Disclaimer: Los personajes de esta serie de Drabbles les pertenecen a la Mangaka Rumiko Takahashi, en cambio la trama salió exclusivamente de mi mente loca e inspirativa. No se aceptan copias/plagio del mismo.

Fanfic participe del Kinktober 2020


Avión


Se removió nuevamente sobre aquel asiento incómodo e inflexible buscando una nueva posición para reconciliar el sueño.

Ya no podía reclinarlo más y su espalda y trasero comenzaban a pasarle factura, adormeciendo las zonas por la misma postura que llevaba por horas. Sin mencionar las veces que retuvo el próximo vómito que se asomaban por su esófago. En definitiva, ella no amaba los viajes en avión de larga distancia.

Pero no podía negarse, no después de la hermosa proposición que su ahora esposo le había mencionado. En esos momentos, ambos se encontraban rumbo a Hawái por su tan ansiada luna de miel.

Su estómago volvió a quejarse al recordar todo lo que había ingerido en menos de 48 horas. El cóctel repleto de mariscos exclusivos del país, la entrada para minutos después pasar a la cena contundente. Ni hablar del pastel de bodas adornado con abundante crema y colorante. Lo que realmente rebalsó su estómago fue la cantidad de tragos que bebió, incluso no recordaba la cantidad de copas que le pidió al barman de la fiesta.

Ahora no podía más que quejarse por la cuota que su órgano digestivo le daba. Las pastillas para evitar el vómito dejaron de surtir efecto en sus venas y la pesadez se incrementaba.

Trató de no darle más vuelta al asunto, cerrando sus ojos y acompasando su respiración a un ritmo más calmado. Soltó un suave suspiro cuando por fin sintió la pesadez en sus párpados. No opuso resistencia y se dejó llevar por el cansancio reanudado.

De pronto, sintió un peso conocido sobre su estómago emanando una calidez indescriptible. Aquella interrupción de carne y huesos comenzó a deslizarse hasta colarse dentro de sus pantalones ajustados.

Ladeó su rostro hacia su derecha encontrando a un albino con una sonrisa de satisfacción al hallar el objetivo deseado. Sus párpados se mantenían cerrados, pero ella supo que era solo una faceta más de su maquiavélico plan.

—Inuyasha...

El susodicho ronroneó ante su llamado, pero solo reacomodó su cabeza en el respaldo para proseguir con el sueño perdido, más bien fingir su acción.

La gigantesca mano comenzó a inspeccionar la zona oculta. Trazó una línea imaginaria sobre la suave tela de encaje de sus bragas, delineando los bordes que sobresalían de su intimidad.

Inmediatamente, el cuerpo de Kagome reaccionó mediante escalofríos y un calor concentrado en su sexo. Se regañó por lo bien que Inuyasha sabía utilizar sus manos, no dudaba en llevarla hasta el cielo con solo su tacto.

Aunque literalmente se encontraban entre las nubes, viajando de noche sin interrupción del astro rey.

Le volvió a advertir bajo el mismo timbre de voz, utilizando su mano en el proceso y lograr sacudir levemente el cuerpo de su esposo.

—Shh —la calló de golpe. —Los demás pasajeros intentan dormir.

—Pues deberíamos hacer lo mismo ¿No crees? — replicó susurrando más fuerte.

—No, es más divertido entretenerse en otras cosas.

—Pero no estamos para esas cosas en un lugar donde hay más personas, eso queda en la intimidad — se cruzó de brazos. Inuyasha volvió a negar en silencio.

—¿Nunca tuviste un polvo en un lugar público? — inquirió elevando una ceja. Kagome casi se ahoga con su propia saliva, se reacomodó en su asiento y lo miró en reproche.

—¿Acaso tú sí? — sus celos la evidenciaron.

—Claro que no, por eso quiero probar hacerlo contigo. Es la ocasión perfecta.

—¿Y si nos descubren?

—Eso es lo excitante. Hacer cosas prohibidas generan mayor adrenalina.

Quiso acabar la conversación repentinamente ¿Y qué mejor manera que siguiendo con su cometido?

La mano de Inuyasha esquivó la tela de encaje y se sumergió en los fluidos que la vulva de su esposa emanada.

Kagome entrecerró sus párpados, concentrándose en las sensaciones que fluían en su torrente sanguíneo. De pronto, sintió demasiado calor bajo aquellas prendas de verano y un suspiro se liberó en reacción.

—Tócame...

La ronca voz de su esposo hizo eco en su oído y no tardó en acatar sus órdenes. Guió su mano dentro del pantalón y bóxer sintiendo lo caliente de su piel. La masturbación entre ambos era algo realmente excitante.

Kagome presionó la dureza del albino, centrándose en su glande inflamado y en la base. Le proporcionó un movimiento rítmico que necesitaba mientras que él hacía lo suyo son sus dedos.

Las yemas masculinas se encontraban empapadas de la excitación de la joven, facilitando el desplazamiento por sus pliegues. La imagen de Kagome mordiendo su labio inferior provocó que su hinchado miembro diera otro tirón dentro de aquella pequeña mano. Se concentró en provocarle el mismo placer atendiendo aquel botón rosado, retorciéndolo y friccionándolo en demasía.

El siguiente en gruñir roncamente fue Inuyasha, cuando sintió la debida atención en sus testículos. Ella sabía cuáles eran sus puntos de máximo placer y no dudaba en utilizarlos en su favor.

Sus cuerpos yacían con una capa tenue de sudor, la calentura se incrementaba y se les hacía casi imposible callar sus jadeos sofocados. Ni los besos funcionaban como excusa.

Solo se dedicaron a mirarse intensamente trasmitiendo todo su sentir por el brillo de sus ojos. El fuego de las lagunas doradas derretía el color chocolate de Kagome.

Ambos incrementaron sus movimientos y los chispazos de placer recorrieron sus extremidades. El clímax les llegó como un huracán de adrenalina. arrasando sus miedos y su moral construida.

Se retorcieron sobre sus asientos, dejando que los espasmos hagan lo suyo y se besaron con frenesí callando cualquier sonido embarazoso.

Cuando sus respiraciones se calmaron y el ritmo de sus corazones se normalizó, se percataron de la gran evidencia en el pantalón y camiseta del albino. Había una gran mancha blanquecina y pegajosa resaltando sobre el color oscuro de la tela. Debían ocultar cualquier rastro de su reciente acto previamente a que cualquier pasajero o del personal de a bordo los descubrieran.

De pronto, unos tacones se deslizaron por el suelo del avión, indicando la llegada de una azafata a la zona turística.

Ambos se miraron fijamente y palidecieron. Ya estaban en problemas.

Fin

Palabras: 1000


Notas de autor: ¡Buenas, mis bellos lectores! No les explico lo cansada que estoy, solo dormí 4 horas después del estreno del capitulo 3 y mi cuerpo está pagando factura (No me mates Eiko Shiro) ;.;

¿Qué les pareció este drabble? Les juro que tenía un gran dilema al escribirlo porque se me ocurría la escena de la película "Recién casados" y no quería hacer una recreación de ella. Tampoco quería usar el rol azafata/piloto o azafata/pasajero porque ya lo usaron mis colegas y porque lo encuentro algo cliché xD.

- serena tsukino chiba: Me alegra que le haya gustado, quería extenderlo más, pero es imposible. Inuyasha es un papucho en todos los sentidos y en el sexo no es la excepción.

- Eiko Shiro: Mi bella Eiko, tus comentarios siempre son alentadores y llenos de amor. Debo admitir que los espero con muchas ansias. Muchas gracias por todo el apoyo que me das y por confiar en mí ¡Se te quiere mucho! No sabes como me reí con la escena de Deadpool, me diste una nueva idea xD.

- Dav herreras: ¡Exacto! Muchas de nosotras tenemos un estilo diferente de escritura y se valora demasiado, aunque a veces caemos en la comparación y es horrible. Al fin, nuestra parejita obtuvo lo que siempre deseó.

¡Infinitas gracias a todos los que siguen y leen este reto! Aunque varios no comentan, siempre los tengo presentes y me ayudan a mejorar día a día.

¡Nos leemos mañana! Aun no estoy segura si publicar Ábrete sésamo (continuación de ascensor) o Juguete (continuación de silla).

¡Los quiero! Cuídense.