Disclaimer: THG no me pertenece.

(fic ubicado en lo que correspondería a CF)

Después de un magnifico día de caza, Gale Hawthorne salía del quemador con lo que consideraba unos tratos muy buenos, había conseguido sal, hilos, manteca e incluso un listón muy lindo para Posy y unos cuantos cuadernos, que sabía, Vick y Rory necesitarían para el colegio. Antes de ir a casa tenia una ultima parada ese domingo, la panadería Mellark. Traía dos ardillas gordas que Katniss cazó dándoles justo en el ojo y sabía bien que el panadero tenia un gusto especial por ellas, lo que hacía que pagara muy bien por estas presas.

Al llegar a la panadería, tocó la puerta trasera como era costumbre para hacer sus transacciones. El panadero le abre y sonríe, Gale le muestra las dos ardillas y cuando el señor Mellark las ve sale a la calle junto al muchacho y cierra la puerta detrás de él.

- Oh muchacho, que gusto que me trajeras las ardillas, pero desafortunadamente, hoy no podre comprártelas- la noticia desanima al chico. El panadero nunca se había negado a comprarle, era un señor muy amable, esto era completamente inesperado- pero no te apures, no es porque no quiera comprártelas, más bien, es porque no tengo donde guardarlas. El día de hoy nos toca comer en la casa de Peeta y a ella hará la cena. Estoy seguro de que, si vas con ella, con mucho gusto te las comprará. Sirve que, de esta manera, hace el estofado de ardilla que tanto nos gusta- ante la propuesta del panadero Gale no encuentra ningún inconveniente y le agradece al señor antes de retirarse.

Cuando Gale llega a la aldea de los vencedores no le es difícil saber cual es la casa de la joven enamorada de su mejor amigo, ya que la casa del viejo borracho de Haymitch se ve oscura, llena de suciedad y es la única otra casa, aparte de la de su amigo, que tiene signos de estar habitada. El cazador duda si tocar en la puerta principal así que, como le indica su instinto, va hacia la parte de atrás y toca en la puerta que sabe da directo a la cocina. Al instante descubre que no fue una mala idea porque, al acercarse, ve que las luces están encendidas y de las ventanas se desprende un olor dulcemente delicioso que le hace agua la boca. Las pocas cosas dulces que ha probado son algunas de las galletas que de vez en cuando deja que Katniss comparta con él.

Toca la puerta con fuerza para hacerse oír y no pasa ni un minuto cuando la única hija del panadero le abre la puerta. Lleva un vestido verde como el que solía usar en sus días antes de los juegos, solo que este se ve nuevo y de mucho mejor calidad que el otro. También lleva un delantal blanco, que por la pinta que tiene, parece muy viejo.

Peeta ve a Gale parado en su puerta y no puede si no sorprenderse. Ellos dos no eran especialmente amigos, la máxima interacción que habían tenido había sido en la panadería cuando le abría la puerta por la mañana y estos últimos meses, después de los septuagésimos cuartos juegos del hambre, había interactuado con la familia de él unas cuantas ocasiones, la pequeña Posy se había ganado un pequeño lugar en el corazón de ella, además, la señora Hazelle era una mujer muy amable.

A escondidas de Gale, Peeta trataba de ayudar lo más que podía a la joven mujer, y aunque sabía que Katniss también les ayudaba, ella había desarrollado un gran cariño hacia los niños que ahora eran sus "asistentes" unos días a la semana después del colegio. Todo lo que ellos horneaban se lo podían comer, llevar a casa o incluso regalar. Aquellos niños traían alegría a su hogar que sentía vacío sin la presencia de sus hermanos y su padre, también le ayudaban a distraer su mente de los recuerdos de los juegos.

- Tú padre me dijo que podrían interesarte un par de ardillas – le dice Gale mostrándole el par de animales gordos que consiguió por la mañana. Peeta emocionada las toma.

- Oh sí, con mucho gusto te las compro, este par me irán perfecto, con ellas haré un delicioso estofado para la cena de hoy, espera un momento. – la chica entra y Gale se queda fuera esperando, un poco incomodo por la soltura de la chica. Pronto, Peeta sale con una canasta llena de pan de diferentes tipos y un saco lleno de monedas, Olía tan dulce que su estomago dio un vuelco al percibir el olor de algo tan delicioso, la chica se la extendió.

- Esto es un pago excesivo para un par de ardillas, - le dice Gale, no queriendo aceptar el dinero y la canasta de pan que le ofrece, se le nota molesto, como si lo que le propone la chica le ofendiera en algún aspecto. – No me gustan las limosnas – a ella no le sorprende su comentario, él y Katniss son exactamente iguales, orgullosos y tercos. Peeta se ríe ante su reacción y trata de poner las cosas a su favor.

- En realidad, si nos ponemos a pensar, Gale- empieza a decirle para tratar de convencerlo- las ardillas no tienen un precio fijo en el 12, ya que, por si no lo sabias, se supone que no entran dentro del mercado de la carne- trata de poner su tono mas convincente, ese que según Katniss es capaz de convencer al distrito 7 de comprar madera ,y su cara le dice que entiende su punto, aunque a regañadientes- Así que, como no está dentro del mercado, si yo la compro, es justo que lleguemos a un acuerdo mutuo entre comerciante y comprador ¿no te parece?, y yo, como compradora de la carne de estas ardillas dictamino que esto que te doy es un pago justo. – sentencia y le vuelve a extender la canasta con el pan que horneó en la mañana y la bolsa con suficiente dinero como para comprar la comida de una semana.

Gale le mira con cara de pocos amigos, como buscando que decir para ir en contra de ella. Peeta sabe que si le da tiempo para pensar le devolverá las cosas. Así que rápidamente trata de cerrar la puerta de su nueva casa en la aldea de los vencedores para dar por terminada su charla de negocios, pero antes de que pueda hacerlo, él le gana y de un par de zancadas detiene la puerta y está con la mitad de su cuerpo dentro de la casa. Su cercanía la pone nerviosa, y ni que decir de su mirada molesta, es como un gran oso que tiene los ojos puestos en su presa.

-Entiendo tu punto pastelito- desde que Haymitch le llama de esa manera, se ha vuelto un apodo popular entre las personas que le conocen, hasta su padre le había empezado a llamar de ese modo y aparentemente, Gale también estaba al tanto del nuevo apodo "cariñoso" que tenía. – pero, si hablamos en los términos que acabas de usar, una manera justa de determinar el precio de las ardillas seria comparando el peso de estas con lo que me estas ofreciendo, y creo que todo esto pesa mas del triple que las ardillas para tu estofado. – su lógica le parece muy acertada, pero, habla con la hija de un comerciante.

El padre de Peeta le había enseñado a ella y a sus hermanos desde pequeños a hacer valer su trabajo y a apreciarlo. El pan en el 12 era algo que pocos se podían costear, pero a la vez era algo en lo que todos estaban dispuestos a invertir su dinero. El pan que horneaban con las raciones de las teselas era insípido y duro, y el pan que ellos hacían, en cambio, tenía el sabor y el toque de la familia Mellark, un sabor dulce entre tanta amargura dentro del 12.

- Bueno Gale, se ve que eres un gran negociador- le dice para hacerle creer que tiene la razón, él sonríe de satisfacción, Peeta tiene la sensación de que su pequeño "regateo" se ha convertido mas bien en una pequeña discusión por saber quién tiene la razón. – pero, a la hora de vender tus productos me parece que eres un poco mediocre- esas ultimas palabras han herido el orgullo del cazador, ella lo sabe porque su ceño se frunce y ve la indignación en su mirada – a la hora de vender, no se vende solo el producto en sí, se vende también la experiencia, el conocimiento y el tiempo que se invierte. Tú invertiste tu niñez y estas invirtiendo tus días de descanso en la mina para conseguir tus productos y aprendes constantemente sobre cómo hacerlo- el lenguaje técnico les divierte a ambos. – también te estoy pagando por algo que yo no sé hacer. Y creo que quedó mas que claro en los juegos que no soy capaz de cazar un conejo, aunque me fuera la vida en ello. Tampoco soy silenciosa y ahuyento a las presas con mis pisadas. Soy despistada y sé que si entrara al bosque en estos precisos momentos no sabría como volver, aunque me dieran un mapa. Te pago por que tú arriesgas tu vida y seguridad al cruzar los limites del distrito todos los días, y si te soy sincera Gale, me parece poco lo que te estoy dando. Es más, déjame ver. Te estoy dando pan en barra, mantecadas, pan de queso… creo que agregare unas galletas con glaseado, además, creo que te daré el doble de monedas de las que están en la bolsa. – Peeta le arrebata la canasta de las manos y del bolsillo de su delantal saca más moneda para meterlas en el saquito de tela, también empaca las galletas glaseadas que mencionó.

Sin darle tiempo a Gale de contestar nada, toma las gruesas manos del cazador y pone la canasta en ellas mientras hace que salga de la casa a empujones mientras le habla sin parar para evitar las réplicas que, está segura, quieren salir de la boca del chico. – La próxima vez que vengas te daré estofado de ardilla, no es tan bueno como el de mi papá, pero sé que te gustará, lo guardare en el congelador para que dure, también te mandaré un poco para que lo compartas con los niños y dile a Katniss que la próxima vez le llevare también un poco a él. Por favor también coméntale a Hazelle que el miércoles puede mandar a los niños ya que volveré a hacer galletas de esas que le gustan a Posy. – logra sacarlo por fin de la casa, todavía sorprendido. Cierra la puerta tras de él y por precaución, no sea que se le ocurra volver a entrar, cierra la puerta con seguro.

Gale se queda en la calle, molesto confundido… ¡indignado! Esa niñita le había llevado la contraria toda la conversación, le dio ese excesivo pago, se atrevió a cuestionar sus maneras de comerciar y, por si fuera poco, ¡Lo había sacado casi a patadas de su casa! Espera… ¿le había dicho que sus hermanos podían venir el miércoles?

- ¿Pero qué demonios…? ¡Peeta! - grita desde fuera de la casa de la vencedora, oye sus risas en el interior de la casa. Aporrea la puerta y grita desde fuera, ella le dice que si sigue haciéndolo le dará también un par de tartaletas que está preparando para Madge.

Enojado, se va maldiciendo a la chica, a su extrema riqueza por ser una vencedora, al panadero por no comprarle las ardillas y también a Katniss que, aunque le había comentado lo buena que era esa mocosa con las palabras, no le había advertido sobre el poder de convencimiento que poseía.

El siguiente domingo que Gale consiguió ardillas, a las 11 de la mañana se encontraba tocando la puerta del pastelito, dispuesto a resolver aquel problema de equivalencias que, para él, no terminaba de cuadrar.

Hola chicos :) aquí Yuki después de mucho tiempo otra vez en el fandom de Los Juegos del Hambre y bueno para todos aquellos que leían Vidas Diferentes les dejo lo que será el nuevo formato de la historia. Tras varios años de planeación, y de mi proceso de reconciliación con la plataforma y el fanfiction en si (por que si, eso de estudiar literatura puso en conflicto mi perspectiva hacia el fanfiction) decidí que la historia necesitaba una reorganización asi que para todo aquel que este interesado en un genderbend de THG puede entrar a mi perfil y checar la vieja historia de Vidas Diferentes, para los viejos fans que seguro muchos ya desaparecieron ire subiendo (conforme se me vayan ocurriendo) one shots como este para completar la historia que quedo inconclusa :)