Hola aqui The Candy Girl! con un nuevo fanfic del universo de inuyasha/Yasha hime (esto cuenta como un crossover?)
Los personajes le pertenecen a la fantastica Rumiko Takahashi, de hecho como dato anecdotico, este fue mi primer manga que lei :3
Nos leemos al final, disfrutenlo!
...
Hubo un fallo en sus cálculos.
Si tan solo hubiera esperado un poco más.
Si tan solo hubiera esperado para la luna llena, el destino de ambas hubiera sido mejor.
No obstante, no importaba.
Porque eran hermosas.
Alguna vez había oído de los labios de su madre, quien ante los ojos de cualquiera parecía completamente insensible, que los hijos, no importaban como fueren, eran el regalo más maravilloso que pudiese existir.
Y no se había equivocado.
El saber que en ellas corría tanto su sangre como la de su madre, unidad en un acto de amor infinito.
Ellos habían sido compañeros de viaje desde hacía varios años. Ella siempre le había seguido con su afecto incondicional, demostrando una fortaleza mental al elegir ese camino solitario a su lado. Ella lo había cambiado también a él, siendo en su momento la única persona de la que importaba su existencia. El ver su fortaleza a través de su fragilidad, su sonrisa –siempre hacia él– pese a la adversidad, la hacían más querida a su corazón el cual creía nunca sentiría ese tipo de sentimientos dentro de él.
Había sido un parto difícil. Estaba bastante preocupado al saber que serían dos criaturas. Tenía el conocimiento de que los partos eran una situación de vida o muerte en las mujeres, siendo un parto gemelar quizá la peor de las situaciones posibles. Él la había rescatado de las garras de la muerte en dos ocasiones, y estaba dispuesto a volver a luchar por ella, no obstante, algo que nunca había conocido antes: el temor, estaba dentro de él. El sentirse impotente de no proteger a su ser más amado lo ponía de mal humor.
Al enterarse que el parto había salido bien y que habían sido dos pequeñas, su corazón descansó. Estaban bien, Rin le había demostrado nuevamente su fortaleza, y una ola de orgullo llenó su pecho. Sus dos primeras herederas. Pensó en ordenar a Jaken, su primer ministro, avisar en su imperio que sus herederas estaban sanas y salvas, no obstante, se detuvo. Sus enemigos podrían aprovechar de ese momento y atacar, como había sucedido con su difunto padre.
En lugar de ello, pidió que avisara a su medio hermano. El no había podido venir porque se encontraba ante la misma angustiosa situación con su esposa sacerdotisa, pero al ser ambas personas importantes para Rin, decidió que era lo correcto avisarles.
Una sirviente le indico que la señora estaba lista para ser recibida.
Sesshomaru que se encontraba en sus aposentos agradeció al sirviente por el aviso, y antes de tomar algo de una caja, fue al lado de Rin.
Al llegar a la habitación pudo observarla sentada con ayuda de varias almohadas, se le veía exhausta. El sudor de su frente había sido limpiado por algunas criadas, pero quedaban algunos rastros en su cabello. Su esencia, junto con el olor a sangre y a vida nueva perfumaban la habitación. Al verle ella sonrió con tal felicidad que Sesshomaru sintió que su corazón se iba a derretir de tanta felicidad. Al escuchar su nombre pronunciado por su mujer, su única amante, camino a su lado, indicando a la mucama que permanecía en la habitación, que se retirase. Ese momento era exclusivo de ellos.
–Sesshomaru-sama, aquí están, estas son sus hijas. – Dijo Rin mostrando dos pequeñas las cuales se encontraban profundamente dormidas en su regazo. –Ellas, ellas, son…– un dejo de duda había en su voz, parecía que estuviera preocupada por el hecho de que ambas fueran (media sangre) hanyou. Quizás eso le hubiera preocupado tiempo atrás, pero ahora lo único que le importaba era que las tres estuvieran bien. Su madre tenía razón: él se había vuelto más blando. Pero eso no significaba que fuera más débil. Al contrario, ahora tenía algo que proteger.
–Ellas son hermosas, y son mis hijas. –Dijo Sesshomaru, acariciando su rostro y plantando un delicado beso en su frente. – Gracias Rin. Gracias.
–Me alegro. Me alegro que las ames tanto como yo las amo y sé que las protegerás incluso cuando yo ya no esté en este mundo. – Rin se relajó un poco entre los almohadones. El oir de los labios de su señor aquellas palabras terminaron con cualquier tensión que cargase –¿Cuál será su nombre Sesshomaru-sama? ¿Cuál será el nombre de nuestras hijas?
Sesshomaru tomó a una de las pequeñas en sus brazos con sumo cuidado como si fuera un preciado tesoro. Su preciado tesoro.
Pensó en Rin y en él. Su voluntad humana de permanecer junto a él pese a ser de dos mundos distintos. Aunque el tiempo entre ellos. Fuera finito. El amor que existía entre los dos, era eterno.
Esto le dio la clave para sus nombres.
De entre sus ropajes sacó el pequeño cofre con grabados muy antiguos, dentro se encontraban pequeñas 2 pequeñas perlas una de color dorado y otra plateada. Reliquias de un mundo antiguo, tesoros de guerra obtenidas mucho tiempo atrás por su padre. Con cuidado tomó a la primera niña, abrazando a la pequeña con pocos cabellos castaños en su cabeza con cariño y arrullándola ligeramente con un solo brazo, que abrió curiosa los ojos color azul–violeta
–Ella se llamará Setsuna. – Dijo introduciendo una perla dorada dentro de su ojo. – Y le entregaré esta perla dorada para que la proteja incluso cuando yo no esté a su lado. –Le entregó la pequeña de nueva cuenta a rin, que busco calor de su madre; posteriormente tomó a la otra pequeña que tenía cabellos blancos como el, y que lo había estado observando con sus ojos escarlata desde que separo su hermana de su lado, y anunció. – Y ella se llamará Towa. Tendrá la perla plateada para que la proteja. Sé que las protegerán. Ellas Son nuestro momento en la eternidad. Ellas son Setsuna y Towa, y son la muestra de nuestro amor.
Rin sonrió. Estaba extasiada ante la expresión de Sesshomaru ante sus pequeñas hijas, una lagrima solitaria salió. ¿acaso podría pedir mayor felicidad?
–Towa y Setsuna. – Dijo Rin, acariciando a la pequeña en su regazo. – Nuestro momento en la eternidad. Gracias, Sesshomaru-sama. Gracias. Gracias por mis pequeñas princesas, mis Yasha Hime.
Sesshomaru se Acomodó a su lado y la besó. Jamás se había sentido tan orgullosos ante ninguna victoria como esta. Y eso que él no la había librado aquella batalla.
Mientras la felicidad de aquella unión entre una humana y un gran señor demonio era celebrada en aquella habitación del palacio, afuera en el castillo del oeste, resplandecía la luna llena, iluminando con júbilo la llegada de las princesas mitad demonio a esta nueva era.
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¡Hola a todos!
Aquí The Candy Girl dejándoles un un drabble bastante pequeño a lo que acostumbro
Tenía ganas de escribir el nacimiento de las gemelas, y cuando mi hermana me dijo lo que significaban sus nombres según una página de fans, Setsuna= momento / towa = eternidad, este fanfic simplemente brotó.
Los personales de este anime no me pertenecen, son de la fantástica Rumiko Takahashi, que si fueran míos les inyectaría un toque de shojo desesperado
¡En serio quiero saber más de los momentos de Sesshomaru–Rin!
Solo para aclarar, mi mitología hanyou completamente inventada se basa en como Inuyasha es afectado por la luna, siendo que en luna nueva es su poder mínimo y luna llena poder máximo, asi que en mi imaginación, si Sesshomaru sama hubiera concebido a las gemelas en luna llena, podrían ser youkais 100%
Pero eso se los dejo para otro fanfic
Siempre he creído que Sesshomaru superara a su padre, y con ello me refiero en TODO, en cómo mantener a rin con vida y todo. De hecho, siempre creí que las hijas de ambos serian 100% youkai.
Pero nuevamente, eso es para otro fancfic.
Deseo leer sus Reviews si les ha agradado este fanfic, puede que escriba sobre esta línea temporal, la verdad, lo leo y lo leo y me sigue gustando, que puedo decir, soy una madre cuervo con sus cuentos. : )
¡Saludos!
Su escritora procrastinadora,
The Candy Girl!
