Prologo
Hacía mucho tiempo, durante la tercera Guerra Shinnobi y tras las distintas batallas, los seguidores de Hiruko, el creador del Jutsu Quimera, habían logrado escapar antes de ser exiliados o apuntados con el dedo. Uno de ellos, Hiro, un muchacho de apenas 20 años, tras escapar y correr había encontrado un extraño "Hoyo" en medio de la nada, extrañado en medio del bosque le observo durante varios segundos.
Algo no era normal en aquello, Hiro le miro, se acercó y se alejó de él, jamás había visto algo como aquello. De pronto una mano en su hombro lo sacó de cualquier ensoñación- Hiro- el muchacho asustado observo al dueño de la voz- Oh, tranquilo, soy yo Hiruko.
El muchacho observo al hombre y miro nuevamente aquel extraño suceso-¿Sabe lo que es Hiruko-San?-pregunto de manera educada.
-Lo sé- respondió- Es un portal, te lleva a otras dimensiones, a algunas paralelas a esta- Hiruko miró a Hiro-¿Por qué? ¿Nunca habías visto uno?-preguntó.
Hiro asustado negó con el rostro-No pensé que estás cosas existían- hablo mirándole- ¿Puedo cruzarle sin morir?
El hombre se carcajeo- Por supuesto, por eso estoy aquí Hiro-hablo calmadamente mirando si venía alguien- Necesito que cruces, serás mi refuerzo por si algo me sucede.
-¿Q-qué?-cuestionó asustado.
-Así es, llegues donde llegues podrás vivir, no dudo de eso- hablo- Si algo llegase a pasar te buscaré, tendrás mi legado y seguirás con el ¿comprendes?
El muchacho le observo sorprendido, sintiéndose feliz al ver que aquel hombre que seguía estaba confiando en él. Sin dudarlo mucho más Hiro cruzó el portal. Su cuerpo calló en medio de una calle donde diviso un mundo completamente diferente para él.
El pelinegro se restregó los ojos sin saber dónde se encontraba, extrañado se observó, era como si dos partes de él se hubiesen unido, estaba vestido con un extraño vestuario y millones de recuerdos que él no había vivido, perdido se acercó a una persona-¿Me podría decir donde estoy por favor?-cuestiono mirando a la señora quien reía burlesca.
-Estamos en New York, ¿en serio no reconoces?-preguntó. El muchacho abrió los ojos observando su entorno- Estados Unidos, niño, continente americano.
-New…New York-Susurro él mirando su alrededor y tomando su cabeza, era como si tuviese dos vidas dentro de él.
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Durante esa misma Guerra muchos shinnobis habían decidido cruzar el portal, con miedos y temores, pero con la esperanza de tener algo mejor, una vida mejor. Después de esa misma Guerra quedo estrictamente prohibido volver a cruzarlo por algún motivo, era muy peligroso pensar que algo peor pudiese existir, o peor aún, generar más enemigos en otras partes dimensionales.
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Cuando Hiro se enteró de la muerte de su maestro, Hiruko, sintió su mundo desfallecer. Aquel mundo de fantasías que su mente había creado se derrumbaba. Era cierto que vivía en New York, de una manera rara y misteriosa se acostumbró y adapto a vivir allí, tenía una familia, amigos, desde siempre, desde el día en que había llegado. Se había dado cuenta que existía otro él en aquella dimensión, y que, al cruzar el portal ambos se habían unido en un solo cuerpo, compartiendo recuerdos, pero manteniendo aquella vida.
A pesar de aquello, dentro de él sus rasgos psicóticos comenzaron a explotar. Hiro no era un hombre comunicativo, mucho menos expresivo, había conseguido formar una familia, a sus 42 años tenía un hijo, Mukuro, un muchacho de 16 años, además logró seguir en contacto con su antiguo maestro, y eso era lo único que lo mantenía dentro de la realidad de lo que alguna vez fue…un Shinnobi…
Al recibir la última carta de su maestro, así como la explicación de su gran Jutsu Quimera. Sin poder replicar aquello, Hiro juró vengar la muerte de Hiruko, sin comprender realmente el trasfondo de sus palabras, ni mucho menos la forma en que éste murió, pero sabía perfectamente que él a través de Mukuro, su hijo, su descendencia vengaría al hombre que le había enseñado todo.
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Diez y siete años durante la 4ta Guerra….
El equipo siete se encontraba peleando con Kaguya, aquella Diosa tan poderosa de hacerlos caer en diferentes dimensiones. Tras traer de vuelta a Sasuke y reencontrarse con Naruto, aquella Diosa los observó con molestia- Deberías mandarlos a aquella dimensión, madre- hablo. Ella sonrió.
Naruto observo a Sasuke. Kakashi miro a Obito ¿Era posible? ¿Acaso ella se refería…? Ambos conocían perfectamente la historia de Hiruko, el mismo Naruto sabía parte del Jutsu Quimera, pero nadie sabía a ciencia cierta si algún loco seguidor de aquel hombre habría hecho algo, nadie sabía de aquel lugar, no después de lo sucedido.
-¿Kakashi-Sensei?-cuestionó Sakura. Kakashi apretó sus labios fuertemente. Obito cerró sus ojos, mientras Naruto, Sasuke y Sakura trataban de detenerla.
Ninguno de los dos sabía a ciencia cierta lo que sucedería. Habían escuchado rumores de muchas cosas ¿algo sería cierto? ¿Sería cierto que existen otros de ellos? ¿Sería cierto que morirían? El peli plateado observo a Kaguya sonreír de manera maliciosa- No saldremos de esto fácilmente-mascullo mirando a su equipo.
-¿Qué quieres decir?-susurro Sakura mirando a Kaguya.
-¡Habla ya!-grito el Uchiha, mientras peleaban contra la mujer, quien mantenía su sonrisa.
-Pase lo que pase, caigan donde caigan debemos buscarnos ¿me oyen?-hablo Kakashi seriamente- Hay muchas cosas que se ha mantenido en secreto. Pase lo que pase debemos mantenernos juntos.
Todos se miraron totalmente perdidos, asustados, quizás, pero no hubo tiempo, de pronto todos desaparecieron del mapa.
Continuará….
Hola a todos quienes se han pasado a leer esta nueva historia.
Espero les gusté este nuevo proyecto. Como ven combine ciertas cosas como el Jutsu Quimera & la Cuarta Guerra. En función a esto mismo, en este Fanfics se omitirá la pelea de Naruto en la película "Los Herederos de la Voluntad de Fuego" en donde nuestro querido pelirrubio pelea contra Hiruko. Eso jamás pasó. Naruto y el resto si tiene conocimiento del Jutsu pero no más allá de eso.
Aclarando esto espero apoyen esta nueva historia & me dejen sus opiniones. Según sus primeras impresiones veré si continuo o no.
Obviamente será un SasuSaku jeje y otras parejas.
Besitos.
Mila.
