Disclaimer: Los personajes de esta serie de Drabbles les pertenecen a la Mangaka Rumiko Takahashi, en cambio la trama salió exclusivamente de mi mente loca e inspirativa. No se aceptan copias/plagio del mismo.

Fanfic participe del Kinktober 2020


Lencería


Soltó un ronco suspiró en resignación a la situación.

Aún seguía pegado al escritorio de su despacho desde que se despertó y terminó su desayuno junto a Kagome.

Recordaba lo juguetona que se despertó la femenina en busca de atención y cariño, y él estaba dispuesto a dárselo. Se había propuesto no salir de la cama hasta terminar las largas sesiones de sexo desenfrenado que ambos deseaban.

Pero el maldito trabajo fue el mayor impedimento, sin mencionar que el insistente teléfono los interrumpió cuando ambos se dejaron llevar por unos segundos.

Se encontraba entretenido devorando los labios de su novia mientras sus manos se colaban por el sensual camisón de dormir. Ella no paraba de gemir aprobando su intromisión y elevó sus caderas rozando sus centros ya excitados, se mostraba desesperada por la unión y su dureza hinchada también lo anheló.

Cuando iba a despojar la ropa estorbosa de Kagome, el sonido fastidioso combinado por el zumbido del teléfono en la mesa de luz los interrumpió.

Él había decidido ignorarlo, repartiendo húmedos besos por el cuello femenino tratando de reavivar el fuego recientemente perdido, pero aquel dispositivo no dejaba de insistir. No hasta que él, soltando un tosco gruñido, se reacomodó en el suave colchón y atendió a regañadientes el llamado de su nuevo socio.

Él le explicó el problema que le surgió e Inuyasha no tuvo más opción que acatar a la revisión del informe.

Apenas cortó la llamada, se disculpó con Kagome brindándole un suave beso y se dirigió al baño para asearse y luego comer el delicioso desayuno que ella preparó para ambos.

«Maldición, si no fuese por aquel socio torpe, que no dejaba de cuestionar todas sus tareas ya estaría en el cálido interior de Kagome gozando de lo lindo»

Se reacomodó en su asiento de cuero oscuro y observó cómo los rayos de sol se filtraban en tonos rojizos por su ventana medianamente abierta.

El atardecer se acercaba y ni siquiera había probado un bocado de su almuerzo.

Incluso su estómago comenzó a quejarse hace unos minutos de la falta de atención. Como deseaba acabar con el maldito trabajo para luego devorarse una heladera completa.

"Aunque más desearía devorarme a una jovencita de torneadas piernas portando el nombre de Kagome" — su mente habló por sí sola revelando la verdad.

«Si»

Deseaba, no solo un plato de comida para saciar su estómago, sino también terminar con ferocidad lo que hoy en la mañana no logró concluirse.

Y como si fuera producto de un milagro, sintió unos leves golpes en la puerta anunciando la llegada de una presencia en la habitación.

Cuando levantó la mirada desde el computador a su novia, se percató que ella portaba una bata corta de satín y unas adorables pantuflas de conejo.

La incredulidad se reflejó en aquellas lagunas doradas cuando la vio avanzar hacia él y apoyarse contra el escritorio para luego abrir la bata y mostrarle su sorpresa.

Inuyasha abrió enormemente sus ojos disfrutando del panorama.

Kagome vestía en un conjunto delicado de lencería rojizo y con detalles de encaje negro, sus voluptuosos pechos se dejaban asomar por el ajustado brasier y el contraste con su claro tono de piel resaltaba más su figura. Siguió bajando su vista hasta toparse con su pequeña cintura y aquellas caderas, adornadas con una pequeña braga dejando poco a la imaginación.

Volvió a dirigir su vista hacia los ojos chocolates de su amada y la picardía se proyectó en ellos.

—Como no has salido del despacho en todo el día, creí que morías de hambre — explicó sonriendo.

—¿Acaso planeas llevarme al delirio, mujer? — inquirió observando nuevamente su figura

—Algo así.

Terminó de deslizar aquella prenda de satín por sus hombros y ésta cayó a los pies del escritorio. Se acercó lentamente hacia su novio y apoyó los brazos en el asiento de cuero, prohibiéndole la salida.

—¿Quieres probar la comida que te preparé? — susurró cerca de su oído.

—Muero de hambre — respondió inmediatamente sin quitar la vista de sus pechos a centímetros de su rostro.

La sintió comenzar a desaprovechar los botones de su camisa mientras recibía besos húmedos por su cuello. En respuesta, no dudo en recostar su cabeza en el respaldo de cuero, su respiración comenzó a acelerarse y su miembro ansiaba la liberación de sus apretados pantalones.

Los labios femeninos cambiaron de rumbo y se dirigieron al cálido pecho de Inuyasha repartiendo besos y lamidas sobre sus músculos. Cuando se entretuvo con aquellos pezones masculinos, lo sintió gemir roncamente y arquear aún más su cuerpo ante la expectación del futuro acto carnal.

Sonrió sin despegarse mucho de su piel bronceada y guio su mano derecha al inquieto miembro del albino.

Él se removió ante su tacto y posó su grande mano sobre la femenina apretándola aún más sobre su bulto. Necesitaba que ella sintiera el producto de su provocación y que no aguantaría por mucho aquella tortura.

—Veo que estás apurado — sonrío mirando el fuego de sus ojos dorados.

—Creí haberte dicho que moría de hambre — replicó remarcando las últimas palabras.

Ella simplemente lo beso con ansias ladeando su rostro para sentir de lleno su cálida lengua y el albino la acercó lo más que pudo a su cuerpo. Cuando se separaron, un hilo de saliva se asomó por sus labios y Kagome fue la siguiente en hablar.

—Adelante, tienes permitido devorarme con ansias.

Con aquella determinación, Inuyasha no dudó volver a besar apasionadamente sus labios y cargarla en brazos para depositarla sobre el escritorio de madera. Previamente corrió todos los papeles y su computador evitando que estos interrumpieran el acto.

Esta vez no sucedería lo mismo, terminaría lo que se planteó.

Se despojó rápidamente de su camisa y guio sus manos a su espalda para desabrochar y liberar aquellos montes de carne que tanto amaba.

Se dedicó a besarlos, lamerlos y succionarlos mientras el cuerpo femenino se arqueaba ampliando la porción de piel expuesta.

Ella no pudo reprimir un gemido de su garganta cuando lo sintió morder un pezón erecto, impregnando de saliva la aureola rosada. Comenzó a desabrochar precipitadamente el botón y la bragueta de sus pantalones con sus inquietas manos.

El miembro del albino se liberó y él no dudó en despojar las bragas de encaje, levemente mojadas por la excitación. Ambos se miraron y gimieron fuertemente cuando Inuyasha se enterró en su interior.

Los movimientos eran indecentes y salvajes, provocando que el escritorio de madera se quejara ante sus embestidas. Kagome se aferró a sus hombros mientras recibía los húmedos besos de su novio y no dudó en clavar sus uñas en reacción al cumulo de sensaciones centradas en su vientre bajo.

—Más rápido... — logró decir la joven.

Inuyasha acató sus órdenes y aumentó la penetración a niveles exorbitantes. Sus caderas chocaban con frenesí con las femeninas y sus testículos rozaban la madera caliente del mueble.

Los gemidos eran audibles y los sonidos húmedos del vaivén se dejaron escuchar. Sus cuerpos comenzaron a calentarse, asomándose pequeñas gotas de sudor en sus pieles. El albino jadeó roncamente y tomó de forma abrupta las caderas femeninas amoldándose a un ritmo feroz.

Las sensaciones comenzaron a fluir por sus venas ardientes y gimieron roncamente cuando alcanzaron la cima del placer. El albino se derramó en su interior amortiguando los espasmos de Kagome y sintiendo como su dureza era amasada por las palpitaciones de ella.

Ella apretó sus piernas a las caderas masculinas sintiéndose, de pronto, liberada. Trató de acompasar su respiración apoyando su frente caliente en el sudado y musculoso pecho de Inuyasha.

—¿Y si continuamos con el postre en la cama? — sugirió él ronroneando en su cuello.

Kagome no evitó expresar su aprobación mediante una sonrisa y asintió mirándolo a los ojos.

Inuyasha sonrió también y la besó fugazmente. La tomó en brazos cambiando de destino y ella se aferró a su cuerpo anhelando sentirlo nuevamente en su ser.

Fin

Palabras: 1310


Notas de autor: ¡Hellow lectores bellos! Acá les dejo el drabble que les prometí y el segundo bono extra, aunque admito que lo recordaba más salvaje (fue de los primeros drabbles que escribí :0) ¿Qué les pareció? ¿Hermosa comida que se devoró nuestro Inu? Jsjsjsjs

No puedo creer que ya estemos a punto de llegar a los 100 comentarios ¡WUJUUUUUU! No saben la emoción y felicidad que es para mí porque nunca creí llegar tan lejos, sin mencionar que el fanfic tuvo más de 2000 vistas. Me hacen muy feliz ;-;

- Serena tsukino chiba: Como nos hubiese encantado tener un vecino como Inuyasha y que nos enseñe a tocar (la guitarra xD). La verdad es que es horrible que te roben tu trabajo, pero por suerte no volvió a suceder. Ojala que no te suceda, bella :c

- Loreto-chan: Awwww! Muchas gracias a vos por estar atenta, la verdad es que quería actualizar el lunes, pero no me va mentir. Prefiero hacerlo cuando estoy de mejor humor. Me alegro de que te guste cada drabble, me llena de felicidad :3

- Elyk91: Gracias, linda. Ojalá que te guste esta también :0

- Ferchis-chan: Me alegra que te haya encantado, acá les dejo otro drabble sukulento ¡Disfrútalo y cuídate mucho!

- I'm Iseul: ¡JAJAJAJA! Es que nuestro Inuyasha pervertido no podía dejar su profesión de tocar guitarras :0. ¡Visteee! Cuando por fin concluyen con lo que siempre quisieron te libera en todo sentido y te sentís satisfecha xD. Fue una pena lo del fanart pero al menos sigo en pie, no quiero seguir amargándome por lo mismo.

¡Nos leemos mañana! No sé cuál drabble subirles, pero tengan la seguridad de que nuestro Inuyasha hanyou hará su aparición 7u7

¡Los quiero y cuídense!