¿Qué tal, linduras Titanicas? ¿Me extrañaron? Sé que probablemente no por ser una completa irresponsable como ficker, pero entiendanme, como dirá Jinx más adelante hay una gran diferencia entre la practica y la realidad. Y en mi vida fuera de ser rosada y fabulosa, aun no acabo la carrera de medicina, la cual si alguien les dice que se pone más fácil a medida que avanzas; es una total mentira, una trampa, no caigan en ella ¡Huyan!
Aun no me he casado, ni he parido por si alguno sentía curiosidad. Ya todos los que empezaron conmigo esta historia pagamos impuestos ¿No? espero que a todos les este yendo genial. Y bienvenidos a los nuevos lectores (Un grillo silbo al fondo del salón).
Estamos pasando por una crisis sanitaria mundial para la cual la clase de epidemiologia no me preparo. Más que nunca estamos haciendo acopio de nuestra vida virtual para mantenernos lo más cuerdos posibles, y estar cerca de los que queremos sin arriesgarlos. Los fics me hacen sentir en casa, me permiten conectar conmigo misma de una manera increíble y dar rienda suelta a esta cantidad de pensamientos que me invaden. Así que sí, tenía que venir el coronavirus y darme tiempo para terminarlos, bueno, veamos el lado positivo de esto (Un cuchillo voló hacia mi cabeza).
Le dedicó esto a mi bella amiga y colega escritora Coockie, te agradezco por siempre estar ahí, animándome a través de la pantalla. Compartiendo risas y tristezas conmigo, dándome la manito virtual. Y recordándome lo feliz que me hace escribir.
"Lo único que vale la pena hacer es lo que hacemos por otros"
Y sin más que decir: Disfruten su lectura.
De regreso.
─Entonces, Wally ¿Qué me cuentas?
Ayudar a Robin con su artimaña no era tan complicado en realidad, teniendo en cuenta que ella se interesaba genuinamente por Flash. Eran "amigos" desde hace mucho tiempo y habían compartido muchas cosas como equipo.
A veces Donna analizaba su trayectoria hasta el momento un poco más a fondo y llegaba a la conclusión de que ser la heroína solitaria no era tan glamoroso y divertido como muchos solían pensar. Extrañaba la camaradería, tal vez eso era lo que la había impulsado a ir a la fiesta en primer lugar, y tal vez Flash podría ayudarla a recordar mejor.
─De todo, hace mucho que no hablamos ─respondió el pelirrojo muy contento, no esperaba encontrarse con su vieja amiga ahí.
Su entusiasmo hizo sonreír a Donna.
─Resúmelo ─bromeó ─Hiciste todo un gran escándalo con eso de salir con una chica mala. ─soltó con ligereza.
─No entiendo porqué tanto alboroto ─bufó el pelirrojo rodando los ojos, gesto del cual responsabilizaba completamente a Jinx por habérselo contagiado.
─Es un circulo pequeño, Wally ¿Qué te puedo decir? Los rumores corren tan rápido como tú.
─Jinx, porque así se llama, no la chica mala, ni problemática, ni la bruja. Ella es asombrosa, y me hace muy feliz, eso debería ser suficiente ─argumentó firmemente zanjando el asunto.
«Para ti siempre son asombrosas, Flash» dijo Donna en su fuero interno con escepticismo. A la edad de ellos todos los amores parecían eternos, más en sus condiciones de vida donde cada misión podría ser la última; era una vida intensa, y él siempre había sido un chico enamoradizo.
─¿Cómo te va en Washington? ─preguntó Flash para cambiar de tema.
─Todo muy protocolar ─resalto con franqueza ─Digno de la CIA, estoy colaborando con ellos en desmantelar una red de trafico de material nuclear, la afluencia ha aumentado en los últimos meses, y no debe ser para nada bueno, le comenté a Robin que muy probablemente los Altos de la H.A.E.Y.P. estén involucrados. ─relató hablando seriamente.
Escuchar eso le aisló el estomago a Kid Flash. Buscaban la manera de hacerse más fuertes.
─¿Quién te está prestando apoyo? ─indagó preocupado.
─Por ahora nadie, Flash, no lo necesito de momento, de igual manera cuento con Diana y la Liga si algo pasa. Cumplo con mantenerlos a ustedes bien informados. Oye, tranquilo ─Intentó devolverle el animo al ver su semblante consternado tomándolo de la mano ─Esto va a pasar, atraparemos a los malos, siempre lo hacemos ─dijo con algo de arrogancia.
Él sonrió y le dio un sorbo a su cerveza.
─¡Anímate! Te dieron la noche libre ¿no? Hay que disfrutar de la fiesta ─dijo picaronamente jalándolo a la pista de baile.
Si algo sabía Donna eran los puntos flacos de Flash, y entre ellos estaban bailar y complacer a las chicas lindas.
─Hace mucho que no bailo, Donna ─dijo entre risas algo nerviosas.
─Aquí tienes tu bebida ─avisó Raven entregándole una copa flotante en sus manos a la chica maravilla.
─Gracias, Raven, se ve estupendo ─Le dio un trago ─Y sabe aún mejor, tomate uno con nosotras, Flash.
─Es que estoy tomando cerveza y no estoy seguro si deba…
─¿QUIÉN QUIERE JELLO SHOTS?
Apareció Abeja repentinamente con una enorme bandeja llena de shots de gelatina verde, color obviamente asignado por el cumpleañero.
Era increíble para Flash admitirse así mismo que a pesar de estar en una fiesta rodeado de chicas y alcohol, esos tragos solo lo hicieran acordarse de la gata. La gata de Jinx; la gata que él le había regalado a Jinx.
«Creo que me estoy volviendo loco» pensó al notar que sus ideas ya se estaban tornando un poco obsesivas. ¿Qué rayos estaba haciendo? Estaba con sus amigos, su familia, y Jinx estaba completamente a salvo en casa, ya era hora de liberar algo de estrés. Trabajaba tan duro por mantener todo bajo control, siempre con una sonrisa, que mentalmente se encontraba agotado, aunque sentía mucho remordimiento de admitirlo y tal vez eso no era sano del todo.
─¡FLASH!
Gritó Donna sacándolo de sus cavilaciones.
─¿Qué?
─¿Te unes?
─¿A qué?
─A ver quien toma más shots ¡Te encantan los jello shots! ─dijo la chica emocionada ─¡FLASH! ¡FLASH! ¡FLASH!
Empezó un cántico bastante persuasivo que las demás chicas secundaron, hasta Raven.
─Bueno, si insisten ─dijo el pelirrojo sintiendo el ego inflado por el furor del momento, como en los viejos tiempos.
En un parpadeo, el héroe hecho una ráfaga solo dejo recipientes vacíos en la bandeja, ganándose así unos fuertes vítores de las espectadoras.
─Viejo, pero así es muy fácil ganar ─Entro Cyborg en la escena con un divertido tono retador ─ ¡Trae otra ronda, Abeja!
Esta sonrió con malicia y volviéndose lo más de diminuta voló a por más bebidas.
─Ese es mi Flash ─hablo Donna regocijada con aquel ambiente tan festivo, pero tan festivo que Wally no había dicho absolutamente nada de que ella descaradamente ahora estaba sentada en sus piernas.
─Así quería verlos ─dijo Chico Bestia satisfecho de que sus amigos se estuvieran divirtiendo tanto como él ─Ahora el rey del carnaval les demostrara como se hace.
Y volviéndose un gran gorila que golpeo sus pectorales cual tambores, se posiciono junto a los chicos y la bebida, convencido de que aquella noche sería increíble. Olvidarse por unas horas de los estandartes y responsabilidades, para solo ser chicos pasándola bien.
Sonaba "Just Dance de Lady Gaga" en la consola ¿Qué podría salir mal?
Conforme la noche avanzaba yo más me desesperaba. Cayendo cada vez más en cuenta de la terrible realidad que se abalanzaba sin piedad sobre mí. Me sentía sofocada con aquel aire viciado de vapores que no identificaba. Mis pulsaciones galopaban a toda velocidad, mis manos estaban empapadas de sudor y estaba apunto de perforarlas dada la presión que ejercía con las uñas en mi propia carne.
Estaba hecha de palo, totalmente tensa de pensar que si me movía mandaría todo al infierno e intentaría escapar, como una estúpida intentaría escapar porque… No podía resignarme. Tal vez estaba siendo muy dura conmigo misma al pensar que la resignación llegaría en tan solo un par de horas, presuntuosa de una frialdad que tal parece no poseo, porque las opciones que barajaba mi mente en ese momento eran: Romper en un llanto completamente enloquecido o matarlos a todos; ningún de las dos hacían gala de mi cabalidad.
Muy a mí pesar tenía que aceptar que no podía regresar de un jalón a la vieja Jinx, porque ya no era la misma persona de hace un año atrás; porque no soy la misma persona después de Flash. Me siento tan débil sin él, no quiero una vida sin él. Que egoísta soy.
«Cálmate, Jinx, no es momento de perder la cabeza» intenté contenerme. Ya que la dirección que estaban tomando mis pensamientos podrían hacerme estragos. Abrí las manos y mire mis palmas, estuve a punto de hacerlas sangrar. Me levanté del sillón tratando de relajarme, pero la molesta voz de Gizmo osó entorpecer mi plan.
─¿A dónde vas?
─¿Qué? ¿Acaso no me puedo mover o qué? ¡Siento que me voy a volver loca! ─Le espeté de forma visceral, sin pretender llamar la atención de nadie, colocando las manos en mi cabeza como si con eso fuera a aligerar la presión que sentía.
─Primero que nada: ¡Cálmate!
«Grafo error, niño, pedirle a una mujer rabiosa que se calme» pensé apretando los dientes como si quisiera hacerlos añicos.
─Es lo que intento ─respondí, en realidad gruñí.
─Y en segundo lugar: Te recomiendo que no te separes de nosotros, las cosas no son como antes, Jinx, no conoces a estos sujetos. Son realmente malvados ─dijo con un tono verdaderamente sombrío que no recordaba para nada en él.
Si mí fractura memoria no me fallaba, Gizmo debía tener unos 12 años en ese momento, y aunque su mente fuera prodigiosa y adulterada, él continuaba siendo un bobo bebé cuando lo deje, al parecer yo no era la única que había cambiado un poco. Aunque psicoanalizarlo no era la que me competía verdaderamente en ese momento, su advertencia resultaba más relevante.
─¿A qué te refieres, Gizmo? ─inquirí volviendo al sofá, tratando de usar un tono de voz que mantuviera la conversación entre nosotros.
Él estaba concentrado en el estúpido videojuego pero se detuvo otro segundo para dedicarme una mirada gélida.
─Lo que escuchaste: No te separes, no metas tu trasero en más problemas de los que ya tienes, porque las consecuencias son mucho peores. ─sentenció y volvió a la suyo.
Su… simplicidad solo provocaba que se me enterrara más la mala espina que había empezado a sentir. Algo andaba terriblemente mal y tenía intensiones de averiguar qué era, porque estaba bastante segura de que mi instinto de supervivencia seguía intacto.
─Lo que tú digas, pero necesito usar el baño ─dije y volví a levantarme sin esperar su respuesta.
─¡¿Pero es qué tú no entiendes?! ¡¿Acaso hablo en chino?! ─encasquetó enojado el niño hacker.
─¿Qué hago entonces? ¿Me desintegro la vejiga?
Puse mis brazos en jarra y lo mire desafiante, él se paro sobre los cojines del sofá para quedar mas o menos a mi altura y sostenerme la mirada exasperado.
─¿Qué les pasa a ustedes dos? ¿Extrañaban discutir? ─interrogó Ojo acudiendo al llamado de atención que habíamos provocado. ─Creo que luego tendrán mejores momentos para recordarlo ─dicho esto obligo a Gizmo a sentarse con un disimulado pero contundente empujón en la calva.
Este refunfuño improperios y maldiciones inaudibles mientras regresaba a su juego.
─¿Y tú? ¿Qué paso con ser una mansa oveja negra y portarse bien? ─increpó agarrándome del brazo.
─Tengo que ir al baño, loco ─Le dije fríamente mirándolo como si fuera un insecto.
Deshizo su agarre y se relajo un poco mirando hacia los lados para comprobar que todo estuviera en orden. Todos estaban en la suya, solo algunas cabezas habían volteado a fisgonear.
─Los baños están al fondo, te acompaño ─indicó empezando a caminar, lo seguí.
─Creo que los podía encontrar sola ─mencioné fastidiada.
─No me subestimes, Jinx ─dijo con sencillez, seguramente con un vestigio de mis intensiones dando vueltas por su pequeño cerebro.
Rodé los ojos con tanta fuerza que casi me disloco un músculo.
Me señalo la puerta de los sanitarios recordándome que estaría cerca por si lo necesitaba, no sabia para que podría necesitarlo pero bueno. Total es que entre, agradecida de que fuera un sanitario bastante normal solo que algo sombrío por tener el mismo tipo de luces violeta del resto del escondite. Accedí a un cubículo y me disponía a hacer mis cosas (¿Qué? De veras quería hacer pipí) cuando de repente otra figura irrumpió en el cubículo, con tal agilidad que sin darme tiempo de reaccionar ya tenía una mano cubriendo mi boca y a dicho personaje chuteándome para que me tranquilizara.
Cuando pude enfocar bien la escena me encontré con una familiar mascara kabuki que asemejaba a un gato observándome fijamente.
─Cheshire ─murmuré cuando ella quito su mano de mi boca al notar mi calma.
─Hola, Jinx ─saludó retirándose la mascara para poder hablar mejor.
─Ho...hola ─balbucee, esa noche no se podía poner más rara… ¿O sí?
─No tenemos mucho tiempo ─susurró.
─¿Tiempo para qué? ¿De qué rayos hablas?
«¡Por Dios, déjenme respirar! Estuve encerrada 6 meses andando en casa sin sostén, todavía estoy recalculando» cavile enfadada.
─No te hagas la tonta, Jinx, tú sabes que yo he estado haciendo cosas que no debería y más que nadie sabes perfectamente porqué las hago ─me habló con determinación la chica de rasgos asiáticos.
«Oh, sí, el sexo prohibido, ya recordé» pensé desviando la mirada.
─Escúchame ─pidió serena pero firmemente tomándome por los hombros ─Sé que pedirte que confíes en alguien en este momento es muy difícil, pero en el pasado pudimos dejar las rencillas de lado y resolver situaciones en beneficio de ambas, una vez más pido tu ayuda: Necesito que salgas de aquí y busques ayuda ─exigió dejando entrever algo de suplica.
Realmente no podía dar crédito a lo que estaba escuchando, su planeamiento era ridículo, ridículo no, cruel ¿Acaso se burlaba de mí? Solté una risa amarga y sardónica en señal de mi perplejidad.
─Esta noche, tu captura, todo es un plan; atacaran la Torre aprovechándose de la situación para capturar a la mayor cantidad de héroes posibles para convertirlos en agentes.
Sus palabras me hicieron sentir como si la bomba de Hiroshima hubiera caído en mi estomago, pero no podía permitir que se me nublara el entendimiento como daño colateral.
─¿Por qué demonios habría de creerte? ¿Cómo sé que este no es el plan de Los Altos para torturarme? ¿Cómo se que no te enviaron para terminar de enloquecerme? ─Solté a quemarropa hundiendo los dedos en mi cuero cabelludo, todo eso no podía ser mas sádico ─¿Crees que si hubiera podido elegir estaría aquí? ─escupí venenosamente disponiéndome a salir de ahí.
«Pero… ¿Y si es verdad? ¿Y si Wally está en un peligro que no preví?» pensé llena de remordimiento.
La mercenaria, como era su naturaleza, insistiría hasta lograr su cometido. Con espadilla en mano detuvo la puerta para retenerme ahí.
─¡Quítate o te quito! ─amenacé.
─¡¿Por qué habría de mentirte?! ¿O es que quizás tu enorme ego no te deja ver que no todo se trata sobre ti? ─inquirió abofeteándome verbalmente. ─Olvida el papel de victima y escúchame, llevo meses tratando de mantener esta farsa para poder espiar el plan de los H.A.E.Y.P. pero ha sido más infructuoso de lo que esperaba, ellos no han dejado nada al azar, no permiten que nadie merodee a sus anchas, nos dan misiones, hacemos lo que nos piden ─relató con pesar, pude sentir la frustración en sus palabras.
La Cheshire de mis recuerdos se había caracterizado por ser una persona difícil de controlar, ella siempre estaba del lado que más le convenía dado el tipo de trabajos que solía desempeñar. Pero se le notaba cansada, desmejorada, con ojeras y el labial rojo casi desvanecido en sus labios.
─Y todo por nada ─habló como su tuviera un amargo sabor de boca ─Es como vivir en un zoológico, y a nadie aquí parece importarle en lo más mínimo, los tienen completamente dominados, solo he podido resistir porque encontré la forma de evitar su control mental, igual que hace años con Abeja.
─¿Abeja? ─No entendía que tenía que ver la líder del Este en todo esto.
─Claro, Sangre la borró de la memoria de todos, así no despertaría la desobediencia de nadie más. ─dijo sin que mi incógnita le sorprendiera.
─Yo… No recuerdo nada de eso ─musité haciendo mis ojos vagar por el sanitario, tratando de sumergirme en las lagunas de mi memoria ─No recuerdo nada de eso ─repetí llena de rabia.
Ese era otro de esos momentos en los que me daba cuenta de que ellos me habían arrebatado tanto, que me habían mancillado a nivelas que no podía ni imaginarme. Tuve tantas conversaciones con Flash, donde él hablaba de su familia, de su infancia, de lo mucho que le interesaba conocer todo sobre mí, y ni yo misma lo sé, no quería que él pensara que no le tenía confianza, era que simplemente no había nada que contar, mi vida estaba llena de agujeros negros; de trozos sueltos.
─Jinx, Flash está en verdadero peligro igual que todos los demás ─continuo hablando con pesar ─Por mi culpa capturaron a Veloz hace meses, él que ha estado en la Torre Este todo este tiempo ha sido un impostor.
Sentí como mis ojos se agradaban ante tal revelación, entonces ellos siempre supieron todo.
─Su nombre es Zac, es un metamorfo, robo la identidad de Veloz y con otro tipo de ayuda sus recuerdos para camuflarse a la perfección. Su misión termina hoy, saboteara todas las defensas de Los Titanes y dará el pitazo. Y si las cosas son como me las imagino; será una masacre ─sentenció con semblante lóbrego.
─¿Y el verdadero Veloz? ─pregunté, con terror de la respuesta.
─La última vez que lo vi fue en una celda en La Central, después… nada. ─suspiró con la mirada perdida, pero recuperando rápidamente su determinación me dijo ─Necesito tu ayuda ahora, mientras aun estés cuerda, te procesaran mañana junto con los que logren capturar.
─¿Pero qué puedo hacer yo?
─Pelear ─respondió llanamente.
─¿Sabes que lo que pretendes en un suicidio, verdad? ─expuse una vez que entendí la situación.
─No conozco otra forma de hacer las cosas ─replicó encogiéndose de hombros.
Ante su gesto se dibujo una espontanea sonrisa en mis labios, era habitual en gente como nosotras burlarse de la muerte.
─Estamos en aislamiento en todos los puntos de encuentro H.A.E.Y.P. nadie entra, nadie sale, las comunicaciones también fueron abolidas mientras el operativo este en marcha, y esto es un maldito bunker, pero si logramos llegar al acceso principal sigilosamente y noqueamos a los guardias con esta formula que preparé ─explicó mostrándome lo que parecía una pulsera de cuentas verdes en su muñeca ─ Solo tendremos que dejar caer unas cuantas de estas y podrás salir, en el mejor de los casos.
─¿Y en el peor? ─Que era el que yo siempre esperaba.
─Para eso es que necesito algo de poder extra, querida, que mira que yo pateo fuerte pero contra un ejército no hay manicura que aguante. ─bromeó mostrando sus legendarias garras letales. ─Si ya estas lista, debemos irnos ¡Sígueme!
Abrió la puerta del cubículo con cautela. Silencio, estupendo. Aunque no estaba del todo convencida de lo que estaba a punto de hacer la seguí de todas formas; ya no podía parar, la adrenalina se había apoderado de mí y todo eso se había reducido a solo dos opciones: Huir o luchar. Solo esperaba que la suerte estuviera de mi lado esa noche.
─Cheshire…
─¿Sí?
─¿Cómo hicieron Abeja y tú para no ser controladas? ─quise saber antes de continuar.
Ella sonrió con picardía.
─Abeja te hubiera dicho que con una voluntad de hierro ─contestó divertida ─Pero no le creas nada, es una excelente mentirosa ─agrego con una rodada de ojos ─Tan rápido como se infiltro en la academia me convenció para que la ayudara a diseñar un suero que nos hiciera inmunes al control mental, según ella porque así impresionaríamos al viejo Sangre, me pareció un reto interesante además de una gran ventaja poseer algo así en mi arsenal, pero cuando lo terminamos: Me abrió los ojos por completo. ─Concluyo enigmáticamente, y prosiguió a extenderme un minúsculo frasco. ─Por si lo necesitas, considéralo un pago por este favor.
─No entiendo porque no vienes conmigo, no eres como ellos, tienes mucho tiempo atrapada aquí.
─Yo debo quedarme ─dijo estoicamente ─No me iré sin Roy.
Lo que pasara por el pensamiento de esa chica para mí siempre sería un misterio, ya que el hecho de colaborar en una causa que nos favorecía a ambas no nos hacia automáticamente compinches o mejores amigas. Pero entendía su motivación perfectamente.
Con el plan ya definido en mi mente tentaría al destino que aquella noche se veía tan enredado y quería saber el desenlace. Con Flash o sin él, pero de lo que estaba segura era de que pasara lo que pasara solo quería que él estuviera bien.
─Pero miren lo que tenemos aquí.
Al baño accedieron un par de chicas que mostraban en sus rostros una extraña expresión de satisfacción perversa. Quise que me llevara el diablo.
Mis músculos se tensaron por completo y Cheshire volvió a colocarse la mascara.
─Entonces era verdad lo que nos dijo el tonto de Max ¿Es Jinx?
─Sí, hasta que por fin Los Cinco Pelmazos hicieron algo bien.
─Los Cinco Pelmazos, muy bueno, Vipe.
«¿Y estas idiotas qué?» gruñí rabiosa en mi fuero interno.
─¿Nadie te enseño a no meterte en asuntos ajenos, Viperine? ─dijo Cheshire respirando su voz escalofriantemente bajo la mascara.
─¿Qué? ¿Acaso tienen una fiesta privada? ─preguntó lascivamente la fulana Viperine, a la cual no recordaba de nada en absoluto. Maldita sea ¿Acaso debía recordarla?
─Uy, esas son las mejores ¿Nos podemos unir? ─secundo su acompañante posando su cabeza en el hombro de Viperine, en un gesto ¿tierno? relamiéndose los labios sonrosados mientras nos observaba de una forma que denotaba que estaba totalmente ida a tierra.
─¿Ella ha estado inhalando pegamento o algo así? ─voltee dirigiéndole a Cheshire una expresión que rebotaba entre el asco y la confusión.
─Creo que este no es el mejor momento para bromas, Jinx ─Me reprochó.
En cuestión de milisegundos la mercenaria se adelanto para protegerme con sus garras metálicas de una patada que iba directo a mi cara.
─A las mejores fiestas se llega sin invitación ─argumentó Viperine lazándonos una mirada psicópata, pero lo más perturbador de todo fue ver como de su boca emergía una lengua bifurcada cual serpiente. ─Peach, reúne a todos, cariño, esto será muy divertido.
La eludida risueña ocultó una extraña risita de párvula cubriendo su boca con el puño y desapareció convirtiéndose en una suerte de arenilla siendo arrastrada por el viento dejando tras ella un penetrante olor a… ¿Durazno?
─No tenemos tiempo para esto ─escuché decir a Cheshire hastiada lanzándole una patada a Viperine que la saco del sanitario.
«Ya se pudrió la momia» pensé corriendo tras Cheshire, imaginando que lo de ser furtivas ya estaba completamente descartado.
Las miradas curiosas de todos en aquel antro de inmediato se encontraron puestas en la pelea, mi enmascarada socia había mandando a volar a la serpiente contra una mesa de billar, sorprendiendo a los que habían estado jugando e inmediatamente buscaron resguardo. Ese tipo de escenas eran comunes en La Colmena, provocaciones en las que nadie tomaba partido sino eran su asunto, pero mierda, lo menos que necesitaba ahora era un escandalo.
─¡VIPE! ─gritó con preocupación la tierna y pequeña Peach acercándose a su amiga.
Tras ella venía una comitiva de chicos que supuse eran a los que Viperine le mando llamar, porque dar una paliza sin publico no era tan satisfactorio ¿no? Yo solía hacer lo mismo, que inmadura.
─¿Quieren jugar rudo? Bien, entonces juguemos ─dijo Peach mostrando nuevamente esa sonrisa infantil y retorcida.
─¡¿QUÉ DIABLOS LE PASA A SUS OJOS?! ─solté sin miramientos ante el aterrador teatro del exorcista de la loca muñeca de trapo, cuyos ojos habían girado hacia arriba para no volver jamás.
─¡SALTA! ─Me advirtió Cheshire dando un mortal hacia atrás velozmente.
No había medido cuan oxidada estaba hasta que la conmoción de aquel momento me abrumo tanto que solo pude ver con terror como del piso bajo mis pies salían un par de manos tétricas formadas por arena negra y tomaban mis tobillos con fuerza para jalarme a quien sabe donde, fue entonces cuando reaccione y dirigí un explosivo rayo rosa hacia ellas.
Dada la impresión no pude calcular bien mi fuerza, lo único en lo que pensaba era en zafarme de esas cosas, termine tendida en el piso tratando de recuperar el aliento.
«No extrañaba para nada esta maldita punzada en mis costillas» pensé aturdida.
La gente murmuraba basura sobre mí, lo hacían tan fuerte que parecía música de fondo.
«Ya no se cree la gran cosa ¿no?»
«Es lo que se merece esa perra, superficial y blanda»
«¿Esa es la poderosa bruja del infortunio que buscaban Los Altos? Que desperdicio»
─¿Qué sucede, Jinx? ¿No quieres hacer nuevos amigos? ─Me preguntó la niña del exorcista flotando hacia mí en su tormenta de arena particular, agregando otra risilla maniaca.
─¡JINX! ─escuché gritar a Ojo intentando acercarse a mí pero los amigos de Viperine lo detuvieron.
─Nopi, no, Quasimodo, la traidora es nuestra ─Amenazó Peach al ciclope depositando un dulce beso en su mejilla, Ojo aparto la cara como si este le quemara apretando los dientes con impotencia ─¿Qué? ¿Delante de ella no? A pesar de que cambio por alguien más… simétrico ─Se burló, provocando una risa general entre los presentes. ─Ella quería desaparecer ¿No? Veamos si disfruta ser enterrada vida. ─dictaminó mordiéndose el labio ante la sádica perspectiva.
Peach se disponía a remover la tierra nuevamente, pero Viperine la detuvo tomando su muñeca.
─Ella es mía, Peach ─Le dijo Viperine otra vez de pie y mostrando un rostro verdaderamente enojado, con sus ojos de reptil inyectados en sangre.
─Siempre quieres toda la diversión para ti, Vipe ─habló Peach encogiéndose de hombros de forma despreocupada pero con algo de fastidio, meneo su larga cabellera naranja con olor a melocotón golpeando el rostro de Ojo con indiferencia ─Los demás hagan algo útil y traigan tequila, yo me encargo de que Ojito loco vea el espectáculo. ─aseveró enterrando los pies de mi amigo en el suelo con sus manos demoniacas.
Mi amigo, pobre chico, él de verdad no merecía nada de esa porquería.
Lamentaba enormemente haberme entregado a la pereza y dejado de entrenar, a pesar de las tantas veces que Flash me invitó a hacerlo con él. Inconscientemente renegué de mis poderes por un tiempo, supongo que lo usé de mecanismo de defensa para aislarme de la realidad.
Desvíe la vista y encontré las caras del resto de los chicos entre la multitud, Mammoth y Gizmo veían hacia el suelo frustrados, como si mirarme a los ojos les estuviera prohibido. Perros falderos, pero no podía culparlos, es decir; estos sujetos parecían completamente psicópatas. En mi mente se veían tan lejanos los días en que gobernábamos la escuela.
─¿No le caigo bien, verdad? ─cuestioné a Cheshire en cuanto estuvo a mi lado.
─Es una resentida, ha escalado rápido pero no deja de ser una rata de laboratorio.
─¿A quién llamas rata de laboratorio?
Esquivé el golpe con una pirueta de lado, pero Cheshire se llevó la peor parte al ser golpeada con fuerza por una gruesa cola de lagarto que Viperine hizo aparecer de la nada.
Detallándola pude ver que aunque poseía el cuerpo de una chica humana, su piel era igual a la de una reluciente serpiente, blanca nacarada, en su cara reptiliana por nariz solo tenía dos rendijas (Como las de Voldemort, sí, había aprovechado de leer Harry Potter durante mi encierro. Recuerdo a Flash riendo cuando saltaba por la casa cantando "Yo mate a Sirius Black") y sorprendentemente tenía cabello, también blanco, liso y largo peinado hacia un lado con el costado derecho totalmente rapado.
─Deberías reconsiderar ese color de tinte, no se sabe donde comienza tu cabello ni donde termina tu fea cara ─Me burlé lanzándole un rayo directo al rostro.
Ella se movió con la rapidez de un geco evitando la explosión.
─No más juegos, lagartija ─La amenacé haciendo sonar los huesos de mi cuello.
─Uy, mira como tiemblo.
Me sorprendió colocándose detrás de mí y pasando su lengua viperina por mi cuello, acto reflejo solté una violenta risa y ella aprovecho para derribarme de una patada.
─Eres débil y defectuosa ─arguyó acercándose a mí, envolviéndome como las serpientes a sus presas en su mirada acusadora ─¿Por qué les interesas tanto a Los Altos?
─No sé de qué rayos hablas, solo te voy a decir una cosa…
Acto seguido estampe mi puño lleno de energía maléfica en su rostro, alejándola de mí.
─Nunca bajes la guardia.
Mis ojos brillaron de poder como hace tiempo no lo hacían, provocando una falla en medio del salón de la cual salieron rocas como lanzas que impactaron contra escurridiza víbora.
─No… se… suponía que pudieras hacer eso ─masculló rabiosa pero lastimada, intentado ponerse en guardia nuevamente.
─Hay una gran diferencia entre la practica y la realidad, Vipe ─resalté burlándome del tono aniñado de Peach.
Abrí los brazos quedando como en la crucifixión, emanando tanta energía que me sentía desbordaba, embriagada, una sensación que hace mucho no experimentaba… y se sentía bien.
Viperine impactó contra la pared, la cual se desmorono sobre ella dejándola sepultada en los escombros.
─¡VIPE! ─gritó una alterada Peach haciendo que sus manos de arena me sostuvieran por las muñecas. ─Ahora sí, dale saludos al diablo, Jinx.
─¿Por qué enviar saludos a quien esta presente? ─indagué cínicamente divertida, esbozando una sonrisa felina. Ella no era la única que podía jugar con la locura. ─Ahora ¡DÉJALO EN PAZ! ─gruñí encendiendo de aura rosada mis puños, las manos de arena momificadas se desmoronaron al instante.
Lance un rayo devastador hacia Peach, liberando a Ojo.
Sus secuaces la atraparon, y luego de dejarla noqueada pero a salvo en el suelo, procediendo a abalanzarse sobre mí furiosos.
─Oh sí, bebé, vengan de a uno ─pronuncie excitada con la escena.
Ojo les disparó un par de pesadas esferas directo al estomago, que los hizo doblarse sobre sí mismos, dándome la oportunidad de neutralizarlos de una patada a sus pies.
─Gracias ─Me dijo dedicándome una sonrisa.
Yo simplemente me encogí de hombros, indistintamente seguía molesta con él.
─¡Jinx, ya casi es hora! ─escuché gritar a Cheshire propinando una zarpazo bastante letal a uno de mis atacantes.
Con el revuelo que se había armado era la oportunidad perfecta para desaparecernos.
Fue entonces cuando divise a Viperine reptando en las sombras tras Cheshire.
Vi todo en cámara lenta, Viperine abrió la boca dejando ver unos afilados colmillos que clavo en el cuello de Cheshire sin piedad.
─AAAAAHHHH…
Ella cayó al suelo retorciéndose del dolor con dos agujeros sangrantes en su cuello, su mascara salió volando dejando ver su rostro crispado. Viperine se disponía a atacarla nuevamente.
─Eso será lo último que hagas.
No podía contener mi furia, mi impotencia ¿Por qué todos los que intentaban ayudarme terminaban mal?
De repente vino a mi mente el rostro amable de Flash.
«—Más adelante entenderás que hay muchas formas de hacer el bien y de salvar a alguien, Jinx.» me habló dedicándome una sonrisa.
─No… lloriqueé, estaba perdiendo el control ─¡FLASH!
Lagrimas resbalaron de mis ojos resplandecientes; presos del remordimiento y el poder a partes iguales, una creciente aura rosada emanaba de mí, sé que deje salir un ataque pero no supe a quien. Caí al suelo quedando en cuatro patas, de mis palmas brotaban rayos que se esparcían por el suelo amenazando con despedazarlo todo. Escuchaba gritos, objetos caer, pero todo era un eco lejano.
─¡Jinx, detenté! ─Me rogó Gizmo tratando de acercarse a mí, pero mi poder no lo dejaba ─¡Harás que te lleven!
Su voz sonaba como si estuviera a kilómetros de mí.
Intenté volver, pero fue cuando sentí un golpe de electricidad quemarme la espalda y recorrer con violencia mi cuerpo.
Después: Oscuridad.
─Jinx, vamos, contesta ─prácticamente suplicaba Flash viendo de nuevo en su comunicador como la llamada era desviada.
Ya era muy tarde y él se sentía realmente descompuesto, en ese estado era difícil mantener el control de sus poderes. En antaño no le hubiera importando, solo era cuestión de descansar donde cayera y reponerse. Pero estaba preocupado por Jinx, ella no era de las que dormía como un plomo toda la noche, era extraño que ni siquiera tuviera una llamada suya.
─Flash, relájate, ella esta bien ─Trataba de calmarlo Donna acariciando sus hombros ─Ya escuchaste a Cy, él mismo volvió una fortaleza tu apartamento.
─Lo sé, lo sé ─repetía atropelladamente, pero estaba ansioso, movía su pierna como si estuviera en una maquina de coser más rápida de lo normal. ─Pero igual me parece raro que no me haya contestado las ultimas llamadas y…
Flash sintió subir algo por su garganta que no pudo atajar a tiempo y se le escapo un gran eructo. Fue demasiada comida y alcohol.
Todos rieron, la mayoría también se encontraba ya muy alegre.
─Si ahora quieres iniciar una competencia de eructos, Flash, déjame decirte que Raven es nuestra campeona oficial hasta el momento y te va a aplastar ─alardeó Chico Bestia entre risas.
Comentario que le costo una bofetada en la nuca por parte de la hechicera, que debido al gran tocado de plumas no podía esconder el rubor de sus mejillas con su capucha después de tan vergonzosa declaración.
─¿Podríamos partir el pastel de una vez? ─inquirió Robin un tanto exasperado frotándose la sien derecha.
Los Titanes anfitriones tomaron eso como una orden. Cyborg y Raven a pesar del alcohol se encontraban bien y fueron a preparar todo para concluir con el evento. Star en cambio se había quedado dormida en el sofá, exhausta de celebrar eufóricamente desde que salió el sol ese día, Robin la acomodó y la arropó con su capa. Chico Bestia una vez recuperado del ataque ninja de la mano de Raven, se puso de pie y usando un micrófono congrego a todos para la cantada del cumpleaños.
─Amigos, estoy muy agradecido con todos por haber venido, ha sido genial poder reunirnos por otro motivo que no sea el de un loco suelto que nos quiere congelar el cerebro o algo así ¿no?
Robin se cubrió el antifaz con la mano y negó con la cabeza.
─Me agrada ese chiquitín, siempre dice lo que piensa ─Le habló Donna de manera jovial, sentándose en la encimera de la cocina junto donde se encontraba Robin recostado.
Este se cruzo de brazos resignado.
─Seh, no obstante, a veces quisiera seguir teniendo el traje de Red X solo para estamparle una X muy grande en la boca.
─Por cierto ¿Qué con eso? Escuche que te lo quito…
Robin la cortó en seco lazándole una gélida mirada con el ceño fruncido.
Donna rió ─Cálmate, Dick ¿Dónde esta tu sentido del humor?
─Lo lamento, Donna, estoy muy estresado, toda esta situación con los H.A.E.Y.P., después de La Hermandad Del Mal siento que tengo más responsabilidades que nunca, y Flash es como si anduviera con un tiro al blanco en la espalda con Jinx a cuestas ─explicó Robin agobiado ─Me he quemado las pestañas junto con Cyborg para reforzar la seguridad de la torre al máximo, y que los villanos dejen de entrar con si hubiera un tapete de bienvenida en la puerta.
─Hablando de Wally, lamento decirte que la misión fallo ─expuso Donna metiendo en su boca una chupeta que había agarrado en la piñata ─Esta súper enganchado con la bruja.
─¿Lo intentaste todo?
─Sí, o sea ¿Qué más quieres de mí? ¿Lo ató y me lo llevo a un cuarto?
El líder titán puso cara de considerarlo una posibilidad, por lo que Donna le propino un leve puñetazo en el brazo.
─Solías ser más persuasiva.
─Y tú menos neurótico, eso les viene a los de Batman con la edad supongo ─declaró burlonamente ─Déjalo en paz y ya, para de comportarte como un papá y entiéndelo.
─Me siento hasta culpable ¿Sabes? Es decir; Abeja y los chicos tenían todo bajo control en nuestra ausencia, pero de todas maneras le pedí que viniera a apoyarlos.
─¿Y qué ibas a saber tú que Flash correría tras esa falda? Y fue hasta mejor, saco a una criminal de las calles permanentemente. Mira, solo sabes de esta chica por una fría base de datos, a lo mejor si te dieras la oportunidad de conocerla descubrirías que no hay nada que temer.
─Tal vez ─Después de unos cuantos engaños Robin tenía la piel algo gruesa, puede que estuviera siendo un poco excesivo en su afán por proteger a los suyos ─Conozco a Wally desde que éramos niños, y él es tan…
─Bueno ─completó la chica maravilla con una sonrisa fraternal.
─Seh ─concedió Robin compartiendo la sonrisa, observando a su amigo sentado en el sofá. ─No quiero que le hagan daño.
─Eso es inevitable, Robin, tarde o temprano a todos nos salpica algo de ácido. ─Reflexionó la pelinegra. ─Solo confía en él, y sé un buen amigo. Y en cuanto a Jinx, piensa que sería de ti si Bruce no te hubiera cuidado, lastimosamente no todos tenemos las mismas oportunidades.
El petirrojo suspiró, la Amazona podía ser muy sabia cuando se lo proponía.
─Muy bien, todos, es hora de probar este delicioso pastel… preparado por mí, obviamente ─alardeó el mitad robot empujando el enorme pastel en un carrito.
─Que modesto ─apuntó Abeja sarcásticamente.
─Siempre ─dijo Cyborg por toda respuesta ─Hey, Donna, fotografía esta hermosura mientras todavía este en pie.
─El deber llama, Dick, que bueno que siempre estoy preparada ─dijo para luego dejar a Robin con sus pensamientos.
Este por ultimo decidió acercarse a Wally para reconfortarlo, siendo tan solo un buen amigo, tal como le había sugerido Donna.
─Oye, no te preocupes, luego de cortar el pastel, Cy te llevara a tu casa, no estás en condiciones de manejar ─bromeó.
─Hermano, creo que voy a vomitar ─confesó pero igual rió del comentario de su amigo.
Todos estaban listos para cantar cumpleaños, pero Abeja se dio cuenta de que faltaba alguien, mejor dicho un par de personitas.
─Lad ¿Dónde están los gemelos? ─interrogó al tritón.
En respuesta este le indico con el pulgar que viera hacia la piscina. Abeja sobrevoló el lugar señalado y encontró a Más y Menos dormidos abrazados sobre un flotador.
─Aqualad ─Lo regañó Abeja poniendo los brazos en jarra.
─¿Qué? Sabes que no se resisten al vaivén de las olas ─Se excuso el atlante encogiéndose de hombros con fingida inocencia ─La hora feliz no era acta para ellos.
Abeja rodó los ojos, para luego ver a los niños con ternura.
─¡Veloz!
─¿Ahora qué? ─preguntó el pelirrojo hastiado, estaba conversando con una chica.
─Por favor acuesta a los gemelos en el cuarto de Cy, pueden resfriarse, y aprovecha de apagar las luces.
─¿Y por qué tengo que ser yo? ─Se quejo.
Abeja se cruzo de brazos y lo fulmino con la mirada.
─Esta bien, esta bien, lo haré ─dijo con resignación y enojo.
─Apresúrate o no saldrás en la foto ─dijo por ultimo luego de entregarle a los niños en brazos a Veloz.
La líder del Este se posiciono junto a Cyborg revoloteando alegremente, mientras que el arquero se perdió de la vista cargando a los gemelos como par de sacos de papas mostrando una extraña sonrisa de medio lado.
─¿Están listos, chicos? ─preguntó la chica maravilla con la cámara preparada.
Entre tanto el panel de control de la torre se abría ante el arquero, iluminando su rostro poseso por una macabra expresión.
─Veloz ─murmuró Más adormilado.
─¿Qué pasa? ─preguntó Menos igualmente entre sueños.
─Dulces sueños, niños. ─dijo despojándose de su antifaz, observándolos con la mirada enrojecida.
Los niños se estremecieron pero cuando volvieron a abrir los ojos estos eran igual de rojos que los de su captor.
─¿Dónde esta Veloz? ─preguntó Robin extrañado.
─Le pedí que apagara las luces ─contestó Abeja con normalidad.
─Pero ya se tardo ¿no? ─comentó Chico Bestia con impaciencia.
De repente la luz abandono el lugar, solo se veían las velas del pastel, pero algo no se sentía nada bien.
─Feliz Cumpleaños, Chico Bestia ─pronunció Veloz, usando una tenebrosa voz que no le pertenecía.
Después: Oscuridad… Y gritos.
Nota de la Autora: Si llegaste hasta aquí te agradezco en el alma por leer. Y sino eres tímido puedes decirme ¿Qué te pareció el capitulo? El tinte que va tomando la historia en general. El relato de esa pelea llevaba 84 años rondando en mi cabeza, siento un gran alivio por al fin haberlo sacado. Viperine y Peach son obviamente personajes inventados, espero que nadie me venga a preguntar en qué capitulo salieron JAJAJA... Lo siento, es que estoy recordando un comentario que me hicieron en un vídeo de Raven/Terra/Chico Bestia que subí a youtube también hace años, ando con la nostalgia por los Titanes a millón, el comentario rezaba: ¿En qué capitulo Raven y Chico Bestia se besan? ¿Le dicen ustedes o le digo yo? Creo que todos conocemos ese fanart, me alegra haberles desbloqueado un recuerdo.
En fin, besos, nos leemos pronto.
