K/DA
Cuando Seraphine llego al grupo, rápidamente se ganó el cariño de Akali, eso me molestaba, y esa sensación me molestaba aún más.
No lo entendía, miles de veces le había dicho a Akali que lo nuestro era puramente diversión, pero verla sonriendo al lado de esa niña pretensiosa, me irritaba.
- ¿Qué tienes? -
- ¿De qué hablas? -
Ahri, me había sacado a la terraza del hotel y parecía irritada.
-No me vengas con eso Eve, sabes muy bien que has estado actuando diferente- lo que decía era cierto, y eso solo lograba hacerme enojar.
-No lo sé ¿ok? – me toque la nuca como intentando pensar- Supongo que no me agrada Seraphine-
- ¿Es por Akali? - me pregunto algo extrañada, y con razón. Creo que era la primera vez en mi vida que me sentía así por una persona. Sentía que de un día a otro la habían arrancado de mi lado- Ven Eve, hablemos de esto adentro- tome la mano que me ofrecido y entramos de nuevo al hotel.
Cuando desperté, reconocí la habitación de Ahri, la cual se encontraba acostada junto a mí, la mire sonriendo, le bese los labios y me levante para vestirme.
Mi vida, desde antes de KDA, la había pasado con quien yo quería, cuando yo quería y bajo mis propias condiciones. Cuando inicio KDA, la historia se repitió y saque del closet a Akali, a Ahri, aunque le agradaba la dinámica, mantenía las apariencias con la prensa con un novio falso y Kai'Sa me buscaba cuando se sentía de humor.
Todas teníamos un acuerdo no escrito, donde coexistíamos así. Hasta que llego Seraphine.
No sé si fue la mirada inocente o lo reservada que era, pero yo sabía que hubiera sido desastroso hacer un movimiento con Seraphine, pero Akali no era como yo, era "romántica" "dulce" y se enamoró de Seraphine.
Y ahora me encontraba en la habitación de Ahri, sin poder encontrar una calceta después de una noche de sexo, en el que solo pude ahogar mis penas, odiaba esa sensación, me había prometido que no volvería a dejar que eso pasara.
Aun recordaba cuando le había roto el corazón a Neeko, una vieja amiga, solo porque me habían cortado en una relación, talvez fue por ello que intente alejar lo emocional de todo el placer carnal.
Pero llevaba tanto tiempo con el grupo, que fue inevitable tomarles cariño… ¿Podría decir que incluso llegue a amarlas? ¿No sería muy egoísta de mi parte amarlas? ¿Si quiera era merecedora de sentir amor?
Esas preguntas continuaron dando me vueltas en la cabeza, hasta que vi mi calcetín debajo del borde de la cama y salí de la habitación para tomar una ducha en mi cuarto.
Durante el desayuno, el grupo compartía una mesa, yo fui la primera en llegar, por lo que me dirigí al buffet, tome un gran plato y lo llene de frutas a las que agregue miel y granola, tome un vaso de jugo de zanahoria para después sentarme en la mesa.
Comencé a desayunar, mirando sobre mi hombro por si aparecía algún rostro familiar, talvez me había levantado muy temprano para un día después del concierto, eran las 9, quizás se levantarían hasta las 11 y se perderían el buffet.
Termine mi plato y mi jugo, tome mi celular y comencé a revisar Twitter, revise los comentarios del concierto de anoche, del debut de Seraphine…
Me levante nuevamente, tome un café, y regrese a la mesa, 9:45.
A las 10, reconocí el vestido blanco de Ahri, la saludé mientras caminaba hacia el restaurant del hotel.
-Buenos días-
-Buenos días Ahri- esa sonrisa de complicidad en su rostro me encantaba. Le di un pequeño beso cuando llego a la mesa, para después verla correr hacia el buffet antes de que lo retiraran.
A los pocos minutos llego Kai'Sa quien se dirigió directamente al buffet, saludo a Ahri, quien le susurro algo al oído para después llegar a la mesa.
-Hola Evelynn- dijo coquetamente mientras se inclinaba para darme un largo beso.
- ¿Qué te dijo Ahri? - dije divertida.
-Que necesitas ánimos- dijo sonriente mientras regresaba a su silla y comenzaba a comer unos hot cakes.
Ahri volvió a la mesa con una ensalada con pollo y duraznos en almíbar, comenzamos a hablar sobre el concierto de anoche, los nuevos outfits que nos había regalado Louis Vuitton y por ultimo de Seraphine.
- ¿Por eso estas triste Eve? - me cuestiono Kai'Sa preocupada.
-Si… no sé qué me pasa- dije algo pensativa, mirando mi taza de café como si esta contuviera las respuestas que estaba buscando.
Vi como Ahri le daba un leve golpe con el codo a Kai'Sa quien pareció caer en la cuenta de algo importante- ¿Nos amas? –
La pregunta hizo que miles de pensamientos y preguntas se arremolinaran en mi cabeza, la mirada de ambas no era de preocupación o desagrado, me miraban como esperando que asintiera. Deseando que aquello fuera cierto, pero ni siquiera yo había considera aquella posibilidad.
-Yo… No lo sé- me levanté rápidamente de la mesa y corrí hacia mi cuarto, pude escuchar como sus voces trataron de detenerme, pero continúe como si me encontrara en una carrera donde debía ser la primera.
De pronto choque con alguien. Ambos cuerpos cayeron al suelo estrepitosamente y pude sentir como me raspaba la rodilla por el repentino golpe de mi piel con la alfombra dura de los pasillos.
-Lo siento Evelynn- "maldición".
Solo una persona me llamaba Evelynn en el grupo.
-Hola Seraphine- dije poniéndome furiosa mientras pronunciaba aquel nombre.
- ¿Estas bien? – "¿Por qué tienes que ser tan amable? ¿Por qué te odio tanto?"
-Flashback-
- ¿Evelynn? ¿Qué haces aquí tan noche? – los ojos verdes de Neeko, aun los recuerdo, como delicadas piezas de jade perfectamente pulidas.
-Solo cállate-
Comencé a besarla y sentí como Neeko se resistió a mis avances.
- ¡Evelynn! - Neeko había logrado separarse de mi agarre, noté en su cara las machas de mi maquillaje corrido- ¿Por qué haces esto Eve? – su mirada estaba triste, ella sabía que yo no estaba bien, en ese momento pude haberme echado para atrás, pude haberle contado porque había corrido hacia su casa esa noche, porque había estado llorando, porque me encontraba en su cama tratando de besarla, pero no me importo, sabía que Neeko sentía algo por mí, y aproveche eso.
-Porque te amo- aun hoy, esas palabras me causan ese desagrado y nunca más pude oírlas o decirlas sin la necesidad de salir corriendo.
Continúe besándola, sus ojos verdes mi miraban hipnotizados, su pijama de dos piezas, tan simple y limpia, tenía dibujos de camaleones. Levante la parte superior de su pijama, revelando sus pezones rosados.
Besé sus labios lentamente, mientras acariciaba su espalda, lamí su cuello, lo que ocasionó un estremecimiento por parte de Neeko.
Después llegué a sus pezones, comencé a besarlos y chuparlos, mientras Neeko gemía excitada. Me saque el top negro que llevaba, mostrando mi encaje negro, excitada por la forma en que Neeko me miraba. Nuestros labios volvieron a encontrarse esta vez de una manera más agresiva.
Las siguientes prendas en irse fueron mi falda de cuero y su pantalón.
Neeko estaba desnuda bajo mi cuerpo y yo mantenía mi encaje negro – Hazlo – le susurre al oído.
Neeko comenzó a bajar mi tanga y a desabrochar mi sostén, cuando la ropa desapareció volví a concentrarme en su cuerpo, mordí sus pezones, mientras ella me acariciaba.
Seguí bajando con mis mordidas hasta llegar a su punto G, donde comencé juguetear con mi lengua.
- ¡Eve! - gemía Neeko mientras su cuerpo se arqueaba lleno de placer.
Cuando sentí que Neeko estaba por venirse detuve el contacto y la senté en la cama, me acomodé de la misma manera frente a ella entrelazando nuestras piernas. Entonces comencé el contacto.
Ambas intimidades comenzaron a rozarse en un vaivén, respiraciones profunda y gemidos llenaron la habitación. Hasta que ambas llegamos al clímax.
Después de eso, me vestí, dejé a Neeko llorando en su cama y no volvimos a comunicarnos…
-Fin del Flashback-
- ¿Por qué te cuento esto? –
-Porque necesitas apoyo- me dijo Seraphine sonriendo con empatía.
Seraphine era a la única que no concia esa historia, pero sentía que me comprendía, no era que no disfrutara mi vida, pero tener la sensación de que en cualquier momento heriré a alguien o de que saldré dañada de alguna forma era algo que no quería volver a sufrir.
-Aquí hay una idea- dijo Seraphine incorporándose con una gran sonrisa- La vida es difícil, la vida es injusta y la vida no es fácil- la mire algo extrañada.
-Eso no me ayuda Seraphine-
-Espera- dijo mientras hacia un gesto de aclararse la garganta- Pero a pesar de eso, estas aquí, y tienes la capacidad de enamorarte, y de levantarte, y de trabajar, y de ser feliz- hizo una pequeña pausa para tomarme de las manos- Estas aquí, tienes una sola vida, te vas a morir, ¿Hay problemas?, pues si ¿Es injusto?, también- me miro sonriente- ¡Enamórate! ¡Caite, levántate! ¡Disfruta lo que tienes por disfrutar! ¡Y vive! –
Me quedé en el suelo del pasillo mientras veía a Seraphine alejarse, tarareando una canción, dio vuelta en las escaleras que dirigían al comedor y desapareció.
Sus palabras tenían sentido, pero no le había mencionado a ella que era su presencia el principal de todos mis problemas, pero no era mala, ni siquiera podía odiarla. Quizás era abrumadoramente positiva pero incluso con todo ello, sabía que muy en el fondo me agradaba Seraphine.
-Hola Eve- di un salto cuando sentí una mano desconocida en mi hombro.
- ¡Casi me da un infarto! -
- ¡Lo siento! - Akali comenzó a reírse por mi reacción, yo, trate de mirarla molesta- Vamos Eve, sabes que no me odias-
-Ya sé, pero no lo digas tan segura – me extendió su mano, y la use para incorporarme.
- ¿Qué haces en el suelo? -
-Pensando-
- ¿En qué? -
-En…- no me atrevía, tenía miedo, no quería alejar más a Akali.
-Cuéntame Eve, cuéntame en que misterios piensa esa cabeza- Akali me sujeto divertida la cabeza, acercando nuestras frentes y mirándome fijamente en los ojos.
-Tengo miedo de perderte-
Mi voz se quebró al terminar la frase, las lágrimas se arremolinaron en mis ojos rápidamente, dejando salir miles de lágrimas, seguidas de un llanto que hacía que todo mi cuerpo se contrajera de dolor.
Me abracé a Akali, sentí como me correspondía desconcertada, sentí como me dirigió a su habitación mientras continuaba llorando sobre su chaqueta.
-Tranquila Eve, háblame, ¿Por qué crees que me alejare de ti? – la mire sin saber que decir.
-Si lo dices así, haces que mis razones suenen estúpidas- me acurruque en su regazo, al pie de su cama, hasta que las lágrimas dejaron de salir y pude hablar claramente. Nos quedamos un rato así, abrazadas, sin decir nada.
Después le conté.
-Creo que las amo, a todas ustedes, pero…-
- Pero ¿qué? –
-No quiero lastimarlas, no quiero que se aparten de mí, no quiero perderlas-
-Eve, todas te amamos- Akali, me acaricio suavemente el cabello mientras me abrazaba- Sabemos cómo eres, y te aceptamos así, no sabemos si en un futuro las cosas cambien, pero ten algo por seguro- Mi miro a los ojos, seria- Con lo cursi que es Ahri, jamás te desharás de ella, aunque quieras- reí.
"¡Auch!"
-Te mereces eso por hacerme reír durante un momento serio- un pequeño codazo y una broma parecieron acabar con mis temores- ¿Y qué pasa con Seraphine? -
-Me agrada Eve, y pensé que si le contaba un poco sobre nuestra pequeña "dinámica" no saldría corriendo si veía algo por accidente, por eso es que he hablado con ella desde que llego, para que se adapte, para que sepa cuáles son nuestras bromas, lo que hacemos- Akali se incorporó y se acercó a la puerta de la habitación- ¿Vienes? -
-Claro-
Después de aquello, pude aceptar que las amaba, aun no me acostumbraba, pero cada vez que las escuchaba decirlo, me llenaba de felicidad. Acepté que merecía amar y ser amada, pero también comprendí que debía hacer algo importante.
-Japón, Sapporo-
Tome un vuelo a Tokio y luego otro hasta Sapporo, luego un Taxi me llevo hasta un viejo complejo de apartamentos.
Me encontraba frente al edificio de color gris pálido, congelada, no por la brisa fría que cortaba la piel, sino por el miedo, había hecho todo ese recorrido y ahora sentía que sería un gran esfuerzo dar un solo paso. Ahora me arrepentía de no haber aceptado la compañía.
Avance.
Subí las escaleras laterales lentamente, mientras a cada descanso se me revelaba otro pedazo del edificio, al fin llegué al 6 descanso, y el pasillo me trajo recuerdos.
Las masetas de la barandilla eran las mismas, aunque las plantas en algunas habían cambiado, los adornos en algunas puertas seguían ahí, y algunas manualidades de los que alguna vez fueron niños, parecían haber adquirido un toque de nostalgia al pasar de los años.
Las luces del pasillo habían sido reemplazadas por unos largos focos ahorradores que se miraban desentonados con el viejo estilo del edificio, y al fin llegue a la puerta, 3C.
Una pila de viejos mangas, unas cajas de Amazon perfectamente desarmadas y acomodadas, y lo que parecían ser unos cartones de jugo me decían que ella seguía viviendo aquí. Reconocía la revista de manga, la marca de jugo, y el nombre en las cajas.
Otra vez estaba congelada. Mi corazón latía nervioso, mis manos temblaban, estaba a punto de dar la vuelta, cuando mi cuerpo casi por instinto toco el viejo timbre de la puerta.
El pequeño rechinido de la puerta me hizo temblar, y esos ojos verdes, mirándome fijamente, hicieron que las lágrimas comenzaran resbalar por mis mejillas.
- ¿Eve? -
-Hola Neeko-
