una broma de mal gusto, una mala tirada del destino, pero esa rata miserable que tenía enfrente no sería el contenedor de su Dios, ni en ese tiempo ni en los que venían.

A diferencia de los demás, Pandora estaba completamente convencida de que el alma más pura no serviría para alimentar el cosmos de Hades, ella buscaba a un verdadero guerrero, un ser poderoso, valiente, gallardo y lleno de grandeza que supiera guiar a su ejército, no un ingenuo pequeño con cara de niña que lloriqueaba todo el tiempo y ya había elegido por mano propia a quien deseaba entregarle la armadura de Hades.

- Traje al alma más pura de la tierra como debe ser.-El hombre apretó los puños, era exactamente lo que no debía suceder, sentía tanta rabia al escuchar a esa mujerzuela hablarle así a su deidad, si ella deseaba que el contenedor fuera diferente solo por un capricho el universo se encargaría de ponerla en su lugar, y sería la furia de sus puños la que acabaría con su cuerpo en cuanto Hades despertara de su largo letargo.

- No voy a permitir que este humano tan frágil sea el nuevo contenedor de nuestro señor, necesitamos a alguien más fuerte, más capaz, alguien valiente, no un ratón asustado. - En los ojos de Pandora se podía ver la determinación que imperaba en ella, esta vez quería asegurarse de la victoria, y no descansaría hasta poder obtenerla, aunque eso debilitara momentáneamente al ejército que pretendía comandar.

- Señorita Pandora usted no tiene la facultad de elegir al contenedor, es nuestro señor y estoy seguro de que el señor Hypnos…-

- ¡NO VUELVAS A MENCIONAR A ESE MALDITO EN MI PRESENCIA! ¿DÓNDE ESTÁ TU LEALTAD? ¿CON ÉL O CONMIGO? Porque si es conmigo no discutirás mis órdenes, dije que quiero al Pegaso a nadie más me entendiste. - Dijo acercándose al contenedor con rapidez para tomar su rostro entre sus manos asustando a Alone, ese toque helado y esa rudeza en sus movimientos le hacían creer que esa joven mujer era más fuerte de lo que aparentaba, con rapidez la joven le levanto del cuello de un solo tirón, para después dejarlo caer al suelo con rudeza.

- L-lo siento….- Dijo Alone rápidamente, no entendía absolutamente nada de lo que había pasado, seguramente a la señorita no le había agradado la elección de ese apuesto joven, quería un pintor verdadero, un artista, no un ratón asustado como el, un cobarde y poca cosa como él.

- ¿De qué te estas disculpando? Nadie está hablando contigo. - Esa estrepitosa voz era muy masculina, esa joven tenía solo la pinta de debilidad, era una muchacha fría, y fuerte, aunque le resultaba familiar, sentía la necesidad de agradarle, pero tampoco quería meterse en más problemas sabía perfectamente que no era bienvenido en ese lugar.

Con rapidez Alone se levantó del suelo acomodándose el cabello y dando unos pasitos para atrás, sentía temor de esa joven, aunque eso era usual, un sentimiento que solía despertar a donde quiera que iba; Desde muy joven experimento el rechazo constante, las personas parecían desagradar de su compañía, nadie soportaba estar con él, solo recibía contacto físico cuando los muchachos del orfanato le agredían, hablar tampoco se le daba muy bien, se ponía nervioso con mucha facilidad, siempre trataba de encajar pero nunca podía hacerlo, las personas se burlaban de su voz, de sus ademanes, de las palabras que usaba, todo lo que él hacía era motivo de burla o motivo de ofensa simplemente porque él lo hacía, era una especie de maldición, siempre pensó que la gente exageraba cuando le llamaban maldito, el a diferencia de la gente creía que la maldición le ocurría a él y no a los demás, que esa maldición se había originado la fría noche en la que nació bajo la constelación de la estrella más brillante de Cetus, en otras palabras, la constelación del Dios del Inframundo, donde su destino se había escrito.

- ¿En serio quieres que esta porquería de humano ser sea nuestro contenedor? ¿Solo porque Hypnos lo quiso? esta sabandija debe regresar a donde pertenece, no quiero volver a verlo ¡YO MISMA SALDRÉ EN BÚSQUEDA DE NUESTRO NUEVO CONTENEDOR! Y cuando el ejército este reunido otra vez yo misma cortare la cabeza de Hypnos- Dijo la joven estrepitosamente dándole una fuerte bofetada a Alone que volvió al suelo golpeándose la cabeza, Pandora dio media vuelta y salió de la habitación a toda prisa, siendo seguida por Kagaho, eso era inaceptable.

La puerta del corredor se cerró de un fuerte portazo, podía escuchar con claridad la voz del de Bennu y la de Pandora pelear del otro lado del pasillo, poco a poco el chico se incorporó, llevándose una mano a la cabeza, le había dolido bastante aquel golpe, podía oír el latir de su propio corazón, tenía miedo, y había un sentimiento en su pecho que no podía descifrar, era un sentimiento difícil de explicar, felicidad, tristeza y angustia bien mezcladas agregando un toque de nerviosismo.

Con mucha cautela miro a los lados, no deseaba hacer enojar a nadie más, camino con paciencia hacia la salida y una vez que vio el pasillo despejado corrió a toda velocidad hacia su libertad, sus delgadas piernas se movían muy rápido quería esconderse en algún lugar, regresar a casa, sentía miedo, mucho miedo.

Cuando los adultos le golpeaban siempre era un poco más doloroso para él, independientemente de la fuerza que llegaran a emplear, cuando los chicos del orfanato lo hacían generalmente eran crueles, pero sus palabras seguían siendo las de unos niños, en cambio los adultos, aquellos que ya habían pasado por la madurez y le trataban cual basura, eran ellos los que más daño llegaban a hacer en su corazón.

Una vez lejos de esas puertas de madera de la catedral el muchacho se escondió tras un árbol cercano debía recuperar el aliento, volver a respirar un poco mientras se llevaba una mano a la mejilla derecha, la contraria a la que Tenma le había golpeado ayer, era una suerte que no le hubieran golpeado en el mismo lugar, pensó para sí mismo el chico, eso sí sería mala suerte.

Pronto la sangre en su frente le bajo hasta el mentón, podía sentir esa delgada gota caliente de su propia sangre, probablemente el golpe de la cabeza había sido más fuerte de lo que deseaba admitir, pero lo arreglaría al llegar a casa, su prioridad ahora era encontrar a su mascota y salir huyendo de ahí.

El día había comenzado de la mejor manera, y su mayor consuelo era que tenía comida caliente en casa que compartiría con alegría junto a su mejor amigo mientras pensaba en un lugar al cual huir ahora que contaba con algo de dinero.

- C-creo que es por allá….oh tal vez era por allá…- El chico miro a ambos lados del bosque, la izquierda y la derecha se veían exactamente iguales en esos momentos, esa parte del bosque siempre le había intrigado, sabía que algo malo se ocultaba en la cima del sendero, por eso jamás iba a esa zona, pero esta vez no sabía cómo regresar a casa.

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