Nota: No soy dueña de ninguna de las obras que inspiran el presente fic, lo hago por el cariño e inspiración que ambas me han brindado para escribir.

Hybrid

Essentially a mirror.

Neither machine nor doll...

Reflecting the degree of the

owner's affection and

translating into growth

You are...

A hybrid child

Hybrid Child

(Shungiku Nakamura)


I

Lágrimas de Luna

(Parte 1)

Oscuridad, es la última o quizás la primera memoria que tengo, junto con un sentir inexplicable alojado en donde se supone debo de tener un corazón, no sé si poseo uno, pero ese sentir se expande, y hace que mi cuerpo inmóvil se hunda, me estoy hundiendo, flotando en una inmensa oscuridad. Nunca imaginé ser capaz de sentir, pero lo estoy haciendo, no tengo palabras para explicarlo, creo que los humanos le llaman miedo…

Me sigo hundiendo, creo que ya no hay más, pero un brillo en la oscuridad llama de inmediato mi atención, es la Luna, imponente y hermosa que posada sobre la superficie del agua en la cual me estoy hundiendo es que me regala algunos de sus celestiales rayos, los cuales atraviesan la densidad del líquido y me permiten ver cómo una mano se acerca hacia mí.

Esa noche en la que todo olvidé, en la que morí y renací, fue la Luna quien lloró al ser testigo de mi incierto destino...


"Noviembre 16"

Marcaba el calendario colgado en la habitación de Haruka, joven heredero de la familia Nanase, una de las más ricas de la región pesquera de Iwatobi. Con sus 18 años, seguía en formación para un día tomar el mando que le cedería su padre frente a la empresa pesquera, algo que no le entusiasmaba mucho, ya que los negocios siempre le parecían aburridos, peron en fin, cuando eres el único hijo heredero de aquel largo legado, no tienes opción, así que sin rechistar estudiaba en la gran mansión, y en sus ratos libres solía pintar bellos cuadros.

"Aún no lo he terminado", pensaba cuando dirigía su mirada a un cuadro cubierto por una manta blanca. "Bueno tengo toda la noche de hoy".

Pensó para sí mismo Haruka, mientras cruzaba su habitación directamente al baño de la misma, donde llena de agua cristalina se encontraba la bañera lista para recibirlo en un abrazo frío. Con lentitud se despojó de sus ropas y entró en el agua como si de un ritual se tratara. El verano ya no estaba aquí y con ello el calor, pero a pesar de eso, la sensación del agua fue más que bien recibida, Haruka había hecho ese un hábito de todos los días, el hundirse en el agua y en sus propios pensamientos a las primeras horas del día. Era la sensación del agua en su cuerpo la que le recordaba que tenía una vida y...

—¡Buenos días Haru-chan!

Una voz cálida acompañada de una una mano dispuesta a sacarlo del agua, era la razón para vivirla…

—Deja el chan, ya no soy un niño.

Contestó Haruka, mientras extendía una de sus manos hacia la ofrecida anteriormente, justo para encontrarse con unos hermosos ojos color jade y una sonrisa amable. Le gustaba tomarse su tiempo para salir de la bañera o mejor dicho para alargar el contacto entre él y la otra persona.

"¿Persona?", "¿Humano?", esas palabras venían a su mente y retumbaban con un fuerte eco, pues referirse de esa forma a quien ahora tenía frente suyo le parecía extraño, pues en sus recuerdos existía la memoria de un pequeño cuerpo sobre la blanca arena, inmóvil, como si de un muñeco se tratase, pero ahora esa imagen se volvía lejana y era sustituida por la de un cuerpo grande, y lleno de vida. Por lo que para referirse a esa constante en su vida, siempre había utilizado el nombre de...

—Ya, ya, lo siento Nanase-kun, supongo que es la costumbre, por cierto qué necedad la tuya de meterse a la bañera con traje de baño, si vas a tomar un baño házlo como es debido.

Habla la misma voz cálida mientras deja ir la mano de Haruka, este hace un pequeño gesto de disgusto, pero decide aceptar la distancia y tomar una toalla, pero esta acción se ve interrumpida, al sentir como sobre su cabeza cae dicho objeto y la calidez de dos manos empiezan a frotar su cabello azabache, levanta con enojo fingido sus orbes azules y de nuevo ahí está, aquella sonrisa, y esos ojos verdes que le transmiten una sensación de paz.

—¡Makoto!

Pronuncia Haruka, "¿Desde cuándo es más alto que yo?", piensa mientras de manera discreta sonríe al tacto íntimo entre ellos, pues jamás aceptaría en voz alta que disfrutaba esos gestos por parte del otro.

—Basta con que me llames Haru, sabes que odio también las formalidades.

Interrumpe de nuevo el oji azul, y es que para Haruka el peso de su apellido siempre lo había hecho sentir sofocado. Desde pequeño había sentido como la libertad se le esfumaba por las ventanas de la mansión en donde vivía. Siempre medido por una vara muy alta, con grandes expectativas hacia su persona, y no era para menos, esa gran mansión lo mantenía enjaulado bajo un régimen estricto, que odiaba, pero que acataba con resignación.

—Está bien Haru, en verdad que te gusta mucho el agua, ¿eh? Mira que estar sumergido en agua fría a estas horas de la mañana, además de que si no vengo a sacarte, eres capaz de quedarte toda la mañana ahí.

Argumenta Makoto mientras termina de secar el cabello de Haruka.

—Suena tentador...quedarse toda la mañana en el agua.

Contestó Haruka con un tono burlón, haciendo que Makoto soltara un suspiro resignado.

—Venga Haru, que un día te vas a convertir en pez, sé que te gustaría —ríe Makoto —Te prometo que cuando sea de nuevo verano, iremos al mar y ahí sí quieres puedes convertirte en el pez que más te plazca, pero por ahora evita estar tanto tiempo en la bañera con agua fría, vas a enfermar. Reprende de manera algo maternal Makoto, algo a lo que Haruka se había acostumbrado, pues desde que Makoto se volvió su compañía, este velaba por su bienestar.

—El pez que quiera...una caballa…

Susurró Haruka en voz tan baja que apenas Makoto las pudo oír. Este sonrío al ver los ojos azules brillando con intensidad y el rostro de Haruka mostrando una expresión algo soñadora. Makoto atesoraba cada una de las pequeñas expresiones de Haruka, pues el joven Nanase no era una persona que demostrará fácilmente sus emociones. Sin embargo Makoto había aprendido a leer esas pequeñas diferencias en su rostro y podía saber cuando Haruka mostraba una emoción en su estoico ser.

—No creo que sea una buena opción Haru, terminarías comiéndote a ti mismo.

Empieza a reír Makoto, que a diferencia de Haruka, sus expresiones eran mostradas abiertamente. Haruka sintió un pequeño vuelco en el corazón y la calidez que antes había sentido en las manos de Makoto, se instalaba en su interior.

—¡Makoto, Tonto!

Haruka levanta la voz, mientras desvía la mirada con un rubor en sus mejillas.

—¡Haru! Estoy diciendo la verdad, tu amor es desmedido por la caballa, creo que sólo se compara con el que le tienes al agua o a pintar, por cierto ¿Qué tienes debajo de esa manta?

Ya llevas bastante tiempo en ese cuadro y la curiosidad me está matando, tus cuadros son realmente hermosos.

Sentenció Makoto mientras salía del cuarto de baño y le brindaba a Haru una última sonrisa.

—Dejé tu ropa en la cama, por favor apresúrate, tus clases empezarán pronto y…

Haruka suspiró resignado, la tortuosa rutina empezaba de nuevo. Salió del baño, se cambió y bajó directamente al comedor, su desayuno ya se encontraba servido, fue recibido por una reverencia de parte de la servidumbre, Haruka respondió educadamente y pasó a sentarse para degustar los alimentos.

"Sin caballa", se lamentó al ver en su plato manjares dignos de la realeza, pero que a él no le apetecía en lo más mínimo, pero aún así terminaba sus alimentos, pues de lo contrario se le catalogaría como una grosería y falta de educación.

—Tal vez para la cena puede que haya caballa, puedo sobornar a la cocinera.

Susurró Makoto, mientras se posiciona a su lado, guiñandole de manera coqueta un ojo. Haru, jamás lo diría en voz alta pero esos pequeños gestos en el rostro de Makoto lo hacían ver lindo. Podría haber seguido indagando en sus pensamientos pero una voz femenina interrumpió, haciéndole volver a la realidad.

—Nanase-kun, Tachibana-kun, muy buenos días.

Saludó educadamente una mujer de cabello corto y mirada amable.

—Muy buenos días Amanaka-sensei, respondió el saludo Makoto, Haru se limitó a hacer un saludo con la cabeza.

—Lamento interrumpir su desayuno Nanase-kun, pero ya estamos en tiempo para iniciar con las clases de hoy, además tengo la instrucción de que estas terminarán un par de horas antes.

Haru levantó una ceja ante el comentario de la mujer.

—Sus padres vendrán a cenar hoy a casa.

Contestó Makoto, al percibir la interrogativa en el rostro de Haru, situación que era extraña en la mansión Nanase pues los padre de Haru, siempre estaba afuera por negocios.

Este detalle, a Haruka no le molestaba o al menos había aprendido a quitarle la importancia necesaria para que no cruzara por su mente la palabra soledad.

—Ya veo.

Haruka, no hizo más que obedecer y seguir al estudio a su profesora para empezar con las clases.

Antes de marcharse con la mujer, le dirigió una última mirada a Makoto y este le brindó una sonrisa que por un momento le robó el aliento pero que al mismo tiempo le estrujó el corazón, como si algo malo estuviera por pasar.

"Supongo que hoy no terminaré el cuadro", pensó con algo de pesar, cuando un fuerte sonido hizo que volteara, sus ojos se abrieron de par en par al ver como Makoto se desvanecía lentamente sobre la mesa, cayendo y tirando con él los cubiertos, haciendo mayor el estruendo.

Haruka corrió rápidamente hacia él.

—¡Makoto!

—¡Tachibana-kun!

Amanaka-sensei corrió también, siguiendo a Haru en dirección para socorrer a Makoto.

—¡Makoto!

Gritaba Haruka mientras lo sostenía en sus brazos, este se encontraba inconsciente y algo que paralizó a Haru fue que al momento que trató de levantarlo, su cuerpo estaba demasiado frío y pesado, como si de un muñeco se tratase, se sentía como aquellas vez, hace 10 años atrás, un 17 de noviembre levantaba de la blanca arena a un "hybrid child".


*Es el cumpleaños de mi Makoto así que a pesar de la situación de pandemia , quise aprovechar mi tiempo de encierro para celebrarlo y qué mejor manera que hacerlo que escribiendo con todo mi kokorito y empezar con este fanfic que he tenido en mi cabeza por mucho tiempo, así como hacerle homenaje a Hybrid Child, pues en lo personal desde que vi las ovas, ya hace algunos años atrás quedé cautivada, aunque lloré como Magdalena T.T.

Agradezco enormemente sus lecturas y les mando la mejor vibra :3 y este es sólo el comienzo , creo que si han visto Hybrid Child sabrán más o menos cómo va a ir el asunto, pero habrá sorpresas, lo prometo, pues tendrá de mi cosecha :v y una disculpa por las faltas de ortografía o redacción, a veces se me van como dicen en mi pueblo las cabras pero sobre todo los dedazos XD.

Y recuerden que sus reviews son amorsh y a mi me gusta recibir amorsh , nos leemos en el siguiente capítulo.

Isa-chan cambio y fuera.

¡Feliz Cumpleaños Makoto!