Disclaimer: Los personajes de esta serie de Drabbles les pertenecen a la Mangaka Rumiko Takahashi, en cambio la trama salió exclusivamente de mi mente loca e inspirativa. No se aceptan copias/plagio del mismo.
Fanfic participe del Kinktober 2020
Silla
—Bueno jóvenes, pueden retirarse.
Todos los estudiantes acataron su orden satisfechos de terminar otra jornada escolar. Se colocaron sus mochilas y bolsos para luego retirarse poco a poco del salón.
La azabache se encontraba ida del mundo, aún sentada en su pupitre correspondiente. Guardaba con lentitud sus útiles escolares dentro de su bolso hasta que la voz ronca de su profesor la distrajo sin impedimento.
—Higurashi, ven — ordenó y su mano lo siguió en una seña. —Debo darte la corrección del informe que entregaste.
Ella se levantó de su asiento, procurando no hacer mucho ruido molesto y se acercó a su profesor.
Aún quedaban algunos estudiantes dentro del recinto, terminando de guardar todo en su lugar para luego retirarse, no sin antes despedirse de él.
Cuando el silencio se hizo presente entre ellos dos, no dudaron ni un segundo más en dar rienda suelta a todo aquello que debían ocultar para mantener el protocolo.
Inuyasha fue el primero en atrapar aquellos labios carnosos y levemente pintados por un tenue brillo labial. Los saboreó insistentemente para luego sumergir su lengua en su cavidad.
Ella no se quedó atrás pues no tardó en enganchar sus brazos detrás del cuello masculino, buscando eliminar cualquier distancia entre ellos. Ladeó su rostro y el beso se hizo más profundo y primitivo.
Cuando ambos se separaron, en busca del tan necesitado oxígeno, sus miradas radiantes se conectaron.
—¿Me extrañaste? — preguntó traviesamente.
La sintió jugar con el nudo de su corbata y no pudo evitar apresar más su pequeña cintura contra su notoria erección.
Y es que solo ella la ponía de esa forma; Su melosa voz al saludarlo o cuando se dirigía con respeto hacia él en horario de clase, cuando se reacomodaba en su asiento provocando que la extensión de sus piernas se le antojara más apetitosa o cuando mordía inconsciente el lápiz intentando comprender el tema que él explicaba.
Incluso el contoneó de sus caderas cuando se aproximó hacia él era mucho más que su autocontrol. Su miembro también lo sentía así.
Pero debían mantener la distancia, al menos frente al alumnado, frente a los directores y demás trabajadores de la preparatoria. Nadie podía saber de aquella clandestina relación carnal que mantenían.
La miro unos segundos más antes de responderle con una sonrisa altiva.
—Mucho. Solo a ti se te ocurre caminar hacia mí de esa forma — protestó simulando ofensa.
—Pero si es mi forma de caminar, además el uniforme tampoco ayuda — un puchero de instaló en sus labios.
—Ni me lo recuerdes, ya me cansé de ver como todos los estudiantes te ven el culo — un gruñido salió de su boca al recordar dicha escena.
—Pero yo solo te quiero a ti, Inuyasha.
Los labios femeninos comenzaron a recorrer aquella porción de cuello bronceada. Con sus manos delicadas desanudó la corbata azul petróleo y liberó los primeros botones de su camisa blanca, hasta llegar a la mitad de su cálido pecho.
—Kagome... — gimió en advertencia.
Ella solo sonrió traviesamente para luego hundir sus manos dentro del pantalón, tomando la dureza entre sus dedos.
—Parece que alguien necesita atención — aclaró comenzando un movimiento ascendente y descendente.
El profesor tragó una maldición y entrecerró sus ojos sintiendo la tibieza de su extremidad sobre su anatomía caliente.
Kagome no pasó por alto su expresión y prosiguió con su movimiento volviéndolo más rítmico. Alternó las presiones requeridas sobre la base y la punta de su pene, entreteniéndose con su glande flexible.
No pudo evitar succionar aquellos pezones masculinos logrando que su profesor no reprimiera el jadeo yaciente en su garganta.
—Kagome... ahh, no podemos aquí — quiso que su conciencia hablara por él.
—Si podemos, nadie se dará cuenta si lo hacemos rápido o ¿Quieres que te deje así? — declaró apretando más su sensible anatomía.
—Maldición...
En tan solo unos segundos, Inuyasha devoró los labios juveniles con frenesí, comenzado un camino hacia la silla de su escritorio. Se sentó y la trajo consigo, pero de espalda a él.
No tardó en guiar sus grandes palmas hacia los senos voluptuosos y apretarlos fuertemente sobre la tela estorbosa.
La colegiala gimió ante ello arqueando su espalda contra su cálido pecho. Con sus manos buscó equilibro en los bordes de la silla, entrecerrando los ojos al desear que aquellas manos tocaran directamente sus pezones erectos.
El profesor dejó sus pechos para comenzar camino nuevo hacia su intimidad. Primero rozó sus yemas sobre la lubricada vulva sin correr la tela de sus bragas para luego introducirse en sus pliegues de forma directa.
—Inu… yasha — lo llamó entrecortado.
—Parece que no soy el único excitado — declaró acelerando el ritmo de sus dedos.
Vio de soslayo como mordía sus labios ahogando su reacción verbal, pero su rostro mostraba lo contrario. Disfrutaba de su tacto.
—Por favor, únete a mi — rogó cuando sintió como jugueteó con su inflamado clítoris.
—Como desees, mi alumna favorita.
Deslizó aquella porción de tela húmeda de sus piernas para luego desabrochar la bragueta y liberar su tan ansiado miembro. Se introdujo en ella a prisa y ambos gimieron por la sensación.
Inuyasha embistió desde su postura empalando su dureza dentro del cálido y húmedo interior femenino. Kagome lo ayudó con movimientos pélvicos buscando nuevo soporte en los bordes del escritorio escolar.
Sentían como de a poco los chispazos eléctricos aparecían en sus cuerpos, como sus respiraciones se aceleraban por el ritmo de las penetraciones. La silla comenzó a quejarse por el peso, pero aquello no les importó, solo sus gemidos apagados inundaban el aula.
La liberación llegó cuando el profesor volvió a deslizar sus dedos por sus pliegues húmedos y comenzó a retorcer aquel botón rosado. Los espasmos desbordaron ambos cuerpos dejándose llevar por el placer que recorría sus venas, Inuyasha llenó cada espacio oscuro de su interior con su semilla, dejando algunos rastros en su base, escroto y piernas.
Cuando los minutos pasaron ambos reacomodaron sus ropas mentalizándose en que nadie los descubriera, aunque la evidente mancha de semen en el pantalón del albino era más que suficiente.
Fin
Palabras: 999
Notas de autor: Como que me dieron ganas de tener un profesor como Inuyasha, todo un papucho 7u7.
No sé si este tipo de trama les gusta, pero en lo personal AMO las relaciones prohibidas entre un profesor y una estudiante ¿Será porque yo nunca tuve la oportunidad que tiene Kagome? JAJAJAJA
En caso de que les guste, les tendré una sorpresita para noviembre/diciembre, así que no se pierdan las futuras actualizaciones.
Como siempre agradezco a todas las personitas que se toman el tiempo de leer este fanfic. En especial a Zio Takumi, serena tsukino chiba, Eiko Shiro, dav herreras y a RosasRojas por sus hermosos reviews, me alegra siempre leer lo que opinan.
Estoy organizando ver cuando les dejo la continuación de chocolate y preservativo, porque me acordé que les prometí también la continuación de ascensor :0. Espero publicarlos esta semanita.
¡Nos leemos mañana! Tengo dudas en subir primero "Avión" o "Bosque".
¡Los quiero bellezas!
