Disclaimer: Los personajes de esta serie de Drabbles les pertenecen a la Mangaka Rumiko Takahashi, en cambio la trama salió exclusivamente de mi mente loca e inspirativa. No se aceptan copias/plagio del mismo.

Fanfic participe del Kinktober 2020

Advertencia: Este drabble es la continuación de Ascensor, se recomienda leer previamente ese.


Ábrete sésamo


No recordaban en qué momento habían llegado tan rápido a la habitación, ni tampoco haberse recostado en el mullido colchón, que ahora yacía desordenado.

Culpaban a la intrépida pasión que surcó entre ellos, queriendo seguir lo que concluyeron en el ascensor. Pero acá no habría interrupciones, solo dos cuerpos sedientos de placer acumulado.

Kagome se encontraba moderadamente consciente de todo lo que sucedía a su alrededor, respondiendo con ferocidad los besos que el albino le proporcionaba. Las lenguas iban y venían dentro de sus bocas, al igual que los suspiros calientes por cada roce inconsciente en sus cuerpos.

—¿Enserio me amas? — murmuró perdido en la pasión.

Y es que aún no era consciente de los sentimientos de la joven. Creía que todo lo que sucedió en el ascensor fue una simple alucinación de su mente perversa, pero no. Fue mucho más realista de lo que siempre imaginó.

Kagome tomó su rostro con ternura y el brillo de los ojos dorados se incrementó.

—Siempre te he amado, Inuyasha — admitió con determinación. —Si nunca lo he dicho es porque pensaba que tú no sentías lo mismo por mí. Preferí ocultar mis sentimientos y ser feliz mientras tú estabas con...

Las palabras quedaron mudas ante el beso abrupto que él le dio. Ladeó su rostro y sintió más intenso su sabor y aliento cálido. Al separarse, Inuyasha mordió juguetonamente su labio inferior y el sexo de ella palpitó con ganas.

—No la menciones — pidió intensamente. —Ella quedó en el pasado, tú eres mi presente y mi futuro. No te soltaré luego de esta aclaración.

—Tampoco pensaba hacerlo — una sonrisa se asomó en su rostro contagiando al albino.

Dejaron que el deseo volviera a abordar sus cuerpos. Los besos siguieron de forma desesperada, las manos de ambos recorrieron cada rincón oculto sobre la tela y los gemidos hicieron su aparición.

Inuyasha no espero más y comenzó a despojar la ropa del cuerpo de Kagome. Ella se dejó hacer, estirando sus brazos y piernas para facilitar el proceso.

La dureza de hizo más notoria ante la visión que la joven le daba. Su piel cremosa destacaba sobre el conjunto de lencería burdeos, sus pechos voluptuosos se asomaban y de pronto sintió sed de ellos.

Guio su mano hacia la espalda femenina, mientras sus labios se entretenían con su cuello de cisne. El clic del brasier anunció lo inevitable y los senos desnudos hicieron su aparición.

Primero utilizó sus manos para jugar con los pezones rosados y erectos para luego hundirlos en su cavidad. Las marcas y la saliva yacían sobre las aureolas erizadas por el deseo. Kagome no dejó de gemir en ningún momento ante la debida atención sobre sus montes de carne, incluso fue atrevida y quiso tocar el falo oculto del albino.

Aquello fue el primer aviso, Inuyasha arremetió con jadeos y comenzó un camino por el vientre plano de ella hasta internarse en su intimidad.

Previamente, despojó su braga húmeda y palpó sus pliegues comprobando cuán excitada estaba. Cuando utilizó su lengua, Kagome no pudo más y liberó todos los sonidos indecentes posibles. Ejerció presión desde las raíces de Inuyasha queriendo acortar la distancia.

—Inu... Yasha, yo... — su garganta dejaba en claro cuán a gusto se sentía con las sensaciones.

Sabía que no resistiría por mucho, por lo que guio su delicada mano y la entrometió dentro de los pantalones masculinos. La dureza resplandecía entre sus dedos y el calor quemaba su piel.

—Kagome, quiero hundirme en ti. Mi cuerpo te desea — entrecerró sus ojos anhelando el tacto insistente de ella.

—Hazlo, quiero tenerte solo para mí.

Inuyahsa se arrodilló y comenzó a desprender su camisa y pantalones. La joven no se quedó observando y ayudó en su tarea, delineando cada músculo de su piel expuesta.

Cuando ambos yacían en igualdad de condiciones, Kagome le acarició la dureza enrojecida con ferocidad, quería hacerle sentir el mismo placer que él le provocó. Y logró hacerlo pues el albino no tardó en liberar roncos gemidos de deseo.

Con su otra mano, tomó sus testículos y le brindó la atención debida a la vez que incrementaba el ritmo fogoso sobre su extensión. Inuyasha tuvo que detenerla, pues sabía que si seguía liberaría su semilla anticipadamente.

Ambos se recostaron en la cama, gimieron ante el contacto caliente que sus cuerpos emanaban y se besaron pacíficamente volviendo a encender la chispa del delirio.

Inuyasha tomó su miembro y lo guio hasta la entrada húmeda de ella. Jugó un poco con su glande y sus carnes sensibles para finalmente hundirse en su interior.

Soltaron gemidos indecentes mientras el vaivén se hacía presente. Sus caderas se amoldaban al ritmo necesitado y en sus pieles floreció el sudor de la actividad.

—Más rápido... — pidió conmocionada del placer.

Inuyasha no solo decidió incrementar el ritmo, sino que la tomó de su cintura arrastrando su cuerpo junto al suyo. Amortiguó sus glúteos sobre sus muslos velludos y la penetración se intensificó.

Aquella posición provocaba un roce directo en el clítoris de Kagome y los testículos del albino sobre sus glúteos. Gimieron ante ello y procedieron al nuevo ritmo deseoso.

La joven arrugó el acolchado oscuro de la cama, buscando soporte ante la corriente que se avecinaba en sus venas. Inuyasha no soltó su cintura estrecha en ningún momento y aceleró más y más la velocidad de sus caderas.

Los gritos y gemidos de ambos acompañaron el acto que llevaban en el departamento como también el golpeteo de la cama contra la pared. Sus sexos sensibilizados, la fricción de sus pieles sudadas y el deseo desbordante fueron los causantes del orgasmo esperado.

Inuyasha arqueó su espalda liberando su semilla y sintiendo el palpitar del interior Kagome amasando su miembro. El cuerpo femenino se descolocó de espasmos y llenó de fluidos su intimidad.

Trataron de calmar sus respiraciones antes de volver a caer en la cama. El albino aproximó el cuerpo de la joven hacia su pecho y, junto al compás de sus latidos, el sueño se adueñó de sus mentes.

Fin

Palabras: 997


Notas de autor: Wenaaas (nuevamente). Acá les dejo el drabble correspondiente al día de hoy, poniéndome al día con el reto. ¿Les gustó esta continuación de ascensor? Por fin, nuestra parejita pudo desordenarse como siempre quisieron.

Creo que las únicas continuaciones que me faltan son "Silla/Juguete" y "Hielo". Veré cuando las publico :0

Ya solo faltan 11 drabbles más y concluimos este reto. No quiero ponerme en modo melancólica porque sé que después de esto se viene otros fanfics que ya deseo escribir.

Como siempre, les agradezco a todos los que leen este reto, los que comentan y agregan a favorito. Me hacen muy feliz ;-;

- Maoth: Me alegra que te hayan gustado mis fics, linda. Te comento que próximamente escribiré un lemon (sin limites de palabras) sobre un Inuyasha hanyou y nuestra Kagome adolescente. También cabe mencionar que faltan algunos drabbles con temática OC :0

- serena tsukino chiba: Es que a nuestro Inu no se le cae ninguna, es todo un loquillo que hasta en clases desea ver el rostro descompuesto de placer de Kagome. Ojalá yo tuviera un profesor así de precioso como Inuyasha JAJAJAJA

- Elyk91: Claro que yes, querida. La venganza ya está pautada y esperemos que sea una muy deliciosa (ahre que yo ya tengo la idea, pero shhhh)

- I'm Iseul: Quien pudiese tener un profesor como Inuyasha, así cualquiera se deja hacer xD. Me diste una buena idea, casi nunca escribo en primera persona porque siento que se pierde la riqueza que la tercera persona te da, además de que te limita mucho. Pero me agrada, seria todo un reto. Como siempre, gracias por comentar belleza :3

¡Nos leemos mañana en el horario de siempre (19:00/20:00 hora argentina)! Les traeré uno de mis drabbles favoritos del reto "Lencería".